Distritos: Antioquia, Anzá, Betulia, Buriticá, Cañasgordas, Frontino, Jiraldo, Ituango, Urrao.
El Departamento de Occidente al norte con el Estado de Bolívar; al oriente con los Departamentos del Norte y de Sopetrán; al occidente con el Estado del Cauca, y al sur con el Departamento del último nombre. Población: 38.792 habitantes.
Antioquia. –Ciudad fundada con el nombre de Santa Fe de Antioquia, en noviembre de 1541, por el conquistador mariscal de campo Jorge Robledo, en el valle de Nore, cerca del Frontino. Poco más de un año después de su fundación, por temor á los indios circunvecinos ó por no parecer el sitio bastante propio, fue trasladada por Juan Cabrera al lugar en que hoy está.
La ciudad de Antioquia se halla sobre la margen izquierda del río Tonusco, á poco más de 5 kilómetros de su desembocadura en el Cauca. El valle ó llanura que la circunda, fue nombrado Arví por Robledo y sus compañeros, lugar codiciado por ellos como emporio de riqueza. Hoy se llama valle de Evéjico.
El río que baña la población, tiene sus vertientes en las cumbres de la cordillera occidental, corre por su flanco del éste, atropellado, fresco y cristalino hasta llegar á la planicie, en donde, sin perder del todo su impetuosidad, humedece y fecundiza sus vegas cubiertas de árboles frutales, entre los que descuellan gigantescos y admirables, mangos, aguacates, caimitos, nísperos, naranjos, zapotes, con variedad infinita de plantas tropicales adornadas, como de penachos encrespados, por el follaje elegante y gracioso de las palmeras. El río Tonusco fue célebre en la antigüedad por la abundancia de un pez gustosísimo llamado pataló por los conquistadores, y lo es hoy por la belleza de sus fecundas vegas.
La ciudad de Antioquia fue la capital de la provincia de su nombre hasta el año de 1826, en que por disposición del Congreso nacional se la despojó de su título y se trasladó la residencia del Gobierno á la villa de Medellín.
Desde las alturas occidentales vecinas á esta ciudad, se domina un admirable paisaje. Colocado en aquellas cumbres, el observador que dirija la vista al oriente, contemplará el curso del Tonusco, y la ciudad de aspecto ligeramente oriental esparcida por la llanura y engalanada por numerosos bosques frutales; un poco más adelante, descansará la mirada sobre las respetables curvas del caudaloso Cauca, y avanzando más, distinguirá la ciudad de Sopetrán medio velada por tamarindos y cocoteros, y luégo las crestas de la cordillera que separa el valle de Evéjico del de Medellín; á su derecha tendrá en larga extensión moles cubiertas de gramíceas, y salpicadas de trecho en trecho por bosques que vegetan sobre los flancos de la misma cordillera occidental; la hoya del Cauca; el caserío de Obregón; el de Quebradaseca; las pingües haciendas establecidas al sudoeste, y en una fertil rinconada, el distrito de San Jerónimo. Si torna la mirada á la izquierda, fuera de semejantes lomas cubiertas de gramíceas, y fuera del gracioso curso del río, divisará en las cercanías sobre la banda derecha, las poblaciones de Córdoba, Sucre y Liborina y se perderá luégo en las lejanas crestas de la cordillera, á cuyo pie está el valle de San Andrés, y en el remoto horizonte que sirve de cubierta á Sabanalarga, Valdivia y Cáceres.
La ciudad de Antioquia properó tan rápidamente después de su fundación, que bien podemos asegurar que no es hoy más interesante que lo fue medio siglo después de su existencia. Fuera de algunos conquistadores domiciliados en ella desde el principio, fue poblada poco después por distinguidas familias españolas atraídas por la fama de su riqueza.
