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Los Maestros lo miraron sonriendo. De repente el gong sonó y Y-Huien animó de nuevo a la asistencia a glorificar al Señor… después a Grégor:
“Mi hijo parece preocupado. ¿No está satisfecho con nuestras respuestas anteriores?
- Oh sí, divino Maestro, mi preocupación procede más bien de las cuestiones que vamos a debatir en el presente sobre la albificación, si yo juzgo por el color de las nubes.
- Que no quede por eso, hijo mío, entendemos perfectamente tus indecisiones. En algunos instantes habrás recibido todas las aclaraciones, escuchanos atentamente.”
Y-Huien hizo un signo a Juan XXII que se levantó y dijo:
- Hermano mío, no debes olvidar que la SAL es un AGUA-FUEGO como han declarado muchos Filósofos. Pon toda tu atención sobre las declaraciones que van a ser hechas”.
Artéphius declaró:
- Lo que no ha ennegrecido no blanqueará”.
Morien añadió:
- Cuando hayáis blanqueado, rasgad vuestros libros”.
Harly contiuó:
- Toma lo que ha descendido al fondo del vaso y lávalo y límpialo CON EL CALOR DEL FUEGO hasta que la negrura sea quitada así como su espesor de mugre.
- Una luz se hizo en mí, dijo Joaquín. Adivino que los famosos baños son hechos con EL AGUA QUE NO MOJA LAS MANOS.
- Tú lo has dicho, hijo mío, declaró Calid que leyó: “Yo os advierto que si no limpiáis perfectamente bien el cuerpo impuro, SI NO LO DESECÁIS, si no lo volvéis bien blanco, si no lo animáis haciendo entrar en él el alma y si no le quitáis su mal olor, no habréis hecho nada”.
Grégor registró la declaración y se aplicó especialmente AL “CUERPO A DESECAR”. Calid prosiguió:
“Para blanquear, tomaréis una parte de la cosa que hace morir y coceréis durante tres días, y tened cuidado de no olvidar ni SUSTRAER NADA esos días.
- Ahora, mi querido Joaquín, continuó Flamel, préstame atención. Escucha, he aquí lo que he dicho de estos SIETE LAVADOS en mi libro de los Baños, en el capítulo V: “La espada desnuda es la Piedra al blanco, para conseguir esta perfecta blancura, tienes que entender los embrollos de este cinturón negro y comprender que enseñan el número de las absorciones (embibiciones) (5 + 2 trozos?), lo que hace 7.
“El principio a medias embrollado indica que hay que embeber en este momento con ahorro (1/2 dosis), dando a la Piedra poca leche como a un recién nacido. Lo mismo al final (1/2 dosis) cuando nuestro rey está saciado y ya no quiere más. Y los cinco embrollos enteros muestran que hay que hacer eso 5 meses enteros, UN MES PARA CADA IMBIBICIÓN, pues la naturaleza tiende hacia la perfección, lo que tú llevarás a cabo con la aplicación de LECHE VIRGINAL y con la decocción que tú harás de las materias con esta leche QUE AL SECARSE SOBRE EL CUERPO LO TEÑIRÁ DE BLANCO ANARANJADO”.
- Yo mismo, declaró Basilio Valentino, he dicho en mis Doce Claves: “Pero eso no puede ser hecho a menos QUE TODA EL AGUA SEA DESECADA y que el cielo (leche virginal por encima) y la tierra con todos los hombres (compuesto y granulación) sean juzgados por el fuego”.
- Un día oí decir, en el curso de una charla, que cuando el experimento había llegado a este estado, la Piedra a menudo tomaba diversos colores: verde, amarillo, rojo. ¿A qué atribuís esto?
- Mi querido Grégor, dijo Flamel, si lo que describes es exacto, podemos asegurarte que la experiencia del conferenciante no había fracasado. Muchos de nosotros han señalado este fenómeno y han aconsejado
armarse de paciencia. Personalmente, he aquí lo que yo he escrito: “Recuerda que antes de perder enteramente la negrura y blanquearse, la Piedra SE VESTIRÁ CON TODOS LOS COLORES que puedas imaginar. A veces ella se licuará y otras veces se coagulará. Se volverá anaranjada, verde, roja – no de un rojo perfecto – y amarilla, se volverá blanca y anaranjada, HASTA QUE AL SER VENCIDOS POR LA SEQUEDAD, todos los colores terminan en blanco anaranjado2.
- En la Palabra abandonada, encadenó el Trevisano, he dicho: “Estando la Obra llena de negrura, hace falta llegar a blanquear, a menudo antes que la perfecta blancura aparezca, TODOS LOS COLORES QUE SE PUEDA IMAGINAR SON VISTOS y percibidos en la Obra”.
