• No se han encontrado resultados

I. Propósito, objeto, hipótesis y metodología de la investigación

5. El soporte material de los códigos: publicaciones referidas a las buenas

5.1 Criterios de selección de las publicaciones

El conjunto de publicaciones referidas a las buenas maneras es extraordinariamente amplio. Éstas no han merecido hasta tiempos muy recientes una atención prioritaria como objeto de estudio. Es Norbert Elias quien en su obra El proceso de la civilización (Elias, 1987:128), advierte sobre la posibilidad de utilizar estas publicaciones como material empírico a partir del cual elaborar modelos teóricos generales. En su caso, para elaborar una teoría sobre el proceso de la civilización. Tras la estela de Elias se sitúan historiadores como Jacques Revel (2001) o Roger Chartier (1993), quienes haciéndose eco de la obra eliasiana, proceden al estudio de estas publicaciones desde diferentes ópticas apuntando nuevas posibilidades de análisis. Hasta este momento, sólo existían pequeñas monografías relativas a las buenas maneras circunscritas a periodos de tiempo y lugares muy concretos (Montandon, 1995:vii).

El interés por las publicaciones sobre buenas maneras se incrementa progresivamente19 hasta que en el año 1995 aparece la primera bibliografía que compila, para distintos países europeos, este tipo de publicaciones ordenándolas de acuerdo con un criterio cronológico. Me refiero a la Bibliographie des Traités du Savoir-Vivre en Europe du Moyen Age á nos jours dirigida por Alain Montandon al frente del Centre de Recherches su les Littératures Modernes et Contemporaines de la Universidad Blaise Pascal de Clermont-Ferrand (Montandon, 1995).

Esta bibliografía proporciona, para el caso español, un amplio listado de manuales sobre buenas maneras, literatura cortesana, manuales de urbanidad y manuales de etiqueta entre los siglos XIII y XX. Tal y como señalan los compiladores, no es una bibliografía que en última instancia sea definitiva. Las buenas maneras, como ingrediente básico de la vida social, son tratadas desde perspectivas diversas en obras filosóficas, teológicas, morales y literarias (Montandon, 1995:vii). Esta circunstancia dificulta el establecimiento de límites genéricos entre obras sobre buenas maneras propiamente dichas y obras en las que las buenas maneras sean parcial o lateralmente tratadas. Como digo, el problema estriba en el establecimiento de esos límites genéricos entre obras propiamente de buenas maneras y obras que, refiriéndose a las buenas maneras, no hacen de éstas su contenido prioritario. Aún así, en la Bibliographie des Traités du Savoir-Vivre en Europe du Moyen Age á nos jours los compiladores, tal y

19 Para la revitalización del interés por las publicaciones sobre buenas maneras cfr. Laspalas (1998:202-

como señala Montandon, prefieren pecar por exceso que por defecto, y así, obras cuyos límites genéricos son confusos finalmente son incluidas en la selección.20