La población está construida á pocos metros de altura sobre el nivel del Cauca, en un plano ligerísimamente inclinado con dirección de occidente á oriente; sus calles son tiradas á cordel, y de regular anchura las más de ellas; sus edificios, un tanto parecidos á los de las ciudades viejas del alto valle del Cauca, exceptuando los de construcción moderna, de aspecto majestuoso y casi monumental; tiene varios templos más, algunas capillas y un hospital bastante bien servido. Antioquia descansa sobre tres mesetas: la
llamada barranca está cercana al Tonusco, y su caserío en general es pajizo. Antes estaba cubierto el campo que la rodea, por huertos sembrados de cacao, palmeras, caña de azúcar, y regado por un copioso arroyo, como para formar gracioso panorama, visto desde la segunda. Esta encierra lo más importante de la población, sus calles principales están dispuestas de occidente á oriente, y atravesadas por diversas callejuelas laterales. En ella está la catedral con su hermosa plaza adornada por una fuente pública en el centro, por árboles que brindan dulce fruto á los transeúntes y dan sombra á los que concurren á los mercados diarios. En la misma plaza están situadas la casa municipal y las cárceles del circuito.
La ciudad, vista desde el descanso de la loma Esperanza, tiene la figura de un ángulo cuyo vértice está en el punto llamado Glorieta. Sus lados forman dos calles, de las cuales la del su se bifurca en la bella plazuela de Chiquinquirá, sombreada por sus tres lados con mangueros y palmeras, que dan principio á otra calle que sigue por las estancias hasta la ribera occidental del Cauca.
En esta calle se hallan establecidas la cárcel de mujeres y la telegrafía, así como el Hospital de Caridad, fábrica capaz de contener separadamente las enfermerías de ambos sexos, construida toda de cal y piedra, y cedida para tan santo objeto por la piadosa matrona Da. María Francisca Ferreiro.
En la calle norte está situado el Colegio Seminario de San Fernando, establecido por el ilustre y nunca bien lamentado Obispo D. Juan de la Cruz Gómez Plata. Por muerte de esta prelado, el establecimiento decayó casi en absoluto, y si hoy existe se debe á los esfuerzos del benéfico y patriota ciudadano Dr. José María Martínez Pardo.
La calle central, la más recta y ancha, donde se ven los mejores edificios, corta la plazuela de la capilla de Jesús Nazareno, edificada interior y exteriormente al gusto moderno y adornada con dos palmeras elegantes que se elevan como columnas de orden dórico en los extremos del atrio, y va á concluir en el cementerio, cuyo frontis tan sencillo como hermoso forma un triángulo perfecto.
Puede asegurarse que Antioquia está hoy en época de notable decadencia, debida esta circunstancia á causas sumamente complexas, entre las cuales debemos señalar la extinción del cultivo del cacao, que constituía antes su mayor riqueza, la traslación de la capital del Estado á la ciudad de Medellín y la desmembración de su antes opulento obispado.
Las tierras aledañas á esta antigua capital, son en parte propias para la agricultura y en parte para la minería; pero en Antioquia, como en casi todas las poblaciones probadas por alguna calamidad pública, la enfermedad llamada mancha, que ha destruido los cacaotales, ha producido también, con la pobreza de los habitantes, algún desfallecimiento moral seguido de falta de actividad. Antioquia, sin embargo, tiene un porvenir seguro y una esperanza de regeneración por su vecindad á la costa atlántica. Un buen camino en esa dirección podrá no sólo salvarla, sino centuplicar su anterior importancia.
Al sur de la ciudad desemboca en el río Cauca los riachuelos siguientes: Joanes, que riega el cortijo de Obregón y nace en el punto de la Chiquita; y más allá, formando límite con el distrito de Anzá, el Anocosta, que viene del cerro Plateado ó Frontino y se une con el de Noque, que nace en la cordillera de Urrao ó Canalón-oscuro. En las orillas de ambas corrientes se elaboran varias y abundantes salinas que producen exquisita sal, de la que se provee el Departamento.
