• No se han encontrado resultados

Cronología de la crisis

Economía internacional

1.1. Cronología de la crisis

La quiebra de algunos bancos espe- cializados en el mercado hipotecario estadounidense, derivada del incre- mento de créditos hipotecarios im- pagos, a partir del segundo semestre

de 2007 repercutió particularmente en los mercados fi nancieros euro- peos, donde varias instituciones fi - nancieras tuvieron problemas por su vinculación con el mercado subpri- me estadounidense. La intervención conjunta de los bancos centrales de las principales economías avanza- das en el último trimestre de 2007, inyectando liquidez en los mercados y salvando del quiebre a importantes entidades fi nancieras, evitó que la crisis se propagara aún más y frenó momentáneamente los rumores de recesión a nivel mundial.

Sin embargo, la estabilidad no duró demasiado y el primer trimes- tre de 2008 se caracterizó por una gran volatilidad en los mercados fi nancieros internacionales, bási- camente a raíz de la incertidumbre en torno a la evolución que había registrado la economía real esta- dounidense en el último trimestre del año precedente. A mediados de marzo de 2008, Bear Stearns

–uno de los principales bancos de inversión estadounidense− tuvo que reconocer que se enfrentaba a duros problemas de liquidez como consecuencia del aumento de la morosidad en el pago de hipotecas. Pese a que la Reserva Federal asegu- ró una fi nanciación especial para el banco comercial J P Morgan, el que respaldaría al banco de inversión, los rumores acerca de una posible bancarrota llevaron a que las ac- ciones se desplomaran y fi nalmente Bear Stearns fuera vendido a pre- cio de quiebra a su antiguo rival

J P Morgan. Las acciones de Bear Stearns, que antes de que comenzara la crisis subprime valían más de 150 dólares, habían caído a 30 dólares en esos días y se terminaron pagando a 2 dólares, con la intervención de la Reserva Federal que aseguró los

fondos para que la compra se reali- zara. De esta manera, Bear Stearns

se constituyó en la primera víctima de entidad de la crisis hipotecaria estadounidense.

El anuncio realizado en marzo de que la Reserva Federal habilitaría la ventanilla de redescuento a otras instituciones financieras además de los bancos comerciales, sumado a la idea de que la mayoría de las pérdidas ya estaban contabilizadas en los balances de las instituciones, calmó los temores acerca de futuros anuncios de default y brindó algo de optimismo a los mercados, que se volvieron más estables en el segun- do trimestre de 2008.

Al igual que viene sucediendo desde hace más de un año, la estabi- lidad no fue duradera y el 11 de julio colapsó IndyMac Bancorp, una ins- titución fi nanciera volcada al merca- do hipotecario que había crecido de manera importante en los últimos años con base en préstamos más riesgosos dirigidos a personas que no podían justifi car efectivamente sus ingresos y activos. El quiebre de esta institución, cuyos activos fueron tomados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, nueva- mente puso de manifi esto ante los estadounidenses que la crisis estaba lejos de terminar.

También a mediados de ju- lio, dos gigantes de las hipotecas estadounidenses, Freddie Mac y Fannie Mae, acusaron problemas de liquidez y obligaron al secretario del Tesoro, Henry Paulson, a elaborar un plan para su salvataje. Unos meses atrás las autoridades estadounidenses contaban con estas instituciones para paliar la crisis a través de la compra de hipotecas de otras empresas. Sin embargo, la caída continua de las acciones de estas instituciones obligó

INFORME08_FINAL.indd 44

45 al gobierno, el 13 de julio, a hacer un

salvataje de emergencia, extendiendo las líneas de crédito gubernamentales a estas instituciones y anunciando la compra de sus acciones en caso de que fuera necesario. Al mismo tiempo la Reserva Federal manifestó que ambas entidades podían obte- ner fi nanciamiento en su ventanilla de redescuento, la que inicialmente estaba disponible sólo para bancos comerciales.

Freddie Mac y Fannie Mae

nacieron como instituciones fi nan- cieras estatales (más tarde fueron privatizadas) y su negocio consistía en comprar las hipotecas otorgadas por otras instituciones prestadoras de dinero, para luego venderlas a inversionistas privados. De esta manera, actuaban como garantes de las hipotecas que compraban de otras instituciones y así proveían de liquidez al mercado hipotecario para que pudiera seguir realizando préstamos. Las hipotecas adquiridas –que debían ser de buena calidad− eran luego vendidas a inversores privados, con una prima tal que les aseguraba el pago de la hipoteca en caso de que quienes compraban la vivienda no la pagaran. Así, las hipotecas se distribuían entre distintos inversores privados, ins- tituciones financieras y también bancos en el extranjero. La mayor rentabilidad que este negocio otor- gaba a los inversores privados y la certeza de éstos de que el gobierno estadounidense no dejaría que estas instituciones quebraran, les permitió obtener fi nanciamiento y operar con bajas cantidades de ca- pital de respaldo. Sin embargo, ante la crisis subprime, este negocio –de mayor rentabilidad que los présta- mos hipotecarios en sí mismos− las dejó expuestas a las hipotecas de

«mala calidad», dado que poseen una buena parte de las hipotecas secundarias en el mercado, cuya califi cación no siempre había sido la adecuada.

