I.- DE LO FOTOGRÁFICO Y SU CONFIGURACIÓN COMO DISPOSITIVO TÉCNICO
1.3. LA INVENCIÓN
1.3.2. d EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
La historia recibiría de la fotografía una ayuda determinante básicamente relacionada con sus cualidades documentales. Francois Arago101 había previsto los alcances en este campo al proponer el registro de los vestigios arqueológicos como una de las tareas a realizar con prontitud. Siendo Francia un país de innegable vocación colonizadora, resultaba apremiante para sus intereses el registrar los tesoros arqueológicos de las tierras bajo su dominio, especialmente todo lo relacionado con el legado monumental Egipcio. Precisamente el 3 de julio de 1839 en sesión de la Cámara de Diputados, Arago presenta los argumentos finales para la concesión de la pensión vitalicia que le sería otorgada a Daguerre y a Isidore Niépce -el hijo de Nicéphore-. En el discurso, además de confirmar su convicción en las cualidades científicas y artísticas del daguerrotipo, se lamenta que el aparato “no haya sido inventado en los tiempos del registro de los monumentos egipcios durante la campaña de Napoleón en 1798” (GERNSHEIM.1968.Pág.95)102.
Muchos son los fotógrafos que asumen el reto, no sólo se encargan de registrar los monumentos egipcios, sino de producir los primeros álbumes de viajes fotográficos provenientes de todas partes del mundo. Muy rápidamente, en 1842 se publica la primera colección con estas características: Excursiones Daguerrianas: Las Ciudades y
los Monumentos Más Notables del Globo. La publicación se encontraba bajo la dirección
de Noël Marie Lerebours y se componía de ciento catorce grabados. En aquel momento, para la impresión masiva de las imágenes a partir de Daguerrotipos, era todavía necesa- rio recurrir al grabado sobre metal. Sólo a partir de 1840 con la invención del calotipo se había hecho posible la reproducción por medios fotográficos103. En otro de los primeros proyectos, por lo menos más voluminosos, el reverendo inglés Georges Bridges, realiza
101 François Arago en el ya mencionado discurso de lanzamiento, vincula, en las raíces genealógicas de la fotografía, con una aplicación básicamente documental. Fundamentalmente advierte cuan era necesaria una prótesis para la observación de la naturaleza, una herramienta capaz de hacer afirmaciones positivas, veraces sobre la realidad y según él, con la llegada del nuevo artefacto se inauguraba la posibilidad de hacerlo (GERNSHEIM.1968.Pág.82).
102 Es necesario advertir que la fecha históricamente aceptada como el día de nacimiento de la fotografía es el 19 de agosto de 1839; sesión en la cual, por iniciativa del ministro de interior frances y actuando como maestro de ceremonias el secretario Arago, se oficializa la invención del daguerrotipo. (GERNSHEIM.1968.Pág.99).
103 Lerebours se había hecho muy conocido por la publicación de manuales técnicos (entre 1841 y 46 se publican 5 ediciones de “Recueil de mémoires et de procédés nouveaux concernant la photographie sur plaques métalliques et sur papier”). En 1842 la publicación en París de las excursiones daguerrinianas aparece en francés como “Excursions daguerriennes, vues et monuments les plus remarquables du globe”. La edición se componía de dos volúmenes.
entre 1846 y 1852 más de mil quinientos negativos en papel en las riberas del Medite- rráneo.
Maxime du Camp emprende un viaje a Egipto en 1849, lo llamaría “la misión arqueológica”. Una excursión que lo conduciría a enfrentarse, por primera vez, a las dificultades de la toma fotográfica de campo en un proyecto serio. Escribe Du Camp:
"Aprender la fotografía no significa gran cosa, pero transportar el instrumental a lomo de mula, a lomo de camello, a espaldas de hombres, supone un problema difícil"104.
Todavía transcurriría algún tiempo antes de que el equipaje del fotógrafo se redujera de manera considerable, durante mucho tiempo se hacía necesario el uso de un gran aparataje y por ende la inversión de grandes capitales. En todo caso, sobreponiéndose a las dificultades, Du Camp regresa a Francia en 1851 con más de doscientos calotipos.
En estos proyectos iniciales, las empresas de registro emprendidas ciertamente se encontraban conducidas por una cierta estructura científica, sin embargo aún se emparentaban demasiado con una visión "romántica"105 de los espacios recogidos. Tal superfic ialidad se adecuaba mejor a los requerimientos de un público poco interesado en cuestiones científicas, y a la vez hábido de imágenes y relatos que pudiesen tener como escenario lugares exóticos y mágicos. Características tales como la exuberancia o el “primitivismo” eran las que demandaba un público que sólo deseaba nutrir un fabulario de aventuras en lugares tan lejanos que sólo podían tener lugar en su imaginación.
