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Distritos: Amalfi, Nechí, Remedios. –Fracciones: Segovia, Santa Isabel, San Bartolomé. –Distritos: San Martín, Zaragoza.

Limita al Norte con el Estado de Bolívar; al oriente con el mismo y parte del Estado de Santander; al occidente con el Departamento del Norte y el del Centro, y al sur con los Departamentos de Oriente y del Centro. Población: 17.019 habitantes.

Amalfi. –Allá por los años de 1836 á 1840, algunos trabajadores de los minerales de Riachón, en el antiguo cantón del Nordeste, los más de ellos domiciliados en Carolina, pero originarios de Rionegro, La Ceja

y otros pueblos, se propusieron fundar á Nueva Población, que hoy se llama Amalfi, entre Carolina y Remedios. Este nombre se lo dio poco después el obispo de Antioquia Dr. Juan de la Cruz Gómez Plata, en una de las visitas que hizo á la nueva parroquia, pues que ésta lo fue muy en breve, así como llegó á ser poco después cabecera de cantón, porque crecía con notable rapidéz. El jefe político, D. José María Lalinde, hizo más tarde mucho bien á esta incipiente colonia.

Los fundadores, entre los cuales se cuentan principalmente el presbítero Juan José Rojas, primer cura de almas, D. Antonio Aguilar, D. José Domingo, D. Casiano y D. Nepomuceno Botero, D. José Santamaría, D. Alberto Escobar, D. Nazario Echeverría, D. Nepomuceno Uribe, D. Esteban Alvarez, D. Vicente Mejía, D. Pedro Bernal y otros, escogieron al intento un ameno vallecito situado entre los ríos Porce y Riachón, como á 5 kilómetros de éste, y como á uno y medio miriámetro de aquél.

Recorren este valle los riachuelos Víbora, La Virgen, Guayabito y Cancán ó Riachón, corrientes de escasas aguas que, rodeando oteros y colinas en distintas direcciones, van luégo á buscarse en un punto llamado Los Encuentros, al pie de la ciudad, y juntas ya con una preciosa y cristalina fuente que allí brota, forman la corriente de la Viborita. Unida ésta un poco más abajo con la de San Agustín, riegan el valle de la Viborita, tan rico en oro como en frescos abundantes pastos, y en belleza, para ir luégo á rendir sus aguas á Riachón, como éste al Porce, rey de la comarca hidrográfica.

En aquella hermosa localidad, un tanto húmedo al principio, pero por lo demás muy aceptable, se fundó Amalfi. Sus calles, rectas y elegantes, fueron delineadas por el inteligente y benéfico extranjero Sr. Carlos S. De Greiff, á quien tantos y tan importantes servicios debe la industria antioqueña.

Los edificios, aunque no muy esmerados ni de gran valor, son hechos con algún gusto, y sobre todo aseados y de buena apariencia; todo lo cual hace que el aspecto general de la población sea simpático y alegre, propio para producir buena impresión en quien la visita. Los habitantes son hospitalarios, afables y cultos, circunstancia que agrada al viajero, quien no puede menos de interesarse por aquel pueblo joven todavía, y ya uno de los más notables del nordeste y del Estado.

Las principales industrias, que son la minería, la agricultura y el comercio, dan bastante y provechosa ocupación á los vecinos. La minería un tanto agotada, al parecer, por falta de capitales suficientes para trabajar los ricos pero costosos minerales del Porce, fue cediendo poco á poco el campo á la agricultura, mirada casi siempre con injustificable desdén por los impactantes mineros, que en su afán por obtener pronto el oro codiciado, no ven que para extraerlo tienen necesidades de alimentarse.

Agotadas las minas de menos costosa explotación, los habitantes del Distrito se han ido dando á las tareas agrícolas; y aunque los terrenos no sean muy feraces, con excepción de los del Porce, La Clara, Montebello, Pocoró y algunos bajos de Cancán, la verdad es que hoy la agricultura es la principal industria.

