Sidi Said, cerca de Sidi Kasem, se encuentra a mitad de camino entre Gilda (Rirha) y Volubilis Sus ruinas se extienden unas dos hectáreas La
B. Bajo el dominio de Roma.
6. Desajustes: las incursiones mauritanas en la Bética.
La provincia no disfrutó ininterrumpidamente de la pax romana. Varios disturbios se lo impidieron, pero destacan por encima de todos las incursiones de los mauros en la Bética durante el siglo II d. C.1120. Las fuentes literarias que aluden a estos hechos son muy parcas y se reducen a los escasos datos recogidos en el compendio que es la Historia Augusta1121.
Tampoco existen demasiadas evidencias epigráficas si bien entre los pocos epígrafes que se refieren a esta invasión destacamos el más reciente procedente de Lliria1122 y que por sus características puede fecharse, igualmente, en la segunda mitad del siglo II d. C.1123.
La primera incursión en Hispania se produce en el año 1711124. La conducción de las hostilidades para repeler la invasión fue encomendada a un legado llamado C. Aufidio Victorino, lo cual impidió que Septimio Severo, futuro emperador, pudiera incorporarse a su cuestura en la Bética. El legado contó con el apoyo de algunas tropas venidas de fuera como muestra la carrera de L. Julio Vehilio Grato Juliano1125.
1120 - Thouvenot, R., “Les incursions des Maures en Bètique sous le regne de Marc-Aurele”.
REA. 41, 1939, p. 20-ss; Fernández Chicarro, C., “Inscripciones alusivas a la primera invasión de
moros en la Bética, en el siglo II de la era”. Actas del I CAME. Tetuán, 1954, pp. 413-ss; Santos, S., “Las invasiones de moros en la Bética del siglo II d.n.e”. Gades, 5, 1980. pp. 51-ss; Arce, J., “Inestabilidad política en Hispania durante el siglo II d. C”., AespA, 54, 1981, pp. 105-ss; Idem.,
España entre el mundo antiguo y el medieval. Madrid, 1988, pp. 33-ss.
1121 - Marco Antonino: XXI,1: “Cuando los mauritanos estuvieron apunto de devastar todo el
territorio de las provincias hispanas, sus legados culminaron con éxito la guerra”; Severo: II, 3-
4: “Después de ejercer dicha magistratura recibió por sorteo la cuestura de la Bética y desde
aquí se dirigió a África para poner en orden su situación familiar tras la muerte de su padre. Pero mientras se encontraba en África le fue recomendada Cerdeña en lugar de la Bética, porque los mauritanos saqueaban la Bética”.
1122 - Corell I Vicente, J., “Inscripción inédita de LIiria (Valencia)”. AespA, 57, p. 178: L(ucio)
Cornelio L(uci) f(ilio) G(aleria tribu) Potito / honor(ibus) aedil(iciis) functo qui p(rimus) p(ilus) / in bello / maurico peri(i)t. L(ucius) Cor(nelius) / Valerianus et Ful(via) / Zosime fil(il) piisimo.
1123 - Asorey, García, M., “Fuentes epigráficas alusivas a la invasión de Mauri en la Bética
durante el reinado de Marco Aurelio”. Actas del II congreso internacional del “Estrecho de
Gibraltar, Ceuta, 1990 (1995).
1124 - Guey, M., “La date de la naissance de l’empereur Septime Sèvère d’après son horoscope.”
BSAF, 1956, pp. 33-35; Alföldy, G., “Bellum Mauricum”. Chiron, 15, 1985, pp. 91-109. Sin
embargo Perea Yébenes, señala que los acontecimientos se produjeron en el año 170 d. C., (Hispania romana y el norte de África. Ejército, Sociedad, Economía, Sevilla, 2003, p. 35).
1125 - CIL. VIII, 31856: <pro(urator) Aug(usti) e>t para<ep(ositus)> vexillationis per Achaiam
Sin embargo Perea Yébenes1126 señala que fueron expulsados
solamente con la ayuda de la legión VII Gemina, la única q estaba estacionada en Hispania en esa fecha. Los problemas debieron acabar en el año 173 d. C., o incluso antes; el libramiento de un diploma1127 a un gregalis en 13 de Mayo
del año 173 localizado en Cerdeña indicaría que la calma habría vuelto a Hispania1128. Benabou relaciona esta primera invasión de los Mauros en la
Bética con dos hechos, la construcción de muralla de Volubilis en el año 168 y el tratado romano-macenita/bacuato del año 173/1751129. Pero según Rebuffat1130 la muralla de Volubilis fue diseñada mucho antes y su construcción es la culminación de un proyecto urbanístico que requirió muchos años para llevarlo a cabo.
