El aprendizaje y la enseñanza del profesorado
1. La ayuda entre profesores para el abordaje y solución de problemas
2.1. Cultura o contexto ¿cultura contextual?
Una rosa es una rosa y algo más…
Algunas representaciones “académicas” en poco difieren sobre lo que la vox populi
designa con el nombre de cultura; Michel Cole (1996), teórico afín a la perspectiva histórico cultural, dice que la cultura es algo así como una “envoltura supraindividual” y entre esto y las expresiones de la gente de a pie tales como “la cultura es todo” o “la cultura es el ambiente” hay pocas diferencias.
Si ese fuera el nivel de definición, la cultura sería todo y, por lo tanto, construir una teoría acerca del todo social y psicológico, así como sus consecuencias para dar cuenta de ello, serían terriblemente laboriosas y con seguridad ingenuas. Por fortuna existen los matices: si bien la cultura es un todo que envuelve, ese todo no es lo mismo en todas las ocasiones ni en todos las escenarios. Es un todo situacional, esto es lo que intentaremos explicar y para lo cual seguiremos, en primer lugar las pistas y respuestas que Michel Cole ofrece1 (1996).
Salvo que se trate de algún estudio científico, los individuos no damos respuestas a estímulos en el vacío; el comportamiento de las personas casi siempre está dirigido por metas. Existen respuestas al medio, a los objetos, al trabajo, a las personas, etcétera, que se han estructurado históricamente y siguen evolucionando. El conjunto de respuestas ha dado lugar al surgimiento de dos tipos de artefactos: ideales y materiales.
En virtud de los cambios realizados en su proceso de creación y uso, los artefactos son simultáneamente ideales (conceptuales) y materiales. Son ideales en la medida en que su forma material ha sido moldeada por su participación en las interacciones de las que antes eran parte y que ellos median en el presente (ibídem, p. 114).
Sobre la base de lo anterior, los seguidores de Vygotsky (entre ellos el mismo Cole) aceptan que el lenguaje es tan artefacto como un cuchillo o una mesa. Una piedra, por ejemplo, es un artefacto sólo cuando se utiliza para abrir una nuez, para construir una casa, para convertirse en pan. El uso que se la ha dado a la piedra de nuestro ejemplo está enmarcado por el flujo de la historia y sólo cuando a alguien se le ocurren nuevos usos, la piedra devendrá en nuevos artefactos; además, saber los usos que se le ha dado a determinado artefacto permite prescindir de él para hablarlo, aprehenderlo y, si cabe, modificarlo idealmente.
Y eso precisamente, la creación, evolución y uso de los artefactos es la cultura: la mediación de la actividad humana por artefactos que, como ya hemos señalado pueden ser ideales o materiales. Esto no significa que los artefactos existan de manera aislada. Esa mediación ocurre tanto de manera interna al individuo (procesos psicológicos) como externa a él (interacciones sociales y con otros artefactos). Por tanto, la mediación debe concebirse como coordinación de acciones, en su aspecto externo se expresa, por ejemplo, en rutinas y rituales, reglas, etc.; mientras que en el aspecto interno se expresa en las connotaciones distintivas que hace cada sujeto y la manera en cómo las elabora y, pese a esas diferencias luego puede coordinarse con otros.
De lo anterior se sigue, como el propio Cole señala, que “los artefactos y los sistemas de artefactos existen como tales sólo en relación con ‘algo más2’, denominado de diversas maneras como situación, contexto, actividad, etcétera” (ibídem, p. 136). Esto se explica por la evidencia de que distintos grupos de personas usan de manera diferente un mismo artefacto; pensemos, por ejemplo, en los formatos materiales en que los profesores plasman su planificación de la unidad temática, del mes o del ciclo. Pues bien, la manera en que se planifica, esto es, la manera en que se usa ese formato
no será la misma si el profesorado tiene las condiciones necesarias para realizar la planificación en sí y ejecutarla que, si por el contrario sólo es un requisito de la administración educativa. En ambos casos se planifica pero no se usa de la misma manera, ni se orienta bajo las mismas premisas la realización de la actividad.
