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3.1 Concepto de Estado Débil

3.1.1 Génesis del Concepto.

No existe un concepto comúnmente aceptado de Estado débil en el derecho internacional. Sin embargo, la noción es de mucho interés para organizaciones de cooperación internacional, debido a su vinculación con el apoyo a los Estados que se encuentran en subdesarrollo socioeconómico. Organizaciones como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), han desarrollado este concepto con mucho interés. (Piernas, 2013)

Bajo este precepto, un Estado débil, es aquel que padece un proceso de deterioro político y socioeconómico que desgasta la gobernabilidad e impide proporcionar un estándar mínimo de servicios públicos a la ciudadanía.

Comúnmente, la capacidad de gobernabilidad de un Estado obedece a su eficiencia y eficacia para encargarse de conflictos sin que sufra su estabilidad, y la utilización de estándares para el correcto funcionamiento de las instituciones públicas, así como, de su economía y la sociedad. (Fukuyama, 2004)

Un estado débil, se determina por una situación de constante subdesarrollo, el cual acrecienta sus posibilidades de crisis y disminuye su capacidad de reacción frente a conflictos del tipo exógeno, endógeno y frente a desastres naturales, como inundaciones, terremotos, huracanes o tsunamis. (Brocate, Tugrul, & Rios Sierra, 2014)

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A diferencia de los Estados fallidos, para quienes existe una serie de indicadores especiales creados por entidades pertenecientes al concierto internacional, normalmente para los Estados débiles los indicadores que ayudan a objetivar la situación son los índices de analfabetismo, escolarización, mortalidad infantil, esperanza de vida, renta per cápita nacional , etc.

Como hemos comentado líneas arriba, las organizaciones que desarrollaron estos indicadores fueron el Banco Mundial y la OCDE, pero sin la intencionalidad de crear una lista discriminatoria, sino para combatir la pobreza y desigualdad, las cuales se han convertido en una amenaza internacional contra la seguridad, ya que es un común denominador la existencia de crimen organizado y grupos terroristas en los Estados en debilidad. (Piernas, 2013)

Estas iniciativas de apoyo a Estados vulnerables, nacen después de la Segunda Guerra Mundial con el llamado Plan Marshall, y toman mayor importancia después del atentado terrorista del once de septiembre de 2001 en Nueva York.

El Banco Mundial y la OCDE básicamente, exigen a los Estados un estándar mínimo de buen gobierno para brindarle ayuda económica reclamando instituciones y políticas capaces de garantizar estabilidad. Esta teoría promueve que los Estados receptores de ayuda, empiecen a desarrollar políticas institucionales que sirvan para la estabilidad del Estado y un desarrollo económico que garantice e imposibilite el control de grupos armados o la presencia de conflictos internos que mermen la seguridad internacional. Estos preceptos también han sido utilizados por las agencias de cooperación internacional de todos los países desarrollados. (Piernas, 2013)

Es importante poner especial énfasis en que el apoyo que se brinda a los estados débiles, con un aporte significativo en el desarrollo de estos Estados; sin embargo este mismo apoyo sería inútil si lo trasladamos a los Estados que se encuentran en situación de fallidos, donde la realidad es mucho más cruda.

En un Estado débil el gobierno sigue funcionando y esa se convierte en la diferencia más importante con un Estado fallido. Si bien tiene muchos problemas de gobernanza que se denotan en la ineficiencia e ineficacia de los servicios públicos básicos; no son inexistentes como en el caso de un Estado fallido, además que el efecto en el sistema internacional de un Estado débil es distinto al de un estado fallido. (Fukuyama, 2004)

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Los Estados débiles no suponen una amenaza para la paz y seguridad internacional comparable con la que si representa un estado fallido, esta es una característica que nos puede servir para diferenciar claramente a un estado de debilidad con un estado fallido. (Fukuyama, 2004)

Los Estados débiles se manifiestan mediante la ausencia de soberanía de estado en amplios lugares de su territorio, sin embargo este es incomparable con la incapacidad territorial de un estado fallido. Al mismo tiempo, es importante denotar que las situaciones de debilidad se manifiestan de hecho mediante una ausencia notoria de gobernanza de Estado y se centra en aspectos socioeconómicos y estándar de buen gobierno, mientras que en un estado fallido existe una ausencia de organización política o gobierno en su territorio. (Gonzalez Madriz, 2015)

