CAPÍTULO 2. Los modelos teóricos y computacionales dominantes sobre el pensamiento analógico
3. La teoría de la asignación categorial y su perspectiva sobre el rol de la semántica en el pensamiento analógico
3.3 La teoría de la asignación categorial
3.3.1 El criterio de la teoría de la asignación categorial para determinar si dos hechos son análogos
A pesar de la gran cantidad de evidencia empírica (alguna de ella revisada en el capítulo anterior) que apoya diversos postulados de la TPE (veáse Gentner y Smith, 2012, para una revisión), la TAC (e.g., Minervino et al., 2008, 2013) ha argumentado que los supuestos semánticos adoptados por esta teoría no pueden dar cuenta de aquellas analogías en las cuales la interacción entre elementos proposicionales que conforman los hechos comparados da lugar a ejemplares de una categoría relacional de esquema (CRE). Contrariamente a los miembros de las categorías de entidades, que comparten un conjunto de características probabilísticas y correlaciones entre estas características, los miembros de una CRE comparten una estructura semántica que puede ser instanciada por ejemplares muy diferentes (Gentner y Kurtz, 2005; Goldwater, Markman, y Stilwell, 2011; Markman y Stilwell, 2001). Por ejemplo, son ejemplares de la CRE
asesinato casos tan diversos como “Federico le clavó un cuchillo en el corazón a Gina”,
“María hizo que Roberto bebiera veneno” o “El delincuente desconectó el suministro de oxígeno del paciente”. Cuando las situaciones comparadas en una analogía son ejemplares de una CRE, la similitud local entre las relaciones incluidas en la descripción de los hechos comparados no es necesaria para obtener una buena analogía. Por ejemplo, “Un taxista le dio un perfume a su pasajera” y “Un taxista le recitó un poema a la pasajera” son dos hechos que pueden ser considerados análogos. Sin embargo, ello no se debe a que exista un parecido semántico entre dar y recitar, sino al hecho de que ambos actos constituyen ejemplares de la CRE seducción. Mientras que SME fallaría en reconocer que estos hechos son análogos, las personas tienden a considerarlos de esta manera (véase Minervino et al., 2008, 2013, para evidencia empírica). Pero esto constituye sólo una de las caras del problema. En efecto, SME no sería capaz tampoco de advertir que dos situaciones cuyas relaciones son similares pueden no ser análogas. Supóngase una comparación entre “Un taxista le dio un perfume a su pasajera” y “Un taxista le ofreció su desodorante a la pasajera”. Un programa como SME determinaría que esas situaciones son análogas basándose en que dar y ofrecer son relaciones similares. Sin embargo, las personas tienden a juzgar estos hechos como no análogos (Minervino et al., 2008, 2013). La razón de este rechazo es que, mientras que el análogo
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base representa un caso de seducción, el análogo meta no es un ejemplar de esta categoría, sino en cambio de una categoría diferente como ofensa.
A partir de casos como los ejemplificados, la TAC considera que las similitudes en el nivel de las relaciones no son ni necesarias ni suficientes para la existencia de una analogía. Según la TAC, la razón detrás del hecho de que la similitud entre relaciones no represente una condición necesaria ni suficiente es que los llenadores de los otros roles temáticos que componen una proposición juegan un papel para determinar si la situación representa o no un ejemplar de una CRE específica. Por ejemplo, si una instancia de la categoría seducción incluye la relación dar, la intención del agente debería ser la de despertar ciertas emociones en la persona a la que se dirige la acción. Por otra parte, este paciente de la acción deberá ser un candidato pasible de ser “atraído” por el agente en cuestión. Finalmente, el objeto deberá resultar agradable de un modo particular para el paciente (Martín, Tavernini, Trench, y Minervino, 2013). De este modo, un chico de la
calle dándole flores a una pasajera, un taxista dándole monedas a una pasajera o un
taxista dándole flores a su madre no serán categorizados como casos de seducción. Cabe recordar que, para la TPE, los únicos roles temáticos que cuentan en las analogías son las relaciones. Si bien, como hemos visto en el capítulo anterior, la TMR asigna un papel a la similitud entre los llenadores de algunos otros roles temáticos (e.g., entidades en el rol de objeto), entiende esta influencia en términos de similitudes generales entre pares de elementos considerados de forma aislada. Como veremos, la TAC se aparta de esta concepción, se refiera a relaciones (TPE) o a entidades que cumplen otros roles temáticos (TMR).