La segunda invasión tuvo lugar pocos años después, en el año 1771131. Sin embargo Perea Yébenes1132 señala finales del año 173 como fecha de la segunda incursión maura en la Bética. Está incursión conocida a través de dos inscripciones procedentes de Itálica1133 y Singilia Barba1134, fue reprimida por
Gaius Vallius Maximianus cuando era Procurator Mauretaniae Tingitanae1135. No obstante Castillo, rechaza la existencia de una segunda incursión del año 175, basándose en el hecho de q en el año 176 existe ya un
1126 - Perea Yébenes, S., Hispania romana y el norte de África...., p. 35. 1127 - CIL. XVI. 127.
1128 - Benabou, M., La resistance africaine a la romanisation..., p. 150. 1129 - Benabou, M, La resistance africaine..., pp. 145-7.
1130 - Rebuffat, R, Enceintes urbaines et insecurité..., pp. 501-522.
1131 - Asorey, M., “Fuentes epigráficas alusivas a la invasión de mauri en la Baetica durante el
reinado de Marco Aurelio”, Actas del II congreso Internacional, el “Estrecho de Gibraltar”, Madrid, 1995, p. 256.
1132 - Perea Yébenes, S., Hispania romana y el norte de África..., p. 35.
1133 - CIL. II. 1120: “C(aio) Vallio / Maximiano / proc(uratori) provinciar(um) Macedoniae
Lusi/taniae Mauretan(iae) Tingitanae fortis/SIMO duci / res p(ublica) Italicens(ium) ob / merita et quot(!) / provinciam Baetic(am) / caesis hostibus / paci pristinae / restituverit(!) // dedicata anno / Lucini Victoris et / Fabi Aeliani Iiviror(um) / pr(idie) Kal(endas)
Iunuar(ias!)” Thouvenot, R, (“Les incursions des Maures en Bétique sus Marc-Aurèle, REL,
41, 1939, pp. 20-28) sitúa está inscripción hacia el 176-178; Fernández Chicarro, C,
(Inscripciones alusivas a la primera invasión de moros en la Bética en el siglo II de la Era”, I
CAME, 1954, pp. 419-423) la sitúa hacia el año 161-169; por su parte D’ors Álvaro,
(“Observaciones al testo de la Oratio de petiis gladiatorum minuendis”, Emérita, 18, 1950, pp. 328-329) sitúa la magistratura de Lucini Victoris et Fabi Aeliani en el año 172.
1134 - CIL. II. 2015.
gobernador senatorial, Cornellius Anullinus y por tanto ya no debía de existir el peligro exterior1136.
Frèzouls y Romanelli1137, rechazan la idea que apunta que fueron los
Baquates que interrumpieron en la Bética, y sus investigaciones han apuntado hacia los Mauros de la costa rifeña como autores de los disturbios en Hispania. Según Rachet1138, la zona del Rif estaba ocupada por poblaciones sedentarias y por algunas tribus montañosas trashumantes. Sigman1139, por su parte cree que la
tribu más importante que habitaba en esa región era la de los Zegrenses, tribu montañosa seminómada situada, según Ptolomeo, en el Sur del macizo rifeño, al Este de Banasa1140.
Según Euzennat, estas invasiones no debieron constituir simples golpes de mano de rifeños, sino consecuencia de un movimiento surgido del sur de la provincia1141. Pero en estas fechas según Gozalbes1142, la Tingitana se hallaba en calma, y las tribus indígenas más poderosas estaban en relación amistosa con los romanos. Añade que es muy posible que, precisamente debido a los acontecimientos, la administración romana realizara un esfuerzo diplomático para mantener buenas relaciones con las tribus del entorno1143. La diplomacia en estos casos trataba de aislar el movimiento de las poblaciones septentrionales que habían atacado las Hispanias, en especial la Bética. Así pues, las razones de estas devastaciones no están claras y no se conocen, pero se sabe que los Mauros constituyeron para Hispania y particularmente para la
1136 - Castillo, C., Prosopographia Baetica, Pamplona, 1965, p. 55.
1137 - Frèzouls, E., “Rome et la Maurètanie Tingitane: un costat d’èchec?”. Ant. Afr, 16, 1980,
pp. 65-93; Idem, “Les Baquates et la province romaine de Tingitane”. BAM, 2, 1957, pp. 65-116; Idem, “Inscriptions nouvelles de Volubilis” I, MEFR, 1953, pp. 139-172; Romanelli, P., “Le iscrizioni Volubilitane del Baquati e i rapporti di Roma con la tribu indígena dell’Africa”.
