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Tenga en cuenta que cuando se trata de sujetos pueden ser sujetos colec tivos (por ejemplo, educador: el Estado, educando: los trabajadores).

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3.2. Vinculaciones entre teoría sociológica y educación

A partir de estas cuestiones previas y del panorama que nos ofrece el artículo de Feito Alonso estamos en condiciones de manifestar algunos de los efectos de las vinculaciones entre teoría sociológica y educación.

La primera cuestión que queremos tratar es la idea de que la acción educa- tiva organizada socialmente aporta a la constitución de un determinado orden que posibilita el funcionamiento virtuoso de las instituciones sociales y de las políticas. Por lo tanto, la posibilidad del desarrollo de una sociedad democrá- tica reside en la expansión de la acción educativa para que todos los indivi- duos se incorporen a la sociedad.

Este tipo de premisa es la que se asocia de manera más próxima a una visión liberal de la cuestión social, apoyada en el pensamiento de Émile Durkheim (1858-1917), quien funda las bases de la sociología científica posi- tiva. La coincidencia del período de vida de este gran pensador francés con las transformaciones políticas y sociales que atravesaba Europa y en particu- lar Francia, lo constituyó en un testigo privilegiado de procesos tales como la consolidación y expansión del modo capitalista de producción, la constitución de las instituciones republicanas modernas, la organización de los Estados nación y el dominio de las naciones capitalistas sobre otros territorios en forma de imperialismo colonial que se expande sobre África y Asia.

Quizás resulta difícil encontrar dentro del pensamiento fundante de la socio- logía a un sociólogo como Durkheim, que desarrolló de manera exhaustiva y profunda la vinculación entre el funcionamiento de la sociedad y la educación. Pero no resulta impropio pensar que muchos de sus planteos se asociaron con la organización política de la sociedad francesa que requería generar un amplio consenso sobre el orden social más efectivo para que esa sociedad encontrara un orden que permitiera el desarrollo del capitalismo. Las revolu- ciones de 1847 y 1871 habían puesto en cuestión la organización política bajo las instituciones napoleónicas y los principios revolucionarios, sobre todo por- que el desarrollo capitalista ponía en evidencia una organización de la socie- dad bajo el dominio de una clase social, la burguesía, y sumía en las formas más crueles de explotación a amplios sectores sociales. Esta contradicción de la organización había sido expresada e investigada por otro intelectual que antecedió a Durkheim y que desde el campo de la filosofía y de la economía

también aportó a la sociología y a la política mediante el estudio exhaustivo del capitalismo: Karl Marx (1818-1883).

Sin embargo, Durkheim desarrolla obras y estudios sociológicos sobre la educación fundando, desde su perspectiva, el establecimiento de políticas públicas estatales para la educación, asociadas a la constitución de los esta- dos nacionales. Su letra resuena en ese plano en la manera en que un suje- to social, abstracto, pero generalizado, se erige en el sujeto que educa a la sociedad: el Estado, que:

• mediante la educación garantiza el funcionamiento orgánico de la sociedad en el sentido de participar del bien común,

• actúa como un conjuro contra la anomia, la disolución del lazo social y por lo tanto del sujeto social en tanto ciudadano,

• se conduce según las leyes y las normas sociales,

• respeta un cierto orden moral y se integra a la actividad social y en tanto trabajador, se dedica a la construcción de la base material para que la vida social tenga sentido.

Durkheim no deja de advertir los peligros que acechan a una sociedad que debe funcionar de manera orgánica, pero sostiene que la educación juega un papel primordial para la sobrevivencia y la reproducción de esa sociedad. Por lo tanto, en sus obras y en todo el desarrollo de la sociología funcionalista, va a ser solidario con el desarrollo de la pedagogía positivista que tiene una mirada homogénea de la población que recibe educación en instituciones esta- tales: las escuelas. De esa manera, la desigualdad de origen por pertenencia social se neutraliza por la acción de la escuela, facilitando que el ideal de la igualdad requerida para la participación ciudadana se manifieste socialmente y garantice el funcionamiento orgánico, alejando el peligro de la disolución por el afianzamiento de la desigualdad que responde a un principio injusto e inso- portable para la convivencia y la solidaridad entre los grupos sociales. Esos conceptos dan origen a la denominación de la teoría fundada por Durkheim: elfuncionalismo.

Una de las cuestiones que queremos subrayar es que en el funcionalismo no deja de estar presente un sentido político de lo educativo, propuesto como imperativo moral que deben practicar los miembros de la sociedad en su con-  junto, regidos por la autoridad estatal, garantía del funcionamiento de la socie- dad y actor en última instancia para corregir las desviaciones de los miembros que no observen en su comportamiento la moralidad requerida.

De esto es importante destacar el deseo de poner en práctica un orden social, donde cada individuo realice la actividad para la que fue preparado, en el que se verifique un funcionamiento solidario de los grupos sociales y se realice la idea de igualdad como rectora y garantía para propiciar este fun- cionamiento. El Estado se constituiría en el actor natural para observar esa garantía y la unidad se daría a partir de lo nacional como el lugar común de encuentro de la población y de la ciudadanía.

Esta visión dominante de la teoría social a finales del siglo XIX fue, sin embargo, fuertemente desafiada no solo por la sucesión de conflictos internos en las sociedades nacionales que tomó diferentes formas, incluyendo la vio- lencia política; en el plano educativo fue denunciada por las porciones signifi- cativas de población que no acudían a los sistemas escolares, cuyo desarrollo estaba claramente dirigido a la educación infantil. Nuevas teorías procuraban

dar cuenta de estas disfuncionalidades que principalmente redujeron el análi- sis de los problemas pedagógicos a grupos sociales que, por las diferencias de origen, la educación y toda su tecnología social no podía llegar. De aquí que la pedagogía de los principios del siglo XX postule la noción de ‘ineduca- ble’ y tal noción, que tiene un origen claramente ubicado en lo social, es des- plazada hacia la individualidad.

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Pero si seguimos la lógica concebida desde el funcionalismo para

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