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MISA Y ALQUIMIA

In document 55629875 Caro Roger Pleyade Alquimica(1) (página 37-40)

por JETHRO

Jamás un alma cristiana estuvo ando me fue dado el poder poner en aralelo los diversos arcanos de la Santa Ciencia y el desarrollo de la Santa Misa. ¿El sacerdote es un alquimista que lo ignora? ¿O tal vez lo sabe? ¿El Ritual Romano ha sido establecido por un Adepto de los tiem

No, el paralelismo existe únicamente porque la verdad es una y no puede haber más que un solo camino para lle

l uno, la Santidad para el otro. El resultado final permite sin embargo permite operar milagros a los dos servido

¿Por qué el desarrollo de la Santa Misa casa tan bien cronológicamente con las operaciones alquímicas? Simplem

uímico”, que sirve de control a toda idea, a toda concepción. Cuando un hecho, una idea, no ncajan en el orden cronológico de las operaciones de la Gran Obra, podemos decir que ese hecho o esa concepc

esentará en definitiva y para él solo los 4 lementos, su fuego y su vaso. El Sacerdote hará lo mismo; antes de toda celebración, él confeccionará el AGUA BENDI

mismo en que el Adepto rociará su agua de fuego.

de agua bendita. Es entonces cuando el magnífico canto resuena: “Tú me rociarás Señor con el hisopo, y yo seré purifica

agua que es bendecida el sábado santo en la vigilia de Pentecostés así como cada domingo en la cristía, animada por un poco de sal igualmente bendita que sirve para la aspersión colectiva y purificadora de la asistenc

más emocionada que la mía, cu p

pos antiguos?

gar a ella..., un camino estrecho, árido y lleno de dificultades, pero TODO RECTO.

El Adepto y el Religioso no pueden más que adoptar esta vía para alcanzar su fin: la Piedra Filosofal para e

res de Dios.

ente porque describe la vida de JESÚS, la CUAL (como las de los enviados de Dios), se adapta no puede ser mejor a esta VERDAD ÚNICA, de donde todo ha salido. La alquimia no es realmente más que un medio “material”, “q

e

ión ideológica es erróneo. La Misa, reflejando la vida de Nuestro Señor, no puede sino cuadrar con el Magisterio. Nosotros vamos, por otra parte, a estudiar su desarrollo.

Todo es maravilloso y sorprendente a la vez. Antes de toda operación el alquimista debe confeccionar su Agente Principal o AGUA PERMANENTE o también AGUA QUE NO MOJA LAS MANOS, como dice Basilio VALENTINO. Para ello se servirá de productos cáusticos, agua, un filtro, fuego y obtendrá “su sal”, su SPIRITUS MUNDI (ESPÍRITU DEL MUNDO), esta sal que repr

e

TA, para ello, él también se servirá de agua, de sal, de un filtro y animará el todo por la invocación del Espíritu Santo contenido en sus plegarias.

La analogía desde el principio es llamativa, la continuación no lo es menos. Operación alquímica y comienzo del Santo Oficio ofrecen el mismo ritual. Después, el Alquimista pone en su vaso su Materia Prima molida, inerte y sin vida (azufre, mercurio y sal de los filósofos impregnadas de terrestreidades); ella no tomará vida, movimiento y exaltación más que en el instante

En religión sucederá lo mismo, los fieles reunidos en la iglesia representan el cuerpo pecador, manchado por sus faltas y sus pasiones. Cada uno de estos fieles es comparable a un fragmento de Materia Prima; como ella es un compuesto trino (cuerpo, alma y espíritu). Esta reunión no comenzará verdaderamente a vivir, a animarse y a elevarse más que en el momento en que el Sacerdote la bendecirá, es decir, la rociará con algunas gotas

do, tú me lavarás y más que la nieve, yo seré blanco. Ten piedad de mí, oh Dios, según Tu gran misericordia”.

