du solo medía el grado marginal de utilidad, pues estimaba que su compatriota confundía la utilidad final con el grado final de utilidad, De Marchi y Blaug consideran que la utilidad
2. Curvas de costes y teoría del valor-trabajo.
Multitud de manuales de microeconomía, sean introductorios, intermedios o avanzados, explican y desarrollan diversas teorías que, sin dejar de estar dentro de los principios propios de la teoría económica neoclásica, estudian los factores productivos en tanto que estos se convierten en productos que al mismo tiempo son bienes económicos consumibles en diversos mercados, lo que comúnmente se llama teoría del productor o de la producción. Las teorías de la producción juegan un papel esencial en todo análisis económico, pues tienen que ver con el crecimiento económico en sí y son la base de la mayoría de las teorías de la distribución, además de permitir la deducción de las llamadas curvas de coste. La teoría de la producción en microeconomía estudiaría las relaciones técnicas entre factores productivos y los productos mismos. En sentido más genérico, serviría para estudiar las relaciones sociales de producción. Si bien la teoría de la producción se estudia en relación con la maximización de los beneficios por parte de las empresas productoras, lo que conlleva una relación evidente con la TUM, de la misma manera en que la teoría de la demanda puede, según muchos (Cournot, Marx, Guerrero, etc.) prescindir de la función de utilidad marginal, con mayor motivo en principio también lo hará la teoría de la producción (o de la oferta en sentido específico), también si la teoría de la producción estudia únicamente las relaciones técnico-tecnológicas entre factores físicos y productivos (Asimakópulos, 1983: 147- 202). Si la teoría microeconómica de la producción estudia la relación entre flujos de productos y flujos de factores productivos, esta relación será siempre técnica y entre cantidades físicas de factores diversos por unidad de tiempo. Normalmente la teoría de la producción se ha desarrollado en microeconomía siguiendo dos enfoques: uno basado en supuestos consistentes con estimaciones empíricas de las curvas de costes, y otro, propiamente neoclásico y de importancia en su teoría de la distribución, mucho más formal, que enfatiza la sustituibilidad (composibilidad) de factores. Sin embargo, “en puntos cruciales del análisis trata como cantidades físicas elementos que solamente pueden agregarse en términos de valor” (Íbid.: 147).
Los elementos de producción contribuyen a la recurrencia del campo económico, y estos elementos serían la tierra (el territorio donde se realiza la producción), el trabajo (la fuerza de trabajo organizada institucionalmente en un territorio determinado) y el capital (tanto constante como variable, las fuerzas productivas), además de todos los factores de producción producidos (las mercancías). Otro factor decisivo es el tiempo, pues es necesario para producir todo bien
concreto dependiendo de la forma de interpretar el comienzo y el fin del proceso de producción. El principio se dará cuando comience la transformación de factores en una unidad de producción o centro de trabajo productivo. El final, cuando acabe en manos del comprador. Los tiempos de producción son múltiples, y no pueden analizarse únicamente como periodos productivos en una única planta de trabajo para simplificar análisis, pues esto aleja a la teoría económica de la economía real14. La cantidad de producción en un periodo de tiempo determinado dependerá de la cantidad de factores productivos que sean utilizados. Se trata de una relación técnica representada de forma funcional para una determinada tecnología. La función de producción puede escribirse como sigue (Íbid.: 149):
(G
I
M
L
R
K)
H
W
Q+
=
,
,
;
,
,
La función H representa la relación entre factores y productos. Q sería el nivel de producción de una mercancía, W serían los productos de desecho que surgen durante el proceso productivo (parte de la producción se obtendría al tiempo que se obtienen los productos deseados), los elementos de producción transformados durante el proceso de producción provenientes de la naturaleza están representados por la letra G (incluido el mismo espacio entre los edificios de una fábrica, por ejemplo; es decir, la porción de terreno a utilizar durante el proceso productivo), mientras que I representaría a otros productos del proceso de producción. M representaría la entrada de elementos que se usan para el mantenimiento del capital constante. Los elementos inalterados que reaparecen al final del proceso de producción serían L (el trabajo), R (el territorio) y K (el capital constante y variable y las mercancías).