Hay bastantes plantaciones de cacao que empiezan á dar muy buen fruto; y en maíz, frísoles, arroz, quesos, panela y varias hortalizas, se envían cantidades considerables á Remedios, para consumo de los mineros. El comercio que hace la plaza de Amalfi con la de Medellín, en mercadería extranjeras y del país, es de bastante importancia: Amalfi es acaso de los mercados de segundo orden, el que tiene tráfico más activo.

Hoy fundan estos antioqueños en sus minas, muy grandes esperanzas. El inteligente y activo empresario Sr. Roberto B. White, Director de la Compañía inglesa del Frontino y Bolivia Limitada, hombre emprendedor y útil en todo sentido á la industria, se ocupa en organizar Compañías y en allegar medios para trabajar en grande escala los minerales del Porce; y si como es de esperarse logra su intento, Amalfi será no muy tarde un centro de riqueza muy importante, y Antioquia multiplicará considerablemente las fuerzas ya bien probadas de su vitalidad industrial.

Situada la población á corta distancia del Porce y del Guadalupe, cuya ruidosa cascada se oye de allí con frecuencia, es casi día por día visitada por las nieblas de estos ríos, que dan propiedades mefíticas á la atomósfera. A pesar de esto, el secamiento gradual y sensible del suelo sobre que está edificada la ciudad, y los desmontes en los trabajadores de minas, han ido mejorando las condiciones del clima.

El perímetro de Amalfi es de bastante extensión, y encierra, además de la cabecera del Distrito, los caseríos de Vetilla, La Gómez, San Jorge, la Clara, Rumazón y otros que han ido disminuyendo en importancia, conforme han decaído las minas que les daban vida.

La disposición orográfica es de poca significación, pues si se exceptúa la cordillera que limita el Porce al occidente, no hay por lo demás sino enmarañadas colinas cubiertas de robles y melastomáceas, de palmeras y plantas trepadoras, cubiertas á trechos por lindas flores y agradables frutas. Retozonas aves, dan, sin embargo, á aquellas selvas aspecto alegre y encantador, sin que por eso dejen de ofrecerse sitios en que la soledad más completa dé motivo á melancólicas impresiones.

Las lomas de Cancán que de paso hemos nombrado, son uno de los más bellos paisajes del Estado de Antioquia. Es aquello una serie de pequeños oteros diseminados en gracioso desorden de un circuito como de ocho á diez leguas de extensión, y que sin más punto saliente que el cavernoso cerro de la Tetona, en la fracción del Pantano, dejan ver por todas partes, desde la Mesa de Altamisal, camino de Amalfi á Remedios, el azul y dilatado horizonte de las selvas oscuras del Magdalena, del fondo de las cuales, y en dirección á San Bartolomé, se levanta majestuoso é impotente el Cerrogrande del norte, como mudo guardián de aquel desierto.

Cubierto por temporadas, aquel laberinto, de verdes y bien contorneadas colinas, de ricos y jugosos pastos en que se alimentan ganados y mulas en gran número, se asemeja en ocasiones, como se ha dicho por alguien, á un mar de esmeralda en ebullición enfriado súbitamente.

El paso del río Porce en el camino de Carolina á Amalfi, no deja de tener también algún interés para el viajero. Es un profundo recodo excavado en la roca por el río, que de repente, y como enfurecido de verse á cada paso más y más oprimido entre dientes de granito, cambia violentamente de rumbo, y como si busca en vano una salida, se estrella desesperado contra la roca que sirve de base á la montaña, y se retuerce y brama y atruena la comarca toda, y en tan ruda y tan salvaje lucha parece que se evapora, hasta perderse entre sus brumas y producir con los rayos del sol, fantásticas irisaciones que revolotean en el fondo de la caverna.

Tiene Amalfi buenas vías de comunicación, una escuela superior de varones, y dos escuelas primarias de niños de ambos sexos; y es hoy cabecera de circuito en lo judicial, y de departamento en lo político.

