PRÁCTICAS EN TORNO AL ACCESO A LA JUSTICIA Y PERCEPCIÓN DE LA
4.2. Violencia contra las mujeres en Veracruz y en el Distrito Judicial de Cosamaloapan
4.2.1. Denuncias e impunidad Percepción de la violencia contra las
mujeres en el Distrito Judicial de Cosamaloapan
La violencia contra las mujeres en el Distrito judicial de Cosamaloapan es diversa, existe, dependiendo del municipio, violencia emocional, sexual, física y hasta
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feminicida. Las entrevistadas refirieron que han sido víctimas de violencia sexual o física, dentro de sus hogares e incluso en la comunidad, en la calle y espacio laboral.
En los datos recolectados en las entrevistas se puede observar una constante percepción de peligro de la propia integridad física y de la vida de las entrevistadas, esta situación facilitó que las mujeres tomaran la decisión de denunciar la violencia conyugal tolerada durante muchos años. Asimismo, algunas de las mujeres reportaron que cuando percibieron que los hijos eran maltratados gravemente decidieron solicitar ayuda ante algunas autoridades como el DIF y la instancia correspondiente. Las situaciones de violencia grave que ponen en riesgo la vida, en ocasiones funcionan como un aliciente suficiente para que las mujeres acudan a denunciar.
La familia o las amistades conjuntan un factor importante como referencia y apoyo, haciendo a la mujer tomar conciencia acerca de que su vida estaba en riesgo. Como señala una mujer de 35 años, originaria del municipio de Acula, “mi cuñada me orientó para acudir a la especializada (...) ya eran muchos años de violencia pero nada más me empujaba y me jalaba de los cabellos, pero ese día me rompió la cabeza con un envase de cerveza (…) ella me dijo, qué esperas mujer, que mi hermano te mate, él siempre ha sido violento no va cambiar (… ) y me acompañó a Cosamaloapan para que yo pusiera la denuncia”.
Existe una constante en los 15 municipios que comprenden el Distrito Judicial de Cosamaloapan, las mujeres no denuncian la violencia.
Versiones de las Agencias Municipales del Ministerio Público del municipio de Chacaltianguis y Tlacotalpan señalan que al menos de 15 mujeres que reciben violencia, una acude a solicitar ayuda o denunciar, lo cual confirma la tendencia que marca la Encuesta Nacional sobre Dinámicas de las Relaciones del Hogar 2011, que sólo el 14% de las mujeres víctimas de violencia acuden ante la autoridad.
Estas mujeres no han sido completamente atendidas, al menos 40% de las mujeres que acudieron ante el Ministerio Publico señalaron que no se les hizo
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caso o que la autoridad se negó a aceptar la denuncia. Esta situación crea una impunidad ante los delitos cometidos en contra de las mujeres.
La impunidad se establece cuando queda un delito sin el castigo o pena que por ley le corresponde. En el caso de la violencia contra las mujeres, gran parte de esta violencia no es denunciada, ya que se desarrolla en el espacio privado del hogar, haciendo más difícil que las autoridades tomen cartas en el asunto, y cuando ocurre en espacio como la comunidad, en ocasiones, las mujeres no denuncian por falta de conocimiento de su derecho. En el ámbito laboral la falta de denuncia tiene que ver con la preocupación de las mujeres a perder su fuente de trabajo. La impunidad deja indefensa a la víctima y fortalece al agresor:
La experiencia demuestra que mucha de la reticencia de las mujeres por denunciar es porque sienten que nada va a cambiar, que la autoridad no va actuar, que la familia y la comunidad se van a volver en su contra. O que el resultado de la denuncia puede ser más letal para ellas. (Ochoa, 2010, p. 57).
Hay dos tipos de impunidad; en primer lugar, cuando existe una solicitud de la mujer para que intervenga la autoridad y ésta no atiende a la víctima o no le da seguimiento al asunto; en segundo lugar, el tipo de impunidad en el cual la mujer no denuncia a su agresor.
