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Libro XVII Cultivo, uso y propiedades de todo género de hortalizas y plantas de Huerta por abecedario.

3.1.4. Cours complet d’Agriculture…ou Dictionnaire universel D’Agriculture (1781 1800)

1/ Estudio histórico-cultural 1a/ El autor y la obra fuente.

Jean-Baptiste François Rozier (1734-1793), botánico y agrónomo al igual que Duhamel, se dedicó al estudio de la botánica y de la agricultura en sus tierras en las que llevó a cabo sus experiencias empíricas. Desempeñó asimismo cargos oficiales y fue responsable del jardín botánico de Lyon y profesor de botánica y materia médica de la Escuela de veterinaria de dicha ciudad100. Entre sus numerosos escritos se encuentran diversas obras con una estructura similar que describen el proceso completo de aprovechamiento de las plantas. En primer lugar, se centra en la parte agrícola, a saber, el cultivo de la planta en cuestión y en segundo la utilización industrial de dicha planta. Hemos encontrado tres tratados de Rozier con esa misma estructura. Citemos primero uno sobre el cultivo de las plantas oleosas y su tratamiento para la extracción del aceite101 de 1774, otro sobre la viña y el arte de hacer el vino102 publicado en 1801 y finalmente, el tratado sobre el cultivo de los granos y el arte de hacer el pan103 de 1802 (estos dos últimos textos fueron publicados después de su muerte).

Rozier fue asimismo el editor durante 20 años (1773-1793) de la revista de física

Observations et mémoires sur la physique, sur l’histoire naturelle et sur les arts et métiers…No obstante, sin duda la obra más difundida en Europa fue el Cours complet

d’Agriculture théorique, pratique, économique, et de médecine rurale et vétérinaire, suivi d’une méthode pour étudier l’Agriculture par principes ou Dictionnaire universel d’Agriculture. Par une Société d’Agriculteurs, & rédigé par M. l’Abbé Rozier... (Paris, 1781-1800).

100Un agronome au siècle des lumières: l’Abbé Rozier (1734-1793) in « http/ :www.vet-

lyon.fr/ens/nut/webbromato/cours/rozier.html »

101 Traité sur la meilleure manière de cultiver la navette et le colsat et d’en extraire une huile… Paris :

Ruault, 1774

102 Traité théorique et pratique sur la culture de la vigne, avec l’art de faire le vin. Paris : Delalain, 1801. 103 Traité théorique et pratique sur la culture des grains, suivi de l’art de faire le pain… Paris: Delalain,

Esta obra fue traducida al italiano y al portugués además del español104. En España fue conocida al poco de iniciarse su edición a través de la Sociedad Económica Matritense105.

1b/El traductor y la obra traducida

El traductor del Cours complet d’Agriculture, Juan Álvarez Guerra (1770-1845), fue un ilustrado, colaborador del Semanario Patriótico, miembro de la Academia Nacional en la sección de Ciencias Físico-matemáticas (1823), y político. Según J.M. de Jaime (2003:872), entre los cargos que ejerció, ya en el siglo XIX destacan su elección como diputado por Extremadura y su fugaz destino como Ministro de Fomento en 1835106, así como su pertenencia al Consejo de Estado. Álvarez Guerra no fue, por lo tanto, ni agrónomo ni traductor aunque perteneciera a la Clase de agricultura de la real sociedad

económica de Madrid, según queda expuesto en la primera página de su traducción. Sin embargo, preocupado por la agronomía, escribió sobre el cultivo del arroz107 (1845), sobre los instrumentos agrícolas -fue el inventor de un trillo108 (1817)- y redactó asimismo un proyecto de ley agraria109 (1845). Entre 1797 y 1803 se publicó su obra más importante, el Curso completo ó diccionario universal de agricultura… escrito en

francés por una sociedad de agrónomos, y ordenado por el abate Rozier. Traducido al castellano por don Juan Alvarez Guerra… (16 vols.), en Madrid por la imprenta Real. Según Álvarez Guerra, en 1795, la Sociedad Económica de Madrid le encargó el extracto de las memorias del premio de ese mismo año. El objeto de estudio era el modo de fomentar la apicultura.