Normalmente, la economía neoclásica ignora elementos como los productos de deshecho o lo que se obtenga sin coste alguno o mínimo (de la naturaleza), tratados en ocasiones bajo el nombre de externalidades. Además, como unidad de tiempo se suele utilizar el corto plazo marshalliano, unidad básica de tiempo en la teoría de la producción neoclásica. No obstante, el total de factores serán tenidos en cuenta en los teóricos de la TVT y, también, en investigación operativa {Capítulo
II, 3.}. El corto plazo marshalliano sería un periodo de tiempo en el cual una fábrica o planta
(lugar, que pueden ser más edificios, incluso un área industrial completa, en el que también se darían funciones de dirección, mantenimiento y supervisión), utilizada para producir unas determinadas mercancías, es fija, aún cuando la demanda para los servicios de la planta puedan cambiar. Marshall no tiene en cuenta que las tasas productivas de la planta de producción pueden variar si las tasas de empleo de los factores productivos varían (la fuerza de trabajo empleada, la energía utilizada o los materiales usados durante el proceso de producción, etc.). La capacidad de
14 “La medida del tiempo de producción obtenido de este modo, se llama el período de producción. Esta denominación está asociada con el economista austriaco E. von Bohm-Bawerk, 1851-1914. […] El término tiempo de producción utilizado aquí difiere del periodo de producción bohmbawerquiano. El primero considera únicamente el tiempo requerido para completar un proceso de producción concreto en una planta, que fabrica un producto para la venta”, (Asimakópulos, 1983: 148, nota 1).
la planta sería la tasa máxima límite, para una planta concreta, a unas cantidades de producción. En cualquier periodo, la producción se expresará como porcentaje de la capacidad productiva. Pero esta tasa máxima no es la máxima físicamente posible, sino la estimada normal, con unos costes medios no mucho más elevados que los destinados a menores niveles de producción. Es decir, el nivel productivo para el que la planta fue diseñada, junto con su equipo disponible, suponiendo tasas de eficiencia “normales” y un número “regular” de cambios, siempre en función de la demanda.
Estas limitaciones teóricas, como vemos, aún coherentes, alejan estos modelos del dinamismo propio del campo económico realmente existente. Pues Marshall se refirió en su corto plazo a “unos pocos meses o años” (Marshall, [1890] 2005: 379) para indicar el tiempo de duración correspondiente a su modelo teórico. En realidad, y teniendo en cuenta la información de la que hemos dado cuenta, es posible y viable dar a ese corto plazo una dimensión de tiempo real, que incluso barrene la idea de “corto plazo” como tal, pues los plazos podrían ser desde un mes, tres meses e, incluso, más de un año, pudiendo darse durante todo esos periodo cambios en la tasa de producción (dependientes de otros campos, técnico-tecnológicos, en dialéctica en el proceso de producción como parte de las relaciones de producción).
De lo que se trataría, sin duda, es de poder alterar el nivel productivo de una planta cambiando el empleo de algunos factores productivos ajustándose a los plazos establecidos. El intervalo de tiempo requerido para estos ajustes podría ser diario. Así era para John Maynard Keynes ([1936] 1998: 47)15. Este plazo, más corto que incluso el corto plazo marshalliano, en teoría serviría para, en menor tiempo, alterar el grado de utilización de una planta más fácilmente que su capacidad. Lo que está claro es que la función de producción estaría ligada a una tecnología concreta disponible en la planta, en el modo en que funcionaría en un tiempo determinado, pudiéndose así especificar la tasa máxima de producción que pueda obtenerse, suponiendo una producción “técnicamente eficiente”, en tanto no sea posible producir una cantidad determinada de productos con menos elementos para ello, dados los valores de los otros productos. Además, si no se tiene en cuenta el grado de formación de la fuerza de trabajo de la planta, su mejora productiva plasmada en una ampliación y especialización de sus conocimientos técnicos, el supuesto de un conocimiento técnico dado al establecer la función de producción sería equívoco. Pero, una vez más, la economía neoclásica construye modelos teóricos para la función de producción con estados dados estáticos, no dinámicos, de conocimiento. Además, la organización de la producción suele hacerse, siguiendo la función de producción, en línea (procesos de producción iniciados en distintos momentos en diversas fases de terminación en un momento dado) o, alternativamente, en paralelo (procesos distintos iniciados todos en el mismo momento). Dejando aparte, además, el producto marginal del trabajo a corto plazo (la variación de
