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El cuerpo y los sentidos en la experiencia deweyana

CAPITULO II. Arte y Escuchar: Evidencia clara del proyecto filosófico de John Dewey.

2.3. Experiencia según el proyecto filosófico de John Dewey

2.3.2. El cuerpo y los sentidos en la experiencia deweyana

Ahora bien, continuando con la exposición teórica de la experiencia deweyana, al hacer referencia al organismo vivo o criatura viviente, es inevitable pensar en el elemento o recurso propio que le otorga al hombre el atributo de ser vivo, a saber: el cuerpo. A través de su obra filosófica, John Dewey realiza diversos acercamientos sobre este tema, por ejemplo en su libro LaExperiencia y La Naturaleza (LW 1), expone las diferentes teorías o significados que se desarrollaron en la tradición filosófica sobre el organismo biológico, evidencia de manera clara cómo a raíz del estado cambiante del cuerpo, este es sinónimo de desequilibrio, fluctuación o movimiento; por tal razón, es concebido de manera inferior frente a aquellos temas metafísicos que, de forma opuesta, si pueden proveerle al hombre estabilidad y seguridad, como el alma, el espíritu o el ser; de allí que, una vez más se resalten los diversos dualismos (mencionados en el capítulo anterior) que por excelencia

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I saw a mighty angel descending from heaven, clothed in a cloud, having a rainbow on his head. His face was as the sun, his feet as columns of fire. He placed his right foot on the sea and his left foot on the earth, and, supporting himself on the sea and on the earth, he raised his hand towards Heaven and swore by Him who lives forever and never: There will be no more Time; but on the day of the trumpet of the seventh angel, the mystery of God will be completed. Traduccion del autor.

desde la filosofía clásica se han intentado resolver. Sin embargo, más allá de entrar en discusión sobre la posición o visión deweyana sobre este tema, el principal interés sobre el organismo vivo, es exponer cual es el sentido y la importancia que este filósofo le ha dado dentro de la experiencia.

Para John Dewey, el cuerpo es el medio por el cual el hombre se involucra directamente con los diversos acontecimientos que surgen en el mundo, “los sentidos [corporales] son órganos a través de los cuales la criatura viviente participa activamente de

los sucesos del mundo que lo rodea” (LW 10:25); de tal manera que, lo corporal del ser

humano sea concebido como un elemento esencial para el origen, desarrollo y culminación de la experiencia misma; en ese sentido, el cuerpo debe reconocerse como un vínculo perceptivo, por el cual, los sentidos le permiten al hombre establecer la relación entre este y todo aquello que lo rodea:

[…] vivir no es en cuanto hecho empírico algo que trascurre [solo] por debajo de la

epidermis de un organismo. Es siempre un amplio hecho que entraña la conexión, la interacción de lo que hay dentro de cuerpo orgánico y lo que reside fuera en el espacio y en el tiempo (LW 1: 233).

Ahora bien, quizá en este punto el lector se ha percatado sobre la inminente conexión entre el organismo vivo y un elemento básico y fundamental, que facilita la interpretación que Dewey postula, a saber: los sentidos.

Antes de entrar en materia sobre la noción deweyana de lo sensual, quisiera aclarar de manera breve lo que la tradición filosófica (especialmente el Empirismo Britanico)31 ha establecido sobre este tema. Como se mencionó durante el desarrollo del primer capítulo, a través de la historia de la filosofía ha habido la tendencia a dejar en un segundo plano aquello que proviene de los sentidos del ser humano, en otras palabras, las percepciones que ellos producen carecen de importancia en relación a las ideas y conceptos que arrojan

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Es importante aclarar que se hace énfasis directo al empirismo, debido a que como su nombre lo indica es la corriente filosófica que usa a los sentidos como objeto primario de estudio; esto no indica que en otras corrientes filosóficas como el racionalismo o el medioevo no se haya generado teoría alguna sobre ello.

el intelecto. Sin embargo, existieron diversos filósofos como John Locke o David Hume32, entre otros, que de manera contraria al racionalismo, postularon a las sensaciones empíricas como fuente primaria del conocimiento.

Así mismo, es importante recordar que el Empirismo Británico tuvo desde su origen una finalidad de crítica en relación a lo que la tradición filosófica, específicamente el racionalismo postulaba en su momento, a saber, la razón como fuente de conocimiento y autoridad moral en Occidente. Esto da a entender, que desde sus inicios tal corriente tuvo una tarea de carácter desintegrador, es decir, la de socavar los postulados racionalistas con

el fin de evidenciar “el peso muerto que llevaba inútilmente la humanidad, [aquel que] la

abrumaba y falseaba” (MW 10: 148), a fin de demostrar con claridad que el origen de una

autoridad racional en la cultura occidental, era producto de una casualidad, o de un interés de cierta elite social:

Tomaron sobre sí la tarea de hacer ver que alguna creencia corriente o alguna determinada institución que defendía la ratificación de las ideas innatas o de los conceptos necesarios, o el que tenía su origen en una revelación autoritaria de la razón, tenía en realidad un bajo origen en la experiencia, y había recibido su confirmación de una casualidad, de un interés de clase, o de una autoridad parcial (MW 10: 148).

