Capítulo 5.- Los valores como actitud frente a la solución y colaboración del conflicto
5.1. La cultura de paz como solución a los conflictos
La paz y los valores son aquellos elementos anhelados por todo individuo que día a día intentamos mantener presentes en la vida cotidiana, por ello es fundamental que desde el hogar y en el aula se mantenga estrategias que provoquen que el conflicto se evite a través de una cultura de paz.
La paz no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se constituye día a día, en la instauración de un orden a través de esquemas de concertación, en definitiva la paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos, tampoco tendrá fruto y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia (Gorjón Gomez 2014).
Es decir que la necesidad de la restauración del orden en los centros educativos técnicos, consta de la colaboración de todos sus integrantes y esta se da a través de concientización de valores y de una cultura de paz día a día, el perdón, la empatía, el respeto solo son algunos valores de la cultura de paz que son necesarios para la solución de un posible conflicto.
La falta de valores en las comunidades educativas es tan grande que hemos cambiado nuestra manera de enseñanza - aprendizaje, transformando la formación académica por una educación competitiva para el éxito laboral, dejando a un lado todo aquello que nos hace valer como individuos, para obtener simples habilidades que nos cambian el sentido humano y el respeto hacia los demás, si bien es cierto una sociedad sin valores sería como la ausencia de esperanza en los individuos.
Los valores en la sociedad se transmiten históricamente a través de generaciones. En este sentido vía la socialización se adquieren costumbres, tradiciones motivaciones, pautas rectoras de la conducta y modos de elección de las opciones de vida (H. M. GARCIA 1996).
Es por eso que los valores son entendidos desde una perspectiva moral como la base de la educación del ser humano, guardando su origen desde el hogar, por ello la enseñanza de los mismos. La voluntariedad de todos aquellos integrantes de la educación, (profesores y directivos) sería entonces el cambio necesario para una formación de valores, sería entonces más integral y comprometida esta sociedad que necesita regresar todos aquellos valores perdidos a través del tiempo y con enseñanzas de cambio en la persona.
Lo anterior implica considerar la educación como sector clave para la integración de México al marco de la globalización, y al mismo tiempo impulsar un proyecto productivo de desarrollo nacional que forme hombres y mujeres competentes y productivos, sin olvidar los valores humanos, objetivos que justificarían estudios sobre este tema, y motivaría a las autoridades educativas y al sector privado a intervenir en ella, y por tanto no continuarían repitiendo los errores del pasado, e interesaría a la comunidad académica
a buscar una interpretación objetiva sobre las funciones reales del sistema educativo (Carrillo 2009).
Los valores establecen comportamientos inevitables en la vida, por lo que educar en valores es una necesidad ineludible en la sociedad actual. Es imposible imaginar una vida humana sin valores, especialmente sin valores éticos, pues no existe ningún ser humano que pueda sentirse más allá del bien y del mal, sino que todas las personas somos inevitablemente morales.
La I po ta ia de u a de u a sa a o i e ia e las es uelas de todos los i eles, es p i o dial a ue esta tie e u i pa to di e to o todas las pe so as po e de e la so iedad. Las o se ue ias de o esol e o a aliza de a e a ade uada los o fli tos es ola es puede se t as e de tales pa a la ida de los dife e tes a to es i olu ados de t o fue a de los e i tos edu ati os “teele Ga za .
Una educación de valores se ve reflejada en el comportamiento del individuo en sociedad, es por eso que es imprescindible educarnos con valores y normas éticas y morales que se adecuen a su estudio, sin embargo los planes y programas hechos para una educación de calidad, se han visto olvidados por la misma sociedad que ha evolucionado en grandes cambios de otros campos del conocimiento.
Podemos definir como Valor según (CARREROS 1999), Es un objetivo que nos proponemos en la educación y que parte de la idea que se tenga del hombre y que le ayuda hacer más persona. Es sencillamente la convicción razonada de que algo es bueno o malo para llegar a ser humano.
Dentro de la educación básica los libros gratuitos han olvidado la profundidad del estudio de los valores, tal es el caso de los libros de Formación Cívica y Ética de primaria, en donde establece las generalidades de las reglas formales de la ética, sin embargo queda abierta la información de todas aquellas reglas morales, justificando que la enseñanza de los valores es conforme el alumno avance en sus estudios básicos, desaprovechando entonces la asignatura como principal base de formación de valores.
