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De la literatura moderna a la vanguardia

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De la literatura moderna a la vanguardia

Introducción

La llamada Bella Época, que revolucionó el mundo, apareció después del periodo 1880- 1914. El cine, la telegrafía inalámbrica, el psicoanálisis, el fonógrafo, el ferrocarril subterráneo, la cocina eléctrica, el automóvil y el avión, entre otros, cambiaron el panorama del mundo en un breve lapso. De ahí, el orgullo de considerar que se avanzó más rápidamente en unos cuantos años que durante los siglos anteriores. Pero esta fiebre del progreso culminó con la Primera Guerra Mundial, símbolo de la destrucción y del exterminio, donde la barbarie de la contienda armada tiró por la borda el entusiasmo del progreso y de la civilización.

Movimientos literarios como el modernismo, el simbolismo, y más tarde la vanguardia, se propusieron romper con las convenciones estéticas establecidas y pretendieron, ante todo, la búsqueda de nuevas concepciones estéticas.

El modernismo, y en particular la vanguardia, rechazan cualquier representación de la realidad e intentan transgredirla y deformarla deliberadamente con la intención de penetrar en la inteligencia, sin tomar en cuenta las emociones. Para los poetas que participaron de estas posturas estéticas, la renovación del lenguaje es fundamental.

Hacia 1909 Marinetti da a conocer el Manifiesto futurista, y posteriormente, como consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial, aparecen el expresionismo, el dadaísmo, el cubismo y el surrealismo, cuyo primer Manifiesto fue publicado en 1924.

El modernismo y el vanguardismo determinan la literatura de finales del siglo XIX y parte de la del XX. En dicho contexto cultural tienen lugar la Primera y Segunda Guerras Mundiales. La literatura que surgió como consecuencia de la Primera Guerra Mundial separó la vanguardia de la retaguardia, en un ámbito invadido por la pesadilla de las trincheras y alambradas. En ese ámbito desolado y enloquecedor, los soldados que volvían a sus hogares y que habían sido alimentados por odios y monstruosos prejuicios nacionales, lo único que pretendían era olvidar la guerra, gigantesca maquinaria de muerte y mutilación. De ahí el giro que dio la concepción estética y artística de esas generaciones.

El término modernismo y su concepto. a) El “modernismo” se refiere al gusto

por las nuevas formas y corresponde al periodo comprendido entre finales del siglo XIX y principios del XX. La literatura, la música y las artes plásticas buscan nuevas formas estéticas que tienen que ver con el culto a la libertad creadora y el acercamiento a la naturaleza, que son fuentes de inspiración para artistas; b) El modernismo, en el caso de Europa, surgió al mismo tiempo en distintas ciudades y en cada uno de los países recibió distintos nombres: en Francia, “art noveau”; en Inglaterra, “modern style”; en Alemania, “jugendstil” y “sezessionstil”; c) El modernismo es una síntesis de dos importantes movimientos franceses: el parnasianismo y el simbolismo.

El simbolismo (antecedentes). Los antecedentes de la literatura simbolista los

encontramos en figuras destacadas como Charles Baudelaire y en la filosofía de

Nietzsche, cuyo principio “el arte por el arte” contribuyó a la exaltación de la libertad

creadora, del subjetivismo, la fantasía y el placer estético como contemplación. Para Charles Baudelaire, el vino, las drogas y la voluptuosidad transportan al hombre más allá de sus propios límites, al fondo de todos los abismos hasta las orillas del infinito. Pero no fueron esas experiencias las que determinaron más profundamente la vida del hombre, ni el esfuerzo de creación del poeta, sino el amor. Hacia 1842 Baudelaire conoció a una prostituta, Jeanne Duval, de la que se enamoró perdidamente. En su poesía, esta mujer representa el descubrimiento de una sensibilidad poética que forma parte sustancial de su vida. Baudelaire, además de ser el primer artista moderno que rechaza lo sentimental, lo emocional y lo convencional, también influye en gran medida en los simbolistas y los surrealistas. Decía que en Las flores del mal, al que calificaba como un libro atroz, había puesto toda su mente, todo su corazón, toda su religión y todo su odio. De él se había propuesto extraer la belleza del mal.