En el primer tipo de impunidad ocurre una negativa de la autoridad para hacer cumplir la ley, como se señala en el apartado correspondiente, los operadores jurídicos muchas veces se niegan a atender a las víctima debido a prácticas de corrupción sistemática, clientelares y de discriminación de género, consideran que la mujer se encuentra subordinada al hombre. Así lo señalan algunas entrevistadas que se llevaron a cabo en el Distrito Judicial de Cosamaloapan, “me respondieron que para qué estaba con mi marido y no me quisieron atender”.
En cuanto al segundo tipo de impunidad, la víctima que no denuncia, las causas por las cuales no se acude a la autoridad son múltiples. Se clasifican de la siguiente forma de acuerdo con las entrevistas:
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1) Las mujeres que no acuden debido a su situación económica. El problema surge que muchas mujeres no acuden debido a que territorialmente se encuentran lejos de la Agencia Especializada de Cosamaloapan, por lo que su traslado implica un gasto económico y de tiempo que no pueden costear. En este grupo también se encuentran las mujeres que reciben violencia por parte de su pareja, pero su pareja es el proveedor económico, por lo que si denuncian se quedarían si medio de subsistencia.
2) Las mujeres que consideran que no es para tanto ir a denunciar. Tienen la idea de que la violencia que reciben es leve y por ello no es necesario acusar al agresor ante las autoridades.
3) Debido a razones graves. Las mujeres que están experimentando violencia que ponen en peligro su vida y no pueden denunciar debido al encierro que viven en sus hogares por parte de su pareja o pariente cercano.
4) Por vergüenza o por miedo a que la comunidad se entere. Cada vez menor, pero todavía existe este impedimento para no denunciar. Las mujeres que han sido víctimas de violaciones sexuales no denuncian, en ciertas ocasiones, por miedo a que se sepa que ya mantuvieron relaciones sexuales y por ser señaladas socialmente como mujeres de segunda categoría por haber perdido su virginidad antes del matrimonio. Tal como narra la hermana de una chica de 14 años que fue violada en el municipio de Carlos A. Carrillo, “mi hermana fue violada (…) pero lo primero que decían, que tuvo relaciones con el novio y que se hizo la violada (…) dicen esto porque estábamos en una fiesta como a tres calles de la casa. Ella y su novio se salieron de la fiesta como a las diez de la noche para ir por un suéter a la casa (…) en el camino unos tipos golpearon a su novio y a ella la violaron. Lo primero que decía la gente es que no había sido violada que tuvo sexo con su novio o que ya se andaba acostando con el novio (…) de la vergüenza se fue a vivir a otro
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lugar y su novio también se mudó a otra ciudad (…) mi papá se creyó los chismes de la gente y nos abandonó”.
5) Por presiones familiares. Algunas mujeres que reciben violencia por parte de su esposo no denuncian porque la familia ejerce presión sobre ellas para que soporten la violencia que reciben bajo la premisa de un dicho propio de la región, “esa cruz te toco vivir”. Ello hace referencia a que las parejas las une Dios y que no se pueden separar o que es el castigo de la mujer por haber tratado mal a algunos hombres en su juventud, (es decir, por haber sido coqueta o noviera) por eso tienen un esposo violento.
6) Por sus hijos. Algunas mujeres señalan que no denuncian a sus esposos porque no están dispuestas a dejar a sus hijos sin un padre. Las seis causas recién expuestas se obtuvieron del análisis del Distrito Judicial de Cosamaloapan, ello no quiere decir que la autoridad no deba cumplir con la obligación de hacer llegar a las mujeres los mecanismos idóneos para que ejerzan sus derechos con la finalidad de vivir una vida libre de violencia.
La tolerancia a la violencia, en los casos de las mujeres entrevistadas se sustenta en la creencia acerca de la indisolubilidad de la unión conyugal; los temores e inseguridades personales y la ausencia de redes de apoyo; y finalmente, la dependencia económica de las víctimas en relación con sus victimarios.
