País Posición GCI 2005 Valor del GCI 2005 Posición GCI 2004
Finlandia 1 5,94 1 Estados Unidos 2 5,81 2 Suecia 3 5,65 3 Taiwán 5 5,58 4 Singapur 6 5,48 7 Suiza 8 5,46 8 Noruega 9 5,40 6 Australia 10 5,21 14 Japón 12 5,18 9 Reino Unido 13 5,11 11 Canadá 14 5,10 15 Alemania 15 5,10 13 Nueva Zelanda 16 5,09 18 Chile 23 4,91 22 Malasia 24 4,90 31 Irlanda 26 4,86 30 Israel 27 4,84 19 Hong Kong 28 4,83 21 España 29 4,80 23 Francia 30 4,78 27 Tailandia 36 4,50 34 Italia 47 4,21 47 China 49 4,07 46 India 50 4,04 55 Uruguay 54 3,93 54 México 55 3,92 48 El Salvador 56 3,86 53 Colombia 57 3,84 64 Costa Rica 64 3,72 50 Brasil 65 3,69 57 Perú 68 3,66 67 Jamaica 70 3,64 65 Argentina 72 3,56 74 Panamá 73 3,55 58 Ó Ó
País Posición GCI 2005 Valor del GCI 2005 Posición GCI 2004 Rusia, Federación de 75 3,53 70 Filipinas 77 3,47 76 Vietnam 81 3,37 77 Venezuela 89 3,22 85 Honduras 93 3,18 97 Guatemala 97 3,12 80 Nicaragua 99 3,08 95 Bolivia 101 3,06 98 República Dominicana 102 3,05 72 Ecuador 103 3,01 90 Paraguay 113 2,80 100 Fuente: www.forum.org.
Es conveniente recordar algunas ideas clásicas sobre ventaja competitiva a escala nacional y, claro, el artículo de Michael Porter “The competitive advantage
of nations”8es un referente obligado. Según Porter, el desarrollo pasa por cuatro grandes etapas:
1. Etapa de factores: las naciones basan su producción de riqueza en la simple explotación y comercialización de sus recursos naturales. Por ejemplo, venta de productos minerales crudos, de playas o de clima, de productos agrícolas crudos, de flora y fauna nativa, etcétera.
Esta etapa es muy poco intensiva en innovación y genera productos o servicios con un valor agregado bajo, poco diferenciados, para los cuales suelen existir muchos proveedores. Su única ventaja competitiva es la abundancia del recurso o su bajo costo de producción. Es el caso del café, del carbón, de las esmeraldas y del petróleo en Colombia; del turismo en República Dominicana o Cuba; del ecoturismo en Costa Rica; del turis- mo basado en las ruinas incas en Perú; del ganado crudo en la Argentina; de las frutas frescas en Chile.
2. Etapa de inversión: las naciones basan su producción de riqueza en la ins- talación de algunas unidades de transformación de sus productos o en
algunas mejoras en el proceso de comercialización. Ejemplos: producción de derivados del petróleo; producción de acero en lugar de venta de materiales ferrosos; venta de vinos y no de uvas; venta de carne procesa- da y empacada en lugar de vender sólo ganado; venta directa de frutas al consumidor final y no al mayorista.
En esta etapa, que ya tiene más valor agregado, se empiezan a generar productos que se pueden diferenciar un poco, existe un número significa- tivo de competidores, aparece un componente tecnológico y la ventaja competitiva puede estar en costos o en segmentación.
3. Etapa de innovación: aquí la producción de riqueza se basa en el desarrollo de productos o servicios muy especiales, altamente diferenciados, con pocos competidores y gran ventaja competitiva. Tiene tantos elementos de diferenciación que la variable costo no es tan relevante. Es el caso de Microsoft, de Boeing, de la industria italiana del cuero y la cerámica, de la industria electrónica, de la robótica japonesa, de las industrias química y de impresión de Alemania.
Es la etapa de máximo desarrollo de toda nación, pues el valor agrega- do de la innovación es muy alto y permite crecimientos económicos significativos.
4. Etapa de la riqueza: muchas naciones y empresas han llegado a esta etapa, y creen que ya toda la ventaja competitiva está constituida. Por lo tanto, no se hace mucho esfuerzo para ampliarla y se corre el riesgo de perderla con rapidez. En consecuencia, empieza la declinación del bienestar económico.
Otras conclusiones de Porter, importantes para entender las nuevas orien- taciones que le debemos dar al desarrollo de América Latina, son:
■La prosperidad nacional es creada y no heredada. No resulta simplemente
de los recursos naturales, de su mano de obra, de sus tasas de interés o del valor de su moneda, como lo indica la economía clásica.
■La prosperidad de una nación depende de la capacidad de sus empresas
para innovar y mejorar. La presión y el reto de sus competidores, de sus proveedores y de sus clientes las hace avanzar.
■Las bases de la competitividad están cada vez más en la creación y asimilación
del conocimiento. Las diferencias en valores culturales, en estructuras econó- micas, en instituciones y en historia, contribuyen al éxito competitivo.
■Las compañías alcanzan ventaja competitiva a través de actos de innova- ción, en nuevas tecnologías y en nuevas formas de cumplir su actividad.
Ellas encuentran nuevas formas o mejores medios de competir que los anteriores, o de diseñar un nuevo producto, un nuevo proceso, un nuevo enfoque de mercado o una nueva forma de conducir la capacitación y el entrenamiento. Algunas innovaciones crean ventajas competitivas por percibir una oportunidad de mercado nueva o por atender un segmento de mercado desatendido.
■Competitividad es la productividad de una nación, una región o una
empresa en el uso de sus recursos de producción. Productividad es el valor de los resultados obtenidos por cada unidad de esfuerzo humano o de capital.
■El nivel de vida de una nación depende de la capacidad que sus empresas
tengan de lograr y mantener altos niveles de productividad y de incremen- tarla en el tiempo.
■La competitividad incluye mercados segmentados, productos y tecnologías
diferenciados y economías de escala.
■Compiten las empresas y los sectores empresariales, no las naciones.
Los estudios de Monitor Company en varios países, basados en las teorí- as y métodos de Porter, han permitido demostrar cómo la capacidad innova- dora manifestada en la capacidad de competir en el mercado mundial, a tra- vés de la exportación de productos con valor agregado, tiene una relación importante con el nivel de vida de las naciones.9Como lo muestra el gráfico 2.1, los países con exportaciones altas de productos manufacturados presen- tan los mejores niveles de vida. Pero, sin dudas, para exportar productos manufacturados se necesitan empresas altamente competitivas e innovadoras, virtudes básicas del espíritu empresarial.