Tavernini y Minervino (en prensa) desarrollaron un experimento destinado a poner a prueba la hipótesis de que la similitud de relaciones no constituye una condición
necesaria para que dos hechos sean considerados análogos. Esta hipótesis tiene su
fundamento en la idea de que, aunque dos hechos no mantengan relaciones similares, pueden aún ser análogos si pertenecen a una misma CRE. Los participantes recibieron un hecho base seguido de dos hechos meta, con la instrucción de determinar el grado en que cada hecho meta podía ser considerado análogo al hecho base. Ninguno de los dos hechos meta se parecía al base por lo que respecta a sus relaciones. Sin embargo, uno de los hechos meta pertenecía a la misma CRE que el hecho base. Por ejemplo, el hecho
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base de uno de los conjuntos de materiales era “La policía arrojó gases a los manifestantes”. Uno de los hechos meta de este conjunto era “La policía abrió las mochilas a los manifestantes”. En este hecho meta el objeto al que se aplica la acción descrita por la relación abrir (mochila), lo convierte en un ejemplar de la categoría
represión, también aplicable al hecho base. El restante hecho meta de este conjunto de
materiales era “La policía abrió la puerta a los manifestantes”. La aplicación de abrir al objeto puerta no resulta en un caso de represión sino en uno de la CRE cortesía. La predicción que se sigue de la TPE es que los participantes considerarían que ninguno de los dos hechos meta es análogo al hecho base, por no haber similitud entre las relaciones de los hechos comparados. Los datos se ajustaron empero a las predicciones de la TAC, para la cual, más allá de que no haya parecido entre las relaciones base y meta, las personas considerarían como análogos a los pares cuyos hechos pertenecían a una misma CRE y, en cambio, no considerarían como análogos a los pares cuyos hechos no podían ser asignados a una misma CRE. Los resultados mostraron de este modo que es posible la existencia de analogías entre dos hechos que no mantienen relaciones similares, siendo clave para ello que la interacción entre la relación y los demás componentes de la situación resulten, en cada uno de los hechos comparados, en ejemplares de una misma CRE.
El objetivo del segundo experimento de Tavernini y Minervino (en prensa) consistió en evaluar la hipótesis de que la similitud de relaciones no es una condición suficiente para que dos hechos sean considerados análogos, ya que si dos hechos no constituyen ejemplares de una misma CRE no serán considerados de esa forma a pesar de que sus relaciones se parezcan. Al igual que en el Experimento 1, los participantes recibieron un hecho base seguido de dos hechos meta, con la instrucción de determinar el grado en que cada hecho meta podía ser considerado análogo al hecho base. Sin embargo, a diferencia del Experimento 1, en los materiales del Experimento 2 ambos hechos meta se parecían al base por lo que respecta a sus relaciones. Más allá de que los dos hechos meta se parecían en cuanto a la relación al hecho base, sólo uno hecho meta pertenecía a la misma CRE del base. Por ejemplo, en uno de los conjuntos de materiales el hecho base era “La policía arrojó gases a los manifestantes”. Uno de los hechos meta de este conjunto era “La policía lanzó perros a los manifestantes”. El objeto al que se aplica la
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acción descrita por la relación lanzar (perros) lo convierte en un ejemplar de la CRE
represión, aplicable también al hecho base. En contraposición, el objeto del hecho meta
restante determinaba que este fuera un ejemplar de una CRE alternativa. En este conjunto este hecho meta era “La policía lanzó flores a los manifestantes”, un caso de la CRE acercamiento amistoso. La predicción que se sigue de la TPE es que los participantes considerarían que ambos hechos meta son igualmente análogos al hecho base, dada la similitud entre las relaciones base y meta. Los datos se ajustaron sin embargo a la predicción que hace la TAC para estas situaciones, de acuerdo a la cual, más allá de que haya parecido entre las relaciones base y meta, las personas considerarían análogos a los pares cuyos hechos pertenecen a una misma CRE y no en cambio a los pares cuyos hechos pertenecen a CREs diferentes. Los resultados constituyen así una prueba de que dos hechos pueden no ser considerados análogos a pesar de que mantienen relaciones similares, siendo clave para que lo sean que la interacción que mantiene la relación y los demás componentes de la situación resulten, en cada uno de los hechos, en ejemplares de una misma CRE.
Al igual que en el caso de los estudios desarrollados por la TPE (revisados en el capítulo anterior), en estudios como el de Tavernini y Minervino (en prensa), se preguntaba a los participantes por el hecho de cuán análogos consideraban que eran dos situaciones determinadas, pero no, por ejemplo, por el hecho de si llamarían “analogía” al tipo de comparación realizada. La TPE consideraría que las comparaciones del primer experimento de Tavernini y Minervino (en prensa) no constituyen una analogía. En primer lugar, porque cada uno de los análogos se halla codificado inicialmente en términos de un esquema, siendo la identificación de un esquema compartido un componente esencial del proceso analógico (Gentner, 1983; Holyoak, 1984a), tal como vimos en el Capítulo 1. En segundo lugar, porque se trata de hechos cuyas relaciones no son similares. En el Experimento 3 de la presente tesis me propuse determinar en qué medida las personas consideran apropiado llamar “analogías” a este tipo de comparaciones, a pesar de que consisten en la comparación de ejemplares de un esquema y a pesar de que las relaciones de los hechos comparados no son similares. La resistencia histórica que ha habido por parte del enfoque estándar a separar los procesos de categorización de los del pensamiento por analogías ha estado, según autores como Hofstadter y Sander
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(2013), detrás del rechazo a este tipo de analogías. La TAC comparte con el enfoque estándar la idea de que aplicar una CRE a un ejemplar de la misma (e.g., categorizar Vietnam como una guerra) no es un caso de analogía, pero sí los actos de comparar dos ejemplares de una CRE (e.g., comparar las guerras de Vietnam con la del Golfo).
3.3.2 Las propiedades de las entidades para un rol y el criterio de la teoría de la