2.5. M ODOS DE APLICACIÓN DEL CuESTIONARIO
2.5.1. Cuestionario cara a cara
El cuestionario cara a cara básicamente consiste en la aplicación del cuestio- nario por separado a cada sujeto que forma parte de la muestra definida en un entorno caracterizado por la interacción directa y la presencia física tanto de la persona entrevistada como de la persona entrevistadora. En su aplicación, la persona entrevistadora administra el cuestionario planteando las distintas preguntas que lo integran y anotando las respuestas que le proporciona la per- sona entrevistada.
Aunque otras alternativas ganan terreno progresivamente en las estrate- gias de trabajo de campo de encuestas, la realización del cuestionario cara a cara sigue siendo la más común (Cea D’Ancona, 2004). Los grandes centros de investigación gubernamentales, así como los marcos investigadores que plantean encuestas de envergadura, optan generalmente por esta opción. Este es el caso de gran parte de los estudios realizados por el CIS o el INE en el caso de España, el Eurostat o la European Social Survey en el caso de Europa, el Latinbarómetro en el caso de América Latina, o ejemplos como la World Values Survey a nivel mundial. A pesar de ello, en algunos países las encues- tas telefónicas han superado en la actualidad a la modalidad presencial (Díaz de Rada, 2011; 2012).
La propuesta de la entrevista personal se fundamenta en el hecho de que proporciona el contexto comunicativo más potente para garantizar la calidad de la información recogida, al desarrollarse un mayor compromiso por parte del sujeto entrevistado frente al alcanzado en otras modalidades. ésta es presenta- da por muchos autores como su principal ventaja, aunque como observaremos más adelante, precisamente ese mismo contexto de interacción directa ge nera también inconvenientes apreciables. Veamos pues cuáles son las principales potencialidades y limitaciones de la aplicación el cuestionario cara a cara.
2.5.1.1. Principales ventajas
a) Permite una mayor duración del cuestionario. La presencia de la persona entrevistadora y el compromiso que genera en la persona entrevistada permi- ten que las encuestas cara a cara puedan utilizar cuestionarios de larga dura- ción, con menores posibilidades de abandono que el resto de modalidades. En este sentido no es infrecuente que en estudios de ambiciosos que utilicen este modo el tiempo de aplicación del cuestionario vaya más allá de la hora de duración.
b) Se adecúa a cuestionarios complejos. Cuando el cuestionario contem- pla la utilización de preguntas con cierto componente técnico de interpreta- ción, tales como preguntas filtro, de respuesta múltiple, etc. la modalidad cara a cara es la que evita en mayor medida errores de medición derivados de su falta de interpretación, ya que es la persona entrevistadora la que administra las preguntas, descansando en el sujeto entrevistado únicamente la responsa- bilidad de contestar a lo que se le requiere.
c) Es susceptible de acceder a determinados grupos de población que por dificultades físicas (por ejemplo con problemas de visión o audición), o bien derivadas de su condición social (personas que no disponen de teléfono, inter- net, segmentos de población que de otra manera no participarían en la encues- ta, que pueden presentar problemas de comprensión de las preguntas, etc.) serían inviables de abordar en otras modalidades tales como la encuesta tele- fónica o por Internet.
d) Elevada tasa de aceptación por parte del sujeto seleccionado. La moda- lidad cara a cara es la que presenta menor rechazo por parte de la persona entrevistada al desarrollo de la entrevista, lo que permite un mayor ajuste de calidad en el diseño muestral inicial, al requerir menos sustituciones en la selección de unidades de estudio.
e) Permite la identificación correcta del sujeto seleccionado. Aunque en ocasiones no es posible una certeza total, la interacción directa del entrevista- dor permite obtener mayores garantías de que la persona que está respon- diendo al cuestionario corresponde con el perfil seleccionado en el diseño muestral de la investigación, cuestión mucho más complicada o imposible en otras modalidades de aplicación, dado que no es posible cotejar la identidad de la persona que responde al cuestionario.
f) Elevada tasa de respuestas. La eventual insistencia del entrevistador en los distintos ítems que integran los cuestionario cara a cara posibilita que las tasa de respuestas a las preguntas formuladas sea mayor, aumentando así el volumen de información recogido en el cuestionario.
g) Posibilita de aclaraciones por parte de las persona entrevistadora. Ante posibles problemas de comprensión por parte del sujeto entrevistado en referencia a las preguntas que el cuestionario plantea, la presencialidad del entrevistador facilita explicaciones acerca del objeto propuesto, lo que redun- da en la tasa de respuestas final del cuestionario.
h) Permite la obtención de información no verbal y contextual acontecida en la entrevista. Con frecuencia, en los cuestionarios cara a cara se consigna al final de la entrevista una serie de variables instrumentales en las que la persona entrevistadora realiza anotaciones complementarias acerca las cir- cunstancias que han rodeado a la conversación mantenida o la actitud del entre- vistado a lo largo de ella. Ello es posible únicamente cuando ha existido una interacción directa entre entrevistador y entrevistado. Dicha información es en ocasiones esencial para los investigadores a la hora de valorar la calidad o validez de los datos consignados en el cuestionario.