104 Corso compiuto di agricultura, teorica, pratica ed economica: oppera pubblicata en francese in forma

di dizionario dall’abate Rozier tradotta in italiano, accresciuta e dstribuita in trattati. Napoli: Merande (1785-1796)

Diccionario de Agricultura extrahido en parte do Cours d’Agriculture de Rosier, con muitas mudanzas principalmente relativas a’theoria e ao clima de Portugal. Coimbra: Soares Franco, Francisco (1804-6)

105 Jaime Loren, J.M de & Jaime Gómez, J. de. (2003) “Aspectos apícolas en los escritos y traducciones

del ilustrado extremeño Juan Álvarez Guerra” in Revista de estudios extremeños. Vol. 59, Nº2, pp. 871- 898 (ed. electrónica)

106 Del 7 de julio al 14 de septiembre de 1835.

107 Alvarez Guerra, J. (1845). Cultivo del arroz anegado y de secano o de monte y de usos en la medicina

y en las artes. Madrid: M. de Burgos

108 Alvarez Guerra, J. (1817). Correcciones al Trillo inventado por Don Juan Alvarez Guerra…Madrid:

Real Sociedad Económica de Valladolid.

109 Alvarez Guerra, J. (1845). Proyecto de ley agraria o Código rural. Madrid: Sociedad Económica

Siempre según Álvarez Guerra (1797: I), para realizar esta misión se vio obligado a formarse en ese campo. Para ello emprendió la lectura de los artículos “abeja”, “cera”, “miel” y “propolis” del Diccionario de Agricultura de Rozier. Esta lectura descubrió al traductor el estado de “atraso” en que se encontraba ese sector agrícola. Por esta razón, decidió componer un tratado de apicultura a partir de la traducción de dichos artículos de Rozier:

Enterado con este motivo de nuestro atraso en este ramo de agricultura económica, cultivado mas ó menos en todas nuestras provincias, y deseoso de fomentarlo, me resolví á traducir y formar de los artículos que acababa de leer un tratado completo de abejas. (J. Álvarez Guerra, 1797: I)

A partir de este primer contacto con la obra de Rozier, el traductor consideró factible realizar la traducción de toda la obra si contaba con la ayuda de las personas adecuadas.

Concluida esa obra, me pareció que no sería imposible hacer la traducción de todo el diccionario si lograba hallar personas que corrigiesen los diversos ramos que abrazaba […]. Ciertamente que la traducción, y principalmente la correccion de una obra que abraza tantas y tan diversas materias, con dificultad podria hacerse por una persona sola […] (J. Álvarez Guerra, 1797: I)

Otra de las razones que aduce el traductor, “el bien que esta obra haga al público” (1797: II), es tan recurrente a las obras anteriores como genérica: de nuevo estamos ante el concepto de utilidad pública. Cabe reseñar, sin embargo, la ausencia de datos sobre los receptores de la obra. El traductor no da ninguna información sobre los lectores. Éste se limita a definir dichos supuestos lectores como “el público”. Referencia tan abstracta como la de “utilidad”.

2/ Análisis traductológico

2a/ Dificultades señaladas por el traductor en la traducción

Igual que en las traducciones anteriormente estudiadas, uno de los retos al que tuvo que enfrentarse Álvarez Guerra, fue el encontrar equivalencias a la terminología de la lengua fuente. Esta es la única dificultad declarada por el traductor.

Álvarez Guerra confiesa en el prólogo haberlo resuelto mediante la creación de neologismos, como observamos en la cita siguiente:

Hay en el original algunas voces que no tienen equivalentes en castellano: si estas explicaban operaciones, ó encerraban ideas útiles que importaba ver separadamente, sin mezclarlas con otros, me he tomado la libertad de emplear una voz nueva, advirtiéndolo allí mismo: tal es el caso de ACCOLER, que he traducido ACOLAR; BURRELET, que he traducido REPULGO &. diciendo siempre el motivo de emplearlas. (J. Álvarez Guerra, 1797: III)

2b/ Las modificaciones introducidas en el texto de llegada

Me resta advertir el orden que he seguido en la traducción, la diferencia que habrá de ella al original, y últimamente el modo de usarla. (J. Álvarez Guerra, 1797: II)

Con estas palabras, Álvarez Guerra advierte de la singularidad de su obra con respecto de la obra fuente.

