Pintura Negativo
Pulido, alisado, lustrado, encobado, bruñido Estucado
Pintura
Antes de empezar a estudiar una decoración pintada, hay que definir un código de colores con tramas de rayas y puntos para reemplazar los variados colores de la cerámica. En efecto, se podrían trabajar las decoraciones con colores, pero difícilmente se conseguirá la oportunidad de publicar los resultados a color al momento de su impresión.
Un cuadro de tramas de substitución puede ser el que aparece en la figura 116, adoptado por muchos arqueólogos. Sería importante unificar esos códigos para todas las publicaciones.
Fig. 116- Representación de los colores con tramas
Pintura monocroma
Los colores más comunes son el rojo, el naranja, el crema o el negro. Se ha optado casi siempre, cuando se trata de un engobe que cubre por completo la pieza, por no representarlo, indicando únicamente el color en el texto de la leyenda (Fig. 117). La de la figura 117a dice: engobe pulido color café oscuro; para la figura 117b, indica: vasija trípode negra en forma de barril; la 117c: cuenco rojo inciso; la figura 117d está descrita como rojo pulido, la 117e como cuenco chico café, la 117f, negro pulido.
Si se escoge indicar el color uniforme de la vasija con su trama correspondiente, es preferible dar entonces ciertos efectos de sombreados del volumen (Fig. 118). Las figuras 118e y 118f no fueron sombreadas y no dan buen resultado.
Si la pintura cubre parcialmente la vasija, ya sea en el interior o exterior de ella, se indica con una trama (Fig. 119).
Fig. 119- Pintura monocroma que cubre parcialmente una vasija
Para simplificar, si la pintura interior es uniforme, se indica el color con una banda-esquema de l cm de ancho (Fig. 120).
Motivos de un solo color sobre un fondo monocromo
Para facilitar la lectura o para trabajos comparativos de iconografía, en el caso de motivos decorativos pintados en un solo color, se procede muchas veces a representarlos en negro (Fig. 121).
Si se trata de bicromía, muchas veces no se representa el color del fondo.
Para indicar motivos blancos sobre un engobe de color, entonces hay que indicar este último con una trama. Un ligero sombreado puede dibujarse abajo de esta trama de fondo (Fig. 122).
Tricromía y policromía
La representación de la tricromía y de la policromía con tramas de rayas y puntos negros nunca será plenamente satisfactoria para la buena interpretación de los colores. Es un código que, en la medida de lo posible, podemos acercar a la intensidad de los tonos, nada más: rayas más cerradas para un rojo oscuro, más abiertas para un naranja claro, etc. Se trata de imitar lo mejor posible las gamas de medios tonos del original (Fig. 123). Por ejemplo, en la figura 123f, la descripción menciona: “arcilla roja con decoración policromada en rojo, rosa y verde con revestimiento de estuco”. Por falta de conocimiento, el dibujante no escogió bien sus tramas y forzó demasiado el sombreado.
A veces, deliberadamente, se debe eliminar el color del fondo, el cual se indicará en la leyenda: fondo naranja, fondo crema (Fig. 124).
Se escogerá el blanco para un color claro o el negro para un color oscuro, siempre y cuando se indique claramente en la figura o en el texto el cambio en la leyenda correspondiente (veremos en el capítulo III que la leyenda de las tramas se sitúa a veces demasiado lejos de las ilustraciones).
Fig. 124- No se representa el color de fondo de una vasija
Una dificultad mayor en la representación de los colores con tramas viene del hecho de que ciertos motivos decorativos muy finos se presentan en el sentido de las rayas de la trama, lo que imposibilita definir sus contornos con exactitud. Tendremos que ayudarnos con fotografías o admitir cierto margen de indefinición en ellos (Fig. 125).
Cuando la pintura de los motivos se haya hecho en dos etapas, primero realizando un trazo y después rellenándolo, o cuando hayan quedado gruesas pinceladas de pigmentos, tal vez la utilización de fotografías resulte ser más apropiada. Se añadirá solamente el corte en dibujo. Utilizar fotografías puede ser una buena solución para ilustrar ciertos casos, sobre todo si se trata de tepalcates planos, recordando siempre la problemática de la publicación futura y la necesidad de disponerlas sobre un fondo blanco (Fig. 126).
Negativoo en reserva
La decoración en reserva o negativo es aquélla en la cual la pintura recubre el fondo, dejando los motivos en reserva, lo que se puede lograr protegiéndolos al recubrirlos con un material temporal fácil de eliminar (cera).
Convencionalmente, se ha decidido realizar con puntitos muy regulares y cercanos la representación del motivo en negativo, dejando en blanco el fondo que lo rodea o aplicando una trama si es necesario para indicar un color. El efecto de gris óptico obtenido es laborioso en su ejecución, pero da bastante bien el resultado de esta técnica de decoración (Fig. 127).