Pero ¿qué hay más blanco que la nieve? Esta nieve que centellea y brilla con mil fuegos bajo el sol durante el día, a la vez que permite orientarse también en las noches más oscuras. La sal filosófica ¿no es comparable a estos cristales de nieve sin mancha? CANSELLET en su Alquimia escribe: “En el plano mágico y religioso, es el

sa

do, revestido con el amito, el alba, el cinto, la estola y su capa violeta, él sumerge l cirio en el agua diciendo: ”Que descienda a este contenido la “fuente de la virtud del Espíritu Santo”.

onfitero) onfesión, reconociendo así su debilidad y su imperfección. Él reza por los asistentes y por él mismo. La asamble

a, se ve exaltada, ella también; oración ardiente de los fieles sube entonces hacia el cielo como los vapores minerales suben en el atanor. La Gracia

falsos pasos, para no apresurarse demasiado, en una palabra ara evitar mil tentaciones; así, como por “casualidad”, es justo lo que dice el Oficiante subiendo al altar: “Alejad Señor t

censamiento del Altar (Piedra Perfecta) y de los fieles se remonta a los primeros días de la Iglesia y RÍGENES mismo ha hecho mención de ello. El empleo del incienso es muy significativo. Él sube hasta Dios como u

reputada por despedir un “dulce olor”? ¿No es lla la primera medicina?

” por la que el Alquimista pone un vestido blanco a su Piedra? Es lo mismo que dice asilio VALENTINO cuando escribe: “Pero eso no puede ser hecho a menos que toda el agua no sea desecada y el cielo

l Alquimista en una operación simbólica similar, embebe de “Sangre” su Piedra al blanco.

quí todo cambia, el corazón, el lenguaje, las obras. Así, como recuerdo de la muerte del Señor, dice el Sacerdo

ella son una sola cosa, tan solamente ella lo perfecciona sin cualquier otra cosa”. El Sacerdote por su parte completa un ritual similar cuan

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Es preciso admitir que hasta aquí el simbolismo es llamativo, el agua, la sal y el fuego son los principales excipientes. En los dos casos, la confección de esta agua es un acto indispensable.

Desde el principio de la Santa Misa, el Sacerdote bajo el altar invoca al Eterno recitando la (C C

a exaltada es comparable entonces al comienzo de SOLVE en la Gran Obra, la materia trina “rociada” (de agua que no moja las manos), es decir proveniente de esa sal blanca y cristalin

la

desciende sobre los primeros regenerándolos por el fuego del Espíritu Santo, mientras que caen las granulaciones regeneradas por el fuego primordial. El buen FLAMEL acaso no dijo: “Haz que la concepción se haga en la bajo del vaso (mineral etíope), y que la generación de la cosa engendrada se haga en el aire (nacimiento de las granulaciones en los vapores)”.

He aquí nuestro paralelismo presente: la granulación nueva se aloja en las terrestreidades y los fieles “espiritualizados” son ellos también simbólicamente depurados, pero estando bañados siempre en la materialidad terrestre. Todos imploran la misericordia del Padre. En este estado, el alquimista llega él también a un punto crucial. Él debe implorar al Eterno para no seguir

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oda tentación y todo lo que pueda alejarnos de vuestro santuario”.

Después es el Gloria, seguido del Credo, los que resuenan. Dios ha escuchado las plegarias de la asamblea. El alquimista también entona un Gloria y un Credo. Él ha realizado los siete trabajos de Hércules y ha vencido a los toros encantados, como dice FLAMEL. Él ha salido de este laberinto que hace perecer a tantos sopladores.

El sacerdote en este instante entona: “Que nuestros pecados sean borrados” y el alquimista podría responderle: “Es lo que yo hago, yo quito la lepra de mi piedra”.