Una mujer de 37 años del municipio de José Azueta refirió, “yo no puedo vivir así, con un hombre tan malvado. Yo quiero que él se largue, yo me iría. Pero mi esposo sabe que no puedo largarme porque mis hijos están en la casa, y no tenemos a donde ir...” Otra creencia que permite la violencia, es la negativa a separarse del agresor, porque la mujer no desea dejar a sus hijos sin padre o estima riesgoso para ellos vivir con un padrastro.
En lo que atañe a la percepción de la violencia, las mujeres del Distrito Judicial de Cosamaloapan reconocen que existe violencia sexual, física e incluso la existencia de feminicidas en la región. Ciertos factores como la violencia social y el secuestro que se están dando en los municipios han desplazado la atención en
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la violencia contra las mujeres, en el imaginario social quedó establecido que en esa zona la violencia contra las mujeres es, más bien, baja.
Al momento de las entrevistas en el Distrito Judicial de Cosamaloapan, las mujeres demostraron tener conciencia respecto de su problema y pudieron referir desde cuándo se inició la violencia y señalaron, además, que ésta ha sido tolerada por varios años. Todas apuntaron haber tolerado la violencia hasta el punto de ver amenazada su integridad física y mental o la de los hijos. En ese momento, ellas recurrieron a alguien por ayuda.
De acuerdo con la percepción de las entrevistadas, la violencia que reciben por parte de sus parejas se atribuye a factores relacionados como la violencia vivida en la infancia, los problemas psicológicos (“loco”, “ilusivo”, “agresivo”) y problemas de adicción con alcohol o droga. Ellas consideran a sus agresores como personas sin autocontrol e imposibilitadas para cambiar. Por ello, muchas veces la agresión se realiza sin un motivo “aparente”, porque se le valora como inherente a la relación.
Una joven de 22 años del municipio de Carlos A. Carrillo señaló, “mi marido no es malo, lo que pasa que cuando no tiene su vicio (marihuana) se pone de malas, anda ansioso y peleando con todos”.
En general, las mujeres no desconocen sus derechos, una mujer de la comunidad de Los Cocos, perteneciente al municipio de Carlos A. Carrillo, beneficiaria de Oportunidades señaló, “yo conozco mi derechos y sé que hay violencia contra uno porque en las juntas de Oportunidades hay clases sobre los derechos de las mujeres (…) lo que pasa es que aquí no hay dónde acudir”.
La existencia de mecanismos como el programa Oportunidades y las campañas publicitarias han dado a la población femenina del Distrito Judicial de Cosamaloapan, un conocimiento de la existencia de sus derechos, pero de nada ha servido ya que las mujeres desconocen a dónde acudir para hacer sus derechos válidos.
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Conclusión
Después de haber analizado y expuesto todos los elementos que constituyen la presente investigación, corresponde responder la pregunta que se planteó en la introducción, ¿cuáles son las condiciones de acceso a la justicia de las mujeres víctimas de violencia en el Distrito Judicial de Cosamaloapan, Veracruz? La repuesta es; en el Distrito Judicial de Cosamaloapan, no existen las condiciones adecuadas para garantizar los derechos de las mujeres, son casi nulas las posibilidades de que una víctima de delito pueda acceder a la justicia, ya que, por principio, la mujer se puede encontrar con diversos obstáculos entrelazados simultáneamente para impedir que acceda a una justicia expedita, gratuita y no discriminatoria.
Las leyes, instituciones y operadores de justicia actúan para atender o no dejar de atender a las víctimas, de allí la importancia de observar estas tres instancias, ya que son simultáneas pero en cada una de ellas se presentan limitantes para que las mujeres accedan a la justicia.
Los obstáculos de acceso a la justicia para las mujeres de dicho distrito judicial se clasifican de la siguiente manera.
1) Obstáculo de tipo normativo, se define como el conjunto de los