La primera modificación expuesta por el traductor fue de orden morfológico: adaptar el índice de la obra fuente al alfabeto castellano, como es lógico en una obra de carácter enciclopédico, y añadir las voces de la agricultura española a las voces francesas. Para ello incluyó todas las voces especializadas halladas tanto en diccionarios de la lengua como en las obras españolas relacionadas con la agricultura o cualquier otro campo vinculado a la misma.

Como mi objeto era hacer un Diccionario universal de Agricultura, he reducido al alfabeto castellano el índice del original, añadiendo ademas todas las voces de los diversos ramos de agricultura, las de química é historia natural que tienen relacion con ella, las de botánica, medicina y veterinaria que he podido hallar tanto en nuestros diccionarios de la lengua como en nuestras obras relativas á estos ramos; porque he procurado, no solo presentar las voces que explicasen las diversas operaciones y nombres propios de la agricultura francesa, sino tambien las de la nuestra. (J. Álvarez Guerra, 1797: III)

En cuanto a los aumentos de contenido quedan asimismo referidos en la página II de la

Allí donde Álvarez Guerra consideró que la obra fuente no se adaptaba al contexto español, amplió dichos artículos. Estas ampliaciones se debieron primordialmente al avance realizado en el estudio de algunos campos propios de la agricultura española.

En algunos ramos hemos adelantado mas que los extranjeros, ya porque los hayamos estudiado mas atentamente, ya porque sean análogos á nuestro suelo, y ya porque han hecho una parte de la riqueza de la Nacion: he creido pues que debia mirarlos con el mayor cuidado, acomodando a nuestra práctica lo que dice el Autor, rectificando sus ideas ó dándoles mayor extensión. (J. Álvarez Guerra, 1797: III)

Sin embargo, no se vislumbra ninguna intención en el traductor de enmascarar la producción propia con la del autor del texto fuente, pues confiesa que “todo lo que se ha añadido al original se hallará al fin de cada artículo señalado con una *” (1797: III).

Las partes añadidas se concretan en adiciones a los artículos y en notas que el traductor inserta al final de dichos artículos. De las ampliaciones, destaca la que Álvarez Guerra hace del artículo, abono, por su extensión (14 páginas). Se trata de una memoria de C. Parmentier de 1791 Sobre la naturaleza y modo de obrar de los abonos (A. Guerra, 1797: s.v. abono). El artículo, abeja, consta asimismo de una “ADICION AL ARTÍCULO ABEJA” en la página 195, y de “NOTAS AL ARTÍCULO ABEJA” señaladas mediante un asterisco en el cuerpo de la traducción.

(*4) Nuestros Escritores sobre colmenas dan á este piojo los nombres de garrapatilla, caparrilla, piojo, rezno, y ladilla, y ordenan á corta diferencia el remedio que reprueba el Abate Rozier” (A.Guerra, 1797: s. v. abeja)

Álvarez Guerra indica, igualmente, en su prólogo que los nombres de los autores a los que recurre figuran al principio de cada tomo, sin embargo sólo lo hace en el primero. La única referencia explícita que hemos encontrado ha sido la que transcribimos a continuación. En este caso, el autor del artículo Acrimonia sería M. BAIGNIERE, Doctor-Regente de la Facultad de Medicina de París, a quién corresponde las iniciales M.B. como vemos infra.

ACRIMONIA. Nombre que se da al estado que los fluidos del cuerpo han contraido por el abuso en la manera de alimentase, por el exceso de trabajo y por el uso de remedios demasiado activos (*). En este estado sufre el enfermo escozores en todas las partes exteriores del cuerpo, y un calor muy vivo en el interior: se ve privado del sueño, y atormentado por la sed. Es fácil comprender que la privación de las cosas que lo han conducido á este estado es el primer remedio que debe emplearse: si el cuerpo es vigoroso, puede dársele alguna sangria, y omitirlas si el enfermo está muy aniquilado por el trabajo: entonces necesita tomar muchos remedios húmedos y dulcificantes. (Véanse estas palabras.) M. B. (Álvarez Guerra, 1797: s.v. Acrimonia)

El estudio de la macroestructura de las obras no nos ha sido de especial ayuda para nuestro análisis. Tratándose de un diccionario, el traductor adopta el orden alfabético castellano, como hemos indicado supra. La obra está precedida de un Discurso

preliminar en el cual se indica las ideas principales sobre agricultura, ya que para una consulta más profunda sobre los diferentes puntos de la misma, se remite al lector a los artículos del Diccionario.