- Personalmente, dijo el autor de La Turba, he hecho una advertencia concerniente a este estado: “cocedla hasta que no quede nada de negro y aparezca la blancura y después cocedla con la goma de oro (sal filosófica) o alma blanca y mezclad todo por el fuego sin tocar hasta que todo se vuelva rojo y TENED PACIENCIA”.
- En resumen, dijo Grégor, estoy obligado a reconocer que vuestras diversas declaraciones traducen todas el mismo modo operatorio y describen exactamente la misma cosa. Puedo entonces deducir cinco puntos principales:
“1) Que los baños no son más que adiciones de SAL sólida o líquida. “2) Que ningún compuesto “superfluo” debe ser quitado.
“3) Que estas aplicaciones de SAL no deben hacerse más que sobre un cuerpo muy seco. “4) Que hace falta dejar SECAR estas aplicaciones salinas.
“5) Que hace falta ser muy paciente mientras que desfilan toda clase de colores antes de llegar al blanco anaranjado.
“Yo no comprendo verdaderamente como todo eso ha podido escapárseme.
- Además, dijo Artephius, incluso yo he declarado: “Nuestro fuego y el azoth son suficientes para hacer toda la obra”.
- En cuanto a mí, indicó Synesius, tengo el sentimiento de no haber sido codicioso en mis declaraciones. Permite que te las recuerde: “La “dealbation” (el blanqueado) convirtió nuestro mercurio en Piedra blanca por la sola cocción. Cuando la tierra sea separada de su agua, entonces el vaso SE DEBE PONER SOBRE LAS CENIZAS. Hace falta destilar el agua al fuego lento al principio, de manera que el agua salga tan lentamente que podamos contar hasta 40 o pronunciar 56 palabras. Hace falta observar este orden durante la destilación de toda la tierra negra y lo que se encuentra en el fondo del vaso, es decir las heces restantes, se disuelve, entonces con UN NUEVO APORTE DE AGUA, y esta agua contendrá tres o cuatro partes de más que las heces a fin de que todo se disuelva y se convierta en mercurio o plata viva. Os digo que repitáis esta operación hasta que no quede más que la marca (depósito salino). Esta destilación NO TIENE TIEMPO DETERMINADO. Se hace según la grande o pequeña cantidad de agua manteniendo siempre el mismo régimen de fuego. Tomaréis después la tierra que habréis reservado en su vaso de cristal con su agua destilada, tras lo cual continuaréis a fuego lento y suave “hasta que la tierra (compuesto – granulaciones) esté seca y blanca y SE HAYA BEBIDO TODA SU AGUA AL SECARSE”.
- No podéis ser más explícito, Maestro, dijo Grégor. Habéis resumido todo claramente. Y yo os acusaba de mentiras.
- No hablemos más de ello, hijo mío, dijo Y-Huien. Lo comprendemos perfectamente en tanto que todos hemos pasado por eso más o menos y reconozco que con tus 45 años de búsquedas infructuosas, puedes tener excusas. Entre nosotros, hijo mío, a parte de Kamala-Jnana (reminiscencia de Hermes) que no ha necesitado más que nueve meses para comprenderlo todo, los mejores de entre nosotros buscaron a tientas durante mucho tiempo.
- Yo, dijo Flamel, encontrando las figuras de Abraham el Judío y las explicaciones del doctor Canches, tardé todavía tres años.
- Sucede lo mismo conmigo, dijo Arnaldo de Villanueva. Yo he buscado durante veinte años y no he encontrado más que por la iluminación del Espíritu Santo.
- Sin la visión de un ángel que me instruyó, jamás habría encontrado la Gran Obra, dijo Geber.
- Yo no debo esta Ciencia más que a la inspiración divina, añadió Hermes. Es Dios quien se ha dignado iluminar a su servidor.
- A mí se me apareció la Sabiduría, dijo el Filósofo Desconocido.
- Sin la ninfa que vino a visitarme y me sacó del apuro después de mis cuarenta años de búsqueda, no habría tenido éxito, replicó Cyliani.
- En cuanto a mí, dijo Juan XXII, es Arnaldo de Villanueva el que me ha enseñado con permiso del Señor. Ya ves, Joaquín, que ninguno de nosotros pretende haber encontrado todo por sí solo. Ayer, Dios se abrió a nosotros de una forma u otra, hoy eres tú el que te beneficias de su bondad por nuestra intercesión.
- Alabemos pues al Altísimo, clamó el Presidente, y agradezcámosle su equidad”. - Todos de pie, oraron con fervor hasta que resonó el gong que les hizo dispersarse.
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