Cuando estamos hablando de currículum estamos hablando de la selección cultural que comprende. Como hemos ido comen- tando, la selección cultural depende de determinados patrones y no siempre se realiza desde un punto de vista educativo. Se ha visto que en ocasiones depende del poder y de los grupos domi- nantes que controlan el diseño y la burocracia educativa. En este sentido vemos que algunas culturas tienen poco que decir sobre el diseño de los centros y de sus contenidos. Por ejemplo, a la cultura del pueblo gitano resulta complicado encontrarla en los ámbitos educativos, a no ser que sea con connotaciones folklóri- cas, como en el caso del cante flamenco. Otras culturas también están ausentes del conjunto educativo, y estamos hablando de las culturas populares y de lo que suponen de herencia cultural. En los últimos años han llegado muchos inmigrantes al Estado español y muchos estudiantes de procedencias culturales diver- sas se han incorporado a los Centros Educativos. Esto plantea dudas sobre el tipo de currículum que podemos encontrar en nuestros centros y sobre el sentido que puede tener para estos
estudiantes. Sin embargo, se estudia el mismo currículum bási- co para todos los estudiantes, sin tener en cuenta su procedencia (Kirk, 1989). No planteamos demasiados cambios en la selección curricular, ni si tiene sentido hablar de otro tipo de currículum. Simplemente enseñamos en las aulas el mismo currículum pa- ra todos los estudiantes, tomando como válidos los contenidos que han sido diseñados en cada materia. No nos planteamos si la selección responde a la diversidad del alumnado, si responde a todos los alumnos y si recoge todas las tradiciones culturales presentes en las aulas y en la sociedad. Sin más, enseñamos lo que los materiales curriculares establecen como válidos y no nos planteamos serios cambios en los contenidos. Esta primera idea de por qué enseñamos lo que enseñamos es importante para en- tender por qué muchos estudiantes quedan excluidos y aparta- dos de las ideas y contenidos que se ofrecen.
El currículum se transmite a través de la Didáctica, de la utili- zación de la metodología y de los recursos didácticos. La Didáctica como es definida por Contreras (1994, p. 18) “es la disciplina que explica los procesos de enseñanza-aprendizaje para proponer su realización consecuente con las finalidades educativas”. Se pre- ocupa esta definición de concederle importancia a los procesos de enseñanza-aprendizaje tomando en cuenta que la mejora de la enseñanza nos puede llevar a un mejor aprendizaje, aunque no siempre desde una relación causa-efecto. Mejorar la enseñanza es un objetivo del profesorado y es importante conectar con las finalidades educativas. No tiene sentido mejorar el proceso de la enseñanza con nuevas metodologías y recursos didácticos, si no sabemos hacia donde dirigir la mejora. Las finalidades educati- vas nos dan una dirección y la metodología puede ser un medio para alcanzar unos fines, aunque puede convertirse en un fin en sí misma. Entonces no acaba produciendo los efectos esperados y la metodología no acaba mejorando el proceso de enseñanza- aprendizaje. Tenemos que ser consecuentes con las finalidades educativas. Nos van a marcar una dirección. Si queremos mejo- rar la comunicación en las aulas hay que emplear metodologías que utilicen la interacción comunicativa. Si queremos mejorar la capacidad del aprendizaje hay que utilizar técnicas y metodolo- gías que favorezcan el trabajo autónomo de los estudiantes. Para
ello puede haber técnicas más centradas en aprender cuestiones por sí solos, como por ejemplo textos de autoaprendizaje.
El desarrollo de los materiales curriculares cobra gran pro- tagonismo en su diseño porque persiguen fomentar el apren- dizaje del currículum. Según Área (1999, p. 192) “los medios y materiales curriculares son tecnologías de la información y co- municación que al servicio de un programa o proyecto curricu- lar representan, bajo variadas formas y sistemas simbólicos, el conocimiento y la cultura que supuestamente debe adquirir el alumnado”. Los materiales curriculares representan una opción de trabajo pedagógico, enfocado al desarrollo de un determina- do currículum y de una selección curricular. Hay claves impor- tantes a tener en cuenta a la hora de seleccionar y elaborar ma- teriales, como señala Área (1999):
a) Los medios y materiales curriculares utilizan un determi- nado código lingüístico y simbólico, lo cual nos da una idea del tipo de cuestiones valoradas. Hay que tener en cuenta que no es sólo importante el medio y la forma de transmisión de la información, sino también la manera en que se selecciona y por qué se selecciona. Hay que pensar también que la forma de presentación de un material nos revela su importancia. La presentación de los textos y las actividades tienen una lógica interna que busca desarrollar unos procedimientos y unas actitudes en los estudiantes. Recordemos que los estudiantes aprenden el contenido con los textos y los materiales curriculares, y que su enfo- que puede hacer más atractivo una materia o provocar un rechazo de la misma. Hay que entender que los estudiantes no se enfrentan a todos los contenidos de una disciplina, sino a través de una determinada selección en base a unas orientaciones psicopedagógicas determinadas.
b) Los materiales curriculares y los medios no son neutros, transmiten una determinada orientación ideológica. Los valores implicados en los medios y materiales curriculares pueden transmitir una ideología determinada. Establecer con claridad sus presupuestos ideológicos es esencial para entender por qué se valoran unas cuestiones u otras en los materiales. No somos personas sin intereses ni opciones
ideológicas y políticas. Por tanto, cada material se impreg- na de determinados intereses y opciones políticas. Esto queda claro cuando se observan los materiales y se ven las actividades que proponen. Debemos tener claro que no existe un conocimiento neutro, sino que cada contenido tiene una orientación y puede ser utilizado en distintos en- foques. Hay que pensar que los conocimientos y los conte- nidos, pero sobre todo su selección, responde a determina- das finalidades educativas. Por eso, los centros son lugares donde el intercambio de ideas pedagógicas y políticas for- ma parte de su propia organización. No se puede pensar que los materiales son objetivos, técnicos y sólo científicos, ya que incluso la ciencia presenta orientaciones y disputas ideológicas. De todos modos trabajar esto en las escuelas nos ayuda a entender que el conocimiento social es así, y que está lleno de contradicciones por las distintas manifes- taciones ideológicas e intereses que tienen las personas y los grupos sociales.
c) Cada material curricular supone una determinada selec- ción curricular expresada en determinada práctica. Se concreta el currículum y se transmite en formatos peda- gógicos distintos. (Martínez, 1992). No es igual un libro de texto que un material curricular en formato audiovisual o en formato digital. De hecho, hay formatos más atrayentes para los alumnos y para los profesores. Los formatos au- diovisuales han ganado espacio en las últimas décadas y resulta complicado a los formatos tradicionales, como los libros de texto, competir en un plano de igualdad. Atrae el formato donde la interacción aumenta, y en este sentido la imagen y los ordenadores se están convirtiendo en las apuestas del futuro. Ahora bien la gran pregunta es saber si mejora o no el aprendizaje y la enseñanza con los nuevos formatos. Esta discusión se está planteando en los últimos tiempos. ¿Podemos hablar de una revolución educativa y de un profundo cambio en el tipo de aprendizaje? ¿la ense- ñanza está inmersa en una profunda crisis con los medios actuales? ¿dónde pueden quedar los libros de texto y los clásicos textos ante la aportación de la informática y de las
actividades y diseños que surgen en el trabajo en las au- las? ¿el trabajo del profesorado queda en cuestión con las aportaciones y las actividades que se pueden encontrar en la red? Seguramente el papel y el rol del profesorado está cambiando, e incluso el papel de los medios y los materia- les curriculares.