d) La ciencia desde el punto de vista de la verdad
3 4 CLASES DE HIPÓTESIS
VI. LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA
6.5. Críticas al Modelo N-D de explicación
Veamos, ahora algunas de las críticas hechas al modelo de explicación, que se acaba de exponer, modelo de la llamada Concepción Heredada o Concepción Clásica de
la ciencia, proveniente del Positivismo Lógico, más Popper y otros. Asimismo,
veamos algunos conceptos equivocados de algunos autores que, al parecer, por un prurito de notoriedad y originalidad los han lanzado.
1. “La explicación es la misma que la descripción”. Hay algunos autores que, en lugar de contribuir de alguna manera a una mayor aclaración y fundamentación del concepto de explicación científica, lo único que hacen es inducir a confusión y crear problemas banales e inútiles. Este es el caso de Michael Scriven, quien, en una obra de Gerald Bakker y Len Clark, presentada como material de lectura, declara con toda ligereza que:
“Cuando explicamos un fenómeno, lo que hacemos es, sencillamente, describirlo de un modo determinado. ¿O hacemos algo más que eso?” (1994, p. 77).
«Sin duda, ésta trata de ser una descripción narrativa de lo que ocurre exactamente. La única característica que podría sugerir una diferencia respecto de una “mera descripción” es el uso de las palabras tales como “así”, “pero”, “dado que”.
Estas son reminiscencias de una argumentación o demostración, explican en parte, a mi entender, el análisis que propone Hempel, Oppenheim y otros. Pero no forman parte de una argumentación o demostración aquí, simplemente, se dan en algunas de las descripciones más simples» (Ibid. P. 117).
Aquí, Scriven nos dice que la explicación es simplemente una mera descripción. Si no se nota -dice- es por el uso de palabras tales como: “así”, “pero”, “dado que”, etc. Pero también asegura que se trata de una descripción narrativa lo que a su entender, es un análisis. En esencia propone que explicación = descripción = narración = análisis, y ¿total, qué es? ¿Por qué Scriven dice semejante disparidad? Eso le pasa por no definir previamente cada concepto. Pero también Scriven sostiene que la propuesta de Hempel y Oppenheim “explica en parte”, que “explican, aunque no son demostrativas o argumentativas” En síntesis: explican o no explican? ¿Qué entiende por explicación? En conclusión, Scriven no sabe qué es una descripción y no sabe exactamente qué es la explicación científica o no quiere aceptar ni entender bien la propuesta de Hempel y Oppenheim. Probablemente, por un prurito de originalidad y notoriedad. Por lo tanto, aquí es necesario hacer el siguiente deslinde y precisión entre explicación y descripción:
a) Una explicación genuina y, en particular, la explicación científica constituye la solución de problemas de la forma “¿Por qué?”. Por consiguiente, la explicación científica, lógica y gramaticalmente es siempre una respuesta a interrogantes de la forma “¿Por qué?”. En cambio, la descripción siempre corresponde a interrogantes de la forma “¿Cómo es?”.
b) La explicación científica, como respuesta a los porqués, tiene una estructura lógica, clara y definitiva. Su estructura es siempre inferencial o argumentativa', más aún, es deductiva, o sea, demostrativa. En cambio, las descripciones, en cuanto respuestas a los interrogantes de la forma “¿Cómo es?”, tienen lógica, también claramente definida, consistente en una secuencia finita de conjunciones de proposiciones singulares. Así, si la pregunta fuera “¿Cómo es X?”, la respuestas descriptiva tendrá la forma:
c) ¿Qué relación hay entre explicación y descripción? La relación es la siguiente: toda explicación presupone descripción, pero no implica ni equivale a una
descripción. Así por ejemplo, en el explanas de la explicación de toda proposición
singular, las condiciones iniciales son siempre descripciones.
2. “Para dar una explicación no es necesario citar o basarse en leyes”. En este trabajo, ya se ha expuesto que para que la explicación científica tenga validez universal es condición necesaria, primero, que esté basada en leyes o teorías; segundo, que sea deductiva. Por otra parte, el modelo de explicación propuesto por Hempel y Oppenheim sirve de modelo para la explicación en la ciencia y no se ha planteado modelo para la explicación de cuestiones banales de la vida cotidiana, como pretende Scriven cuando dice:
“Quizá la razón más importante que tengan Hempel y Oppenheim para insistir en qué se incluyan las leyes en la explicación es lo que yo considero su creencia ... de que sólo si se tenían esas leyes in mente podían tenerse fundam entos racionales para proponer una explicación. Esto es sencillam ente falso, como puede verse inmediatamente considerando el ejemplo de una simple explicación física de la que podemos tener total certeza. Si quiere usted alcanzar un cigarrillo y al hacerlo vuelca el tintero que se derrama cayendo la tinta al suelo, estará usted en inmejorable posición para explicar a su mujer cómo ha aparecido la mancha de tinta en la alfombra, es decir, como se ha manchado la alfombra. Ha sido usted quien ha volcado el tintero. Esta es la explicación del estado del asunto en cuestión, y no caben tonterías sobre dudas al respecto porque no sea usted capaz de citar leyes que intervienen en el suceso: las de Newton y todas las demás” (Ibid. p. 121).