El criterio distintivo que se emplea en la bibliografía dirigida por Montandon es el de considerar obras sobre buenas maneras a aquéllas en las que preceptos, normas y recomendaciones acerca de la interacción social tienen un carácter prioritario y central; aquéllas que sitúan la interacción social en un primer plano de atención.21 Sin embargo, el concepto de interacción social como criterio distintivo resulta amplio y difuso en exceso. Dicho concepto remite inicialmente y de un modo general a los vínculos y relaciones que se establecen entre elementos constitutivos de la realidad social como son el individuo y el grupo. Más allá de esta acepción inicial de carácter descriptivo, la sociología ha realizado notables esfuerzos para estudiar la interacción social, tal y como lo demuestran las aportaciones de Weber, Schutz y Mead. De forma global, tales aportaciones inciden en la idea de considerar la interacción social como un enlace entre los sentidos subjetivos que otorgan las personas a sus acciones y a las ajenas. En consecuencia, será el estudio del significado de dicho enlace lo que suponga el substrato central de la interacción social. Adoptar esta vía de estudio terminaría por ampliar sobremanera los límites ya definidos para la investigación: hablar de interacción social en términos generales implica referirse a un abanico demasiado amplio de cuestiones. Con todo, dada la variedad y heterogeneidad de textos que hacen de las pautas de regulación conductual y afectiva su tema central, se entiende que sea preciso emplear un criterio amplio y generalista capaz de englobar bajo su denominación textos de muy diferente pelaje. Así, el listado de obras que ofrece la Bibliographie des Traités du Savoir-Vivre en Europe se convierte en un listado excepcionalmente extenso. Ya advierte el compilador que se pecará por exceso antes que por defecto. Por ello, pueden encontrarse obras que versan sobre la formación del soldado, la instrucción eclesiástica y doctrinal, la organización del matrimonio, las artes culinarias, el ceremonial, el protocolo, la retórica, los juegos, el baile, la gramática, la historia o la esgrima. Si bien pueden encontrarse en ellas referencias a las buenas maneras, no les dispensan un tratamiento central y así, se alejan del cometido de esta investigación.

20 Montandon hace suyas unas palabras de la autora Ruth Kelso al respecto de la inclusión en listas

bibliográficas de obras cuyos límites genéricos no estén claros: "(…) Muchos de los libros que figuran en

estos listados resultan dudosos en cuanto a su inclusión, pero he tomado la decisión de errar antes por exceso que por defecto ". Cfr. Montandon (1995:ix).

21 Afirma Montandon: "Consideramos como tratado de buenas maneras todo texto en el cual las

Es preciso, pues, establecer una serie de criterios distintivos que permitan discriminar unas publicaciones de otras en aras de su pertinencia para esta investigación. Los criterios de los que voy a valerme son los que siguen:

- Las publicaciones seleccionadas han de abordar las cuestiones que he definido como preferentes para mi investigación. (conversación, vestimenta, saludo, comida, trato, higiene, aseo). A la hora de definir el objeto de estudio de esta investigación delimité las cuestiones que serían de interés prioritario para el análisis: no trataré todo aquello que caiga bajo el dominio de la interacción social sino tan sólo aspectos de la misma referidos a la conversación, la vestimenta, el saludo, la comida, el trato, la higiene, el aseo y la regulación de las necesidades fisiológicas. Las cuestiones que voy a tratar son aspectos puntuales dentro del extenso campo de la interacción social. Empero, son estas cuestiones las tenidas por básicas a la hora de enjuiciar el grado de civilización de un individuo; se trata de cuestiones preferentes y recurrentes siempre que nos referimos a las buenas maneras.

- Las publicaciones seleccionadas deben efectuar una presentación de estas cuestiones de forma sistematizada haciendo de ellas cuestiones centrales y prioritarias en el desarrollo de cada obra. Como ya he señalado, son muchos los tipos de publicaciones en los que podrían hallarse testimonios acerca de las buenas maneras mas de lo que aquí se trata es de que estas buenas maneras ocupen una posición central en la obra; esto es, que se trate de obras elaboradas ex-profeso en torno a ellas, ya sea en su totalidad o incluyendo partes significativas con peso substancial en el global de la obra.

- Las publicaciones seleccionadas deben, además, gozar de un estatuto reconocido en tanto obras relevantes por los siguientes motivos:

*por constituir en su género una obra pionera y modélica que haya servido como patrón de referencia para obras posteriores y fuente de inspiración para otros autores. Se trataría en este caso, de obras seminales cuya impronta se mantiene en muchos casos siglos después de su publicación.

*por ser versiones en castellano de obras reputadas en Europa. En este caso, no se trata exactamente de traducciones como de reproducciones no totalmente fidedignas de los modelos originales; reproducciones que experimentan diversas modificaciones con el fin de adaptarlas a las peculiaridades del país en el que van a ser leídas.

