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Qué es la corrupción?

La corrupción consiste en la utilización de las funciones y los medios públicos en provecho de sus administradores o en el de sus asociados. Así, la realización por parte de un funcionario público de cualquier acto u omisión en el ejercicio de sus funciones con el fin de obtener ilícitamente beneficios para sí mismo o para un tercero, es un acto de corrupción.

En todo acto de corrupción hay siempre una parte que paga u ofrece pagar y una contraparte, un funcionario público, que recibe o solicita recibir un pago a cambio de hacer o dejar de hacer un determinado acto público. En definitiva, la corrupción requiere la implicación de por lo menos dos partes: el corruptor y el corrupto. El que paga y el que recibe el pago.

Algunas veces el acto de corrupción se concreta otor- gando préstamos con cargo a la deuda soberana a sa- biendas del desvío de los fondos a cuentas personales o de su utilización en soberbia pública. Otras, pagando un precio por un favor público. En este último caso, el coste del soborno se cargará en el precio final de la prestación de quien lo paga, lo que en definitiva aumentará el monto de la deuda externa pública del país receptor.

Y, por lo general, el tercer actor involucrado en un acto de corrupción es el banco que toma el depósito del dinero obtenido ilícitamente y/o el que gestiona su inversión y el ocultamiento de su origen. Efectivamente, el modo tradi- cional de pagar sobornos es depositar dinero en una cuenta abierta en algún paraíso fiscal a nombre del beneficiario o de alguna firma fantasma de la que ese beneficiario y sus parientes cercanos suelen ser parte del directorio. Los bancos que reciben los depósitos ilegales son cómplices de estas maniobras porque en general son los que financian la corrupción. En la mayoría de los casos estos bancos son las mismas entidades (sus filiales o bancos asociados) que otorgan el préstamo que da origen al acto de corrupción y que engrosará la deuda externa que pagará el pueblo del Sur afectado. Las operaciones recientemente descubiertas del estadounidense Riggs Bank con el dinero del ex dicta- «La corrupción no es un juego de caridad; los ganadores tienen todas las intenciones de recobrar los gastos erogados en sobornos.» Donald Strombom, ex jefe de compras del Banco Mundial. «Los negocios británicos están en contra del soborno, la corrupción y la extorsión. Pero estas cuestiones por lo general son parte del modo en que se hacen los negocios.» Gary Campkin de la Confederación de la Industria Británica.

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Deudas ilegítimas según el destino de los fondos dor chileno Augusto Pinochet y del presidente de Guinea

Ecuatorial, el general Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, evidencian que los bancos participan activamente en los actos de corrupción o en su encubrimiento.

El Banco más importante de la ciudad más importante

El Banco estadounidense Riggs es el más importante de Washington y cuenta con una exclusiva cartera de clientes: la mayor parte de las embajadas extranjeras acreditadas en la ciudad. Su trayectoria es conocida por los servicios de alta confidencialidad prestados a sangrientos dictado- res, corruptos de gran renombre, confesos traidores a la patria, o estafadores de primera línea. Fundado en 1836, el Riggs se jacta de ofrecer servicios discretos a gobiernos extranjeros e individuos adinerados, mediante operaciones que se concretan en sus sucursales de las Bahamas y la isla de Jersey, dos jurisdicciones con fuertes protecciones al secreto bancario. Ferdinand Marcos, Manuel Contreras (Jefe de la Operación Cóndor),15 Alfredo Stroessner (dic- tador de Paraguay de 1954 a 1989) Alberto Fujimori, Vla- dimir Montesinos, Aldrich Ames (agente de la CIA y espía ruso) y Sissoko (delincuente de guante blanco acusado de estafar al Banco Islámico de Dubai por unos 250 millones de dólares) figuran entre sus más destacados clientes. El banco también se ocupó de la gestión y financiamiento de proyectos que marcaron el destino de la nación esta- dounidense. El Riggs financió la guerra anexionista llevada a cabo por Estados Unidos contra México en la que le arrebató Texas, Arizona, Nuevo México y California a su país vecino. Dos décadas después financiaba la compra

15. Red criminal integrada por los servicios de espionaje de las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil que durante los años setenta estuvo destinada a extender la persecución y eliminación de los opositores políticos más allá de las fronteras nacionales. Creada por la DINA (policía secreta de la dictadura chilena) con centro en Santiago de Chile, conocida y avalada por la CIA.

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de Alaska a los rusos. Se ocupó además de gestionar los aspectos financieros de las operaciones secretas (pagos y objetivos de la CIA) del gobierno federal.

Sin embargo, la reputación del «banco de los presiden- tes» se vio menoscabada recientemente, después de casi dos siglos de servicio, cuando en julio de 2004 se hizo público un informe del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado Norteamerica- no. Éste revela con pruebas contundentes la responsabilidad intencional del banco en la participación de operaciones de lavado de dinero y corrupción vinculadas con jefes de Estado en funciones o retirados.

