• No se han encontrado resultados

Crátera que también es mencionada en el veno 159, lo que prueba mi imp!·» tancia.

rniro liNTKi: t>os ciudades [ ]

91. Crátera que también es mencionada en el veno 159, lo que prueba mi imp!·» tancia.

92. Se abstiene de vino, es sobrio {ntpháa), como normalmente debe serlo cl com pañero de las diosas que reciben ofrendas sin vino (ttcpb,¡f:j) siendo por ta n to .¡u w t (100); sobre el sentido del verso 100. véase Λ. Hcnrichs, «The "so b rien " ofíl'dipu··. Sophocles O C 100 misunderstood·». IÍSPb% n'- R 7 .1983, pátfS- 87-100.

9 3. C«n un juej'o de palabras evidentes entre cl nombre de lldipo en acusativo < >; dtpí.Jj y ex hoJuu {-.>h 1113): «*el pie fuera del camino».

l i m p o f n’t p j: d u s c u - n A i n · ; | . . J

197

*rnn orden del coro y un desplazamiento dc Edipo, guiado por Antigo­ ne, posibilitará cl diálogo sin peligro para Edipo y sin violación del te­ rritorio sagrado. El ciego se acerca al demora de Colono, hasta que lie· K4 «a una grada formada por la roca misma» (άντιτκίτρυυ βήματος, 192-193)/* Hn ese sitio Edipo no podrá ser prendido: «Si te quedas íqui, anciano, ningún hombre podrá desplazarte de esc asiento contra tu voluntad», ε κ τώ δ’ έδράνων α κο ν τά τ ις α ξ ε ι (176-177). Un ese sirio puede hablar y puede escuchar (tb μέν ειπ ο ιμ εν, τό δ' ά κ ο υ σ α ιμ εν , 190). Todo el episodio se centra cn la posibilidad, o la no-posibilidad, del

tugus

entre Edipo y los Ancianos dc Colono:

167 ’Λ βάτων ά ποβάς, iv a π ά σ ι νόμος φωνει.

(Sal dc los luj’ urcs s e r a d o s y, cuando estés cn donde 1 a ley pen n itc hablar a iodos láM a.J

Así, Edipo está al mismo tiempo cn una grada,

bvma,

que tiene el mismo nombre que

h

Tribuna de la Pnix, desde donde puede dirigirse «1 *igora de Colono, y bajo la protección dc las Euménides, dado que no •e le puede prender, exactam ente en la frontera — una más— entre lo Mgrado y lo profano.**

Yo diría que una bipartición análoga caracteriza el lugar de la muer· le de Edipo, aunque es difícil interpretar todos los elementos.*' Como

expresión sipue siendo misteriosa. d esenlio ni verso 192 sed a imn se- »·*■ de explicaciones: por ejemplo, se compara esta jjrada, este peldaño. 3] «umbral l'ttMKinen* del verso 57. Oirá explicación: no se trai;i de una piedra, siuu dc bronce, í Vh observaciones van por buen camino: so trau de un «equivalente d c I j roca», debí- *1 devorado, y sc trau del «límite tic la xona ínacccsibh-»: hnruur, ά\τιια?τρου es el

«le los m anuscritos. M usgrave propuso corregirlo p o r α ΰ τ ο π ίτ ρ ο υ . por piedra (•«•«pumente dicha, supongo; esta cnrrccción fue retomad.» p o r D aw c y sru;thd.i, con >· lu rn cia . por Sepal. p jg . 372. A m í me parece inaceptable: yo creo que a la piedra sin • *ll ir en Í4 q ue se instala Edipo se opone un peldaño talLido.

Ή . V éase D . Scalc. Vision a n d S tj£ e c r¿ ft tu Sopl:oíL'\, Londres y Canberra, 1982, I'’** t ’ 2: (h d tp uí ti n o w tu a p o u titm to com e tu ih e ncccstary a n d tr stj/:J in ¿ a n d ¡te- -'‘•«'W tdjtum U'ttb t l r pí-nplc<:f ( '.o.'twus. ¡U-i s a!u> (iicrjH y o n t h e ¡ b r a h c U h d w r c n ;,/·

·· J<¡»tJcom m on ground.

