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CAPITULO V FACTOR ECONÓMICO

5.3 Resultado de Esta Política Vertical

5.3.1 La crisis petrolera.

La crisis del petróleo del 2015 fue la que más impactó a Venezuela, pues a pesar de la resistencia venezolana y su vasta confianza en su poderío económico derivado del petróleo se vio muy afectada. Tras el decreto de emergencia económica del Presidente Maduro, la situación venezolana es absolutamente crítica y lamentable, llegando a tener la inflación más alta del mundo, equivalente al 180%. (MUNDO, 2016)

Tras haber llamado “catastróficas” las cifras del desempeño venezolano, al presidente Maduro no le quedó más que afrontar la situación, pues los precios del barril de petróleo empezaron a descender y las tasas eran muy bajas. La situación empeoró cuando se hizo efectiva la reducción de 90 dólares el barril a 40 dólares. (BBC, 2015)

Claramente el panorama era insólito, esto se profundizo con el impacto social que hubo, se produjo una escasez de alimentos, medicinas, y los precios de la gasolina como subsidio estaban casi al costo.

Por otra parte tuvo que ver mucho la intervención de Estados Unidos en el mercado petrolero y su meta de ser autosuficientes en diez años, mediante la producción de petróleo, pues la oferta era vasta, y Estados Unidos no podía desaprovechar la oportunidad, dejo de importar alrededor de 9 millones 373 mil barriles diarios de crudo, cifra que bajaría semanalmente. (Moreno, 2016) Para el mandatario venezolano esto significó un boicot económico que incluía el control de cambios y ataques a la moneda

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venezolana, fijación de los precios especulativos, contrabando de gasolina hacia otros países, el alza de productos básicos entre otros.

El cambio drástico venezolano era abrumador, de un ingreso petrolero de US$40.000 millones en 2014 pasó a US$12.000 millones en el 2015, incluso sector privado venezolano dejó de invertir, declarándose en huelga de cooperación con el gobierno. (BBC, 2015) La profunda recesión no solo perjudicó a la empresa privada sino a miles de venezolanos dejándolos como asalariados por la severa caída del valor real; así como también a los ingresos de los hogares obreros y populares, pues no había calidad de vida, las colas para comprar alimentos básicos era innumerables. Situación lamentable que garantizaba la violación de derechos humanos de las personas. (BBC, 2015)

La empresa PDVSA, quinta petrolera más grande del mundo de origen Venezolano, se encontraba en una situación crítica, la caída de los precios y las dificultades para hacer frente a los millonarios pagos que tiene Venezuela por concepto de deuda eran graves. (Moreno, 2016)

Una de las opciones para enfrentar la deuda era el canje voluntario de deuda que consistía en el intercambio de títulos ya existentes por otros cuyo vencimiento sea con un periodo de tiempo más extenso, de tal manera que se ofrecería un interés más alto como incentivo. Sin embargo esta medida no se llevó a cabo ya que se comprobó que perjudicaría más la situación de la economía. (Palma, 2015)

Desde esa perspectiva, se puede analizar el caso venezolano como una gran irresponsabilidad económica, ya que el gran déficit venezolano era producto del mal manejo económico, el gasto público era de 17% del PBI, claramente un desgaste monetario innecesario, además de otros gastos que tuvo el ex mandatario Hugo Chávez al subvencionar empresas públicas con altos déficits y por supuesto la limitada exportación como economía cerrada. (BBC, 2015)

5.3.2 La crisis económica y el control de cambio.

Desde hace aproximadamente dos decenios, el régimen de acumulación pre-existente en Venezuela, es decir, el proceso utilizado para la acumulación de capital y de su producción, entró en una etapa de franco agotamiento.