Población, 6.613 habitantes. –Latitud norte, 6º45´2´´. –Longitud occidental, 1º13´30´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.745 metros. –Temperatura, 20º. –Límites: confina al norte con Zea, Zaragoza y Remedios; al oriente con Remedios y San Martín; al occidente con Anorí, Carolina y parte de Santa Rosa, y al sur con Yolombó.

Nechí. –El distrito de Nechí es el más setentrional del Estado de Antioquia. Su cabecera se halla situada sobre la orilla izquierda del Cauca, precisamente enfrente de la desembocadura del Nechí; el caserío es pajizo y pobre, reducido y colocado de tal manera, que á 30 ó 40 metros hacia el oriente tiene las ondas del río, hacia arriba y hacia abajo las playas del mismo, y hacia el occidente el bosque, el cual llega hasta sus habitaciones.

No se sabe á ciencia cierta quién ó quiénes fuesen los fundadores de esta exigua población, que más que á progresar, parece haber estado destinada desde su principio á ser lo es hoy: casi nada.

Parece muy probable que á la erección de Nechí no presidiera más idea, que la de tener un punto de descanso los que navegaban en pequeñas embarcaciones el Cauca y el Nechí.

Además del caudaloso río Cauca, tiene Nechí á poca distancia, y hacia la parte occidental, la ciénaga de San Lorenzo, ya descrita, el riachuelo Santa Lucía y el caño del Barro.

Cerca del vértice del ángulo formado por la confluencia de los ríos Nechí y Cauca, hay una porción de anegadizos, conocidos con el nombre de Ciénagas del bajo Cauca, de las cuales también hemos hecho mención, y más al sudoeste, en territorio del mismo Distrito, están los riachuelos Blanca, Tamaña y Corrales. El sistema orográfico se desvanece casi totalmente en aquella parte del Estado. El territorio es rico en metales preciosos, maderas, plantas medicinales, fértiles terrenos, hermosas flores; y abunda en serpientes venenosas, jaguares, caimanes y, en general, en todos aquellos elementos con que la naturaleza acompaña en ocasiones sus mayores riquezas.

Latitud norte, 8º11´0´. –Longitud occidental, 0o38´0´´. –Temperatura, 27º. –Límites: confina al norte, al oriente y al occidente con el Estado de Bolívar, y al sur con Zaragoza y Zea.

Remedios. –El capitán Francisco Martínez de Ospina llegó al valle de Corpus Cristi y resolvió fundar en él, en 15 de diciembre de 1560, la ciudad de nuestra Señora de los Remedios. Establecido en aquel lugar, y disponiendo del trabajo de 9.000 indios de encomienda, pertenecientes á la nación de los tahamíes, el feliz y atrevido fundador se dió con empeño al trabajo de las minas, y con tanto provecho, que llegó á ser pronto poderoso capitalista.

Ausente de aquel punto, ó por muerte ó por alguna otra causa que ignoramos, fue reemplazado por el capitán Bartolomé Sánchez Torreblanca, quedando Remedios y su extensa juridicción como parte integrante de la antigua provincia de Mariquita, para ser luégo incorporada, en el año de 1647, por razones geográficas de gran peso, á la de Antioquia.

La mucha distancia del centro de esta última provincia á la comarca de que tratamos, lo malo de los caminos, la abundancia prodigiosa de los minerales y la introducción para su laboreo de muchas cuadrillas de negros africanos, su gran número de serpientes, tigres y otros animales bravíos, así como sus fiebres y otras causas, arrojaron sobre ese montañoso circuito un manto de misterio, de horror y de aterradora superstición que ha durado hasta hace muy pocos años.

Sería largo hablar de todas la fábulas inventadas, y de todos los decires que han corrido respecto á la vida singular de Da. María del Pardo ó Centeno, maravillosa explotadora de minas de aquella región; sería difícil describir todo lo que se refiere á evocaciones diabólicas hechas por los negros mineros para trastornar el juicio de los viajeros, y los cuentos de aparecidos, de duendes, de sortilegios, de brujerías, de aojamientos, de yerbas y de todo lo que se refiere á los hábitos importados del Congo, del Senegal y de Angola por los infelices obreros de raza negra, traídos violentamente para satisfacer la codicia de los europeos primero, y de los colonos americanos después. Dejando á un la do esas consejas, entraremos de una vez en lo que atañe propiamente á nuestra exposición geográfica.