Casi enfrente del Aurra confluye al Cauca el río Tonusco, que surte de agua para todos los usos á la población. Este río nace en el alto Alegría, una de las protuberancias más notables de la cordillera que separa las aguas que van al Cauca de las que se derraman en el río Atrato, y en su curso recibe los riachuelos Puná, Pená, Pescado y otros de poca importancia. Tienen todos su origen en las ramificaciones de la cordillera mencionada. Al norte corre el riachuelo Chorquiná, único de los que bajan al gran receptáculo del valle por esta parte.
Son fracciones de Antioquia: Indro, Anocosca, Barahona, Espinal, Tonuscoarriba, Goyás y Pescado. De ellas, Anoscosca y Tonuscoarriba son las más importantes. Tiene además muchos caseríos, y tanto en ellos como en las fracciones hay terrenos muy propios para la agricultura, y como consecuencia forzosa, establecimientos de dehesas, cultivo de granos, de hortalizas y de árboles frutales.
Antioquia ha dado á Colombia algunos personajes dignos de honroso recuerdo: D. Pedro Arrubla, mártir de la Independencia; D. Juan Esteban Martínez, nobilísimo ciudadano y filántropo infatigable; el general Juan María Gómez, hábil guerrero, diplomático distinguido y estadista aventajado; D. Manuel del Corral, valiente guerrero en sus mocedads, diestro agricultor en su edad provecta, de ameno trato, y caballero cumplido; el Dr. Juan Esteban Zamarra, matemático insigne y admirable jurisperito; Bernardino Hoyos, hábil médico y literato distinguido; Cayetano Villa, Pablo Pardo, José Fernando Uruburu, José María Ortiz etc.
Entre los torrentes que constituyen su parte hidrográfica, mencinaremos como principales los siguientes: el riachuelo Noque, limítrofe entre este Distrito y el de Antioquia, y que desemboca en el Cauca arriba de la Hacienda de Obregón; sigue hacia el sur el de Puria, que tiene su origen en la loma de Winter y cae al Cauca un poco al norte del pueblo; viene luégo la Niverengo, vertiente de la misma cordillera y tributaria del Cauca hacia el sur. Van á continuación, Quiuná, Purco y San Mateo. Al San Mateo se une el Quebradona, y juntos forman un raudal considerable. El Sabaleticas y el Higuerón caen al Cauca hacia el extremo del Distrito, y todas esta agua tienen dirección aproximada de occidente á oriente.
El Distrito medía 2 ½ miriámetros, antes de la erección de Betulia, á lo largo del río, es decir, en su parte oriental, y algo más de 3 de oriente á occidente hasta el alto de San José, la cima más elevada de la cordillera en aquella parte.
El territorio es en lo general muy arrugado; mucha parte de él se compone de lomas que producen buenos pastos para ganado vacuno y para criaderos de mulas. La parte alta de la montaña es feraz y buena para la agricultura.
Los edificios públicos para la administración de justicia, la educación popular y el culto religioso, se hallan en mal estado.
Población, 5.066 habitantes. –Latitud norte, 6º8´15´´. –Longitud occidental, 1º50´0´´. –Altura sobre el nivel del mar, 800 metros. –Temperatura, 25º. –Límites: confina al norte con Antioquia; al oriente con Evéjico y parte de Heliconia; al occidente con Urrao, y al sur con Betulia.
Buriticá. –Llegados á este Distrito, creemos de nuestra obligación describirlo con pocas variaciones, tal cual nos ha sido comunicado por nuestro inteligente amigo el Sr. Victor Pardo.
Betulia ó San Mateo. –El territorio de este Distrito se consideró como fracción de Anzá hasta el año de 1883, en que la Asamblea legislativa del Estado resolvió elevarlo á entidad municipal independiente.
Varias casas establecidas en las cercanías del riachuelo San Mateo y habitadas por algunos vecinos con el fin de beneficiar la rica salina que lleva el nombre del río, han venido á formar la cabecera del Distrito.