Ya a fines de 2002, los investigadores del Departamento del Tesoro de Estados Unidos habían llegado a la conclu- sión de que muchos de los clientes diplomáticos del Riggs tenían negocios altamente riesgosos —especialmente los que provenían de África, el Caribe y Oriente Medio—, que el banco hacía la vista gorda ante evidencias de negocios fraudulentos, y que había colaborado con el lavado de dinero del narcotráfico.

En la actualidad, la ley estadounidense exige una «vigi- lancia especial» de las cuentas abiertas por líderes políticos extranjeros. Obliga a las instituciones financieras a abrir un Informe de Actividades Sospechosas ante el Departamento del Tesoro si la fuente de recursos o los gastos de una cuenta generan presunciones de prácticas de corrupción. Según el informe del Senado, en los casos vinculados al ex dictador chileno, Augusto Pinochet, y al presidente de Guinea Ecuatorial, el general Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el Riggs no sólo habría evadido su obligación de control antiblanqueo y anticorrupción, sino que habría provisto a los jefes de Estado de los medios para consumar y encubrir este tipo de maniobras.

En cuanto a Augusto Pinochet, la investigación reveló que al menos durante ocho años el Riggs había ocultado la existencia de cuentas bancarias a su nombre con depósitos de entre 4 y 8 millones de dólares. Así como que había participado en la creación de dos empresas fantasma en las

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Deudas ilegítimas según el destino de los fondos Bahamas (de las que el ex dictador y sus familiares serían

los titulares) para luego abrir cuentas a nombre de esas empresas en Washington y otros lugares del mundo. Y que era responsable de haber movido fondos congelados por órdenes judiciales cuando el ex presidente chileno fue arrestado en Londres en 1998, en el marco del juicio en el que se le acusaba de la comisión de crímenes de lesa huma- nidad. Como resultado de estas revelaciones, dos nuevas imputaciones se sumaron al ya contundente repertorio del general chileno (terrorismo, genocidio y torturas): apropia- ción de bienes y blanqueo de dinero. Tales incriminaciones podrían estar vinculadas con la quintuplicación del monto de la deuda externa chilena durante su mandato.16

En relación con el presidente de Guinea Ecuatorial, el Subcomité observó que entre 1995 y 2004 el banco Riggs había administrado más de sesenta cuentas bancarias para el gobierno, miembros del gobierno o sus familiares. En 2003, las cuentas de ese país representaban la mayor inversión del banco (entre 400 y 700 millones de dólares). Detectó además su participación en la creación de empre- sas petroleras fantasma a nombre de Obiang y sus hijos, a cuyas cuentas se les permitía ingresar altas sumas de dinero en efectivo sin diligencia alguna. El Riggs también abrió una cuenta para que las empresas petroleras que operan en Guinea Ecuatorial depositaran en ella sus pagos al gobierno, permitiendo que se retirara dinero sin límite con el concurso de sólo dos firmas: la de Obiang y la de su hijo o la de su sobrino. De la mencionada cuenta, el banco no objetó la transferencia de 35 millones de dólares a dos empresas desconocidas ubicadas en jurisdicciones en las que rige el secreto bancario: Luxemburgo y el Estado español. Bajo presión, el Riggs finalmente reveló la iden- tidad de las instituciones bancarias involucradas: el Hong Kong and Shangai Banking (HSBC) y el Banco Santander

El grupo de servicios financieros PNC llegó a un acuerdo para comprar el Riggs Bank en 779 millones de dólares, justo cuando la investigación del Senado norteamericano sobre corrupción y lavado de dinero envuelve a esa institución financiera en el mayor escándalo de su historia, a causa de la presunta ocultación de cuentas de Augusto Pinochet y de Guinea Ecuatorial. «La adquisición es un paso importante para nuestro plan de crecimiento», James Rohr, presidente y director gerente de PNC. 17 de julio de 2004, www.lanacion.cl

16. Véase el apartado «Ensayo del proyecto neoliberal en Latinoamérica» en este capítulo, p. 49.

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Central Hispano (BSCH). Ambos bancos se negaron a di- vulgar la filiación de los titulares de las cuentas receptoras de los 35 millones. Finalmente el Subcomité encontró evi- dencias irrefutables del pago de sobornos realizados por las empresas petroleras a distintos miembros de la familia Obiang, como el depósito de 450.000 dólares a favor de un sobrino del presidente de catorce años por alquilarle unas oficinas. Según cálculos de la CIA, la familia Obiang y sus allegados tendrían en el Riggs depósitos equivalentes al 58% del PIB del país y suficientes para pagar casi tres veces su deuda externa, que en 2000 era de 250 millones de dólares. Evidentemente, el «descubierto soberano» es responsabilidad directa de estos desvíos.17

Concesión de proyectos, habilitación de