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CAPÍTULO 2 ADICCIÓN AL INTERNET

2.7. CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO

De acuerdo con Madrid (2000) ha habido varios esfuerzos centrados en detectar la adicción a internet tomando como criterio el uso excesivo de la red. No obstante, dicho criterio no parece ser suficiente para establecer un diagnóstico, debido a que por razones de trabajo o estudio, muchas personas pasan una cantidad considerable de tiempo conectados a internet, pero ello no les convierte automáticamente en adictos.

Al ser internet una herramienta cuya implantación masiva es posterior a la edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, no es de extrañar que no aparezca referencia alguna a la Adicción a internet en dicho manual. Este vacío ha motivado a los investigadores a desarrollar instrumentos de diagnóstico (Madrid, 2000).

En este sentido, la primera persona que estableció criterios diagnósticos para el desorden de adicción a internet fue el psiquiatra Iván Goldberg en 1995, los cuales estuvieron basados en los criterios diagnósticos del abuso de sustancias. Estos criterios son los siguientes:

Un patrón desadaptativo de uso de internet, que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres o más de los siguientes aspectos en algún momento de un período continúo de 12 meses:

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1. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes elementos:

 Una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en

internet para lograr satisfacción.

 Notable disminución de los efectos con el uso continuado de la misma

cantidad de tiempo en internet.

2. Abstinencia, manifestada por cualquiera de los siguientes aspectos:

 Suspensión o reducción de un uso de internet que ha sido excesivo y

prolongado.

 Dos o más de los siguientes aspectos, desarrollados algunos días durante

un mes antes:

a) Agitación psicomotora b) Ansiedad

c) Pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en internet d) Fantasías o sueños acerca de internet

e) Movimientos de tecleos voluntarios o involuntarios

 Los síntomas causan malestar o deterioro en el área social, laboral u otra

área importante de funcionamiento.

 El uso de internet o un servicio similar está dirigido a aliviar o evitar los

síntomas de la abstinencia

3. Se accede a internet con más frecuencia o por períodos más largos de lo que inicialmente se pretendía.

4. Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de internet.

5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas al uso de internet (e.g. comprando libros sobre internet, probando nuevos navegadores, indagando proveedores de internet, organizando ficheros o descargando materiales).

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6. Se abandonan o reduce la realización de actividades sociales, ocupacionales o recreativas a causa del uso de internet.

7. Uso continuo de internet a pesar del conocimiento de que se tiene un problema físico, social, ocupacional o psicológico persistente o recurrente que parece ser causado o exacerbado por el uso de interés (e.g. privación de sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, sentimientos de abandono de personas significativas).

Asimismo, Goldberg (1995) prefiere sustituir el término de adicción a internet por el del uso patológico de ordenadores y establece los siguientes criterios de diagnóstico:

 Cambios drásticos en los hábitos de vida con el propósito de tener más

tiempo para conectarse a internet.

 Disminución generalizada de la actividad física.

 Descuido de la salud como consecuencia de la actividad en internet.

 Evitación de actividades importantes para disponer de mayor cantidad de

tiempo para permanecer conectado.

 Privación o cambio en los patrones de sueño para disponer de mayor

cantidad de tiempo en la red.

 Disminución de la sociabilidad como consecuencia la pérdida de amistades.

 Negligencia respecto a la familia y amigos.

 Rechazo a dedicar tiempo extra en actividades fuera de la red.

 Deseo de disponer de más tiempo para estar frente al ordenador.

 Negligencia respecto al trabajo y las obligaciones personales.

Por otra parte, en el artículo “internet addiction: the emergence of a new clinical disorder”, Young (1998) señala que un mal uso de internet puede convertirse en una fuente de adicción. Asimismo, propuso una serie de criterios diagnósticos para

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lo que denomino adicción a internet, tomando como base la definición de dependencia de sustancias del DSM-IV, debido a las similitudes que observó con los estados de tolerancia (en los que se necesita aumentar la dosis o la cantidad de la sustancia adictiva para lograr el mismo efecto) y privación (malestar psicológico o físico al reducir y/o suspender la sustancia).

Posteriormente, Young (1996a) actualizó su definición de adicción a internet en su cuestionario diagnóstico, adaptando los criterios del DSM-IV para el juego patológico, un trastorno del control de los impulsos a menudo descrito como una adicción conductual.