Lo que sobre Anzá hemos dicho acerca de la configuración del suelo, es aplicable á Betulia; y para no alargarnos en lo que á él se refiere, terminaremos manifestando que el paraje ha venido á ser célebre por el hallazgo de restos fósiles pertenecientes á un enorme mastodonte, restos que se conservan en el museo de Zea.
Los productos de la salina y los de la agricultura son la base de subsistencia para los habitantes. La población queda comprendida en la de Anzá.
Límites: confina al norte con Anzá; al oriente con Heliconia; al occidente con Urrao, y al sur con Concordia.
Buriticá ha conservado el nombre de un antiguo cacique que lo gobernaba al tiempo del descubrimiento del país. Llamóse al principio Castilla de oro por la riqueza de sus minerales. El pueblo está situado en una ceja angosta y pendiente que se extiende de sur á norte y entre los estribos de más de quince lomas que lo rodean, de tal manera que cuando se desciende á la población, no se comprende por dónde se entró ni por dónde pueda salirse. Tal es el laberinto que forma esa multitud de encrucijadas.
El terreno que lo rodea no tiene ningún cultivo, porque sus faldas son áridas, no tanto por su naturaleza cuanto por falta de agua, pues la ponblación apenas puede proveerse para las necesidades más
premiosas, de dos escasos manantiales situados al occidente y al oriente del pueblo. Em compensación de tal escasez, el agua del primer manatial es saludable y deliciosa.
Hubo un tiempo en que la industria de los habitantes era la minería, y entonces gozaba Buriticá de alguna holgura; pero denunciadas todas sus minas por una Sociedad, se prohibió el trabajo. La Sociedad tampoco las puso en labor, y hoy se ha perdido hasta la memoria de los puntos en que según la tradición, la española Da. María Centeno extrajo grandes riquezas, las cuales fue á disfrutar en su patria. Aun se ve el portentoso acueducto que hizo construir esta señora para el trabajo de sus minas, atravesando despeñaderos y faldas por más de uno y medio miriámetros.
Privados los habitantes del trabajo minero, se dedicaron á tejer sombreros de paja de iraca, y actualmente es ésta la principal industria, la cual da una renta á la población, que sube á más de mil pesos mensuales. Este capital vuelve á salir con creces por alimentos y mercaderías. Si esta industria sedentaria se ejerciera por mujeres y personas inhábiles, la riqueza de sus habitantes sería positiva, mas ejercida por riqueza de sus habitantes sería positiva, mas ejercida por brazos robustos, como lo está ahora, su prosperidad siempre será precaria.
Los límites de este Distrito son: la cordillera del Atajo hasta el morro de San Julián y cordillera de Monos; de ésta á la cordillera del camino real que sigue para Peque hasta el alto del Viento, siguiendo la cordillera del canalón del Purgatorio; canalón abajo hasta el río Cauca; éste arriba á la boca de Quebradaseca: ésta arriba al caserío de Cativo, siguiendo la montaña por el camino que conduce á los distritos de Jiraldo y Cañasgordas.
De la cordillera del Atajo nace el riachuelo Remago, que entra en el Clara, y éste nace en la cordillera Chusí, desemboca en el Cauca, y lo forman los arroyos Tabacal, Untí y Remango.
El riachuelo Naranjal nace en la cordillera de San Andrés y Maruchenga, y son sus tributarios Pavón y San Lino. Se une luégo en el punto Las Cuatro con el riachuelo Las Tapias formado por San Cipriano, Chiquita y Monos, y aumenta sus aguas con los torrentes Viento, Norobá y Papayo, para desembocar en el Cauca.
El riachuelo Tesorero lo forman Colchón, San Agustín, La Mina é Higabra, que nacen en el alto de San Antonio, y en un solo cuerpo llegan al Cauca.
