• No se han encontrado resultados

LA CONSTRUCCIÓN DE UN DOBLE LLEGAR HASTA LAS ÚLTIMAS

II.- LO MÁGICO ASOMA EN LA TÉCNICA

2.1. LAS MITOLOGÍAS DE LA TÉCNICA

2.2.2. LA CONSTRUCCIÓN DE UN DOBLE LLEGAR HASTA LAS ÚLTIMAS

Puede parecer extraño que antes de plantear el tema de la Aprehensión por la

Imagen, cuando debiera ser en el orden inverso, proponga un apartado donde se dice Llegar Hasta las Últimas Consecuencias ,. Pero tal como entenderemos en el desarrollo

del tema, la fórmula que se nos presenta, a pesar de configurar la más eficiente mezcla entre imagen y sustancia, y constituirse de este modo en la más absoluta aprehensión del otro, presenta los inconvenientes relacionados con el asesinato y la reglamentación jurídica relativa. Es por eso que, tras visualizar la opción más radical volveremos a la vía mediática, una fórmula menos devastadora y que nos permita, con una dosis de conflicto más manejable, acceder a ella.

Está claro que si la intención es el control o la afectación del otro, en las formulas regularmente disponibles (la agresión, la dádiva, el apresamiento), nos enfrentamos a los

peligros inherentes a la confrontación cuerpo a cuerpo. La magia, en constraste, se ofrece como una vía sutil, indirecta, y que además se encuentra soportada en una suerte de procedimiento que permite trasladar las dimensiones del prototipo a uno que en el cambio de escala, se hace mani-pulable. En esta transformación que podríamos llamar pantográfica189 como requisito de aprehens ión, se debe necesariamente recurrir a la transustanciación mágica de un objeto que en la medida de lo mani-pulable, nos permite su posesión y su control –porque “El mundo es inmanente, no hay límites. La cosa, la cosificación supone límites” (BATAILLE.1973.Pág.45)-.

Por lo tanto, es en el procedimiento de la cosificación cuando se debe garantizar el puente de comunicación entre la imagen y su prototipo, una fase crítica de la operatividad mágica.

Ya hemos visto como el hombre paleolítico utilizaba la figuración en tal sentido, y a pesar de las muchas variantes que históricamente se han producido, existe una en particular con la cual se ha llegado “hasta las últimas consecuencias”.

Llevada a cabo por distintos grupos étnicos en distintos lugares del mundo, el que nos interesa todavía pervive en América del sur aunque de raíces precolombinas. Se trata de un pueblo rodeado por el sentimiento de recelo que en la conciencia occidental despertó la costumbre que los haría celebres: los indios Jíbaros eran “cazadores de cabezas”. Pero no sólo cazadores, sino también reductores190.

Bajo la denominación de Jíbaros se relacionan dos grupos étnicos distintos: Los Shuara localizados al pie de la cordillera de los Andes ecuatorianos y los Ashuara de la selva amazónica en la frontera que divide a Ecuador y Perú. Los amazónicos, dado su aislamiento mantendrían la práctica hasta muy entrado el siglo XX.

En la mitología Jíbara aparecen tres espíritus relacionados con la mencionada práctica: El Nekas, innato al hombre y que sobrevive a su muerte, este se convierte poco más tarde en vapor. El Arutam , el cual protege al hombre contra la muerte violenta y asegura su supervivencia (es necesario mencionar que para mantener el poder del

Arutam cada hombre estaba obligado a matar a otros para apoderarse de los suyos). Y

el Muisak (el espíritu de la venganza), que surge cuando una persona que posee un

189 Para tomar prestada una figura muy propicia, recordemos cuando Freund nos describía el fisionotrazo, un instrumento que permitía trasladar la silueta a una placa metálica o un papel y su vez modificar la escala pero manteniendo las proporciones. Ver capítulo I “La invención”

190 Los datos presentados con relación a la etnia Jíbara fueron obtenidos directamente del Museo de la Universidad de Antioquia, donde se cuenta con varias piezas y con una línea de investigación sobre el tema.

Arutam es asesinada. Para anular su poder debe evitarse que el espíritu escape de la

víctima.

Basados en su mitología se ha deducido que el pueblo Jívaro era de carácter fuertemente belicoso, pero asumiendo la naturaleza de sus prácticas, se debe entender dicha beligerancia como una expresión de su arreglo espiritual: la confrontación con el enemigo se convertía en un ejercicio ritual. Como tal, la reducción de cabezas (Tsantsa), era una práctica también animista (no religiosa) y el conocimiento de las fórmulas y procedimientos estaba reservado sólo para los iniciados. El carácter secreto, prohibitivo y rígidamente ritualizado hace de esta práctica lo que los antropólogos llaman un Tabú191. Así se confirma el esquema

sólidamente reglamentado de lo mágico.

Es simplemente impensable asumir el proceso técnico de la reducción sin su contexto ritualizado, no obstante, es tan efectivo el dispositivo que tan sólo en el procedimiento técnico ya se encuentra garantizado el vínculo: luego de separar el tronco de la cabeza se extraía el cráneo, se realizaban sucesivas cocciones y secados con hiervas, arenas calientes y cenizas, lo cual daba como resultado la reducción (del tamaño de un balón de fútbol de una cabeza normal al aproximado de un puño). El acto de coser los párpados y los labios se llevaba a cabo para evitar que el espíritu escapara en busca de venganza, así el Muisak era controlado, y el poseedor de la cabeza se apropiaba de un Arutam protector. El poder del Arutam dependía de la fortaleza del vencido, mientras más agresiva y enconada la lucha más valorado el premio.

La estrategia Jíbara de reducción de cabezas es, como lo he dicho al principio, llevar hasta las últimas consecuencias el deseo y realización de aprehensión del otro por vía mágica. Está claro que en el proceso cosificador no se utilizó ningún tipo de

sucedáneo, el otro se ha aprehendido materialmente pero a la vez transformado para

convertirlo en “sujeto-objeto” (BATAILLE.1973.Pág.36), que como tal, se encuentra supeditado a la aprehensión y a la manipulación del hacedor de la magia.

Un individuo, antes móvil y peligroso es raptado en sustancia y domesticado de la manera más radical. Pero, por otro lado no se le ha permitido disolverse. Ha sido apresado en un objeto dotado de identidad singular (la cabeza y el rostro). Con la costura de sus ojos (el lugar de la mirada) y la costura de sus labios (el lugar de la

191 “El tabú es una aplicación negativa de la magia práctica… La magia negativa dice no hagas esto para

que no suceda esto otro… El propósito de la magia negativa es evitar el suceso que se teme” (FRAZER.1944.Pág.43).

palabra), se garantizaba que sus potencias humanas no escaparan y del mismo modo se encontraran disponibles al control del ganador de la contienda. Tan sólo con un gesto de su mano podía aprehenderlo en un puño.

En relación a su valor de uso, además su utilidad en el mundo espiritual, en las costumbres sociales el procedimiento también alcanzaba una gran importancia. Al empequeñecer la cabeza del enemigo y portarla pendiendo del cuello, su poseedor gozaba de reconocimiento y prestigio ante el grupo. Eran el signo y el símbolo del poder personal de cada guerrero.