H. RUIZ LÓPEZ (1752-1816)
3. Contexto histórico-traductológico Las traducciones de agricultura en el siglo XVIII en España.
3.0. Observaciones metodológicas preliminares.
Mucho se ha escrito ya sobre la importancia de la traducción durante el siglo XVIII y sobre la controversia que ésta desencadenó entre los contemporáneos, debido no sólo al gran número de traducciones realizadas53 sino a la calidad de las mismas con la consiguiente polémica entre partidarios del purismo y partidarios de los neologismos54. En este capítulo no abordaremos estas cuestiones que se han tratado ya en muchas ocasiones, de forma genérica o no, sino que contemplaremos las traducciones desde otro ángulo, el de la recepción.
En el capítulo anterior hemos considerado las traducciones de forma ‘externa’, desde la perspectiva histórico-bibliográfica como un elemento más de la producción científico- técnica. En este apartado analizaremos primordialmente la razón por la cual se eligieron las obras fuente, qué función tuvieron las traducciones y con qué intención se hizo. Entendemos los conceptos de intención y función según los análisis funcionalistas de la traducción que consideran la traducción como un acto de comunicación. Desde esa perspectiva, Nord citado por A. Hurtado (2001: 531), sitúa la intención en la óptica del emisor del texto, “se trataría de la finalidad que el autor desea dar al texto”. La función, en cambio, tomaría en cuenta la óptica del receptor, es decir, el uso que éste efectúa del texto.
53 Según García Hurtado, el volumen de ediciones de obras traducidas al español en el siglo XVIII fue de
2401, el 55’11% de las cuales del francés (1999: 38).
54 Ver Lázaro Carreter, F. (1985). Las ideas lingüísticas en España durante el siglo XVIII. Madrid: Ed.
El método de trabajo que hemos adoptado en este capítulo es el siguiente:
1/ En una primera fase, nos hemos planteado una serie de aspectos que corresponden a un análisis de orden extratextual. Este bloque histórico-cultural55 tendrá como objeto:
a) El autor y la obra fuente. Para ello estudiaremos:
- la importancia del autor en el campo estudiado,
- la obra fuente (difusión, lectores a los que va dirigida).
b) El traductor y la obra traducida serán otro aspecto del análisis y nos centraremos en:
- el traductor, sus características (profesional o no)
- la traducción (las razones por las que se traduce la obra, la difusión de la traducción y los lectores a los que va dirigida dicha traducción).
2/ En una segunda fase, los aspectos tratados llevarán a un análisis de orden traductológico. Nuestra meta será la de extraer las conclusiones sobre la labor del traductor. En la medida en que pueden conocerse estos datos y basándonos principalmente en los prólogos, estudiaremos:
a) Las dificultades señaladas por el traductor en la traducción.
b) Las modificaciones introducidas en el texto meta. Para constatar dichas modificaciones compararemos las estructuras del texto fuente y del texto meta y señalaremos las fuentes del traductor, si las hubiere.
3/ En tercer lugar, con los datos que nos proporcionará este análisis intentaremos establecer una tipología de las obras, pues como veremos distan de ser homogéneas. En efecto, bajo la etiqueta de “traducción” podemos distinguir diversos tipos de textos que sirvan luego para contextualizar las traducciones al español de la obra de Duhamel.
55 Entendemos por ‘histórico-cultural’ tanto la información bio-bibliográfica del autor y del traductor,
El intento de establecer una tipología de las traducciones llevadas a cabo en el siglo XVIII ya fue abordado por I. Urzainqui (1991). Basándose en los prólogos y en los títulos de las traducciones, esta autora considera diversos tipos de textos para la traducción científico-técnica y propone una nomenclatura provisional con la siguiente clasificación (1991: 624):
1. La ‘traducción-abreviación’
Bajo esta etiqueta engloba los textos que han sido ‘podados y reelaborados’. En ellos “el traductor ofrece únicamente un compendio o extracto de las ideas fundamentales, prescindiendo de lo que juzga más accidental y menos importante” (1991: 627). En este grupo entrarían los compendios y los resúmenes publicados en las revistas de divulgación.
