En los años ochenta Jeannot ocupa un lugar estelar en Televisión Española en Asturias a través de la serie ‚Canción asturiana‛ en la que se mostraba a los
CAPÍTULO 3. LOS REFRANES, OTRA MODALIDAD DE PATRIMONIO INTANGIBLE: UN CAMBIO DE CONTEXTO.
3.1. Definición, estructura y tipos
Se define el término paremia como un enunciado breve y sentencioso memorizado por los hablantes; y puede ser de uso popular, en dónde se encasillarían los refranes y las frases proverbiales; o de uso culto, donde se agruparían: el proverbio, la máxima, la sentencia, la apotema, el aforismo y el principio.
Según Sevilla y Cantera (2002) más allá del uso popular, el refrán sobresale por una temática general y práctica, una estructura por lo general bimembre y la existencia de elementos mnemotécnicos que facilitan su memorización y en gran parte de los casos tienen un sentido metafórico y hacen gala de cierta jocosidad. Con respecto al léxico, destacan su sencillez y la presencia de arcaísmos.
En ellos se aglutina la experiencia de un pueblo a través de los siglos, la cual se transmite por vía oral de padres a hijos, mediante enunciados que contienen además de un sinfín de enseñanzas aplicables a cualquier situación de la vida cotidiana, una descripción de la sociedad que las vio nacer, prominentemente rural. Según Pérez Martínez (1996):
‚El refr{n capta el sentido global de una situación de di{logo, la resume o la reduce a su mínima expresión por medio de rápido proceso de abstracción, la simboliza y luego la compara con la situación ya encapsulada del refr{n‛.
Como consecuencia de su forma breve y rítmica, que suele ir acompañada de rima, omisión de elementos léxicos-fundamentalmente artículos y verbos-, así como la presencia de paralelismos, simetrías o anáforas, es sencillo para el hablante su aprendizaje: ‚A casa de tu tía, mas no cada día‛; ‚De buena casa, buena brasa‛. También puede acaecer que, por cuestiones rítmicas, se efectúen cambios formales en el refrán, como sucede en el siguiente: ‚Compón el sapillo, parecer{ bonillo‛.
La estructura del refrán, favorece igualmente a su retención en la memoria, ya que generalmente es de carácter bimembre, compuesta por dos secuencias:
La primera sería de carácter descriptivo y podría ser una acción ‚Siembra vientos<‛, una referencia espacial ‚En casa del herrero<‛ o una referencia temporal ‚A la vejez<‛ ‚A las diez<‛
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La segunda se refiere a las consecuencias derivadas de la primera: ‚<y recoger{s tempestades‛, ‚<cuchillo de palo‛, ‚<viruelas‛, o puede ofrecer un consejo: ‚<en la cama estés‛
No obstante, pese a que la presencia de dos clausulas rimadas constituye un rasgo muy importante para el refrán español, también las hay trimembres y cuatrimembres o plurimembres. Un ejemplo referido a las primeras sería ‚En este mundo mezquino, cuando hay para pan, no hay para vino‛, otro con alusión a las segundas ‚Quien presta, no cobra, si cobra, no todo; y si todo, no tal; y si tal, enemigo mortal‛. Sin embargo, estas últimas, en ocasiones, constituirían una estructura bimembre doble: El vino sobre la leche, alegra el corazón; la leche sobre el vino, entristece el corazón‛, o son resultantes de la adicción de una apostilla mencionada por otro hablante ‚A quien madruga, Dios le ayuda (si se levanta con buen fin)‛.