Los relatos de folletín habían adquirido una popularidad inusitada y las novelas de temas exóticos tenían ya cierta tradición en el público europeo: en 1704 había sido traducida al francés el relato de Las Mil Y Una Noches por el aventurero Antoine Gallande. Después de múltiples ediciones, surgieron también una serie de impresiones en las que se acentuaba el elemento erótico de las historias, pero siempre en el marco fantástico del harem y los bailes de vientre. Ya en el siglo XIX Sir Richard Burton, un individuo que encarnaba el ser mítico del viajante aventurero (había estado en África, oriente, Brasil), realizaría la traducción del Kama-Sutra hindú, convirtiéndolo en uno de
104 “Égypte, Nubie, Palestine et Syrie, dessins photographyques recueilis pendant les années 1849,1850 y 1851, acompagnés d’ une mission archélologique en Orient par le Ministére de l’ instrution publique”, por Maxime du Camp y publicado por Guide et J. Baudry. París, 1852. 105 A lo mejor valdría decir “turística” para significar un tipo de acercamiento enmarcado en el mito y el relato.
los Best Sellers eróticos de la era Victoriana. Con un marco tan propicio, la fotografía supliría la necesidad de ilustrar con mayor eficiencia los espacios donde transcurrían tan extraordinarias historias, pero sólo para reforzar el mito presentado en el relato escrito, y en ese sentido lo documental de la imagen servía para ratificar la existencia del lugar, pero a la vez no interesaba saber de datos o descripciones objetivas. El papel de la fotografía, afirmaba el editor Louis de Cormenin con gran acierto, era de servir de mediación entre el "universo" y el burgués "sentado en su sillón"106.
Sólo hasta 1856, se edita una obra con vocación científica, explícitamente ar- queológica. Se componía de 174 clichés acompañados de un volumen de textos, que pretendían en conjunto, confirmar la tesis de Louis Félicien Caignart de Saulcy sobre las fechas del reinado de (el rey) Salomón. Lo inconsistente del caso es que la fuente documental para su investigación había sido la Biblia cristiana.
Un encargo más consistente en su vocación documental es realizado en 1851 por la Comisión Francesa de Monumentos Históricos. Se convocaron los fotógrafos Edouard Baldus, Henrry le Secq, Gustav le Gray, O. Mestral e Hipolyte Bayard, para realizar un proyecto cuyo nombre es del todo revelador, se llamaría Misión Heliográfica, la cual tenía por objeto hacer un recorrido extensivo por el patrimonio arquitectónico francés (ROUILLÉ.1988.Pág.55). Es indeterminado el número de las placas tomadas, en la actualidad sólo sobreviven trescientos cincuenta negativos en papel. El proyecto conjugaba perfectamente con la iniciativa de la recopilación enciclopédica del conocimiento.
Otro aspecto especialmente interesante en la construcción de la historia es el relacionado con el registro de las efemérides . Desde la década de 1840 la empresa editorial y periodística habían sufrido un gran desarrollo, no obstante, cuando se quería ilustrar cualquier noticia, se debía recurrir al dibujo y al grabado como instrumentos de registro. El dominio del texto sobre la imagen todavía era muy significativo. Sin embargo, a partir de 1850 empieza a experimentarse con la mezcla entre fotografía y grabado, un proceso tan acelerado que en la década de 1890 los métodos de reproducción fotomecánica ya se encontraban en condiciones de suplantar a cualquier sistema de producción gráfica tradicional.
106 Consignado en la revista “La lumiere” No 27: “Egypte, Nubie, Palestine et Sirie, dessins photographiques par Maxime du Camp”. 26 de junio de 1852.
El primer encargo para el registro fotográfico de una gran efeméride del que se tenga noticia, es el que en 1854 le sería realizado a Roger Fenton. Bajo el patronato de la Secretaría de Guerra de su Majestad, su trabajo era el de producir la documentación fotográfica de la guerra de Crimea y de ese modo determinar el estado de las tropas británicas. Tal como hace hincapié Susan Sontag en su libro “Ante el Dolor de los Demás”, es inquietante atestiguar como, en los más de 300 cliches que realizaría Fenton, no aparece un solo cadáver. Es el menos sangriento de los registros de guerra que se hayan producido jamás, cuando, en realidad, se trató de una de los enfrentamientos bélicos más violentos que haya sufrido europa antes de las grandes guerras. Ya desde una época tan temprana, el ejemplo de Fenton nos demuestra que la promulada objetividad fotográfica, es ante todo una actitud ética y que incluso se independiza de las intenciones y de los propósitos del fotógrafo.