El modelo de explicación propuesto por Hempel y Oppenheim no es para cosas banales tales como para convencer a las esposas de cómo se manchó la alfombra. ¿Cómo se explica que Scriven pretenda objetar al modelo de explicación en cuestión con argumentos banales e inatingentes? La única explicación que cabe es que está actuando de mala fe.
3. “Las explicaciones son verdaderas (o falsas)”. Así dicen erradamente, algunos autores, como ejemplo, M.E. Orellana Benado y Carlos Verdugo Cerna:
“Una explicación es verdadera si su explanans es verdadera” (1991, p. 86). Scriven también cae en el mismo error cuando asevera:
“Las explicaciones” o “una explicación” o “su explicación”, o “una posible explicación” no tienen por qué ser siempre, verdaderas (o del tipo apropiado, o adecuadas). Lo que necesitan es un alto grado de confirmación, en una determinada etapa” (op. Cit. p. 120).
Quienes afirman estas cosas, o bien a) son ignorantes en lógica o bien b) no quieren aceptar el modelo de explicación propuesto por Hempel y Oppenheim, en cuyo caso, pues, no se les entiende, porque no sé de qué “explicación” estarán hablando. Son ignorantes en lógica, porque, como ya hemos visto el modelo de explicación propuesto por Hempel y Oppenheim tiene una estructura lógico-inferencial, más aún, es un modelo estrictamente deductivo y demostrativo. Por consiguiente, las explicaciones científicas, en tanto que son inferencias, son válidas o no son válidas, son correctas o no son correctas, pero no tiene sentido decir que son verdaderas o falsas, porque sólo las proposiciones tienen la propiedad de ser verdaderas o falsas.
4. “El carácter deductivo del modelo D-N constituye sólo una condición necesaria, pero no una condición suficiente para la explicación”. Esta objeción la encontramos en Bromberger 1977 en una cita hecha por F. Suppe:
“Así, por ejemplo, Bromberger, quien ha aducido numerosos casos que muestran lo inadecuado que es el D-N, siendo un caso muy importante, por ejemplo, el siguiente: “Usando la geometría óptica podemos formar una ley de coexistencia que relaciona la altura del asta de una bandera, el ángulo del sol formando por la sombra proyectada, por el asta y la longitud de la sombra. Usando esta ley y las condiciones iniciales, acerca de la altura del asta y el ángulo del sol, podemos explicar la longitud de la sombra de acuerdo al modelo D-N. Sin embargo, si tomamos como nuestras condiciones iniciales la
longitud de la sombra y el ángulo del sol, usando la ley el modelo D- N, nos permite explicar (causalmente) la altura del asta. Pero únicamente el primer caso es una explicación genuina, siendo espurio el último; ya que, el modelo D-N sanciona ambos casos como genuinos, el D-N es defectuoso”. De esta manera, Bromberg concluye que el modelo D-N proporciona sólo condiciones necesarias, pero no suficientes para la explicación causal” (1977 - p. 621).
Esta pretendida objeción de Bromberger descansa esencialmente en un error lógico, surge de presuponer que de acuerdo con el modelo D-N, toda inferencia
deductiva es una explicación, lo cual, obviamente es falso. Porque, sólo bajo este
presupuesto, aparentemente, surgen dos explicaciones a partir de su ejemplo. Que la explicación de la longitud de la sombra, usando la ley sobre la correlación que hay entre la altura del asta, el ángulo del sol formado por la sombra proyectada por el asta y la longitud de la sombra, sea una explicación válida y genuina de acuerdo al modelo D-N se debe a que constituye una respuesta a la pregunta “¿Por qué la sombra tiene tal o cual longitud?” surgida en una situación real, donde no se conoce la respuesta a tal pregunta y hay una necesidad de saberla. Por lo tanto, es absolutamente falso, como sostiene Bromberger, que el modelo D-N sancione igualmente como genuina a la otra supuesta explicación que obedecería a la pregunta: “¿Por qué el asta tiene tal altura?” porque en ninguna situación real surgiría tal pregunta que requiera una explicación científica, o sea, de acuerdo al modelo D-N. En consecuencia, no toda inferencia deductiva constituye una explicación de acuerdo con el modelo D-N, sino sólo aquella que constituye una respuesta a una pregunta de la forma “¿Por qué?” en una situación real donde se desconoce la respuesta y hay una necesidad de conocerla.
Como se acaba de ver, ninguna de las críticas hechas al modelo de explicación propuesto por Hempel y Oppenheim, en particular, a su modelo D-N, son válidas. Así como dicen Orellana y Verdugo: “A pesar de haber estado sometida a críticas desde sus inicios, hasta 1970 no se formuló en suficiente detalle ninguna teoría alternativa” (op. cit. p. 86). O, como dice, en general, Frederick Suppe: “Al mismo tiempo, las diversas alternativas propuestas a la Concepción Heredada han sido objeto de fuertes ataques críticos, y ninguna de ellas ha logrado una aceptación general entre los filósofos de la ciencia” (1979, p. 16).