En cuanto a los esquemas sintácticos que facilitan la memorización de los refranes, tendríamos
los que se inician con ‚m{s vale‛ o ‚antes‛, seguidas del ‚que‛, como se ejemplifica en:
-‚M{s vale<que<‛: ‚Más vale tarde que nunca‛
-‚Antes<que<‛: ‚Antes se coge a un mentiroso que a un cojo‛
Con referencia a los elementos diferenciadores del refrán respecto a la frase proverbial, nos encontramos ante la estructura bimembre y la forma rítmica, puesto que la carencia de rima es la que caracteriza a la frase proverbial: ‚La avaricia rompe el saco‛. Sin embargo, en este punto, hay algunos investigadores que consideran que la frase proverbial se trata de un refrán de estructura unimembre, mientras que otros, la ubican fuera del mundo proverbial, a caballo entre el refrán y la locución.
El interés del estudio del refranero reside en que éste refleja cómo es un pueblo, cuáles son sus costumbres y, sobre todo, sus maneras de enfrentarse a la vida, siendo en el caso del español la jocosidad y la ironía elementos fundamentales, existentes en abundancia:
‚El muerto al hoyo y el vivo al bollo‛
Hay que tener presente, que el elemento humorístico puede aparecer, no en el refrán en sí, sino en la réplica proferida por otro hablante:
59 ‚No hay atajo sin trabajo (ni rodeo sin pateo)‛
La ironía es empleada la mayoría de las veces para atacar a los habitantes de determinadas poblaciones, como en este refrán que menta Rodríguez Marín (1926:260): ‚Las Pedrosas, lugar de hermosas; mulas, pero no mozas‛
También los refranes con forma dialogada se apoyan casi siempre en este tipo de construcción: ‚’Aramos; dijo el mosquito. Y estaba en el cuerpo del buey’‛.
Gracias a los refranes, han llegado hasta nuestros días arcaísmos y palabras en desuso. Por ejemplo ‚mur‛ (ratón) en ‚Lo que has de dar al mur, dalo al gato, y sacarte ha de cuidado‛. Asimismo sucede con el término ‚horadar‛ (verbo de la forma antigua de ‚agujero‛) ‚Ratón que no sabe m{s que un horado, presto es cazado‛.
También aparecen formas familiares y regionales:
‚Si la luna de Enero viene ladeá [=ladeada, inclinada, torcida], muchas aguas traerá de la mar‛, ‚A nuestra Eulalia la Santa *la de Barcelona, 12 de febrero+, la bubuta canta‛ registra un término regional ‚bubuta‛ para designar la abubilla.
Afirman Sevilla y Cantera (2002:24):
‚Las voces arcaicas, familiares, regionales o dialectales contribuyen a alejar a los refranes de la norma idiomática estándar, a diferenciarlos del resto de los mensajes y, en definitiva, a su perduración en la lengua‛.
Y según Lázaro Carreter (1980:222) los refranes son ‚construcciones destinadas a la perduración y, por tanto, a su repetición exacta‛ que se insertan en el discurso ‚mediante una entonación autónoma, que, junto con otros rasgos, desempeña una clara función delimitativa‛
En cuanto a la tipología del refrán, cabría decir que tanto los refranes, como las frases proverbiales, normalmente coexisten en los repertorios con los wellerismos y los dialogismos, que sobresalen por su jocosidad y forma dialogada. Esto significa que el locutor se convierte en narrador al afirmar o repetir lo que dice un tercero.
De tal forma que, el wellerismo basa su ironía en la contradicción de significado resultante por la unión de las dos secuencias de la paremia, discurso y contexto: ‚’No es nada lo del ojo’. Y lo llevaba en la mano‛.
En el dialogismo, nos encontramos, con que intervienen habitualmente animales u objetos personificados: ‚Dijo la sartén al cazo: ‘¡Quítate de ahí, que me tiznas!’‛.
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Los refranes impulsan la salida con éxito de los acontecimientos complicados, puesto que reflejan todos los aspectos de la vida humana y su campo de aplicación muestra una gran popularidad debido a su gran oferta temática. Tenemos, junto a los de tono moral, que poseen un gran alcance, los de una menor aplicación, debido a su adscripción a una zona geográfica o a un determinado ámbito, que puede ser profesional o social.