El que quiera formarse ideas, tanto sobre las tierras como sobre las labores […] puede consultar los respectivos articulos de esta obra; porque me ha parecido mejor poner cada cosa en lugar que reunirlas confusamente en un prologo […] (J. Álvarez Guerra, 1797: IV)

En cuanto a la organización de los lemas, por un lado el traductor integra en su corpus las distintas denominaciones existentes para cada entrada. En primer lugar, se indica la denominación científica seguida de las diferentes voces “vulgares” del mismo referente, con remisiones al nombre científico:

He creido oportuno dar en primer lugar el nombre científico de cada cosa para evitar la confusion y equivocaciones que sin esta precaucion ocurririan; pero no por eso he omitido los vulgares: á cada una se dan quantos tienen, poniendo por cabeza el científico y colocando los demas con remisiones á él. (J. Álvarez Guerra, 1797: IV)

No obstante, el traductor no sigue ese método en toda la obra, pues en aquellas especies en que la denominación es demasiado variada, como los cultivos hortícolas o frutas, el lema es el hiperónimo, al que siguen las distintas especies, los hipónimos.

En las especies jardineras de plantas y frutas principalmente no ha sido posible guardar este órden: la falta de obras de agricultura y jardinería ha hecho que cada provincia se haya formado un Diccionario distinto de ellas: he preferido pues reunir todas las especies baxo el nombre genérico y así mediante la descripción botánica de cada una podrá qualquiera hallar la que busque: de este modo el que quiera hallar la pera bergamota por ejemplo, no buscará la voz bergamota, que es la especie jardinera, sino la genérica peral. (J. Álvarez Guerra, 1797: IV)

En cuanto a las fuentes consultadas para realizar las modificaciones, ya hemos indicado que debido al alcance de la obra por la diversidad y cantidad de materias tratadas en ella, éstas fueron numerosas. Para llevar a cabo su empresa, el traductor se rodeó de una red de colaboradores expertos en los distintos campos que trata la obra. Estos nombres no se mencionan en el prólogo pero la colaboración de dichos expertos es considerada imprescindible por el traductor. Estos expertos tenían una función determinada, descrita de manera harto genérica por el traductor, cada uno dentro de su especialidad. Así, el químico y naturalista corrige y adiciona:

Doy mil gracias al sabio Químico y Naturalista, que […] se franqueó sin conocerme á corregir, adicionar y ayudarme en quanto lo ocupase […] (J. Álvarez Guerra, 1797: II)

El botánico y agricultor ordena “nuestra nomenclatura botánica” a la vez que “corrige los descuidos del original”:

[…] al Botánico y Agricultor que […] ha suspendido sus tareas para emplear mañanas enteras en ordenar nuestra nomenclatura botánica, y corregir los descuidos del original… (J. Álvarez Guerra, 1797: II)

Los médicos, cirujanos y veterinarios han “adicionado corregido y aumentado estos diversos ramos” (J.Álvarez Guerra, 1797: II)

En esta relación de agradecimientos, el traductor no olvida mencionar a los “Editores del nuevo Periódico de Agricultura y Artes” así como a los amigos que se han encargado de comunicar “nuevos conocimientos” y de realizar “las experiencias necesarias” para “averiguar lo que el Autor dice”110.

No obstante, a pesar de lo que anuncia en su prólogo, sólo hemos hallado el nombre de “Don Diego Rodríguez del Real Colegio de Cirugía Médica de San Carlos” en una nota a pie de página del artículo abrevadero.

