2.4. L A ENTREVISTA ESTANDARIzADA : EL DISEñO DEL CuESTIONARIO
2.4.7. Fuentes de error: sesgos en la entrevista
Cuando se aplica un cuestionario, con frecuencia se producen errores origina- dos dentro del marco en el que se lleva a cabo de la entrevista. Estos errores, co nocidos también como sesgos, son convenientes tenerlos presentes a fin de intentar evitarlos, o cuando menos controlarlos, puesto que pueden hacer dis- minuir sensiblemente la calidad de la información recogida. No olvidemos que la implementación de cuestionarios se articula sobre dispositivos conversacio- nales, y en cualquier conversación, por la naturaleza reactiva que provoca la interacción directa entre las personas que toman parte en ella, es muy fácil que acontezcan factores distorsionadores en la información que se transmite. Esen - cialmente, en el contexto del desarrollo de la entrevista, los sesgos pueden pro- ceder de dos fuentes: de la persona entrevistadora y de la persona entrevistada. El primer caso es especialmente evitable a partir de la acción del investigador
para controlar sus efectos, por lo que supone una cuestión a la que se debe pres- tar especial atención en las acciones de preparación del trabajo de campo. 2.4.7.1. Errores que introduce la persona entrevistadora
Constituyen errores originados normalmente por la desviación del entrevis- tador respecto de las normas que le son solicitadas para el correcto registro del cuestionario. Su corrección depende inicialmente de una adecuada for- mación, y posteriormente o en su defecto de un atento control sobre el curso del trabajo de campo. Los más frecuentes son los siguientes.
Sesgo de formulación. Acontece cuando el entrevistador plantea la pre- gunta de una forma distinta a la que ha sido formulada en el cuestionario, acortándola para hacer más breve su aplicación, modificando el lenguaje, o incluso como recoge Alaminos (1998), cuando las preguntas son planteadas utilizando inflexiones de voz que conducen a la persona entrevistada hacia una respuesta concreta.
Sesgo de probing. El error se produce cuando, ante una determinada pre- gunta, la persona entrevistada proporciona una respuesta que es juzgada como incorrecta, incompleta o incoherente por parte del entrevistador, y éste opta por buscar una respuesta que le parezca más completa y relevante. Recor - demos que la finalidad de un cuestionario es registrar lo más fiablemente posible las respuestas a los estímulos que proponen los enunciados de las preguntas, sin que la figura del entrevistador actúe como filtro. Durante las acciones formativas previas al trabajo de campo, es necesario por lo tanto indi- car a las personas que se encargarán de las entrevistas que no se persigue la adecuación en las respuestas de las personas entrevistadas, sino el registro de sus reacciones genuinas, que son las que permitirán analizar la situación y características de realidad investigada.
Sesgo de transcripción. Este error afecta sobre todo a las preguntas abier- tas de un cuestionario. Acontece cuando la persona entrevistadora, en lugar de anotar directamente la respuesta que enuncia la persona entrevistada, lo que hace es interpretarla y transcribirla con una redacción diferente. Se muestra aquí aconsejable insistir en que en el cuestionario es necesario consignar exac- tamente las respuestas que los sujetos proporcionan con sus propios términos.
Sesgo de motivación. Este es un error vinculado directamente a la interac- ción entre entrevistador y sujeto entrevistado una actitud de escasa motiva- ción, pasiva o poco adecuada del primero incitará a la misma reacción en el segundo, que con toda probabilidad pasará a responder de forma superficial y sin prestar la necesaria atención, contaminando por lo tanto la validez de sus respuestas. La situación motivacional, o incluso emocional de las personas
que protagonizan la entrevista supone un condicionante que los investigado- res deben tener muy presente, pudiendo llevar en ocasiones a desestimar la aplicación del cuestionario sobre un determinado sujeto.