Simbolismo. Arthur Rimbaud es uno de los llamados “poetas malditos” que, con

una sensibilidad nueva, aspira a superar y transformar la realidad. Siempre fuera de sí mismo, vidente, era ante todo un genio. Aunque breve, su obra ha resistido el paso del tiempo y conserva intacto su poder subversivo. Hacia 1871 se inició la relación entre Paul

Verlaine y Arthur Rimbaud. Charles Baudelaire abre paso a la poesía simbolista, pero

también inaugura una nueva vía donde cabe situar a Verlaine y Rimbaud. Los tres han sido llamados “poetas malditos”. Se les denomina así, porque su poesía se caracteriza por una búsqueda de pureza que siempre entra en contacto con lo impuro de la

naturaleza. Todos ellos se sienten atraídos por el abismo, por lo desconocido, en donde participa por igual lo diabólico y lo divino, el mal y lo grotesco, así como lo bueno y lo puro. Esto explica el título del libro de Baudelaire: Las flores del mal.

Pues bien, Rimbaud, poeta de extraordinaria precocidad, a los veinte años ya había escrito todo lo que tenía que escribir. Entre las principales colecciones de poesía de Rimbaud se encuentran Poemas saturninos, Romanzas sin palabras, Cordura y

Paralelamente. Rimbaud, violento y sincero, carente de ciertas astucias y reticencias,

señala la verdadera ruptura con el orden y el mundo de la burguesía. Paul Verlaine fue uno de los más célebres “poetas malditos”. Fue llamado “Príncipe de los poetas de Francia”, abandonó a los parnasianos para erigirse en jefe de los simbolistas. Su obra es su vida, que puede seguirse paso a paso leyendo sus poemas: Melancolía, Aguafuertes,

Paisajes tristes, Caprichos, Fiestas galantes, Romanzas sin palabras, etc. La

tempestuosa amistad que mantuvo con Rimbaud, con quien vivió momentos trágicos, le valieron además de la cárcel, el hospital y el desprecio. Rimbaud perturbó su vida y su noción del arte poético. Verlaine reivindica como suyo un mundo perverso, angustioso, inquietante, que es el mundo de los simbolistas. En todo el movimiento simbolista percibimos hoy una advertencia sobre los destinos de la humanidad.

Theophile Gautier. Con una extraordinaria sensibilidad estética, este poeta

parnasiano obtuvo escaso reconocimiento en vida por su creación literaria. Sus puntos de vista, poco convencionales sobre la literatura y la situación social de su tiempo, provocaron cierto rechazo y escándalo en el ámbito de las letras. Pese a ello, escritores como Honoré de Balzac y Henry James lo reconocieron. Una de sus obras más difundidas es la novela La señorita Maupin, que refleja su original concepción del ideal artístico que causó tanto revuelo entre los intelectuales. Su mejor obra poética y en prosa: España y Viaje a España se originó a partir de una visita realizada a España en 1840. Su producción literaria abarcó géneros de la más diversa índole. Escribió composiciones líricas, como Esmaltes. Y en la narrativa Novela de la momia. También escribió numerosos ensayos y diversos relatos de temas fantásticos, así como trabajos de crítica. Otras obras destacadas son Historia de un romanticismo y Retratos

contemporáneos.