3/ Tipología

Por los datos expuestos supra, constatamos que se trata de una traducción-adaptación. El título de la obra meta es la traducción del de la obra fuente sin ningún dato adicional. No podemos tampoco señalar modificaciones del texto fuente, sino ampliaciones del mismo. Para ello, Álvarez Guerra añade al final de la traducción de algunos artículos, lo que él mismo llama “Adición”―como ya hemos señalado― que completa la información de dichos artículos.

Síntesis

[…] se ha extendido rápidamente entre nosotros la afición al estudio de la Agricultura que han promovido las Sociedades Económicas, señaladamente la Bascongada, la de Madrid, y la Aragonesa, y entre otras Obras apreciables de diversos particulares el Diccionario del célebre Rozier, cuya version debemos al notorio talento é instrucción de Don Juan Álvarez Guerra (C. Gómez Ortega, 1813: XI)

En el final de siglo, el contexto ha cambiado y el trabajo de las instituciones ha dado sus frutos, como vemos en la cita supra. En esta especie de Renacimiento, se realizó la traducción de la obra de Rozier, reputado agrónomo francés.

Su Diccionario fue ampliamente difundido y traducido a diversas lenguas: italiano, portugués y francés. La traducción al español fue llevada a cabo por un Ilustrado, J. Álvarez Guerra. El traductor confiesa en su “advertencia” el camino que lo llevó a traducir toda la obra completa, a saber, la lectura de los cuatro capítulos sobre la apicultura, leídos como formación para la elaboración de un tratado.

Después de la lectura inicial emprendió la traducción de la obra completa por considerarla de “utilidad pública”, concepto éste que se repite en todas las obras hasta ahora estudiadas. No obstante, A. Guerra no da ninguna información sobre los receptores. En la parte correspondiente al análisis traductológico, las dificultades encontradas por el traductor no difieren de los anteriormente estudiados: la ya recurrente falta de equivalentes en castellano de las unidades terminológicas que A. Guerra resolvió con la creación de neologismos. De las modificaciones llevadas a cabo, el traductor confiesa haber adaptado sólo el índice al alfabeto castellano y haber añadido las voces de la agricultura española a la francesa. En cuanto a las modificaciones de fondo, el traductor sólo reconoce adiciones al final de los artículos. Sobre sus colaboradores, el traductor no da ninguna información precisa en el prólogo y tampoco hemos hallado sus fuentes en el cuerpo del texto. Se trata, por lo tanto, según nuestra tipología de una traducción-adaptación pues los aumentos respetan el texto fuente, no lo modifican sino que se añaden al final del artículo para adaptarlo a sus lectores y a la realidad cultural de los mismos.

3.2. Conclusión

A modo de conclusión y apoyándonos en los cuadros infra, contrastaremos los datos que nos proporcionan estos cuadros para contextualizar el objeto de nuestra tesis, es decir las traducciones de Duhamel.

Cuadro I

Síntesis autores fuente/traductores

Obra fuente /

traducción traductor Autor/ Formación Bibliografía

Oeconomie générale de la campagne (1700) Louis Liger D’Auxerre (1658-1711)

Científico (Agrónomo ) Dos obras de jardinería publicadas en 1702 Un diccionario de términos de agricultura (1703) Economia general de la casa de campo (1720) F. de la Torre y Ocón (m.1727) No científico (Traductor)

Una gramática para la enseñanza del francés (1728) Un diccionario español francés, francés-español (1728- 1731) Curiositez de la nature et de l’art (1705) P. le Lorrain de Vallemont (1649-1721) No científico (Religioso)

Una obra sobre geografía e historia universal (1714) que tuvo dos ediciones (1729 y 1758)

Curiosidades de la naturaleza y del arte (1735)

Joseph Orguiri Ningún dato Ningún dato

Le Gentilhomme cultivateur (1761- 1767) J.B Dupuy- Demportes (m. 1770) No científico (Periodista)

Una traducción sobre otra obra inglesa de características similares: Le Gentilhomme maréchal Agricultura general

(1765-1795) J. A. Valcárcel (1713-1801) Científico (Agrónomo) 21 obras manuscritas y tratados sobre el cultivo del arroz y del lino

Cours complet d’Agriculture (1781- 1800) François Rozier (1734- 1793) Científico (Botánico y agrónomo)

Numerosos textos entre los