En las necesidades de obtener valores que nos identifiquen en la sociedad basada en respeto y tolerancia con las demás personas, es preciso justificar la misma inserción de valores en la curricula escolar como ya lo hemos comentado, y no solo dividirla por regiones o comunidades sino la adaptación de un modelo nacional.
Por otro lado la escuela tiene en la exhibición de la enseñanza de valores para una ciudadanía con capacidad de análisis crítico, es cuando las reformas educativas actuales deberán transformar los planes de estudios que se estudian actualmente en el sistema educativo.
En síntesis se han olvidado los valores para aquello que nos habían educado, y es imprescindible recuperar a través de la educación todos aquellos elementos valorativos que nos hacen ser cada vez más humanos, y saber identificar entre lo que es una educación con valores y los valores para la formación de la vida, ya que no son los mismos, mientras unos los adquieres con el pasar del tiempo y aprendiendo en casa, la educación de valores se refuerzan en aplicación en la misma escuela.
El binomio educación y valores, si bien parece referirse a un objeto inmediatamente aprehensible, en realidad suscita diversos interrogantes, donde el fundamental es si se trata, efectivamente, de dos cosas distintas, separables. Con otra perspectiva, la pregunta que puede plantearse es: ¿qué queremos comprender y resolver cuando separamos dos entidades que se implican sustantivamente una a la otra, tanto social como personal y pedagógicamente? El propósito, al hacer la distinción, es lograr mayor claridad en la
justificación de un ideal de formación y en la organización de la acción (Barba 2005,).
La escuela es un espacio propicio para la formación de la personalidad. Ésta se estructura desde la perspectiva de la ética humanista, en base al reconocimiento de la dignidad humana y de los derechos humanos, como principios de convivencia en la vida personal y el mundo social.
La construcción de principios éticos y morales en la escuela, es parte de las luchas humanistas, que desde hace siglos se libran por hacer posible el acceso de formas de humanidad que conduzcan a erradicar la violencia en todas sus manifestaciones y que hagan posible vivir en sociedades en donde las garantías fundamentales de humanidad tengan vigencia, tanto en las normas jurídicas como en la vida.
En discernimiento, los derechos humanos, no son sólo declaraciones de principios, sino condiciones para el pleno desarrollo de la dignidad. Se descifran, además en normas y en prácticas jurídico-políticas a nivel nacional e internacional.
Según (UNESCO 2014), la educación relativa a los derechos humanos es parte integral del derecho a la educación y cada vez obtiene mayor reconocimiento en tanto que derecho humano en sí misma. El conocimiento de los derechos y las libertades está considerado como un instrumento fundamental para asegurar el respeto de los derechos de todas las personas. La labor de la UNESCO en materia de educación relativa a los derechos humanos está orientada por el Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos. La educación debería abracar valores tales como la paz, la no discriminación, la igualdad, la justicia, la no violencia, la tolerancia y el respeto de la dignidad humana. Una educación de calidad basada en un enfoque de derechos humanos significa que éstos se aplican a lo largo y ancho del sistema educativo y en todos los contextos de aprendizaje.
En la actualidad en necesario una educación de ética. No hay ética sin una cierta disciplina, una disciplina razonable sin la cual es inútil tratar de transmitir normas o hábitos.
En disconformidad con Cervera la realidad de los valores éticos, es que se encuentran en trance y se necesita un gran compromiso por parte de la sociedad, para retomar aquella entereza que nos llevara con buenas costumbres a retomar la tranquilidad y confianza que tanta falta hace en estos tiempos.
No obstante, los valores éticos están en crisis. Los valores siempre han nombrado defectos, faltas, algo de lo que carecemos pero que deberíamos tener. El malestar, la incomodidad que provoca el deseo de que la realidad cambie y sea de otra manera. Si estuviéramos plenamente ajustados con la realidad, no cabría hablar de justicia ni de valores como algo a conquistar, si se hace es porque no se reflejan suficientemente en la
práctica. Hoy por hoy, el crecimiento económico nos ha hecho creer que sólo vale lo que produce dinero. Decimos que la prosperidad económica no es más que un paso, necesario pero insuficiente, para lograr una mayor plenitud humana. (Cervera 1994).
5.2- Directivo como líder en el plantel escolar.
El Director Líder en la comunidad de las secundarias técnicas, significa ser coordinador, maestro, psicólogo, intendente, auxiliar y a su vez padre de familia y alumno, esto ya que deberá ponerse en los zapatos de cada uno de estos, que integran la comunidad educativa, deberá entender las consecuencias del conflicto derivadas con su materia prima que son los maestros, quienes a su vez son los que son os encargados de la educación en lo más valioso de la educación, que son los alumnos.