El in O

n símbolo de devoción, llenando la Iglesia y a los asistentes de un dulce perfume balsámico. La Hostia es elevada entonces. Por su parte, la Piedra al blanco ¿acaso no es

e

El Padrenuestro, que eleva las almas y traduce la línea de conducta de los fieles, sigue a continuación. Es este Padrenuestro el que el Alquimista seguirá paso a paso. Después el Agnus Dei (Cordero de Dios) le sucederá, anunciando la certidumbre de que por el Cordero todos los pecados son perdonados; ¿así no es por la sal “simbolizada por un ángel

B

y la tierra con todos los hombres no sean juzgados por el fuego”, lo que confirma CALID cuando dice: “Si no lo desecáis, si no lo volvéis bien blanco, si no lo animáis haciendo que entre el alma en él, y si no le quitáis su mal olor, no habréis hecho nada”.

La cronología, no se puede negar, no puede ser más perfecta.

Llega entonces la Comunión. El Sacerdote renueva el gesto de la Cena, él coge la Hostia y bebe el Vino convertido en la Sangre de Cristo. E

A

te, pan vivo, que das la vida al hombre, conceded a mi alma no vivir más que para vos”. El Alquimista, por su parte, simboliza su operación por un Pelícano que se abre el costado para alimentar a sus crías con su sangre.

“Oh prodigio increíble, el pande los Ángeles se convierte en el pan del hombre”, el oficiante con las dos mat

la Obra.

te la celebración de la Santa Misa), diremos que debe ser de oro o de plata dorada en su interior. Los dos colores que simbolizan la luna y el sol

nto a sus constituyentes. Qué decir también de la analogía que existe entre la hostia “pura” y sin mancha y la placa de cera “pura” de abeja que sirve para envolver las partículas de polvo filosofal a lo largo de las proy

y Alquimistas son elegidos de Dios; también, no se puede más que deplorar el error popular, que tiende a dejar entender que la Alquimia no es más que una ciencia humana que no debe servir más que para fabricar

omo la Hostia consagrada da la santidad a las almas enfermas y mancilladas, la Piedra Filosofal ennoble

que está privado de ella (leed “e bebido al rojo”), jamás obtendrás lo que tú buscas”. No hace falta más que interpretar fielmente lo que el Sace

en él, que el oficiante (verdadera Piedra Filosofal) va a poder cristianizar de alguna manera a todos los comulgantes.

dice el buen FLAMEL: “Un grano teñirá y convertirá en muy perfecto metal (oro o plata) atrayendo y alejando de sí toda materia impura y extraña

mo se constata, Sacerdotes y Alquimistas son hombres de Dios. Si ellos trabajan sobre materiales muy dif

misterio y recordemos todos siempre que Todo está en Uno que Uno está en Todo.

erias del Sacramento Eucarístico efectúa la doble operación que el Alquimista realiza.

La consagración de estas dos especias corresponde a las sublimaciones que componen toda la segunda parte de

En cuanto al Cáliz (del cual no parece inútil evocar el papel indispensable duran

alquímico nacientes en el atanor. Así, ya se trate del oro metálico o de oro alquímico, los dos metales son semejantes en cua

ecciones. Las dos son seccionadas encima de un vaso; la primera permite la transustanciación, la segunda la transmutación.

Igual que en cada fragmento de la Hostia se encuentra el cuerpo del Cristo redentor, lo mismo en cada partícula de la Piedra Filosofal se encuentra la esencia áurica.

Sacerdotes

oro, mientras que su meta esencial es testimoniar la veracidad de un concepto. C

ce a los metales viles indiscutibles. Los dos planes coinciden siempre.

También, cuando CALID declara: “Si tú no haces entrar el alma en el cuerpo m

rdote recita durante su comunión: “Sangre preciosa, sed pues además la sangre y el alma de nuestras almas. Amén”. Así es en virtud de esta transformación divina que se opera

Podemos decir que su “virtud Divina” se ha vuelto multiplicadora, puesto que a él se le permite transmitir la gracia celeste a ciertos fieles.

En Alquimia, esta última fase se llama transmutación. Escuchemos lo que , que se le había unido en su primera coagulación”.

Así, co

erentes, no es menos cierto que el desarrollo de los dos sacerdocios es el mismo. Demos gracias al Eterno por habernos desvelado su

y

CÓMO DIOS

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