*por ser obras de cabecera y de relevancia significativa para colectivos y grupos sociales. Así, colectivos y grupos como la nobleza, los cortesanos, los criados y sirvientes, los infantes, el alumnado infantil, las damas, las familias o los profesionales entre otros cuentan con publicaciones especialmente destinadas a ellos y por esto, de uso generalizado entre tales colectivos.

*por ser obras que gocen de reconocimiento y validez legal a efectos de su publicación y uso. Reconocimiento y validez legal son por lo general otorgados por una institución como el Estado que, de ese modo, se asegura un grado notable de control sobre los contenidos que se desea transmitir. Esta sanción estatal de los textos se desarrolla con mayor intensidad y visibilidad a partir del siglo XIX en consonancia con el crecimiento de la escuela y la asunción progresiva por parte del Estado de funciones en aras de la homogeneización cultural, política, económica y administrativa del territorio. A resultas de esto, tales textos gozarán de una amplia difusión en el sistema de instrucción primaria español.

*por tratarse de obras de lectura generalizada y de éxito entre el público lector. Se trata de obras sobre las que existen testimonios o datos (reediciones, ventas, ejemplares en bibliotecas… que confirman su carácter de obra demandada) que avalan tal éxito y en consecuencia la generalización y la repercusión social de las mismas.

*por tratarse de obras con un declarado afán didáctico y pedagógico en el terreno de las buenas maneras y la regulación emocional. Para ello, se estructuran con arreglo a tal vocación y recurren a procedimientos de aprendizaje (reglas mnemotécnicas, versificación, fórmulas catequéticas de pregunta-respuesta, ejercicios de repaso, cuestionarios…) con el fin de que sus contenidos sean debidamente asimilados por el lector.

Recojo a continuación una primera enumeración de los textos seleccionados para la reconstrucción de cada uno de los códigos indicando título, fecha de publicación y autor. Se trata de un primer contacto con estas publicaciones ya que en cada capítulo dedicado a códigos incluiré una caracterización más amplia y detallada de cada texto seleccionado.

Para el código de la cortesía bajomedieval los textos seleccionados son:

El Libro del Brocado de Al-wassa (Se desconoce el año exacto de aparición aunque se sabe que el autor nació en el año 860 y murió en el 930)

Lo Crestiá (1379) de Francesc Eiximenis. Arte Cisoria (1423) de Enrique de Villena

Urbanidad y buenos modales en la mesa medieval (1995) (Selección de textos originales de Francesc Eiximenis, Enrique de Villena, Pedro Alfonso, San Vicente Ferrer y Ruy González Clavijo compilados por Paulina López Pita y José Luis Martín)

Para el código de la cortesía moderna:

De la Urbanidad de las maneras en los niños (1530) de Erasmo de Rótterdam Diálogos (1538) de Juan Luis Vives

Galateo Español (1593) de Lucas Gracián Dantisco

Documentos de la Buena Crianza (1599) de Francisco de Ledesma Para el código de la prudencia:

Aviso de privados y despertador de cortesanos (1539) de Antonio de Guevara.

Libro de la buena educación y enseñança de los nobles (1595) de Pedro López de Montoya. Oráculo manual y arte de prudencia (1647) de Baltasar Gracián.

Nudrición Real (1671) de Pedro González de Salcedo

Recetas morales, políticas y precisas para vivir en la Corte (1734) de Gómez Arias.

La urbanidad y cortesía universal que se practica entre las personas de distinción (1744) de François Callieres.

Para el código de la civilización:

Libro de Urbanidad y cortesía para el uso de las escuelas (1795) de Antonio Cortés Moreno. El maestro de sus hijos ó sea la educación de la infancia. Lecciones en forma de diálogo sobre la moral, la virtud y la buena crianza (1864) atribuido a Mr. Blanchard.

Lecciones de moral, virtud y urbanidad (1897) de José de Urcullu. Las obligaciones del hombre (1900) de Juan Escoiquiz.