la producción debido a pequeños incrementos en la cantidad de trabajo y de sus factores complementarios, asumido también en la teoría económica neoclásica como constante a corto plazo), lo cierto es que, en lo que respecta a la sustitución entre los factores de producción, y teniendo en cuenta que muchos factores son complementarios, aún no siendo, en teoría, importante su composibilidad-sustitución, ésta sería posible solo si ha transcurrido el tiempo necesario para la construcción e instalación de tecnología nueva, de máquinas nuevas, de mejora en el rendimiento de la fuerza de trabajo, etc., lo que teóricamente daría lugar a funciones de producción a corto plazo (Asimakópulos, 1983: 156)16. Además, la sustituibilidad entre factores económicos requerirá, de vez en cuando, cambios en la tecnología a lo largo del tiempo, resultado de invertir en trabajo especializado y en recursos nuevos, proporcionando nuevas funciones de producción. Fue David Ricardo quien introdujo, junto con Cournot, el análisis marginal al tratar la producción agrícola, enunciando la teoría de los rendimientos variables, según la cual los incrementos en un producto resultante de incrementos iguales en el uso de fuerza de trabajo disminuirían con una cantidad de tierra constante. El incremento en el producto resultante de un incremento pequeño unitario en la cantidad equipada con la tierra constante sería el producto marginal (infinitesimal) del trabajo (el producto marginal del trabajo sería decreciente, disminuiría), que es la producción adicional obtenida con una unidad adicional de trabajo. Siempre habría que tener en cuenta los cambios operados en el tiempo a diferentes niveles. Todo esto nos sirve para ya hablar de las curvas de costes en sus más importantes variantes, no sin antes mencionar la relación marginal de sustitución técnica (RMST), que sería el valor numérico de una pendiente de una isocuanta {Capítulo III, 2. c), c.2.}, y correspondería a dos factores variables de producción. La ecuación mantenida para cualquier isocuanta sería (Íbid.: 164):
0 2 2 1 1⋅ +∆ ⋅ = ∆v PMv v PMv
El valor numérico de la pendiente de la isocuanta se representará por (Íbid.: 164):
1
2 v
v ∆
∆ −
Partiendo de esta ecuación, el valor numérico de la pendiente deberá ser igual a la razón de los productos marginales siguientes (Íbid.: 164):
2
1 v
v PM
PM
16 Además: “La elección de la planta a construir (es decir, la elección de una técnica), se presenta a menudo en la teoría económica como algo que tiene lugar en el contexto de una tecnología dada. Este enfoque puede ser engañoso. La inversión es a menudo el medio mediante el cual la nueva tecnología se desarrolla y se aplica. El cambio tecnológico puede denominarse incorporado si resulta de la introducción de nuevo equipo y materiales, y no incorporado si resulta de mejoras en la organización del proceso productivo" (Asimakópulos, 1983: 156).
a) Costes fijos, variables y totales.
Existen diversos tipos de costes de producción, cada uno con su propia manera de representación gráfica en curvas en un eje de abscisas. Estos tipos de costes están relacionados entre sí. Toda empresa, para empezar, tiene unos costes fijos (F), que son los costes totales de sus factores fijos a corto plazo. Toda empresa debe pagar los costes fijos de manera independiente a la cantidad de productos que la empresa produzca. El alquiler de edificios es un ejemplo de costes fijos. Los costes variables -cv
( )
y -, por su parte, serían los costes de los factores productivosvariables, cambiantes en función de la cantidad de productos producida. El salario de los obreros, el coste de los materiales, etc., serían ejemplos de esos costes variables. Los costes totales de una empresa serían la suma de costes fijos y variables:
( )
y c( )
y Fc = v +
En lo que respecta a los costes variables, el coste de unidad producida se mediría mediante la función de coste medio. De la misma manera se definirían las funciones de costes variables medios y las de costes fijos:
( ) ( )
( )
CVMe( )
y CFMe( )
y y F y y c y y c y CMe = = v + = +Los costes fijos medios -
CFMe( )y
-, permiten construir curvas de costes fijos medios de manera sencilla. Si la producción es baja, los costes fijos medios serán elevados. Y mientras la producción aumente, los costes fijos medios descenderán. Puede representarse gráficamente como sigue:En lo que concierne a los costes variables medios, si se pasa de y=0 a y=1, estos costes serán simplemente los costes de producción de esa misma unidad. El aumento de y haría posible la disminución de CVMe en tanto pueda organizarse la producción de manera más eficiente. Para niveles de producción elevados los CVMe siempre serán elevados debido a la existencia de factores fijos que limiten la capacidad de crecimiento. La función en este caso será siempre creciente:
[FIGURA 4.4. Gráfica de la curva creciente de costes variables medios.]
b) Costes medios.
La curva de costes medios -
CMe( )y
- sería el resultado de la suma de las curvasCFMe( )y
yCVMe( )y
. Por ello, la curva de costes medios decrecerá primero debido a queCFMe( )y
son decrecientes, y a partir de un determinado punto, por efecto deCVMe( )y
, se volverá creciente. Su curva tiene forma de U:[FIGURA 4.5. Gráfica de la curva de costes medios.]
c) Costes marginales.
costes marginales deberían ser menores que los costes variables medios, porque si los costes variables medios fuesen decrecientes, los costes de cada unidad adicional deberían ser menores que la media anterior a ese punto concreto.
Igualmente, si los costes variables medios fuesen crecientes, entonces los costes marginales serían mayores que aquellos. En la parte decreciente de los costes variables medios, los costes marginales estarían por debajo de los costes variables medios, mientras que en la parte creciente de estos, los costes marginales estarían por encima de ellos. Los costes marginales, por tanto, cortarían a los costes variables medios en su punto mínimo:
[FIGURA 4.6. En la parte decreciente de los costes variables medios, los costes marginales estarían por debajo de los costes variables medios; FIGURA 4.7. En la parte creciente de los costes variables medios, los costes marginales
estarían por encima de los costes variables medios.]
