La actitud es reflejo de nuestro modo de
pensar, sentir y de actuar respecto de las demás personas y las cosas. Este estado mental se traduce en la forma de ser de cada persona.
De este modo también cada uno de ustedes tiene una actitud hacia la seguridad, la cual puede ser positiva o negativa y ésta se refleja en su modo de actuar y pensar.
Las actitudes indiferentes
Una buena actitud es un factor esencial para el éxito de la mayoría de los logros humanos, entre los cuales proteger la vida a través de la seguridad, es una necesidad.
Todas las personas desean seguridad y protección, que nada dañino les ocurra nunca. Este deseo de seguridad existe siempre en el ser humano, por cuanto la necesidad de sentirse protegido ocupa el segundo lugar en la escala de necesidades humanas. Luego, todas las personas están conscientes de la importancia de la seguridad, pero este planteamiento que parece tan obvio no
siempre es así.
Si todos desean seguridad en su vida ¿Por qué en la práctica pareciera no ser tan así? ¿por qué son tantas las personas que poco , o casi nada hacen por su protección, es decir ¿Cuánto están dispuesto a hacer por su seguridad y la de los demás?
La preocupación por la seguridad se manifiesta cuando a ésta se le mira o interpreta con un actitud de indiferencia al decir: Sí, la seguridad sé que es importante
¡pero nunca tanto!
Esta actitud negativa hacia la seguridad se observa cuando leemos las noticias o vemos en la televisión las cifras alarmantes de accidentes del tránsito, y lo que más nos llama la atención, es que la causa directa y principal que lleva a la muerte al conductor y/o a los ocupantes de un vehículo, es el exceso de velocidad provocado deliberada- mente por los conductores con una actitud indiferente a las fuerzas físicas de gravedad y centrífuga, Al entrar en curvas principalmente. Tarde o temprano pierden el control de su vehículo. A veces por décimas de segundo, saliéndose de la calzada, estrellándose y destruyendo su vida en pocos segundos y, lo que es peor arrastrando a la muerte o a la invalidez total a sus propias familias y/o amigos.
Hay otros conductores que han ido a una fiesta y al regreso a sus casas conducen en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol y en muchos accidentes atropellan y matan a personas inocentes.
Posteriormente se dan cuenta del daño que cometieron por su actitud imprudente, pero ya es muy tarde.
En realidad entre este deseo y lo que hacemos por la seguridad, existe a veces una enorme distancia o brecha.
La actitud de estas personas es abso- lutamente negativa y lo que es peor, aquella misma actitud indiferente que tienen cuando conducen, también se refleja en su propio trabajo, e incluso en su propia casa donde , obviamente, tenderán a lo mismo.
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Es increíble también como las actitudes hacia la seguridad y la salud, varían demasiado. Esto se evidencia, por ejemplo, a través de la reacción favorable por parte de la comunidad realizada en los últimos años hacia las campañas contra el consumo del cigarrillo, el alcohol y las drogas, en contraste con las actitudes de indiferencia hacia las campañas de seguridad en el tránsito para promover la conducción a una velocidad razonable y prudente. Recordemos las frase que incluso encontramos en las vías: “Papito no corras” o “Papá no corras, te esperamos en casa”.
¿Cuántaspersonas pueden dar respuestas afirmativas a las siguientes preguntas?
Tiene en su casa un extintor portátil de incendio para controlar cualquier fuego que se produzca? ¿Sabe usted cuántas casa se incendian en un año?
¿Ha conversado con su familia o con sus hijos sobre la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP) en caso de una emergencia? ¿ Conoce la técnica?
También distintas actitudes observamos cuando vemos que muchas personas se preocupan de hacer a su automóvil una mantención rigurosa el fin de semana y lo limpian y enceran para que luzca impecable y reluciente. Sin embargo no se han preocupado de revisar el extintor portátil de incendio del mismo vehículo y aún no lo han llevado a recargar, e incluso a veces tampoco han adquirido uno y se consiguen uno prestado con un amigo para pasar la revisión técnica.
¿Conserva escaleras, pisos, las herramientas, las instalaciones eléctricas o artefactos eléctricos en buenas condiciones de seguridad? ¿Las herramientas portátiles eléctricas, etc., las mantiene alejadas de sus hijos pequeños? ¿Ha enseñado a sus hijos las medidas básicas de seguridad ciudadana en la casa o en el colegio?
¿Les ha instruido a sus hijos sobre las medidas de seguridad en el tránsito y se ha asegurado que entendieron las reglas y medidas de prevención?
¿Respeta siempre los límites de seguridad en carreteras o, casi siempre? ¿Se detiene siempre para mirar y escuchar si viene un ferrocarril al cruzar una vía férrea? ¿Si ha bebido después de una fiesta, pasa las llaves a otro conductor, o deja el auto y no conduce?
¿Sabe cuáles son los peligros del monóxido de carbono ( CO ) en su trabajo y en casa y si los conoce, se los ha comunicado a su familia para prevenir los riesgos de intoxicación y asfixia?
¿Conserva remedios, parafina, bencina, diluyentes, disolventes, aerosoles, ceras, lustra muebles, fósforos, detergentes, pinturas, petróleo barniz y cualquiera otra sustancia peligrosa en lugares seguros, fuera del alcance de los niños chicos.
¿Si en su casa maneja gas licuado conoce los peligros de una inflamación de gas y qué hacer en caso de inflamación de un cilindro para controlar el peligro?
También en el trabajo todos desean seguridad, o sea nunca sufrir un accidente, pero no siempre los trabajadores están dispuestos a a hacer lo necesario por su propia seguridad, ya que en la mayoría de los accidentes que ocurren, si éstos han sido causa de acciones inseguras, los accidentados sabían o reconocen que su actuación fue incorrecta, imprudente. Dichas actuaciones deliberadas demuestran
actitudes negativas de indiferencia hacia su propia seguridad.
Todas las personas están de acuerdo en que deberían tener en su casa un extintor, pero vale mucho dinero. ¿Han calculado cuánto se puede perder en un incendio pequeño en la casa comparado con el valor de un extintor?
Ha llegado el momento de cambiar las actitudes indiferentes hacia la seguridad, por una actitud positiva y constructiva. Los beneficios se observan de inmediato por cuánto disminuirán los accidentes del hogar, tránsito, evitando el dolor y las graves consecuencias que derivan de ellos. Es necesario aprender a apreciar, sentir y a interpretar la seguridad como una gran inversión que produce bienestar y protección y no sólo como un gasto innecesario.
Ahora mismo comiencen a desarrollar aquel que no lo haya hecho una actitud positiva hacia la seguridad y eliminar las actitudes negativas, que no son otra cosa que verdaderas telarañas mentales que confunden el pensamiento.
Ello se consigue con una ACTITUD POSITIVA HACIA LA
SEGURIDAD.
…¿Cuál es su actitud hacia la Seguridad?