Compendio del Manual de Urbanidad y buenas maneras (1910) de Manuel Antonio Carreño. El libro de los deberes (1916) de José Caballero.

Nociones de Urbanidad y deberes religiosos y sociales (1923) de José Martínez de Aguilo. Nociones de fisiología, higiene y urbanidad (1924) de Miguel Porcel y Riera.

Tratado completo de urbanidad en verso para uso de las niñas (1925) De José Codina. El amigo de los niños (s/d) del Abad Antoine Sabatier.

Urbanidad. Reglas y consejos para escolares (1948) de Antonio Roig.

Convivencia social (Formación familiar y social. 2º curso) (1958) de Carmen Werner Bolin Fundamentos (Libro 3º correspondiente al 2º ciclo de enseñanza elemental) (1958) sin autor especificado.

Manual de moral y urbanidad (1966) de José M. Valverde Butrón. La etiqueta hoy (1986) de Natalie Devalls

El libro del saber estar. La urbanidad y los usos sociales (1990) de Camilo López. Para el código de la civilización reflexiva:

Tus zonas erróneas (1978) de Wayne W. Dyer Usted puede sanar su vida (1989) de Louisie L. Hay.

Ámate a ti mismo: cambiarás tu vida. Manual de trabajo (1990) de Louisie L. Hay. ¿Qué es inteligencia emocional? (1997) de Doris Martín y Karin Boeck

El respeto hacia uno mismo (1997) de Nathaniel Branden Crisis ¿qué crisis? (1999) de Regine Schneider.

Vampiros emocionales (2001) de Albert J. Bernstein El camino de la autodependencia (2002) de Jorge Bucay

La casi totalidad de las obras seleccionadas figuran en la Bibliographie des Traités du Savoir-Vivre en Europe du Moyen Age á nos jours al tratarse esta

compilación de un texto pionero en la recopilación de materiales sobre buenas maneras construido rigurosamente por especialistas en la materia de diferentes países. La excepción la constituyen las obras de autoayuda empleadas para el estudio del código de la civilización reflexiva por no ajustarse su contenido y temática a los propósitos establecidos en esta compilación bibliográfica.

Con todo, el estudio de cada código de buenas maneras se realiza a partir de un número reducido de obras de acuerdo con los criterios antes citados. Esta investigación no puede abarcar el estudio de todas las obras que se ajustasen a los criterios establecidos puesto que desbordarían el marco temporal y material previsto. Es preciso, en último término, optar por aquéllas que se presupone vayan a proporcionar mejor y más abundante información. Presuponer esto comporta asumir un margen de arbitrariedad en la elección de las obras que me conduzca a desechar obras que otros sí incluirían en su análisis. Asumo, pues, ese margen de arbitrariedad y los inconvenientes que puedan derivarse de tal asunción siendo consciente de que la elección de las obras objeto de análisis pudiera haber sido, en otros casos, diferente de la que propongo; no tanto en lo que se refiere a obras consideradas de referencia como a otras menos conocidas y publicitadas. Así pues, admito que existirán sin duda alguna obras que respondiendo a los criterios que establezco no hayan sido incluidas en esta investigación; esto es, admito la posibilidad de ausencias. Frente a esto, es preciso reseñar las limitaciones temporales y materiales que como investigador hay que asumir y que en muchos casos conducen a decantarse por obras que sean accesibles o resulten fácilmente disponibles, siempre y en todo caso, respetando los criterios de selección que he fijado. Acceso y disponibilidad significan en este caso que los fondos bibliográficos objeto de pesquisas sean, como es mi caso, los de la Biblioteca Nacional, las bibliotecas de las facultades de Ciencias Políticas y Sociología, Geografía e Historia, Educación, Ciencias de la Información, Filosofía, Psicología, Filología, Medicina, Ciencias Económicas y Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid, la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense y la Biblioteca Municipal de Pozuelo de Alarcón.