Sthéphane Mallarmé. En sus años de estudio, fue rechazado por sus compañeros

con la de un ideal de belleza. Más tarde destruyó los versos escritos durante la adolescencia, pero guardará siempre esa concepción exigente de la poesía. Tradujo los poemas de Edgar Allan Poe, y a los 42 años era todavía un poeta desconocido. Verlaine lo descubre y lo nombra “Maestro de los poetas malditos”. A partir de entonces, su fama se consolida y se convierte en el gran maestro de escritores como Valéry, Gide y Claudel, al punto que Claude Debussy musicaliza sus poemas. En 1887 publica sus Poesías y

Álbum de versos y prosa. A través de Valéry y de muchos otros poetas simbolistas de

diversos países, puede decirse que Mallarmé, con su teoría del simbolismo, ha ejercido la mayor influencia sobre la poesía moderna. Oscar Wilde nació en Dublín y es considerado uno de los autores más importantes de la comedia por obras como El

abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, La importancia de ser formal y La importancia de llamarse Ernesto. También fue un gran cuentista. Entre sus mejores

cuentos sobresalen El fantasma de Canterville, El príncipe feliz, El crimen de Lord Arthur

Seville, Casa de granadas y El ruiseñor y la rosa. Fue crítico literario y defensor de los

derechos de la mujer. Víctima de la liberación homosexual, se le condenó por sus relaciones con lord Alfred Douglas, y en 1895, en el apogeo de su fama es llevado a prisión. Wilde no se repuso jamás de la severidad del castigo, que quebrantó su salud, por lo que cuatro años más tarde murió en París de una enfermedad contraída en prisión.

El retrato de Dorian Grey es la única novela de Wilde en la que predijo sombríamente

algo de su propia vida. Esta novela es la más representativa de fin del siglo xix en Inglaterra.

Características de las vanguardias. Futurismo. Este movimiento, que se originó

en el siglo xx, representa el elogio a la vida contemporánea. Sus temas dominantes son la máquina y el movimiento. Los principios del futurismo fueron publicados por Marinetti en un manifiesto de 1909. Sus máximos representantes son Maiakovski, Essenin y Pasternak. Marinetti declaró que la guerra era la “única higiene del mundo”. El fascismo supo aprovechar esta consigna tomando como punto de referencia el culto al valor, la energía y la temeridad.

Apollinaire de Kostrowitzsky. Apollinaire comenzó a frecuentar los medios

artísticos y literarios parisienses a partir de 1903, ocupando un lugar importante en el París artístico de la “Bella Época”. En 1913 publica Alcoholes, su primera colección de poemas. En 1918 publica Caligramas, a la que se considera la más importante obra de

su expresión poética. En la que buscó la descomposición tipográfica del poema para integrar nuevas formas y para valorizar los efectos visuales. Es decir, la destrucción del llamado “lenguaje poético”. Así, algunos poemas adoptan la forma de dibujos. Apollinaire es sin duda, una de las figuras que preconizó que el arte debía ser simbólico. Por ello, renovó e innovó la expresión poética europea. Es considerado precursor de los movimientos vanguardistas, específicamente del surrealismo. Participante activo de la vida cultural de París, se desempeñó como crítico literario, además de ser autor de cuentos y poemas. Logró la culminación de terminar de liberar el llamado “verso libre” de los simbolistas, y llevó el irracionalismo hasta sus últimas consecuencias: negación de la casualidad; negación del espacio y del tiempo. Escribió un drama surrealista: Las tetas

de Tiresias, y un volumen de crónicas: El paseante de las dos orillas. Redescubrió la obra

del marqués de Sade. Su poesía se ha calificado como una búsqueda de la cara oculta de lo real, en la que lo trivial es tratado con gran sensibilidad en un marco de violación consciente de las reglas gramaticales. Buena parte de su obra se publicó después de su muerte, acaecida en París en 1918.