En el dibujo del negativo, se van a presentar ciertas dificultades cuando, sobre este mismo, se han pintado otros motivos de diferentes colores o los motivos se han realizado, por ejemplo con rojo o café. En este caso, si no se tiene una fotografía nítida y si el arqueólogo se interesa en los detalles iconográficos, será necesario a veces dibujar los motivos diferentes por separado, con sus tramas respectivas (Fig. 128).
Fig. 128- Negativo más color
En ciertas ocasiones, el decorado en negativo aparece únicamente mojando la pieza cerámica. Remojando constantemente la vasija, se aplica un papel acetato muy transparente encima del motivo para poder calcarlo (Fig. 129).
Fig. 129- Dificultad en ver el negativo sobre una pieza
Pulido, alisado, engobado, lustrado, bruñido
El acabado en el tratamiento de superficie de la pasta de una vasija que el arqueólogo indica en su texto descriptivo de las técnicas de fabricación de los objetos no necesita una representación gráfica, sea este un alisado, un pulido, un engobado, un lustrado o un bruñido, sobre todo cuando no modifica visualmente el relieve de la superficie.
Sin embargo, para mejor comprensión del dibujo, se puede indicar el efecto de brillo de cierto pulido para diferenciarlo de otra parte de la superficie no tratada o para compararlo con otra pieza no pulida.
El pulido se define como “acción de emparejar, total o parcialmente, la superficie de una pieza cerámica por frotamientos repetidos al final del proceso de secado. Esta operación, que comprime y orienta las partículas de arcilla, da a la superficie un efecto de brillantez (Balfet, Fauvet-Berthelot y Monzón 1992). Ciertos autores emplean el término de lustrado en lugar de pulido. Se utiliza a veces para recalcar el brillo de una decoración sobre un fondo mate. El pulido se puede indicar por medio de puntos finos y regulares, cerrándolos más hacia la línea de perfil de la vasija, dando así cierta interpretación del volumen, dejando un blanco de 1 mm antes de la línea del perfil para dar un efecto de brillo. También se ha logrado el efecto del pulido con rayitas paralelas horizontales finas, cerradas del lado de la línea de perfil y desvanecidas hacia el eje central (Fig. 130).
El alisado, definido por las autoras como “acción de emparejar total o parcialmente la superficie de una pieza cerámica cuando está húmeda, la cual permite obtener una superficie lisa y mate”, puede ameritar una interpretación gráfica para tratar de indicar el sentido de los movimientos ejecutados para su realización y permitir a veces traducir los efectos de los rastros dejados por los instrumentos empleados (como sería el alisado de palillo). Pero es casi imposible su representación (Fig. 131).
El pulido o el alisado se utilizan a veces para trazar una decoración que se destaca por su brillo sobre un fondo mate o para diferenciar dos franjas (Fig. 132).
Fig. 132- Tratamiento de superficie: brillo sobre mate
El engobado, definido en el mismo manual como “acción de recubrir, antes de la cocción, la totalidad o una parte de la superficie del objeto cerámico con un revestimiento de naturaleza arcillosa que se llama engobe. Puede dejarse sin ningún tratamiento posterior o puede servir de fondo a una decoración pintada o a elementos ornamentales. Cuando la arcilla empleada es de color diferente del de la superficie de la pieza cerámica (se utiliza con frecuencia engobe blanco o rojo), se distingue fácilmente la línea de contacto. Cuando se utiliza el mismo color, es muy difícil observar la presencia de un engobe”. Si hay tiempo para su ejecución, el dibujo del engobe se hará con puntos muy finos recubriendo toda la superficie de la vasija, dando efectos de sombra para interpretar el volumen, pero lo más común es no representar el engobe (Fig. 133).
Estucado
En general, se opta por imprimir en color las decoraciones estucadas, pues su análisis en tramas es de lo más complejo. Si no se utiliza el color, se emplearán las tramas como las utilizadas en las decoraciones policromadas. En el ejemplo escogido en la figura 134a, se reproduce en blanco y negro una decoración estucada que ha sido ejecutada en acuarela a color (Fig. 134).
Fig. 134- El estucado
En su libro Normalisation du dessin en céramologie. Documents d'ar-chéologie méridionale, Montpellier, France, 1979, Patrice Arcelin describe, en su “Representación gráfica de los aspectos de tratamientos de superficie de las cerámicas”, cinco aspectos diferentes: pulido, alisado fino, alisado burdo, escobillado y modelado de la pasta, y ofrece una interpretación gráfica para cada una de estas técnicas. Anotaremos aquí' que el escobillado lo trataremos con la decoración en hueco. A propósito del pulido normal, Arcelin aconseja dejarlo en blanco, mientras que el pulido fino, lo interpreta con un punteado fino, al igual que el alisado, haciendo este último con puntos más irregulares. Su última categoría, el modelado de superficie, es interesante porque en ella recomienda traducir por medio de un dibujo realista los diferentes efectos que dejaron las huellas de los dedos o el aspecto tosco de la superficie. En esta categoría podemos incluir las vasijas que dejan ver las huellas del enrollado de la pasta (c) (Fig. 135).