Gran cantidad de refranes se caracterizan por su significado metafórico o figurado y, por ello pueden ser aplicados a múltiples circunstancias, es decir, su alcance es de ámbito general:
‚No se hizo la miel para la boca del asco‛: el asno prefiere comer cardos a la miel, y así se critica a quien desprecia las cosas buenas que se le ofrecen. Y, aunque el asno ya ha desaparecido del paisaje actual, está vivo en dicha paremia, por la abstracción realizada de su significado literal.
Entre sus temáticas, destacan temas tan universales como: el amor, la amistad, la moralidad, la economía<
Los refranes abarcan temas tan universales como el amor, la amistad, la moralidad o la economía entre otros, los cuales son muy importantes para el ser humano, siendo por ello representados como sumo detalle en los mismos. De tal forma que, del amor explica el refranero cómo es despertado por la vista (‚Los ojos son las puertas por donde el amor entra‛) y también el peligro que supone la ausencia del amado (‚Ojos que no ven, corazón que no siente‛). Se ve patente en los refranes la fuerza del primer amor y la del amor en general: ‚Amor primero no tiene compañero‛, ‚El amor todo lo puede y todo lo vence‛. Otra tem{tica sería la importancia de la amistad frente al poder del dinero constituye una idea de plena actualidad: ‚M{s valen amigos en la plaza que dineros en el arca‛. También est{ patente en los refranes aquellas personas que enmascaran una falsa amistad en beneficio propio y que una vez que han conseguido lo que buscaban desaparecen: ‚Comida hecha, compañía deshecha‛. Además nos explican que el amor y la amistad no deben mezclarse con los negocios: ‚Entre dos amigos, un notario y dos testigos‛.
Con respecto a aquellos refranes que engloban la moralidad, intentan ensalzar las virtudes y recriminar los vicios, por lo que se citan la humildad, la templanza, la
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prudencia, la fortaleza, la esperanza, la fe y la caridad, pero también la avaricia, la envidia, la soberbia, la gula, la pereza o la ira. Se trata de advertencias, consejos, normas de conductas que nacen con el objetivo de marcar un camino de acuerdo con las creencias religiosas de la época en la que nacieron la mayoría de los refranes, lo cual no excluye que muchos de ellos sigan siendo útiles en nuestros días, como se aprecia en estos ejemplos: ‚Hombre precavido vale por dos‛, ‚En boca cerrada no entran moscas‛, ‚M{s vale maña que fuerza‛, ‚No hay mal que por bien no venga‛ o ‚Dios aprieta pero no ahoga‛.
Frente a los refranes de alcance general, se encuentran los de alcance reducido, que forman fundamentalmente cuatro grupos: los refranes temporales y meteorológicos, los laborales, los supersticiosos y los geográficos.
Siempre con el fin de servir de guía, el refranero ayuda a memorizar el paso del tiempo y ofrece múltiples predicciones o constataciones acerca de los fenómenos atmosféricos: ‚Por San Blas, la cigüeña ver{s, y si no la vieres, año de nieves‛ (Kleiser, 1945). También aporta consejos que afectan a múltiples oficios: ‚Siembra el perejil en mayo, y tendr{s perejil para todo el año‛, ‚Al invierno tabernera, y al verano panadera‛, Dios te guarde de párrafo de legista, y de infra de canonista, y de etcétera escribano, y de récipe de médico‛.
De la misma manera, aparecen también detallados las creencias y las supersticiones populares: ‚Gallina que canta como gallo, o anuncia su muerte o la de su amo‛, ‚Año bisiesto, año siniestro‛.
Los refranes permiten conocer la historia popular y la geografía del país en el que nacieron, puesto que proporcionan información acerca de sus habitantes, las características del terreno, las virtudes o defectos de las localidades, o los productos m{s notables: ‚En Salamanca, estudiantes; en Medina, plateros, y en [vila, caballeros‛; ‚Poca miel da la abeja y el buen paño se hace en Béjar‛ *Salamanca+; ‚Quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla‛.
3.2. El refrán a través de la historia