Tiene Buriticá las siguientes fracciones: Higabra, de temperamento cálido: su terreno produce caña de azúcar, cacao, café, plátano, maíz y demás frutos propios de tierra caliente; Tesorero, á la orilla occidental del río Cauca, á que está unido el caserío Fortuna, donde en tiempo de verano se lava oro en la ribera del río, y que produce todos los frutos de temperamento cálido; untí y Pea, situadas al norte de la población, que, además de las producciones tropicales, tiene buenas dehesas para la cría de ganados. Sus habitantes se han dedicado á tejer sombreros, y sus terrenos permanecen casi sin cultivo. Hacia el norte de las fracciones
anteriores está la del Tabacal, que goza de clima templado, de aguas abundantes y de terrenos propios para la agricultura, sin que sus moradores quieran aprovecharse de estas ventajas naturales.
Población, 3.450 habitantes. –Latitud norte, 6º31´45´´. –Longitud occidental, 1º57´0´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1,650 metros. –Temperatura, 20º. –Límites: confina al norte con Ituango; al oriente con Liborina; al occidente con Jiraldo y Cañasgordas, y al sur con Jiraldo y Antioquia.
Cañasgordas. –En el sitio en que hoy está la cabecera de esta Distrito, había gran cantidad de indios belicosos pertenecientes á la nación Catía, cuando entraron los primeros expedicionarios españoles.
Después de la Conquista, los indígenas escapados á la matanza general permanecieron abrigados en los bosques, viviendo como antes, y el territorio, á la par que desconocido, cultivado apenas para los escasos plantíos de los salvajes.
Don Cayetano Vuelta Lorenzana, Gobernador español, fundó este Distrito hacia el último tercio de siglo pasado. La fundación se hizo con vecinos tomados entre los mismos indígenas; pero éstos, á medida que fueron poniéndose en contacto con gente más civilizada que ellos, abandonaron el campo, se internaron en las espesas selvas vecinas y extendieron sus habitaciones, como tribus nómades, hasta los nacimientos de los ríos Sinú y San Jorge. Quedan todavía algunas parcialidades en territorio del Frontino, que conservan sus viejas costumbres y que se ponen rara vez en comunicación con la raza pobladora del resto del Estado, cuya lengua hablan sólo algunos varones, pues su aprendizaje está rigurosamente vedado á las mujeres.
Al principio, los habitantes de Cañasgordas fueron tributarios, condición que desapareció felizmente por influjo dela libertad. Todavía algunos descendientes de los primeros salvajes con quienes se hizo este establecimiento, quedan mezclados con gente libre de la que de otros lugares del Estado ha ido para allá en busca de terrenos de cultivo. Las personas que con tal intención han obrado, han hecho bien, pues las tierras de Cañasgordas son de una feracidad imponderable. Todos los productos naturales correspondientes á su latitud, se crían allí con profusión: la caña de azúcar es robusta y jugosa; el algodón se multiplica aun en los bosques espontáneamente; los veneros metalíferos son ricos y variados; pero sobre todas las producciones descuella la del maíz, siendo tan aventajada la abundancia de sus cosechas, que recientemente, cuando los campos han sido desolados por la plaga de la langosta, el sobrante ha sido suficiente para proveer á los distritos vecinos, especialmente al de Antioquia. Con mejores vías de comunicación y con más tráfico, la agricultura sería practicada provechosamente, la explotación de sus copiosos minerales daría optimos rendimientos, y la riqueza local quedaría asegurada. Hoy por hoy, los habitantes de Cañasgordas viven de la agricultura, de la cría y ceba de cerdos, y de los trabajos mineros en
reducida escala. La cabecera del Distrito conserva aún la fisonomía de los pueblos indígenas, aspecto que será bien borrado por la llegada de nuevos vecinos del interior del Estado.
La configuración física del territorio es montañoso, por causa de subdivisiones de la cordillera occidental colombiana, la temperatura de sus diversos sitios varía en razón de la altura sobre el nivel del mar; y además de los ríos Herradura y Cañasgordas, el territorio está bañado por las aguas que corren en el cercano distrito del Frontino, como se dirá á su tiempo.
La cordillera que separa el río Herradura del Norte, nacida en la masa principal de la cordillera