Los Estados débiles están caracterizados por crear divisiones internas, polarizar el poder en pocas personas las cuales comúnmente están ligadas al ejecutivo, por una administración incapaz, y por un exceso de autonomía pero con una aguda carencia de soberanía. Las Instituciones públicas ya no cumplen con su objetivo, existe mucha burocracia y corrupción, el Ejecutivo manipula los medios de comunicación e información, omite información importante a sus ciudadanos sobre cómo se encuentra el Estado y escapan de cualquier responsabilidad política tanto a nivel nacional como internacional. (Piernas, 2013)

Los Estados débiles corren el riesgo de caer a corto o mediano plazo en una situación de Estados fallidos. Normalmente, la situación de debilidad se convierte en una etapa de transición, entre un estado el cual todavía se puede sostener y un estado fallido.

3.2 La Realidad de los Estados Débiles

En América Latina y el Caribe la noción de Estado débil suscita más interés que la de Estado fallido, porque hasta ahora sólo se ha documentado la presencia de un Estado fallido en ese subsistema regional, que es Haití.

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3.2.1 Caso Centroamericano

Para poder ejemplificar sobre los Estados débiles, Centroamérica es bastante útil. Esta subregión en la actualidad es considerada una de las regiones con más violencia del mundo, en especial el triángulo norte formado por las repúblicas de El Salvador, Honduras y Guatemala. En estos estados se han dado a conocer tasas de homicidio más altas del mundo.

La ausencia del Estado en amplias áreas de su territorio, ha conllevado a una inseguridad reinante, una economía informal llena de mercados negros, exclusión social de la población y usurpación de las funciones del estado por actores y redes criminales. (Brocate, Tugrul, & Rios Sierra, 2014)

Históricamente, el proceso de guerras civiles que tuvieron lugar en Centroamérica en los años ochenta, no han permitido una reconstrucción de estos países, ni tampoco una reconciliación de los sectores, lo cual impide un correcto crecimiento de estos estados.

Sin embargo, no podemos dejar de lado otras causas como el narcotráfico, el crimen organizado y delincuencia callejera que han dado como nacimiento a pandillas que se han llegado a internacionalizarse como las “maras salva truchas”.

También destaca el mal funcionamiento de las funciones esenciales del Estado como la administración de justicia, que ha creado un ambiente de inseguridad e impunidad.

Todos los males explicados líneas arriba, han contribuido a que muchos países centroamericanos decidan militarizarse, lo cual también ha dado como resultado, la violación de los derechos humanos. (Brocate, Tugrul, & Rios Sierra, 2014)

3.3 Causas y características de las situaciones de debilidad y fallido del Estado

El análisis de las causas y características de las situaciones de Estado débil o de Estado fallido, poseen a veces una naturaleza circular; esto debido a que las situaciones de Estados débiles o fallidos están estrechamente ligados con las características de los conflictos internos. Esta no es una relación necesaria ni exclusiva pero si se ha convertido en un común denominador debido a que no se conocen casos de Estados

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fallidos o débiles en los que no se haya desarrollado un conflicto armado interno, teniendo que diferenciar claramente la definición y clasificación de conflictos. (Rice, 2012) En cuanto a las características comunes de los Estados débiles y los Estados fallidos, podemos considerar la corrupción permanente en ambos casos, además de violencia, inseguridad, inestabilidad política, crisis sociales, crisis de gobierno donde podemos considerar golpes de Estado.

Existen otras características importantes como la ausencia de autoridades en zonas alejadas y centros rurales; así como, el crecimiento de delincuencia organizada dentro de su territorio. Muchos de estos grupos criminales están ligados al gobierno y actúan con venia del mismo, en cuanto al tráfico de personas, de armas, de recursos naturales y de narcotráfico. (Gil, 2014)

Como características de un Estado fallido podemos encontrar la existencia y soberanía de organizaciones política pre-estatales como clanes, tribus y comunidades religiosas o injerencia e intervención por parte de terceros en asuntos de política exterior. Normalmente en estos Estados existen muchas violaciones de derechos humanos contra la población civil, y los conflictos armados causan hambrunas, desplazados y refugiados.

Otra característica de un Estado fallido es su alta capacidad de desestabilización, Un Estado fallido es capaz de desafiar la seguridad y estabilidad internacional a diferencia del débil. Este efecto desestabilizador puede provocar consecuencias graves que perduren a través de los años.

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