Vi*. V é a 'e el interno de (.h . S r ^ jl.í.p *//. p jj;. }f>9. que es cicrtasnentc Ια más :im· !·}< 1 1.1 autnr recuerda que, sej-un un escolio de Lyculntn, 7Mi. y o tro de l’m daro. IV /V-

198

M IT O Y T RA G ED IA ΠΝ LA C R I X U A N T IC U A , U

dice Ismene, se trata de un lugar «separado de codo»

dicha te pantos

(1732), pero que reproduce, al menos en parte, el dispositivo especial del bosque y del linde del bosque. Si el agua de manantial necesaria pa­ ra las abluciones y las libaciones de Edipo (1599) se encuentra sobre una colina de D cm ctcr (1600), el lugar de la desaparición del héroe se describe medíame cuatro puntos: «Una cóncava hondonada» adornada con una inscripción que reproduce los pactos de lealtad entre Teseo y Pirítoo, la roca Toricia, una tumba de piedra y un peral hueco. Lo fa­ bricado (la inscripción, la tumba) se opone a lo natural (la roca, el pe­ ral), la vida (el peral, la roca Toricia) a la muerte (la tumba, la bajada a los infiernos). Así pues, Edipo representa su último acto en el entredós.

Acabo de pasar al vocabulario teatral. Es evidente que esta biparti­ ción se expresa en las indicaciones que da Sófocles, jugando con las palabras del espacio escénico y del espacio representado, para la repre­ sentación de su drama. No pretendo introducir aquí la disputa, más que secular, entre los partidarios y los adversarios de una plataforma elevada por encima de la

orchestra

que separaría a los actores del coro. Sobre todo, no pretendo pronunciarme sobre la eventual altura de dicha plataforma.*7 En principio, su existencia me parece evidente partiendo del texto de Sófocles. Aún más, el

Edipo ctt Colono

nos proporciona, con las

Fenicias

de Eurípides,58 el ejem plo más patente de una separa­ ción entre los actores y el coro.*' Como decía P. Arnott: «La idea de se­ paración es la base misma de la escena que inicia la obra».,M Está claro que la

skéne

en la que desaparece Ism cne representa cl bosque, pero el

tica, 246. la roca Toricia estaba relacionada con la creación del cabillo a partir del es pernia de Posidón.

97. Se encontrará un estado rcctcrwc de las discusiones en el libro de N. D. T lour mciuziades, Production an d Ímaz»Mtion in üuripidet. For»/ an d Function o f the Scour Space, Greek Soc. for Hum. Stud., Atenas, 1965. págs. 58-74, y O . Tsplin.op. at., 441-442. El libro dc D. Scale, citado anteriormente, no llega a abordar el problema cu lo que se refiere a Sófocles.

95. Véase J . Jouanna, «Tcxtc ct cspacc théálral dans íes Pbcniaennes d'tiu rip id o, K lcr:j, vol. 1 .1976, págs. 81*97.

9‘A O . Taplin, quien tiene ciertas dudas a propósito dc este prob!ema. pero no ex eluye una plataforma dc modesta altura, dice que los versos 192 y stg·». del Edipo en Ct> lotto son perhjps the strongest evidence in tragedy dc b existencia de dicha plataforma {op. cit., |>¿g. 4 4 !).

100. P. Aritoti. G reek Scenic Conventions in tk r Fifth CrnturyB. C., Oxford. IV62. pjg. >5.

E D IP O ΠΝΤΚΙ5 DOS C IU D A D ES [ ...] 199

juego dc Edipo conducido por Antífona dc la piedra sin tallar a la Rra· da

ibema)

sobre la que acabará instalándose supone que se aleja de la escena y que se curva1"1 para sentarse cn un peldaño

ibéma)

dc la esca­ leta que une el

iogeion

y la

orchestra.

Grada tallada cn la roca, tribuna quizá, y modesto peldaño de una escalera o, más modesto todavía, dc una escalerilla, he aquí un buen ejemplo del juego de Sófocles sobre el mito y el teatro,,.

El

Edipo cn Colono

es una tragedia de paso. Se ve a Edipo, después dc haber atravesado las fronteras, instalarse en una frontera, y a conti­ nuación, engañado por la

Pci/hó,

la santa Persuasión que lo anima, pa* wr dc Atenas a otro mundo. H e tratado de mostrar que, hasta en el de- u lle de la puesta cn escena, la tragedia reflexionó sobre las fronteras. Us que separan a los hombres y también las que les permiten reunirse.

Λ

i