Dadaísmo. Este movimiento, sin pretender ser una modalidad estética como el

surrealismo y demás “ismos”, representa el espíritu de la producción artística contemporánea, es decir, equivale a la reivindicación de lo irracional como sistema de vida. El dadaísmo refleja la ideología individualista de la clase burguesa, donde se produce, se distribuye y consume lo que se considera el arte de nuestro tiempo. Abarca todos los géneros artísticos y representa la protesta contra los valores de la cultura occidental y contra el militarismo de la Primera Guerra Mundial. Se dice que Tristán

Tzara, al abrir al azar un diccionario durante una de las reuniones celebradas por el

grupo, escogió el término “dadá”, que puede tener varios significados. Generalmente, se cree que está palabra trata de reproducir el balbuceo infantil de los niños de poca edad, esto implica la vuelta del ser humano a su etapa original, en la cual goza de una libertad ancestral libre de prejuicios, pero lo importante estriba en que este vocablo llegó a resumir toda una tendencia de descontento y desesperación en contra de los convencionalismos burgueses.

Surrealismo. En sus comienzos, no fue un movimiento artístico, sino una manera

de vivir. Su propósito era liberar de todo tipo de trabas la fuerza creadora que puede brotar en cualquier hombre. Cuando el surrealismo nació oficialmente en 1924, un grupo

de artistas ya se había reunido: Bretón, Aragón, Eluard y Péret. Posteriormente, hacia 1930, se adhirieron al movimiento el cineasta español Luis Buñuel, el pintor Salvador Dalí y algunos poetas. Los dos manifiestos de Bretón, en 1924 y 1929, ayudaron a fijar las aspiraciones de ese grupo. Liberar el espíritu, hacer brotar la espontaneidad creadora, experimentar la “verdadera vida” que implica humor y poesía. Tales eran algunas de las aspiraciones de los surrealistas.

André Bretón, el gran teórico del movimiento, daba la siguiente definición: “surrealismo”, automatismo psíquico mediante el cual el creador se propone expresar, sea verbalmente, sea por escrito, sea de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del sentido intelectual en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, en ausencia de cualquier preocupación estética o moral. André Bretón es la figura preponderante del surrealismo. Fue ensayista, poeta y narrador, representa la época en que la poesía se asocia a una realidad onírica y a una fuerza imaginativa que conmociona el arte. La obra de André Bretón se ha catalogado como una inmensa aventura metafísica en busca de la razón de vivir. Bretón, mediante sus escritos, quiso conocerse y conocer el mundo y ahondar en lo desconocido. Sus libros más importantes son Los manifiestos, Nadja, Los vasos comunicantes, El amor loco y Arcano 17. En poesía destacan La unión libre, El revólver canoso y El aire del agua, entre otras. Su poesía ha sido catalogada como la elevación al plano de la luz del día. Es revolución e imagen, es emotiva. Bretón suprime las barreras existentes entre el sueño y la acción.

Existencialismo. El existencialismo trascendió los círculos filosófico-universitarios

y se convirtió en razón de vida de toda una generación en Europa. La literatura fue el vehículo propicio para que filósofos existencialistas como Kierkegaard transmitieran su pensamiento. Él destacó la ambigüedad y lo absurdo del género humano. Consideraba que la respuesta a estos planteamientos tienen que ver con una existencia comprometida y dispuesta a desafiar las normas sociales. Para el existencialista la naturaleza humana puede ser imprevisible, perversa y autodestructiva. Los temas se relacionan con lo absurdo y lo insignificante de la vida. Escritores como Franz Kafka, André Malraux, Jean Paul Sartre y Albert Camus, se asocian al existencialismo.

Franz Kafka En Carta al padre, Kafka muestra la terrible influencia que sufrió por

ciertas actitudes paternas, como insultos, amenazas e ironías. Él se sentía empequeñecido ante su progenitor, y esa opresión lo agobió durante toda su existencia.