Como se podrá observar, gran parte de las ventajas del cuestionario cara a cara radican en la actuación de la persona entrevistadora. La calidad de la información finalmente obtenida responderá por lo tanto al grado de forma- ción e implicación de esta figura, lo que convierte en especialmente exigente su actividad. El entrevistador debe estar capacitado para tareas múltiples duran- te el trabajo de campo, algunas de carácter técnico tales como la selección y localización correcta del caso seleccionado para la entrevista, la formulación idónea de las preguntas que componen el cuestionario, la anotación correcta de las respuestas proporcionadas, y otras tareas relacionadas con su perfil per- sonal, como la capacidad de establecer un contexto de empatía y confianza con la persona entrevistada, despertar el interés de ésta por la encuesta, o realizar aclaraciones sobre distintas cuestiones relativas al cuestionario. El despliegue efectivo de todas estas tareas requiere de un especial cuidado en las labores de formación del entrevistador o equipo de entrevistadores previo al inicio del trabajo de campo, cuestión de la que nos ocuparemos un poco más adelante. 2.5.1.2. Principales inconvenientes
a) Elevado coste del trabajo de campo. La modalidad cara a cara es con dife- rencia la opción con mayor coste económico en el planteamiento y realiza- ción del trabajo de campo en una investigación con encuesta. Habitualmente las entrevistas tienen lugar en el hogar o el domicilio de la persona entrevis- tada. El desplazamiento de las personas entrevistadoras hasta los domicilios de los sujetos entrevistados incurre en significativos costes de dietas o alo- jamientos por los trayectos realizados, especialmente si la aplicación de la
muestra diseñada se realiza en contextos con dispersión espacial de los casos seleccionados. De manera parecida, los costes asociados al control y super- visión del trabajo de campo suelen ser también más elevados que en otras modalidades.
b) Duración del trabajo de campo. Las exigencias de selección y acceso a los sujetos entrevistados en las encuestas cara a cara, tal y como hemos visto, requieren de un tiempo que hacen de esta modalidad la menos rápida en la eje- cución del trabajo de campo, necesitando semanas o incluso meses para su realización.
c) Retardo en la grabación de la información. Aunque en las encuestas cara a cara cada vez es más frecuente la disponibilidad por parte de los entre- vistadores de dispositivos electrónicos para la recogida de la información, ésta no es la situación habitual. Normalmente las respuestas de los sujetos entre- vistados son anotadas en plantillas de recogida de datos o en los propios cuestionarios, que son entregados periódicamente o bien al finalizar el trabajo de campo a los responsables de éste. Este condicionante retarda en el tiempo la grabación de datos para el análisis, desventaja que sin embargo no está pre- sente en otras modalidades de aplicación del cuestionario. Aún así para paliar este inconveniente cabe destacar el uso cada vez más extendido de sistemas CAPI (Computer Assisted Personal Interviewing), donde la entrevista cara a cara se realiza con el soporte de equipos informáticos con los que el entrevis- tador formula las preguntas y graba las respuestas de la persona entrevistada. d) Mayor dificultad para acceder a los domicilios de determinados grupos de población. Con frecuencia se da el caso de que el diseño muestral exige la participación de sujetos que por su condición social demasiada alta o baja, o bien porque se hallan disponibles en su domicilio en un horario muy restricti- vo, dificultan enormemente su localización y acceso, lo que repercute en la calidad de la muestra finalmente realizada.
e) Mayores efectos reactivos de la persona entrevistada derivados de la pre sencia del entrevistador. Esta desventaja de las encuestas cara a cara es notoria cuando el cuestionario incluye preguntas sensibles, delicadas, que hacen referencia al ámbito íntimo del entrevistado, que pueden herir su ego, o también aquellas que comportan un componente elevado de deseabilidad social en las respuestas. La presencia de la persona entrevistadora impone un efecto reactivo considerable en el entrevistado, en un contexto en el que se diluye la sensación de anonimato de este último, lo que provoca en ocasiones una menor sensibilidad del instrumento de medición para recoger la veracidad de opiniones, actitudes o comportamientos de los sujetos estudiados.