El distrito de Remedios está situado al nordeste de la capital del Estado; es uno de los que componen el Departamento de su nombre, y ocupa gran extensión de territorio.

La comarca es recorrida de sudoeste á nordeste por la cordillera central de los Andes antioqueños. Esta ramificación montañosa, después de atravesar las serranías de Remedios, Sacramento, Tamr y Guamocó, y después de subdividirse en varios fuertes y contrafuertes, termina cerca de las orillas del Magdalena, en tierras de Simití.

Enfrente de la ciudad de Remedios, esta cordillera se deprime, y no forma por tanto alturas de gran elevación; lanza, eso sí, en dirección de todos los rumbos, ramales que dan al país un aspecto eminentemente cerril. Parece ser que la cordillera andina en aquel punto, y después de su levantamiento primitivo, fuese sacudida por algún cataclismo de carácter plutónico, que ofreciera como resultado una formación metafórica que contrasta con el carácter primitivo de otras montañas antioqueñas. Ese metaforismo nos parece evidente y demostrado por la calcinación de las rocas encajantes de los filones y mantas metalíferos, y por las mismas gangas de ellos.

No hay que advertir, porque se comprende, que de todas estas crestas montañosas brotan vertederos de aguas, que reunidas forman arroyos, para que éstos den lugar á riachuelos que se unen á grandes ríos.

Los ríos principales que llevan sus aguas al Magdalena, son: la parte baja del San Bartolomé, nacido en el alto del Contento, llamado impropiamente Quebrada ó Caño Regla, antes de desaguar en el gran río, y el río Otú, que vierte de la altura de Ocasito, y al cual caen los torrentes Floresta, Esperanza, Tulcán, Tías etc. Esta corriente de agua se une cerca del camino que va de la capital del Estado á la cabecera del Distrito, con el Ité, que á su vez desciende de las alturas de Monteadentro. El Ité recibe los riachuelos Tiembla, Curuná, Cárdenas, San Pedro y Miyán. En la frontera del Estado se une con el Tamar, y ya muy caudaloso desagua en el Magdalena, cerca del caserío de Bohorques.

Los ríos que llevan sus aguas al Porce y al Nechí, son: el Pocuné, nacido en Chimborazo, que lleva dirección nordeste y se une al Bagre. Recibe en su tránsito las aguas de los torrentes Ricarda, Santa María, San Miguel, la Clara y San Antonio. El río Bagre, del cual éste es tributario, tiene su origen en Nusná, y aumenta su caudal con los riachuelos Doña Teresa, San Nicolás, Puná y Guayabal. Desemboca en el Porce, debajo de Zaragoza.

Los ríos Maní y Mata reunidos, caen al últimamente mencionado.

El río Honda nace en la cordillera de los Perros, con el nombre de Paso-real, y recibe los arroyos San Agustín, Coco, Hondo, Hondahonda, Moná etc., etc.

Este río es tributario del San Bartolomé, y sirve de límite á los distritos de Remedios y San Martín. Como el relieve de las cordilleras se deprime en esta parte del Estado, de una manera notable, no se hallan en él lugares excesivamente fríos; y así puede decirse que el clima es suave en las alturas, cálido en las hondanadas, y tórrido en las cercanías del Porce y el Magdalena. La numerosa cantidad de bosques y la gran abundancia de agua, mantienen la atmósfera saturada de humedad, humedad que unida á la acción del calor, activa las emanaciones miasmáticas en las quebradas y valles, tornándolos excesivamente malsanos. Esta influencia enfermiza se pierde mucho en las alturas.

