• No se han encontrado resultados

D ISEÑO DE LA INTERRELACIÓN DE LAS FUNCIONES

R ACIONALIDADES TEOLÓGICAS ESPECIALIZADAS Y TEORÍA COMUNICATIVA

IV. D ISEÑO DE LA INTERRELACIÓN DE LAS FUNCIONES

Al particularizar la complementariedad y circularidad de las tres funciones especializadas de la teología, se pue- den señalar seis relaciones que se justifican así:

1. LA FUNCIÓN KERIGMÁTICA REQUIERE DE LA FUNCIÓN SOCIAL LIBERADORA

La kerigmática necesita de la función liberadora para superar el estatismo puntual del acontecimiento y del tex- to del pasado histórico y poder establecer la analogía de situaciones históricas entre el pasado y el presente de la salvación.

En esas situaciones históricas del entonces y del hoy, el Señor se revela salvando históricamente a los que son débiles y pequeños. Y salva revelándose en la historia de los pequeños y de los débiles.

La función social permite a la kerigmática com-probar y veri-ficar la eficacia salvífica de la palabra en las condicio- nes reales inhumanas o infrahumanas de las que necesita ser salvado el hombre concreto desde situaciones concretas. La función social permite a la kerigmática interre- lacionar la palabra con las dimensiones constitutivas del hombre que son, además de la religiosa, la política, la eco- nómica, la cultural y la social.

No hay para qué decir que la lectura, interpretación y comprensión de la palabra desde la situación, y de la situación a la luz de la palabra constituye una práctica cristiana de los terceros mundos, especialmente en los contextos de las comunidades de minoridad y marginalidad.

2. LA FUNCIÓN KERIGMÁTICA REQUIERE DE LA FUNCIÓN HERMENÉUTICA

La exégesis no es sino una hermenéutica regional o especializada. Es obvio, entonces, que la función kerigmá- tica recibe de la hermenéutica su identidad metodológica de interpretación crítica de la Palabra.

La función kerigmática requiere, además, de la fun- ción hermenéutica para que la palabra ilumine y guíe, en cuanto norma, el decurso histórico de una salvación no cerrada, sino abierta más allá y mas acá de la historia de Israel y del Señor Jesús.

Además, es la función hermenéutica la que permite a la kerigmática establecer el sentido de destinación uni- versal de la Palabra a toda raza, a toda condición humana, a toda estructura política y cultural.

En fin, la kerigmática requiere de la función herme- néutica para que la Escritura adquiera su esencial caracte- rística de dinamismo y guía de toda posterior interpretación de la revelación de Dios en la historia humana.

3. LA FUNCIÓN SOCIAL LIBERADORA

REQUIERE DE LA FUNCIÓN KERIGMÁTICA

La identidad metodológica de las teologías sociales se configura por la reflexión crítica sobre la praxis histórica. Pero, tanto la praxis como la reflexión, se hacen a la luz indeficiente de la Palabra, servida por la función kerigma- tica. Es, pues, la función kerigmática la que puede asegurar el estatuto teológico de la praxis y de la reflexión libera- doras, supuesta su esencial referencia normativa a la Palabra de Dios revelada y testificada en la santa Escritura.

Además, la función liberadora necesita de la kerigmá- tica para evitar reducir todo el alcance de la Palabra a las solas urgencias de lo económico, político, cultural y social. Igualmente, es capital el servicio de la kerigmática para evitar la manipulación de los sentidos y la consiguiente desfiguración de la Palabra en el momento de relacionarla con la concreción histórica de hoy, de aquí y de ahora.

Sólo con fundamento en la kerigmática logrará la fun- ción social identificar y establecer los ámbitos de analo- gías políticas y sociales (la proporción de proporciones, de algunos autores) entre el pasado y el presente de nuestra salvación.

4. LA FUNCIÓN SOCIAL REQUIERE DE LA FUNCIÓN HERMENÉUTICA

Como interpretación crítica de la estructura social, la función social de la teología resulta ser campo especializado de la interpretación teológica de la historia. Es entonces claro hasta qué punto debe la hermenéutica suministrar a la función social liberadora sus principios metodológicos y la interpretación de las mediaciones históricas por las que debe pasar la reflexión crítica sobre la praxis social de los cristianos.

Además, la función hermenéutica puede asegurar a la función liberadora los criterios de interpretación teológica de la realidad, no comprendidos en los límites de las cien- cias sociales. Esta es la razón por la que el método de las teologías de tercer mundo asumen, no sólo la mediación socioanalítica, sino también la mediación hermenéutica.

En fin, la función y la mediación hermenéutica ha de permitir a la función social situarse en el interior de la historia de la significación y del sentido. Porque el sentido de emancipación y de liberación en Cristo es connatural al texto, en el que se recoge la tradición que viene de Israel y de Jesús.

5. LA FUNCIÓN HERMENÉUTICA REQUIERE DE LA KERIGMÁTICA

La identidad metodológica de la función hermenéutica- teológica proviene de ser ella interpretación de los hechos de la historia en el horizonte de la Palabra, y de la Palabra en el horizonte de los hechos de la historia. La reciprocidad de las dos funciones es, pues, exigencia constitutiva de una y otra función.

Además, la función kerigmática es la que puede asegu- rar que la norma última o regla suprema de toda interpretación teológica de la historia sea, en términos absolutos, la Palabra de Dios testimoniada en la Escritura.

Es también la función kerigmática la que inspira continuamente a la función hermenéutica la dinámica de la revelación, que hace que el acontecimiento declare el sentido de la Palabra y la Palabra revele el sentido salvífico del acontecer.

En fin, la hermenéutica desde sus componentes y mediaciones recibe de la kerigmática la coherencia interna para diseñar la analogía de la fe, la analogía de la interpre- tación, la analogía dentro de la historia de salvación desde ayer hasta hoy.

6. LA FUNCIÓN HERMENÉUTICA REQUIERE DE LA FUNCIÓN SOCIAL LIBERADORA

En primer lugar, para que la hermenéutica no se reduzca a una aclaración teórica de sentidos, sino que llegue hasta formas programáticas y operaciones de sentido con- creto.

En segundo lugar, para que la hermenéutica logre juntar realmente los planos de una historia salvífica y reveladora con la historia real de los hombres de aquí y de ahora.

En tercer lugar, para que toda praxis de interpretación se articule e interactúe de modo indisoluble con la praxis de trasformación y de cambio.

Así distinguidas pero no separadas, las tres funcio- nes básicas de la teología sirven al proyecto unitario de la revelación de Dios en la historia y a la liberación del hom- bre en el plano presente y trascendente.

Así también, la función liberadora de la teología rescata a la función clásica kerigmática de sus peligros de ahis- toricidad y de textualismo y a la función hermenéutica de su pretendida neutralidad y de interpretar al margen de compromisos ciertos en favor de los hermanos.

C

APÍTULO

III

L

A TEOLOGÍA COMO DISCURSO