Dichos criterios se estructuran en un breve cuestionario de ocho reactivos:

1. ¿Te sientes preocupado con Internet (pensamientos acerca de la última conexión o anticipas la próxima sesión?

2. ¿Sientes la necesidad de incrementar la cantidad de tiempo de uso de Internet para lograr la satisfacción?

3. ¿Ha hecho repetidamente esfuerzos infructuosos para controlar, reducir o detener el uso de Internet?

4. ¿Se ha sentido inquieto, malhumorado, deprimido o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?

5. ¿Se queda más tiempo conectado de lo que inicialmente había pensado? 6. ¿Ha perdido o puesto en peligro alguna relación significativa, trabajo, oportunidad educativa o profesional debido al uso de Internet?

7. ¿Ha mentido a los de su familia, terapeuta u otros para ocultar su grado de implicación con Internet?

8. ¿Usa Internet como un medio de evadir los problemas o de aliviar un estado de ánimo disfórico?

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De acuerdo con estos criterios, se considera adicto si el sujeto responde afirmativamente a cinco o más de los ítems anteriores y los síntomas no pueden ser explicados por un episodio maniaco.

Asimismo, Greenfield (1999), plantea que existen varios sentimientos que experimentan los usuarios dependientes de internet y que pueden llevar a la adicción: a) los adictos informan de una intensa intimidad cuando están conectados, b) existe un sentimiento de desinhibición, c) la sensación de que el tiempo se detiene o pasa muy rápido, d) sentirse fuera de control cuando se está conectado.

Por otra parte, Griffiths (1998), propone seis síntomas característicos para definir un comportamiento adictivo: saliencia, alteración del estado de ánimo, tolerancia, abstinencia, conflicto y recaída. Este mismo autor también propone la valoración de siete áreas específicas en relación con la adicción a internet: a) tolerancia, b) pasar o invertir más tiempo de lo planeado en internet, c) pasar la mayor parte del tiempo en actividades que permiten estar en línea, d) pasar más tiempo en internet que en actividades sociales o recreativas, e) persistencia en el uso de internet a pesar de las dificultades laborales, académicas, económicas o familiares, f) intentos fallidos por detener o disminuir el uso de internet y g) abstinencia. Según este autor, el diagnóstico debe hacerse con la presencia de tres o más de las áreas descritas.

Aunado a estos aspectos, Griffiths (1998) añade la posible presencia de cambios en el estado de ánimo cuando las personas empiezan la actividad en internet, así como la existencia de inquietud e irritabilidad cuando no se está conectado o se es interrumpido durante la conexión y la aparición de recaídas después de intentos por interrumpir o controlar la frecuencia de acceso a la red.

Por su parte, Alonso-Fernández (2003) plantea que toda adicción social patológica cumple cinco características esenciales, a saber: a) se desarrolla en forma de una existencia adictiva, polarizada en torno a una relación anómala con el objeto que

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se vive con una apetencia excesiva e incontrolable, apetencia dirigida cada vez más hacia el exterior en forma de una pulsión, b) se realiza mediante un acto que se cataloga como acto impulsional y no impulsivo, puesto que se adscribe a una organización anterior (la existencia adictiva) y se inscribe en el logro de ciertas recompensas, c) el acto adictivo proporciona recompensas inmediatas en forma de una reacción personal placentera de tipo negativo(auto-relajación) y otra de tipo positivo (autorrealización),reforzadas con una descarga cerebral de dopamina, d) el acto adictivo se sujeta a la repetición de la conducta impulsional, con intervalos casi siempre irregulares y no demasiados largos, e) la adicción provoca la acumulación de efectos negativos sobre la salud física, mental o social del individuo y su entorno socio-familiar.

Las adicciones sociales patológicas se vinculan a la comida, al sexo, a las compras, al juego, a la televisión, al trabajo y a internet. Sin embargo, Alonso- Fernández (2003) enfatiza que no pretende extender la sombra de la psicopatología a unas actividades cotidianas comunes que son la esencia de la vida, pero si llamar la atención sobre cómo unas aficiones tan inofensivas y gratificantes pueden convertirse en una necesidad absoluta que esclaviza a la persona y la conduce a una enfermedad mortificante, progresiva y asediada de riesgos y complicaciones, como es la enfermedad adictiva.