Con el fin de lograr tal cometido, los empiristas postularon a la experiencia dada por percepciones empíricas como fuente primaria de comprobación, en otras palabras, todo aquello que fuera tangible por medio de los sentidos del hombre, era la base fundamental para cualquier tipo de conocimiento, es por esto que, aquellos conceptos abstractos dados por la tradición filosófica (metafísicos y morales) que no tuvieran ninguna relación o connotación empírica eran sinónimo de duda e incredulidad. Para John Locke, los sentidos

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John Locke (1632- 1704): Establece que el acto de conocer solo puede ser logrado a través de las relaciones que se producen entre hechos facticos, por tal motivo, la base o fuente primaria del conocimiento son las diversas impresiones del mundo que se adquieren por medio de los sentidos. Este filósofo de origen británico niega rotundamente las ideas o conceptos absolutistas que den cuenta de los fenómenos del mundo por medio de la razón, rechaza toda premisa o presupuesto en favor de la teoría lógico- racional postulado por la tradición filosófica (especialmente el periodo moderno).

David Hume (1711-1776): Establece que no existe nada en el entendimiento que no haya sido objeto de la percepción empírica. Se opone rotundamente al conocimiento brindado por la ciencia, la cual, explica el mundo por medio de leyes causa- efecto, por el contrario, para él todas las ideas que se producen en la mente del ser humano son producto de las impresiones generadas en los sentidos, las cuales, se organizan en el intelecto dependiendo el grado de impacto causado en ser humano.

eran concebidos como rutas de acceso, que permiten el flujo de diversas percepciones, las cuales, forjan sensaciones particulares, tangibles; de allí parte lo que este filósofo define como ideas simples, que posteriormente desembocan en ideas complejas, y por último, el conocimiento. Sin embargo, la principal problemática que surge de concebir de esta manera los sentidos, es que se les cataloga en cierta forma como mano de obra, se les otorga un mero sentido utilitario con la función de filtrar percepciones que deben ir a algo más para ser comprendidas, y así, tengan un carácter fructífero; tales sensaciones empíricas son simples datos sensibles que terminan siendo administrados por la memoria del hombre. Así mismo, los datos arrojados por los sentidos son recordados por la mente de manera aislada a las circunstancias que determinaron su causa, por tal motivo, pierden toda conexión y se mantienen excluidos de su origen orgánico; en el momento en el que la percepción sobre un objeto o situación se fija en la memoria y se amontona en ella (gracias a la repetición constante del contacto con dicho objeto), cualquier tipo de variación con respecto a los factores que la originaron es deshecha por la mente, seleccionando características comunes que, erigen una forma particular de obrar y concebir aquello que es vivido, en otras palabras, se generan hábitos generales de concebir tanto el objeto como la situación dada:

Luego, tener la experiencia de un objeto consiste en acumular unidades sensibles separadas y atomizadas, […] es experiencia cualitativamente igual en todo contexto y momento y es experiencia mental, pues al desestimar las cualidades primarias se libera de lo indeterminado [rasgos no comunes] y exalta la seguridad de las cualidades que se originan en la mente (Patiño, 2009: 48).

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, se puede determinar que aunque durante esta época, se le otorgó un valor diferente a lo sensitivo en el hombre, la experiencia brindada por los sentidos debía recurrir indiscutiblemente a ejercicios lógicos de retentiva y asociación, lo que permite concluir que, la razón seguía teniendo un significado concluyente, primordial y definitivo en la vida del hombre:

Los racionalistas se sirvieron de la lógica empírico sensorial para hacer ver que la experiencia, que sólo daba un amontonamiento de cosas particulares caóticas y aisladas, resulta tan fatal para la ciencia y para las leyes y obligaciones morales, como para las instituciones dañinas; y concluían diciendo que era indispensable recurrir a la razón, si se quería que la experiencia tuviese alguna clase de principios que le diesen ligazón y coordinación (MW 10: 149).

De manera diversa, para John Dewey los sentidos, y por ende, el organismo vivo va

más allá de la mera percepción de datos, para él “la «sensibilidad» cubre un amplio grupo

de contenidos: lo sensorial, lo sensacional, lo sensitivo, lo sensato y lo sentimental junto con lo sensual. Incluye casi todo desde el mero choque físico y emocional hasta la sensación misma, esto es, la significación de las cosas, presente en la experiencia

inmediata” (LW 10:25); esta premisa, sin duda alguna brinda una visión más amplia en

relación a aquella producida por el Empirismo Británico, sin embargo, es conveniente desglosar o desarrollar a mayor profundidad su contenido. Al postular a la sensación como significación de aquello que está presente en la experiencia, Dewey pretende establecer a la emoción (producida por la percepción) como “la fuerza móvil y cimentadora [de la experiencia]; [la cual] selecciona lo congruente y tiñe con su color lo seleccionado, dando unidad cualitativa a materiales exteriores dispares y desemejantes [aquello que acontece en la mera percepción]” (LW 10: 25). Ahora bien, a partir de la emoción se establecen relaciones directas entre tales estímulos y acontecimientos u objetos, el discernimiento de estas relaciones es aquello que produce el contexto33 y le da sentido34 a la experiencia:

El sentido es algo distinto al sentimiento, pues en él se reconoce una referencia a algo; es una característica cualitativa de algo, no simplemente una cualidad o tono no identificado o

confundido con otros. […] Más la significación de la situación entera en cuanto

aprehendida, eso es el sentido (LW 1:215).