Hemos dado á entender desde el principio que el distrito de Remedios tiene caracteres físicos enteramente peculiares, y así es la verdad. Por alguna causa poco ó nada estudiada hasta ahora, hay manifestaciones naturales en los tres reinos, que podemos calificar de sorprendentes. La flora indígena es tan variada y elegante en sus fenómenos, que no es exagerado considerarla como un inmenso herbario, capaz de ocupar las observaciones asiduas de centenares de botánicos, por centenares de años; el reino mineral es tan opulento, que con razón puede este Distrito ser calificado como el emporio del Estado, y la Fauna tiene tantas y tan variadas especies, que puede ser mirada como riquísimo gabinete de zoología.

En este último reino abundan jaguares ó tigres americanos, leopardos, venados, monos, guaguas, tejones, conejos, osos hormigueros, comadrejas, ardillas, zorros, tigres gallineros, cerdos monteces, tatabros, dantas, perezosos, nutrias, ratas de agua y tierra, águilas, milanos, guacamayas, loros, pericos, soledades, colibríes, patos, pavos monteses, faisanes americanos, codornices, perdices y multitud de aves de armonioso canto y de lujoso plumaje.

Hay infinita variedad de reptiles; arañas que miden hasta cinco pulgadas de diámetro en una superficie afelpada y muy semejante al terciopelo; batracianos de enorme tamaño, y cangrejos de agua dulce. Las orugas llaman la atención por lo infinito de su número y por la temible belleza de sus formas y colores, si así puede hablarse. La familia de los coleópteros, sin entrar en lenguaje figurado, se parece por su aspecto á las prendas esmaltadas de un almacén de joyero. Los hay con vistosos penachos, y abigarrados por todos los matices que puede producir la luz en sus diferentes manifestaciones. Los lepidópteros ó mariposas, sin alcanzar á la belleza de los de Muzo, ni á la inmensa variedad de los de la región occidental dragón, cuyo cuerpo largo hasta de tres pulgadas, delgado como un esparto, con cuatro alas sedosas, grandes y finas, muestra colores brillantes, entre los cuales resalta un vivísimo azul.

Hay colmenas en las selvas y hay peces en los ríos, y entre ellos algunos de carne suave y delicada, como el jetudo ó pataló, la dorada, la sardina y el capitán.

En el reino vegetal hay, como lo hemos indicado, variadas familias y numerosísimas especies. De tan raro conjunto de yerbas, arbustos, arbolitos y árboles, pueden ser obtenidos útiles elementos para la industria y para las artes. Entre las maderas de construcción son notables: el canelo, el sajino, los laureles, cedros, cagüíes etc. Entre las de ebanistería, el amamor, el diamonte, el guayacán, el huesito, el granadillo, el nazareno y otras. Entre las palmeras, la tagua, el táparo, la chonta, la palma de vino y otras que llaman la atención por su forma, por su follaje y por lo resistente de sus fibras leñosas. Esta clase de palmeras, con el auxilio de bejucos trepadores y rastreros, son de grande utilidad para la fabricación de las habitaciones.

Hay en Remedios algunos árboles provechosos al hombre por sus jugos y frutos alimenticios, cuya enumeración sucinta haremos al hablar del distrito de Zea, por ser comunes á ambos y aun á otros del Estado que gozan de propiedades climatéricas análogas.

El terreno brinda muchos de los productos propios para el consumo diario, y peculiares á los climas cálidos intertropicales: caña de azúcar, maíz, arroz, cacao, frísoles, yucas, café, plátanos, piñas, papayas, guayabas, aguacates, naranjas, pomas etc., etc. El cultivo de las plantas para estos últimos productos de exquisita calidad, se verifica por menor, por cuanto los vecinos, más que á la agricultura, piden á la minería la satisfacción de sus necesidades, y por cuanto la ciudad de Remedios, centro de una gran explotación aurífera, atrae á los traficantes del Estado, con tal eficacia, que la actividad en los tratos y contratos, y el cambio diario de comerciantes y vivanderos que entran y salen, hacen del lugar una especie de lonja permanente.

La riqueza principal de Remedios consiste en su prodigiosa variedad de minerales. Hay en la localidad,

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