La intervención gubernamen- tal en sus inicios fue exitosa, y las instituciones fueron capaces de ob- tener fi nanciamiento de corto plazo en los días siguientes a la misma. No obstante, esto no ayudó a elevar el precio de las acciones de ninguna de las dos entidades y la sensación de inestabilidad permaneció en los mercados. Asimismo, esta interven- ción se dio en un marco de gran con- troversia acerca de cuál era la mejor forma de hacerlo, más allá de que todos acordaban en su necesidad. La nacionalización de estas empre- sas comenzó a visualizarse como una buena alternativa por parte de varios analistas, en la medida en que otorgaría un mayor control guber- namental sobre estas entidades. Sin embargo, el gobierno intentó evitar en esta instancia una solución de esa naturaleza, ya que hubiera implicado incluir en los balances del gobierno federal los enormes pasivos de Fan- nie y Freddie.

A fi nes de julio otro banco de inversión, Merrill Lynch, anunció nuevas pérdidas en el momento de exhibir sus balances, ubicándose al borde del colapso fi nanciero. Esto, entre otros factores, condujo a la Reserva Federal a anunciar en ese momento que extendería los fon- dos de emergencia para distintas instituciones hasta enero de 2009, a la vez que prolongó los plazos de los préstamos para los bancos comerciales. El mismo George Bush dio a conocer a fi nes de julio nuevas medidas de rescate para

Freddie Mac y Fannie Mae, en vis- tas de que el precio de sus acciones

continuaba cayendo. Mediante esta nueva intervención, el secretario del Tesoro obtuvo el permiso para comprar acciones de estas insti- tuciones, a la vez que se aumentó la regulación en las mismas. En el marco de este plan, se garantizaría el refi nanciamiento de las hipotecas por un valor de aproximadamente 300 mil millones de dólares, las cuales se convertirían en préstamos más baratos y a tasa fi ja, siempre y cuando los involucrados aceptaran reducir el principal al 90% del valor actual de la vivienda. Asimismo, se previeron nuevos subsidios para los compradores de vivienda.

Finalmente, el 7 de setiembre, como ya parecía previsible, el go- bierno se vio obligado a nacionali- zar Freddie Mac y Fannie Mae ante la continua y estrepitosa caída del valor de sus acciones. Sin embargo, no se llevó a cabo una verdadera na- cionalización de estas instituciones, medida que requería la aprobación del Congreso, sino que se creó una nueva figura institucional para permitir la intervención. La Agen- cia Federal de Financiamiento a la Vivienda intervendría las institucio- nes hasta que las mismas volvieran a demostrar solvencia, a la vez que les provee fi nanciamiento –contra sus activos− hasta fi nes de 2009. Tam- bién se incluyeron otras condiciones para evitar el «daño moral» que esta intervención podría provocar en los mercados. De esta manera, el Tesoro de Estados Unidos pasaría a ser comprador en última instancia de los bonos emitidos por estas instituciones, puesto que en caso de que existan problemas de demanda de los mismos los comprará en el mercado. No hay certezas sobre el costo de este salvataje, aunque po- tencialmente es enorme. El futuro

INFORME08_FINAL.indd 45

46

de las empresas va a depender fi - nalmente de lo que decida la nueva administración de gobierno. La intervención fue plenamente justi- fi cada por los mercados, ya que un colapso en estas instituciones pro- vocaría seguramente una corrida en varios bancos poseedores de títulos emitidos por estas empresas, a la vez que se agudizarían los problemas en el mercado hipotecario.

La mayoría de los estado- unidenses todavía observaba con atención el rescate de Fannie y

Freddie, cuando comenzaron los problemas en Lehman Brothers, otro importante banco de inversión esta- dounidense, en la medida en que sus acciones perdieron casi la mitad de su valor entre el 8 y el 10 de setiem- bre. Las difi cultades fi nancieras de

Lehman databan de algunos meses atrás, pero éstas se agudizaron al no conseguir fi nanciamiento de un inversor externo con quien estaban negociando y al visualizarse una posible caída en su califi cación, lo que presionaría aún más sobre la necesidad de fi nanciamiento.

El 15 de setiembre Lehman