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La década de los 80

2.3. El devenir del sector bancario español

2.3.1. La década de los 80

A comienzos de los 80, el sector ya estaba inmerso en un proceso de desregulación financiera. Los tipos de interés estaban parcialmente libe- ralizados, las cajas de ahorros se habían equiparado a los bancos en muchos aspectos y la banca extranjera podía instalarse en nuestro país y competir en igualdad de condiciones. Sin embargo, los márgenes finan- cieros seguían siendo elevados, las entidades presentaban un tamaño reducido, las estructuras de costes eran pesadas y la actividad bancaria se caracterizaba por una escasa diversificación y elevada concentración local. Era innegable que se había avanzado, pero la existencia de sustan- ciales diferencias con otros países más desarrollados eran evidentes.

El período de 1978 -1983 estuvo marcado por una importante crisis bancaria que afectó a 55 bancos, pequeños y medianos, que represen- taban alrededor del 20% del activo total del sector. Entre ellos, estaba Banca Catalana y las 28 entidades que formaban parte de Rumasa y que el gobierno expropió en febrero de 1983. De las instituciones afectadas, sólo dos bancos llegaron a la quiebra, los restantes se han salvado, de una manera u otra, en unos casos por acuerdo bilateral y en otros por adjudicación mediante subasta.

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En lo que se refiere a las cooperativas de crédito, las entidades afec- tadas fueron unas treinta, representando alrededor del 30% del total de los depósitos. De ahí que se creara en 1982 un fondo de garantía de depósitos igual a los existentes para la banca y las cajas de ahorros3. Posteriormente, se han concretado algunas estrategias de colaboración. En 1984 las cajas rurales firmaron con el antiguo Banco de Crédito Agrícola un acuerdo marco para la formación de un grupo asociado, ins- pirado en la experiencia francesa del Crédit Agricole, que perseguía con- tribuir a solucionar los problemas de una y otras entidades.

Las causas que motivaron la crisis del sistema de crédito cooperativo fueron, en su mayoría, las conductas especulativas, la concentración de inversiones y la falta de profesionalidad.

La entrada de España en la Comunidad Económica Europea (CEE) y lo que eso supuso en términos de competitividad, constituyó un desafío para la banca que pronto empezaría a competir con otras instituciones europeas. La reducción de los costes de transformación para hacer fren- te al más que probable estrechamiento del margen financiero y la poten- ciación de la prestación de servicios, distintos del préstamo y del depósi- to, eran en aquellas fechas aspectos prioritarios en la estrategia de cual- quier banco de nuestro entorno.

A pesar de todo, las comparaciones que entonces se podían hacer entre la banca europea y la española conducían a la misma conclusión: superioridad, en términos generales, de nuestro sistema, tanto en sol- vencia como en rentabilidad. Sin embargo, la asignatura pendiente pare- cía ser el tamaño, dado que nuestras instituciones financieras eran más pequeñas que la media europea en términos de activos, préstamos o depósitos.

Dentro de esta línea de pensamiento, se acuerdan las primeras adqui- siciones y fusiones. En 1983 el Banco de Bilbao adquirió el Banco de

Banca cooperativa. Oportunidades de desarrollo

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3 La Orden Ministerial de 14 de febrero de 2002 estableció que las aportaciones anuales de las coo- perativas de crédito deberían ser del 1 por mil de los depósitos. Posteriormente, la Orden Ministerial de 3 de Octubre de 2003, las ha reducido al 0,8 por mil.

Alicante y al año siguiente Banca Catalana. En 1988 asistimos a la pri- mera gran fusión entre el Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya (BBV) y al año siguiente a la de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona.

En 1991 se constituye la Corporación Bancaria de España (CBE) como sociedad estatal y entidad de crédito con estatuto de banco. Argentaria inicia su historia con un modelo de banca federada, pero en 1988 se integran Corporación Bancaria de España (ya privatizada vía opv), Banco Exterior de España (BEX), fusionado con BCI, Banco Hipotecario y Caja Postal en una sola entidad: Argentaria, que el 19 de Octubre de 1999 se integró en el actual BBVA.

El siguiente episodio que cambió el mapa bancario español fue la fusión del Banco Central que había absorbido al Ibérico, en 1976, con el Banco Hispanoamericano (1991) dando lugar al BCH. Dos años más tarde, el 28 de diciembre, el Banco de España intervino Banesto, que fue adjudicado al Banco Santander en mayo de 1994. El 15 de enero de 1999, el Santander y el BCH se fusionan para dar lugar al BSCH, hoy Banco Santander. Como resultado de estas operaciones, el sector se consolidó y de siete grandes bancos pasaron a existir sólo cuatro (ver cuadro 21).

Lo más destacado de este proceso fue el aumento de cuota del BBV en el primer año de la fusión, su ligero descenso en los cuatro años siguientes y su afianzamiento como la mayor entidad en 1993, con una ganancia de casi 3 puntos y medio sobre 1987.

Evolución distinta ha tenido el BCH, que con la fusión no consiguió evitar la pérdida de depósitos que venían sufriendo tanto el Banco Central como el Banco Hispano. En 1993 el banco fusionado tenía una cuota inferior en más de 5 puntos a la suma de las cuotas que los dos bancos presentaban en 1987.

En lo que se refiere al Banco Santander, constatamos que, año tras año, fue ganando peso en términos de cartera de depósitos. Su estrate- gia de crecimiento se apoyó en la “guerra” de captación de pasivo, vía un aumento de las remuneraciones (la supercuenta) y, posteriormente,

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en una política de adquisiciones (compra de Banesto). Ambas operacio- nes llevaron el banco de la posición 6, que ocupaba por tamaño en 1987, al puesto 2 que ostentaba en 1993, 2 puntos por encima del BCH.

Finalmente, el Popular siguió siendo el menor de los grandes pero sin perder cuota de mercado y manteniéndose fiel a su tradicional estrategia de preferir la rentabilidad al crecimiento.

En la década de los 80 ninguno de nuestros bancos destacaba en el escenario internacional, sin embargo, hoy SCH y BBVA están entre las 20 mayores entidades del mundo y su presencia se extiende a otros países de Europa e Hispanoamérica. La favorable evolución que ha protagoni- zado el sector es la prueba más fiable de su gran capacidad de adapta- ción a los nuevos desafíos.