En Carta al padre, la figura que verdaderamente frustra al autor es la madre, cuya aparente pasividad puede haber sido mucho más dañina que la prepotencia del padre. La

metamorfosis plantea cómo una mañana Gregorio Samsa, un agente viajero, descubre

que se ha convertido en un monstruoso insecto. Descubre, también, el rechazo de su familia y la verdadera soledad. El proceso y El castillo plantean temas como la angustia, la culpa y la soledad, que constituyen un reflejo de la influencia de Kierkegaard y Nietzsche. Los protagonistas de estas obras son hombres aislados, enfrentados a burocracias destructivas. Son seres amenazados por fuerzas desconocidas. En filosofía, Kafka es afín al danés Kierkegaard. La obra de Kafka conjuga, además del existencialismo, el expresionismo y el surrealismo.

Luigi Pirandello es el precursor del teatro del absurdo. Sus primeros libros fueron

recopilaciones de poesía, como Mal alegre, Pascua de Gea y Elegías renanas. Fue traductor y escribió un libro de cuentos: Amores sin amor. Por otro lado, el teatro de Pirandello contribuyó al cambio por lo novedoso. Su teatro se basa en dos principios filosóficos: la existencia de personajes con múltiples personalidades como facetas del mismo carácter del individuo, y la realidad subjetiva e interior de cada uno de ellos. En Pirandello, la realidad exterior equivale a un espejo deformante donde los seres no se reconocen como creen ser, ni son vistos como ellos desearían. Sus personajes son grotescos, aunque dotados de gran lucidez y poder reflexivo. Sufren al ser conscientes de la imposibilidad de modificar sus existencias. El tiempo es, asimismo, el protagonista de este tipo de dramas, a través del cual la vida fluye. En el teatro de Luigi Pirandello se conjugan tragedia, drama y sentido del humor, que critican a una sociedad regida por la hipocresía.

Teatro del absurdo. El teatro del absurdo y el existencialismo van de la mano,

principalmente en autores como Samuel Beckett y Eugène Ionesco. El teatro del absurdo como movimiento vanguardista introduce obras constituidas por un solo acto, cuyo ambiente es sofocante por la falta de sentido, y las situaciones aparentemente ilógicas enfatizan la locura del género humano. Eugène Ionesco. Su teatro describe y ridiculiza la trivial existencia de los hombres en un mundo impredecible, en el cual se plantea el problema de la incomunicación. Ionesco es un autor pesimista cuyo teatro expone el sinsentido de la condición humana. El teatro de Ionesco maneja con gran acierto el humor. Sus obras están plagadas de situaciones cómicas y de protestas contra la

condición humana y contra la sociedad, pues quiere demostrar cuán absurdo es el mundo y cómo es dominado por fuerzas amenazadoras y crueles. Las obras más conocidas de este autor son: La cantante calva, es una sátira de la vida cotidiana cuyos personajes son incapaces de comunicarse entre sí; Las sillas, relata cómo dos ancianos hablan con dos personajes inexistentes; Amadeo o cómo salir del paso se refiere a una pareja muerta ya, que es atrapada por un cadáver que ellos mismos van creando como símbolo de los sentimientos que tuvieron el uno por el otro; La sed y el hambre nos cuenta cómo un hombre harto por un matrimonio estable busca nuevas experiencias sin éxito; El rinoceronte expone cómo los habitantes de una ciudad se transforman en rinocerontes. El personaje central es apartado de la sociedad a medida que lucha contra el conformismo de sus vecinos; por último, La lección, muestra cómo un profesor asesina a sus alumnas, es una obra que se sitúa en la época de la ocupación nazi. El tema de la muerte es una constante en los últimos trabajos de Ionesco.

Propósitos de la unidad

En esta unidad se pretende que comprendas las inquietudes mundiales del fin del siglo XX, y te inicies en el estudio del vanguardismo literario, que tenía el legítimo deseo humano de buscar la originalidad y la autonomía creativas.

Temario

Contenido Descripción del contenido

La búsqueda esteticista en la literatura de fines del siglo XIX.

La singularidad del vanguardismo.

El contexto histórico y sociocultural del periodo entre siglos.

Características de las vanguardias.

Análisis de textos literarios.

Expresión oral.

Análisis de textos.

Práctica de la redacción.

Creación literaria.

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