2. La ‘traducción-acumulación’
Urzainqui define de este modo los textos que tienen como característica fundamental “la adición de interpolaciones diversas con objeto de completar el texto original […] sin que éste sufra modificación alguna o muy pequeña” (1991: 629). La acumulación se debería, siempre según Urzainqui, a varios factores:
a) el deseo del traductor de añadir los progresos realizados en el campo traducido,
b) suplir carencias o deficiencias del texto meta,
c) acomodar la obra a los lectores españoles (1991: 629).
3. La ‘traducción-traducción’
Las características principales de este tercer tipo, según la autora, son “la fidelidad y [el] respeto al original” y en él incluye tanto “la traducción fiel, exacta y puntual, respetuosa al máximo con el original” como “la traducción libre que [respeta] antes que la letra el sentido [y] procede con un margen mucho más generoso de recreación léxica y estilística” (119:637).
El segundo autor consultado, G. Bastin (1998), aborda en su obra Traducir o adaptar la diferencia, para nosotros importante, entre ‘traducción’ y ‘adaptación’. Sin embargo no establece en ella ninguna tipología textual pues Bastin (1998:175) adopta un enfoque interpretativo de la traducción “fiel al sentido” aplicada a las obras didácticas. En la obra referida, este autor no contempla el análisis diacrónico de la traducción, sino que estudia los mecanismos cognitivos implicados en el proceso de la traducción.
Bastin define de la siguiente manera la traducción y la adaptación:
La traducción interpretativa es, según Bastin la que transfiere el contenido de un texto en otro texto. Para ello:
[la traducción] realiza la síntesis de las informaciones lingüísticas y extra- lingüísticas para aprehender el querer decir del original y reformular éste […] de manera a producir el mismo efecto que el original en el destinatario (1998: 175).
En cambio la adaptación, siempre según Bastin, es:
[…] el proceso creador por el cual un traductor ajusta y conforma su expresión a las condiciones y restricciones que le son impuestas o que él mismo se impone. (1998: 127)
La adaptación puede ser, siempre según Bastin, puntual o global. La adaptación global ― es la que nos interesa en esta parte del estudio ― afectaría a la totalidad del texto y se daría cuando hay un cambio de género entre el texto fuente y el texto meta y cuando se produce la ruptura del equilibrio comunicacional. Este último caso se da cuando los receptores de ambas obras varían y cuando la traducción se realiza en una época distinta a la del texto fuente. Como veremos infra, no observamos esta característica en las obras estudiadas pues en ellas no se produce cambio de género, ni de época.
Teniendo en cuenta las tipologías y las teorías expuestas por estos autores, presentamos una tipología propia basada en los datos aportados por las obras estudiadas, especialmente en los prólogos. Nuestra clasificación se aproxima a la de Urzainqui, ligada a la historia de la traducción, que retomamos y aplicamos a las obras estudiadas.
Nuestro análisis tiene como objeto el paratexto, es decir, los títulos, los prólogos del traductor y los índices. El título permitirá discernir la consideración que de la obra tiene el traductor, si la considera traducción o no. El estudio de los prólogos hará posible asimismo determinar los aumentos o reducciones ‘confesados’ por el traductor. En la medida de lo posible, intentaremos igualmente contrastar los índices de la obra fuente y de la obra meta para comprobar posibles modificaciones de la macroestructura. Finalmente, con los datos que estos elementos paratextuales nos proporcionen, determinaremos el tipo de traducción al que pertenecen, según nuestra tipología.
Hemos catalogado tres tipos de textos que describimos a continuación:
a) Traducción.