Sesgo de contexto. El contexto en el que se desarrolla la entrevista consti- tuye un factor fundamental para su éxito o fracaso, pudiendo condicionar enor- memente las respuestas que proporcionan los sujetos. Ese esencial, para garan- tizar dentro de lo posible la sinceridad de las respuestas de las personas entre- vistadas, evitar elementos distorsionadores provocados por lo que podríamos llamar factores escénicos de la entrevista. Estos factores inciden especialmen- te cuando la aplicación del cuestionario se desarrolla en presencia de terceras personas que pueden influir directa o indirectamente en las respuestas de la per- sona entrevistada. El cuestionario tiene un carácter individual, y se persigue expresamente recoger las reacciones de los sujetos encuestados, lo cual puede ser complicado si en la escena de la entrevista se hallan presentes otras per- sonas. Su presencia puede influir en la información que proporcionan, gene- rando sesgos de deseabilidad social o falta de sinceridad en las respuestas. De la misma forma otros factores ambientales, como pueden ser los ruidos o distracciones de diferente naturaleza también pueden provocar un efecto negativo en la calidad de la información recogida. Es necesario por lo tanto proporcionar a los entrevistadores instrucciones para buscar un contexto de interacción única entre sujeto entrevistador y entrevistado. A este respecto y con el fin de controlar este tipo de sesgos, en ocasiones los cuestionarios sitúan una serie de preguntas de control instrumental que cumplimenta el entre- vistador tras el desarrollo de la entrevista en la que se pregunta por las inciden- cias acontecidas en el curso de la conversación.
2.4.7.2. Errores que introduce la persona entrevistada
Sesgo de consentimiento desmotivado. En ocasiones las personas selecciona- das acceden a responder a un cuestionario por cortesía, pero con desinterés o escasa motivación a lo largo de su aplicación, con lo que sus respuestas pue- den protagonizar sesgos considerables a efectos de validez de la información transmitida. Para contemplar este tipo de distorsiones, al igual que en los casos anteriores, es posible situar preguntas de control instrumental para la persona entrevistadora, donde se indague en torno a la percepción de ésta respecto al grado de sinceridad del sujeto entrevistado a lo largo de las preguntas plantea - das, al objeto de que el investigador valore en un momento determinado la per- tinencia de incluir o no el cuestionario o no en el posterior análisis.
Sesgo por ausencia de respuesta. Si un sujeto, en el conjunto de respuestas a las preguntas de un cuestionario, presenta un porcentaje elevado por falta
de respuesta derivada de la falta de conocimiento o incapacidad de posicio- namientos ante los objetos por los que se solicitan, el investigador deberá tomar una decisión en relación a la validez del caso para el análisis. En ocasiones es mejor eliminarlo que permitir su inclusión en el conjunto de casos analiza- dos, ya que no solamente proporcionaría escasa información útil para el tra- tamiento de datos, sino que además incidiría negativamente en a distribución real de respuestas a las cuestiones planteadas. Por otro lado, si nos hallamos ante un número elevado de sujetos con amplias tasas de no respuesta, cabe preguntarse si el error es imputable a las personas entrevistadas o al diseño del propio instrumento de medición, que en este caso se habría articulado sobre enunciados de difícil comprensión o excesivamente complejos y abstractos; cuestiones éstas que por otra parte debían haberse afrontado en la redacción inicial y el pretest anterior al trabajo de campo.
Sesgo de respuesta sistemática. Este tipo de error acontece cuando el suje- to, fruto del escaso interés o motivación con la que accede a colaborar en la aplicación el cuestionario, presenta un patrón de respuestas sistemático sobre alguna categoría determinada, independientemente de cuál sea la pregunta rea- lizada. En este caso asistiríamos a elecciones predeterminadas de respuestas (por ejemplo siempre la segunda opción del sistema de categorías propuesto) a la que el sujeto se adscribiría con rapidez y ausencia de reflexión con el obje- to de acortar en lo posible la duración de la entrevista y evitar la fatiga. Para controlar este tipo de sesgos, existen controles técnicos en muchos paquetes informáticos de análisis de datos que permiten detectar estos patrones.
Sesgo de respuesta aleatoria. De parecida naturaleza al anterior, aunque con diferente manifestación del error, en este caso la persona entrevistada respondería rápidamente de manera aleatoria o al azar a las preguntas que se le formulan. El control de este tipo de sesgo pasa por el diseño de preguntas de control a lo largo del cuestionario. Dichas preguntas reverberarían otras ya realizadas, aunque con distinta estructura o redacción. Su interés no sería tanto analítico como de elemento de comprobación de la consistencia interna en las respuestas del sujeto entrevistado. Si se produce una significativa diso- nancia entre las respuestas a las preguntas de investigación y las correspon- dientes a las preguntas de control el investigador deberá valorar la inclusión del sujeto en el conjunto de casos sometidos a análisis.