Además, el área que está debajo de la curva de costes marginales (CM) hasta y representaría el coste variable de producir y. CM mediría el coste de una unidad adicional. Si se sumaran todos esos costes se obtendría el coste total a producir a excepción de los costes fijos. También habría costes a plazos.
Para los costes a largo plazo la empresa podría ajustar las cantidades de todos los factores, pudiendo haber aún costes fijos, ya que la empresa podría tener que pagar aún algunos costes para producir. De todas maneras, la empresa siempre podría decidir no producir, por lo que sus costes serían igual a cero.
La curva de costes medios a largo plazo estaría siempre por debajo de la curva de costes a corto plazo, excepto en el punto donde ambas sean tangentes:
[FIGURA 4.8. La curva de costes medios a largo plazo está por debajo de la curva de costes medios a corto plazo salvo en el punto donde ambas son tangentes.]
Para otros niveles de producción pueden construirse gráficos similares obteniendo una curva de coste total medio a largo plazo, envolvente de varias curvas de coste total medio a corto plazo:
[FIGURA 4.9. Curva de coste total medio a largo plazo, envolvente de diversas curvas de coste total medio a corto plazo.]
Los costes marginales a largo plazo para niveles de producción y serían iguales a los costes marginales a corto plazo que corresponderían al tamaño óptimo de planta para producir y. Para ello, para cada nivel de y habría que buscar la curva de Cme a corto plazo para, luego, localizar su coste marginal correspondiente:
[FIGURA 4.10. Los costes marginales a largo plazo para niveles de producción y son iguales a los costes marginales a corto plazo correspondientes al tamaño óptimo de planta para producir y; FIGURA 4.11. Curva de coste marginal
hallada tras la localización de la curva de costes medios a corto plazo para cada nivel de y.]
d) Planificación y curvas de costes.
Los procesos lineales de producción, partiendo del cálculo matemático de los costes de producción, nos llevan a la conclusión de que hay funciones de producción en las que además de proporciones fijas de sustituibilidad hay un número fijo de procesos productivos muy reducidos, que suelen tenerse en cuenta también en investigación operativa (aunque muchos manuales de microeconomía los tienen como una clase especial de funciones de producción). La sustitución entre factores productivos podría alcanzarse si se alterasen algunas combinaciones de procesos en funcionamiento, siempre encaminados a la reducción de tiempo y costes. Y pueden darse casos en que no haya sustitución de factores. Además, los rendimientos en teoría serán constantes, pero en la práctica suelen ser variables, y no tienen, ni deben, por qué combinarse de manera lineal. Las metodologías de programación dinámica, multiobjetivo, estocástica, etc., son prueba de este tipo de programaciones planificadoras de la producción, y también de la distribución, el intercambio, el cambio y el consumo {Apéndice al Capítulo II}.
En los supuestos teóricos neoclásicos, al teorizar sobre las posibilidades productivas de una planta concreta, se las reconoce como independientes de la actividad de otras plantas. Esto tiene su razón de ser para hacer cálculos de la gestión de las actividades de un centro concreto de trabajo, y de hecho así ocurre. No obstante, existen los llamados efectos externos de la producción, que han de tenerse en cuenta en el proceso circular dado en las relaciones de producción. Por ejemplo, el incremento de la producción en otras empresas hace posible que una empresa produzca haciendo uso de una cantidad menor de al menos uno de los factores productivos. En otros casos, el aumento de producción de otras plantas puede hacer que una empresa aumente el uso de al menos uno de esos factores variables para así mantener sus tasas productivas. En el primer caso se estaría sujeto a economías técnicas externas, externas a la empresa pero internas a la misma industria, esto es, a un mercado determinado, y en el segundo a
diseconomías técnicas externas, externas también a la industria. Todas estas combinaciones de factores afectan a varios aspectos de las relaciones de producción, incluida la ganancia media de cada empresa, y siempre están sujetas a la influencia de factores, en teoría también,
extraeconómicos, como los avances tecnológicos y científicos, la políticas estatales, los cambios
geotérmicos, biológicos, etc., y el tiempo.
Todo esto, siguiendo la TVT, ayudaría a configurar una teoría microeconomíca de la producción, que no sería otra cosa sino una teoría sobre el valor producido a escala microeconómica dentro de las relaciones de producción. Podría representarse gráficamente un esquema de esta teoría microeconómica tal que así:
[FIGURA 4.12. Esquema gráfico microeconómico. Elaboración propia, incluyendo el gráfico de la FIGURA 4.2.]
Para simplificar, se colocan en este esquema solo tres mercancías producidas, aunque podrían