Hemos explicado, en el segundo capítulo, que una característica central de los procesos psicológicos es su carácter mediado y en lo que hasta ahora hemos desarrollado en este capítulo hemos afirmado que los artefactos son la respuesta estructurada histórica y evolutivamente que las personas damos al medio. En un primer análisis, pareciera que los individuos usan/toman los artefactos (materiales y simbólicos) que requieren del medio para mediar la propia actividad (pensamiento o acción) y/o la actividad conjunta. Si bien esto es teóricamente claro, surge una cuestión clave ¿cómo es que los individuos usan unos artefactos y no otros?, esto es, ¿de qué manera los individuos interpretan y diferencian el uso de un artefacto sobre otro? La respuesta está en la situación concreta, de lo cual nos ocupamos en el siguiente apartado.
2.1.1. Los artefactos y su uso contextual
Volvamos a nuestro ejemplo sobre la planificación: del uso de los instrumentos para planificar, podemos abundar en que existen profesores que trabajan para distintos centros educativos y, en todos ellos hacen planificación. Sin embargo puede ser que ellos utilizando el mismo formato lo usen de maneras distintas ya que las exigencias de cada centro pueden variar. De ahí que, la conclusión no sea otra que “para dar una explicación del pensamiento mediado culturalmente, es necesario especificar no sólo los artefactos por medio de los cuales está mediada la conducta, sino también las circunstancias en las que tiene lugar el pensamiento” (Cole, p. 125).
Los artefactos no son “algo simplemente externo o indiferente a la naturaleza de su(s) productor(es)” (ibídem, p. 131), penetran al productor y encapsulan los usos sociales e históricos que sus creadores les vienen dando (Pea, 1993), por ello es que a veces se puede decir, al menos metafóricamente, que los artefactos tienen una realidad objetiva. Sin embargo es en la actividad, en la práctica, donde los artefactos se crean, usan y evolucionan.
Por lo tanto estudiar la cultura implica examinar la creación, evolución y uso que grupos específicos de personas hacen de los artefactos, y las circunstancias históricas y temporales que los codeterminan, esto es el contexto o la situación. Según Dewey:
lo que se designa por la palabra ‘situación’ no es un único objeto, acontecimiento o conjunto de acontecimientos. Pues nunca experimentamos ni formamos juicios
sobre los objetos y los acontecimientos aislados, sino sólo en relación con un todo contextual… un objeto o acontecimiento es siempre una parte, fase o aspecto especial de un mundo experimentado que lo rodea: una situación (en Cole, 1996, p. 126)3.
Lo anterior queremos ejemplificarlo de una manera simple, lo haremos valiéndonos de focas tal como hace el mismísimo Schön4. Proponemos que se piense en el juego de adivinar las figuras que forman las nubes. Casi cualquier respuesta valdría, porque ésta depende de muchos factores, entre otros: la edad del observador, es conocido el hecho de que los niños son más proclives a este juego que los adultos; la perspectiva del observador, algo así como su posición geográfica relativa en el suelo respecto al cielo; el estado emocional en que se encuentre el observador, allá donde alguien ve focas, otro con tristeza puede ver tiburones; las experiencias inmediatas de los observadores ya que, quizá, si vemos las nubes antes de hacer la siesta, en lugar de focas veamos corderos; la cantidad de nubes tomadas como referente para componer la imagen; el color de fondo del cielo; etcétera. Etcétera.
Por lo anterior una respuesta al medio, en el sentido de la mediación que hará un artefacto dependerá de las circunstancias en que se vea envuelta. De ahí que y como resumen de lo hasta ahora expuesto, podamos señalar que:
• La cultura la entendemos como mediación de la actividad humana posible por los
artefactos.
• Los artefactos son la respuesta estructurada histórica y evolutivamente que las personas damos al medio; éstos son materiales o ideales.
• La mediación supone, ante todo, una coordinación de acciones de los sujetos en sus aspectos tanto internos como externos.
• Es en la actividad donde los artefactos evolucionan, se crean y usan.
• Como tal, la actividad es contextual, esto es, dependiente de las circunstancias históricas y temporales en que se lleva a cabo.
• Por todo lo anterior, estudiar la cultura implica estudiar el contexto, noción de la que nos ocuparemos en el siguiente apartado.