Primera Conferencia
2.1 De la violencia bipartidista a las autodefensas
La historia de los orígenes de las FARC tiene una territorialidad específica que en lo esencial compromete la violencia desarrollada en los departamentos de Tolima, Huila y Cauca, y las formas como la población campesina se organiza para resistirla. Las crónicas recuperadas de la memoria de las víctimas, de los gestores de la resistencia y luego de la lucha armada revolucionaria, se repiten en las situaciones y los argumentos, puesto que hacen referencia a la agresión institucional y parainstitucional, la criminalidad ejercida sobre la población, las expropiaciones y el desplazamiento.
La literatura que proviene de la organización insurgente va construyendo los argumentos que explican el surgimiento del fenómeno de la resistencia armada desde sus propias percepciones del proceso histórico que les ha tocado vivir. Para las FARC la violencia aparece cuando la "conducción" política del pueblo ejercida por el Estado liquida sus recursos pacíficos. Cuando ese Estado para sustentar y prolongar las condiciones de pobreza y exclusión de la población y garantizar el dominio de un sector de la sociedad sobre la mayoría, utiliza abiertamente la violencia impregnándole una dinámica que la inscribe en la lucha de clases. A partir de allí, a la población agredida no le queda otro camino que la resistencia armada a violencia institucional.
“Fueron las circunstancias, dice Jaime Guaracas, la necesidad de defender la vida la que nos obligó a convertirnos en guerrilleros. Lo importante en ese momento era defender la vida porque los bienes materiales no se podían defender. En el sur del Tolima quedaron regiones enteras desoladas no solamente de semovientes y cultivos sino también de gente porque todas las familias huyeron y las que no lo hicieron fueron asesinadas”76
Durante el periodo de la violencia el sectarismo político asume la forma de tierra arrasada y la criminalidad política se lleva al extremo del enemigo absoluto.
76 Ver a este respecto el testimonio de Jaime Guaracas, en el libro, FARC veinte años: De Marquetalia a La Uribe. De Carlos Arango. Ediciones Aurora. 1985, Págs. 138
“…se escapaba más fácil un perro que un niño porque los conservadores decían que un perro no tenía posibilidad de convertirse en liberal y en cambio un niño si…”
Si bien la violencia atraviesa toda la mitad del siglo xx, el espiral de la misma se dispara con la muerte de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de Abril de 1948, que genera un movimiento de
insurrección popular inmediata, y con el tiempo se va convirtiendo en resistencia armada
liberal de naturaleza campesina.
“Cuando mataron a Gaitán… la primera reacción de la gente fue que todos los reservistas liberales se fueran a los pueblos pequeños, a las cabeceras de los municipios y se convirtieran en autoridades. Hubo muchos pueblos del Tolima, especialmente en el sur, que estuvieron por cuenta de los reservistas durante muchos días…de pronto los jefes liberales dieron la orden de que todo quedara en calma y entonces la gente volvió a sus casas. Pero la situación era distinta. Había zozobra y desconfianza…de pronto los jóvenes desaparecieron, supieron que se estaba organizando la guerrilla liberal y se fueron para allá”.
Esa guerrilla comienza a configurase en un contexto social que asume la forma de una territorialidad de conflicto en expansión. Zonas apartadas y desconocidas hasta entonces, entran en la historia a través de los proceso de violencia. Espacios y territorios se construyen y reconstruyen en la dinámica misma de la resistencia, en donde surgen caseríos y zonas de colonización que evolucionan como zonas de autodefensa o desaparecen en el tiempo según las posibilidades de supervivencia que les ofrece la confrontación armada.
Así van apareciendo en la memoria de los protagonistas sus regiones de origen, los municipios, las veredas, los caseríos, los sitios en que ellos construyen nuevas unidades institucionales, administrativas y productivas desde sus propias expectativas de vida en el desarrollo de un proceso de confrontación que los obliga. Son el caso de El Davis, San Miguel, El Támaro, Herrera, Bilbao, Rióchiquito, El pato, Guayabero, Marquetalia y un sin número de lugares por los que transita la resistencia en su proceso de transformación durante los años cuarenta, cincuenta y la primera mitad de los sesenta hasta que surgen las FARC como guerrilla revolucionaria.
Ciro Trujillo narra las condiciones en que surge la resistencia en el sur del Tolima y Cauca, resaltando las particularidades de los procesos locales:
“Los chulavitas llegaban en busca de quienes alguna vez habían hecho campaña política a favor de Jorge Eliécer Gaitán…. en todas partes había persecución contra liberales y comunistas. No era posible encontrar un lugar de bonanza en medio de la tempestad que crecía. No era posible organizar trabajo pacífico en alguna parte… La casa había sido incendiada y saqueada. Mis familiares seguían labrando la tierra con testarudez y de noche se refugiaban en el rastrojo o en el monte, donde construían pequeñísimos ranchos que techaban con hojas o pasto. Muchas familias más estaban en las mismas condiciones. Los ganados habían sido robados, los enseres domésticos, las aves de corral. Todo. Doscientos y hasta quinientos hombres que de vez en cuando hacían su aparición a nombre de la autoridad, de la religión, de la Patria ejecutaban la consigna de tierra arrasada!