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Esta forma de acumulación de capital en Venezuela estuvo dirigida por el ejecutivo a través de una distribución de la renta petrolera. Sin embargo, este régimen de acumulación se agotó. (Olivo, 2015)

El Estado ya no es garante para el sector privado. El capital privado ya no cuenta con un rendimiento alto de lo que se invierte como era la costumbre económica. En consecuencia, el sector privado empezó a buscar salidas para obtener utilidades en otras regiones u otros países del continente donde se ofrecen tasas de rendimiento mucho más atractivas. Todo esto ha acontecido por el carácter rentista de la economía venezolana, es decir, un desarrollo que tiene como base un ingreso que no es producido por el trabajo de los venezolanos. (Padron, 2016)

El proceso de desarrollo se ha distorsionado, privilegiando sectores menos productivos de esta economía, donde el capital no petrolero está produciendo bienes transables o en trueque. Resultado en un país netamente importador.

El Estado, que actúa como agente ductor de la formación de capitales en el país, se ha vuelto totalmente ineficaz, y ya no es garante de la conducción del mencionado régimen de acumulación de capital.

Se ha agotado el régimen de acumulación tradicional y Maduro ha decidido ingresar en una transición hacia otro régimen de acumulación desconocido, que no está definido y que es mucho más preocupante al no conocerse cuál va a ser con precisión el nuevo rol del Estado en la economía, y cuál será también el del sector privado. (Guerra, 2015)

El Estado no podrá tener el mismo peso en la vida económica que ha tenido en el pasado, igualmente el sector privado tendrá que aspirar a niveles de ganancia más pequeños y reales que lo que acostumbraron en el pasado.

Venezuela no está en una economía de guerra, donde se impongan restricciones inevitables, pero si se encuentra en una economía de urgencia que también requiere de medidas drásticas y riesgosas. (Guerra, 2015)

En cuanto al control monetario impuesto en Venezuela, este se estableció para impedir el encarecimiento de precios producto de una devaluación; a su vez, para evitar la fuga de capitales al extranjero y para ejercer discriminación sobre algunos productos de importación. (Selman & Fornet, 2015)

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El acuerdo de precios, para impedir el aumento en los productos, no fue respetado, y trajo consecuencias en los agentes económicos, quienes se vieron impulsados a la compra de divisas y a todo tipo de bienes por las expectativas inflacionarias, generando consecuencias sobre el Banco Central Venezolano, como la perdida de reservas y altos problemas de liquidez.

El control de cambio entonces, debió ser una medida transitoria que acabara en su momento con la situación crítica de agotamiento de reservas, de la escala de precios, y de especulación (Selman & Fornet, 2015); sin embargo, se ha convertido en política de estado durante el gobierno de Maduro, creando mercados negros de divisas, precios demasiado altos de los productos, escases de abarrotes y corrupción gubernamental.

El control de cambio se da durante un contexto crítico, donde la Asamblea Nacional y el sector bancario carentes de dinamismo y eficacia han utilizado los auxilios del gobierno para intereses particulares en contra de su propio sistema y donde sobre todo, no se cumple el objetivo de temporalidad.

El control de cambio ha dado como resultado, la utilización de la cartera de crédito de una manera inescrupulosa, que ha desatado procesos de corrupción internos de grandes proporciones.

Las altas tasas de interés terminaron creando problemas progresivos de deuda y de iliquidez que llevaron a los bancos a diferenciales entre tasas activas y pasivas. Así mismo, las altas tasas de interés han estimulado el ahorro interno hacia actividades financieras y especulativas, propiciando la compra de dólares, lo cual ha afectado la inversión productiva. (Palma, 2015)

Por otro lado, los mismos niveles de tasas de interés, se han convertido en un obstáculo para los bancos debido a su difícil labor de recuperación de carteras de créditos y la inexistente demanda de ello. (Selman & Fornet, 2015) Lo cual ha sumergido a los bancos en un círculo vicioso que los lleva recurrentemente al diferencial de tasas de interés tratando de solucionar temporalmente los problemas de iliquidez, contribuyendo al colapso del sistema bancario y financiero.

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