Dentro de esta perspectiva deberá el director líder entender y no conflictuar con los maestros, la empatía a la cual se refiere es importante ya que la convivencia laboral entre estos actores de la educación es fundamental para llevar a cabo la transmisión de conocimientos mediante la coordinación y el trabajo en conjunto.
Un líder exitoso y triunfador necesita integrar la inteligencia racional con una alta inteligencia emocional, es entendida esta, como la fuerza o energía afectiva que hace exitoso al ser humano. La empatía es un concepto esencial para que el directivo escolar llegue a la plenitud de la inteligencia emocional.
La secretaria de Educación acepta por empatía la habilidad y virtud de entender el entorno psicológico y emocional del ser humano y de tratarlo de acuerdo con su personalidad y sus respectivas reacciones emocionales.
A lo anterior, el Directivo exitoso deberá de agregar algunas otras cualidades como: autoconfianza, autocontrol, autocritica la motivación que da el tener metas
transcendentales, honestidad e integridad en suma, un directivo escolar perfecto (Santos Lozano 2009).
Es sencillo observar en nuestra sociedad el trabajo común de los maestros, estos que trabajan en todo tipo de condiciones para sacar adelante a la educación, estos esfuerzos muchas veces no son reconocidos por la sociedad y a veces ni siquiera por la comunidad escolar, para lo cual crea un ambiente negativo a la hora de participar de manera voluntaria en programas escolares, mas sin embargo estos deben ser cumplidos.
El trabajo de los maestros, una construcción cotidiana (Aguilar Hernández Citlali, 1991), sitúa un estudio aproximativo de las condiciones materiales e informales del trabajo escolar, enfocando la cotidianeidad del entramado de relaciones que establecen los maestros entre sí y con sus directivos, para de esa forma construir una historia no documentada de la escuela (Navarro Rodriguez 2001).
En la gestión escolar, existen dos tipos de liderazgo que se diferencian por su función: uno orientado hacia la administración de los centros educativos, y otro centrado en los
aspectos curricular y pedagógico (Rodríguez-Molina 2011), en cita de (Freire y Miranda 2014).
El liderazgo administrativo consiste en que el director se hace cargo de la fase operacional de la institución educativa, lo que conlleva las responsabilidades referidas a la planificación, organización, coordinación, dirección y evaluación de todas las actividades que se llevan a cabo en la escuela. Un buen dominio de estas competencias permite realizar de manera eficaz las tareas y prácticas administrativas encaminadas hacia el logro de los objetivos institucionales (Castillo Ortiz 2005), en cita de (Freire y Miranda 2014).
Por otro lado, el liderazgo pedagógico está centrado en la organización de buenas prácticas pedagógicas y en la contribución al incremento de los resultados del aprendizaje (Bolívar 2010), en cita de (Freire y Miranda 2014).
Los directivos que adoptan este estilo de liderazgo se involucran más en el desarrollo del currículo en la escuela, muestran una mayor capacidad para alinear la instrucción en las aulas con los objetivos educativos planteados, se preocupan más por el desarrollo profesional de los docentes y supervisan constantemente su práctica pedagógica, y evalúan los aprendizajes de los estudiantes tomando en cuenta los resultados logrados en la formulación de las metas educativas de la institución (Murillo 2008; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico 2010b), en cita de (Freire y Miranda 2014).
En cuanto a la gestión del director en la escuela, no existe una exclusión u oposición entre los modelos de liderazgo pedagógico y administrativo, sino que ambos surgen de manera complementaria para gestionar escuelas efectivas y de calidad (Bush 2007; Pont, Nusche y Moorman 2008; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico 2010b). Pero dado que para el logro de escuelas efectivas y de calidad (Pont, Nusche y Moorman 2008) se pone el énfasis en el liderazgo de tipo pedagógico, el presente estudio se enfocará en este estilo de liderazgo en la gestión que realizan los directores en sus instituciones educativas (Freire y Miranda 2014).
Los líderes directivos son los encargados de influir en los resultados de sus centros escolares, ya sean buenos o malos, y es por ello que tienen una gran responsabilidad de dirimir conflictos, además, sus principales áreas de responsabilidad deberán concentrarse en mejorar las relaciones escolares para una mejor convivencia.
En resumen el director de un centro escolar, es el principal responsable de crear un ambiente de paz dentro de su centro escolar, si no lo fuese así, tendría que encontrar los
medios para resolver los conflictos que surjan, y la mediación será una excelente herramienta para la solución de los mismos.