Los campesinos del lugar se inquietaban: Discutían. Protestaban entre sí y cada día estaban mejor dispuestos a enfrentar a los bandidos. En conversaciones con ellos cuando se reunían después del trabajo o los días de fiesta en algún sitio, decidí plantearles una salida que había oído decir estaban poniendo en práctica en muchas regiones. Se trataba de organizar la resistencia. La gran mayoría aceptó de buen grado y aportó los primeros elementos como dinero, escopetas de fisto y de otros tipos revólveres. Si nos respetan los respetamos. Si nos dan plomo a plomo los recibimos y fue nuestra primera línea de conducta: Para llevarla a la práctica adoptamos la organización que corresponde: trabajaríamos organizadamente en grupos, estableceríamos vigilancia para nuestro trabajo y para garantizar la seguridad de las mujeres y los niños. Así surgió más tarde nuestro primer comando.”77
No es muy distinta está descripción del fenómeno de la violencia y la resistencia armada en todas las versiones que al respecto existen: son otros lugares, otras personas, momentos distintos, pero la misma lógica y los mismos hechos de criminalidad.
A la resistencia se une la necesidad de la supervivencia dando origen espontáneamente a lo que ha de ser la noción de autodefensas campesinas, como aquellas en que se alternan la organización campesina, el trabajo agrario y la defensa armada de la población y los trabajadores.
“Dentro de ese ambiente desplegábamos nuestras actividades agrícolas, pues, pese a todo, queríamos seguir laborando la tierra... A la vez desarrollábamos nuestra organización para la defensa... en las actividades militares participaban los varones que pudieran desempeñarse con un arma, aunque tuvieran menos de 15 años y las mujeres que voluntariamente lo quisieran... Llegaban los bandidos a matarnos y los derrotábamos, los castigábamos… jamás los perseguimos. Cuando se retiraban los dejábamos en paz con sus derrotas”.
La autodefensa tiene sus referencia histórica en las luchas agrarias desarrolladas en los años veinte y treinta por núcleos campesinos, que en algunas regiones del país (Sumapaz y Tequendama) se organizan para defender sus conquistas, frente a las continuas agresiones de la fuerza pública, que actúa instigada por los grandes terratenientes.
”Durante este periodo se conformaron organizaciones de autodefensa como: "La Guardia Roja", "El Correo Rojo" y "Las Juntas de Colonos", las mismas que combinaban tres frentes de lucha: el de la defensa contra la agresión, empleando armas si era menester, el de la solidaridad y el de la búsqueda de una solución legal, para que el gobierno nacional admitiera los hechos y legislara reconociendo una realidad nueva que surgía en el país [recuperación de tierras, procesos de colonización,]" (Víctor J. Merchán. Testimonio).
En la década siguiente, el Partido Comunista Colombiano (PCC) sistematiza esta experiencia en sus áreas de influencia para hacer frente a la violencia gubernamental que se intensifica con el asesinato de Gaitán. El carácter de esta autodefensa está definido en un documento emitido el 7 de noviembre de 1949 por el Comité Ejecutivo del PCC:
"Hay que organizar, de inmediato, en todas partes comités, comandos y brigadas para la defensa de la vida y de las libertades ciudadanas, en los barrios, fábricas, transportes, minas, haciendas, ingenios, veredas, para que las masas obreras y campesinas estén en capacidad de dar una respuesta efectiva y contundente a los agresores reaccionarios".
De esta forma, la autodefensa popular deja de ser un movimiento espontáneo para convertirse en una orientación sistematizada y generalizada por los destacamentos comunistas, que la recomiendan para responder organizadamente a los ataques de la policía, el ejército y las bandas civiles armadas por el gobierno.
En los años cincuenta y comienzos de los sesenta, la autodefensa se consolida en diferentes zonas del país sobre un principio territorial y con un fundamento militar en estrecha relación con organizaciones de masas, como las Ligas Campesinas, tratando de dar cuerpo a sus luchas reivindicativas y hacer valer sus derechos. Muy pronto, los hostigamientos contra estos movimientos de autodefensa se acrecientan por parte de grupos armados irregulares, promovidos por el ejército y guiados por antiguos guerrilleros liberales que se han entregado al gobierno. Esto sucede inicialmente, bajo el gobierno militar del general Rojas Pinilla, y luego, bajo los primeros gobiernos del Frente Nacional.
Esta situación de violencia conduce a que bajo los efectos de la represión oficial, muchos de estos movimientos de autodefensa se tornen en guerrillas móviles. El caso más significativo lo constituye la resistencia armada, que un núcleo de campesinos opone como respuesta a la operación Marquetalia y que habría de convertirse en la simiente de las FARC-EP.78