Consideramos traducción las obras que respetan el texto fuente, tanto en su contenido como en su macroestructura. Se trata de textos que no amplían ni reducen el texto fuente y que siguen su misma distribución sin cambios.
b) Traducción-adaptación.
En este tipo de obras, el traductor conserva el texto fuente que reduce o amplía con otras fuentes. El resultado de esta ampliación puede ser una distribución diferente de la macroestructura o no. La razón de este ‘no respeto’ al texto fuente tendría su origen en la necesidad o voluntad de modificar el texto en función de una finalidad que puede variar según el traductor o la institución que encarga dicha traducción.
Este tipo de traducción se correspondería a la vez con la ‘traducción- abreviación’ y con la ‘traducción-acumulación’ de Urzainqui descritas supra.
c) Adaptación.
Finalmente, hemos tipificado un tercer tipo de texto, la adaptación del que excluimos la denominación de traducción. En estos textos, a diferencia de la
traducción-adaptación, el texto fuente mencionado por el traductor, sirve de fuente principal y de base para la elaboración de una obra distinta. La obra fuente se constituye de este modo en una fuente más.
Por lo tanto, entendemos que la diferencia entre traducción, traducción-adaptación y
adaptación está ligada al grado de identidad56 del texto meta con el texto fuente.
Así la traducción reproduce el contenido del texto fuente en la lengua meta sin alteraciones y respeta asimismo la distribución del mismo.
La traducción-adaptación, en cambio manipula el texto fuente con aumentos y/o reducciones para lograr el fin perseguido. Debido a ello, el contenido de la traducción-
adaptación tiene una identidad menor con el texto fuente que la traducción.
Finalmente, la adaptación sería el tipo de texto más alejado del texto fuente por las modificaciones introducidas, con una identidad débil, pero existente, entre ambos textos. La tipología que presentamos aquí tiene como función, como ya hemos dicho
supra, contextualizar las traducciones de Duhamel.
Los elementos que hemos considerado para determinar el tipo de traducción son los siguientes:
- El título de la traducción con el fin de hallar posibles modificaciones con respecto del texto fuente manifestadas por el traductor.
- El prólogo del traductor para comprobar las diferencias con el texto fuente, si las hubiere.
- Los índices de la obra fuente y de la obra meta para verificar el respeto o no del traductor a la distribución del texto fuente.
Finalmente, señalemos que las obras estudiadas han sido seleccionadas a partir de dos criterios externos de naturaleza bibliográfica57:
56 Entendemos, en este contexto, identidad como respeto o fidelidad del texto meta con el texto fuente. 57 Según Lafarga (2004: 211), como vemos en la cita infra, en el siglo XVIII, se podía ocultar el nombre
del autor y el título de la obra fuente y considerar la obra meta como original. De modo que algunas traducciones estaban “disfrazadas”.
“El concepto de traducción en el siglo XVIII, como es sabido, estaba bastante alejado de lo que entendemos -y esperamos- usualmente en la actualidad de la actividad traductora. Por otro lado, la inexistencia de la propiedad intelectual y de los derechos de autor, permitía, junto a prácticas traductoras basadas en el libre tratamiento de los textos, la ocultación del nombre del autor y del título de los originales. Finalmente, las condiciones económicas más ventajosas concedidas a las obras originales respecto de las traducciones, así como el descrédito de la propia actividad traductora, propiciaban el disfraz con que algunas traducciones se ofrecían al público”.
a) La consideración explícita de “traducción” reflejada en el título.
b) La presencia del nombre del autor de partida y/o del traductor en el mismo.
Debemos precisar que para el estudio de este capítulo, nos hemos apoyado en las fuentes que figuran en nuestra bibliografía primaria. De manera especial en el paratexto de dichas obras, es decir en el texto adicional al texto fuente, propio del traductor y separado del cuerpo de la traducción. El paratexto está constituido tanto por los prólogos y las notas como por el título.
3.1. Estudio de las traducciones de autores franceses, excluida la obra de Duhamel