Homenaje a Albert Grenier III. Col. Latomus, 58, 1962, pp. 1347-1366; Gozalbes, C.-E.,
“Tumultus y resistencia indígena en Mauretania Tingitana (Siglo II)”, Gerión, Vol. 20, n,º 1, 2002, p. 480.
1138 - Rachet, M., “Rome et les berbères. Un problème militaire d’Auguste à Diocletien”.
Latomus, 110, 1970, pp. 24 y 27.
1139 - Sigman, M. C., “The romans and the indigenous tribes of Mauritania Tingitania”. Historia,
26, 1977, p. 435.
1140 - Ptolomeo: IV, 1, 5.
1141 - Euzennat, M., Le limes de Tingitane. La frontière mèridionale, París, 1989, p. 384. 1142 - Gozalbes, C.-E, Tumultos y resistencia indígena..., p. 482.
Bética un peligro continuo1144. Las proximidades de las costas de Hispania
favoreció estas expediciones, sobre todo cuando las condiciones exteriores y interiores parecían favorables. Las consecutivas irrupciones de Mauros en la Bética introducen un elemento nuevo en las relaciones hispano-mauritanas. La provincia africana aparece en este momento como una fuente de inestabilidad para la Bética y este hecho marcará definitivamente las relaciones indicando de forma clara el papel de seguridad que para la Península puede tener la Tingitana, marcando este nuevo papel el futuro destino de la provincia africana.
La crisis provocadas por las invasiones obligaron a multiplicar las defensas en la Mauritania, alrededor de zonas e incluso alrededor de ciudades1145. Baradez1146 indica que el limes debía estar integrado en un complejo en el que participasen las organizaciones militar, administrativa e hidráulica, con lo que el Estrecho se convierte en un limes ideal. Una vía que uniese los distintos puntos defensivos, multiplicaría la eficacia defensiva del Estrecho como enorme foso y protegería a la Bética no solo de auténticas invasiones, sino también de esporádicos actos de piratería contra las costas andaluzas, dada la progresiva decadencia de la escuadra romana1147. Así Tingitana era una zona de defensa entre la Bética y las tribus insumisas del sur de Mauritania, cuando el emperador Diocleciano decretó el repliegue1148.
Carcopino1149 y Euzennat1150, indican que la Tingitana de Diocleciano, una vez reducida, perdidas sus comunicaciones terrestres, no pudo significar para Roma otra cosa más que un limes de protección a Hispania. En el mismo sentido, según Seston, cuando Maximiano fue enviado al sur de la Bética, a finales del siglo III, ya se percató de la importancia de
1144 - Thouvenot, R., “Les relations entre le Maroc et l’Espagne pendant l’antiquite”. I CAME,
Tetuán, 1953 (1954), pp. 381-386; Balil, A., “Tres aspectos de las relaciones hispano-africano en época romana”. I CAME, 1953, (1954), pp. 387-404.
1145 - Ponsich, M., “Contribution à l’Atlas archèologique du Maroc: region de Tánger”. BAM, V,
1964, pp. 283-284. señala la existencia de un “microlimes” de defensa alrededor de Arcila y otros alrededor de Tánger.
1146 - Baradez, J., Deus misions de recherches sur les limes de Tingitane..., p. 288 y ss. 1147 - Courtois, C., Revue historique, CLXXXV, 1939, p. 17 y ss y 225 y ss.
1148 - Cagnat, R., L’armèe romaine de l’Afrique, París, 1913, t. II, p. 253. 1149 - Carcopino, J., Le Maroc antique..., p. 248.
Tánger y de la costa sur del Estrecho, para el control y vigilancia de las tribus1151. Las autoridades romanas aplicaron en Tingitana un sistema de
defensa basado en las colinas y los valles fluviales. El limes estaba apoyado sobre la vertiente meridional de Zerhoun, reforzado aquí por cuatro potentes fortalezas, donde Tocolosida y Aïn Schkour, respectivamente a cinco kilómetros al sur y a tres kilómetros al norte de Volubilis, protegían este último puesto. El limes sigue después las líneas de altura que permitieron vigilar las ricas mesetas del Saïs.
También en el lado occidental el importante centro de Sala contaba con un complejo dispositivo de defensa. Al sudoeste de la aglomeración urbana fue establecido un campamento militar. La Kasbah del jardín de los Udais pudo estar ocupada por un puesto romano1152. Al sur de la ciudad, un vasto territorio era defendido por un barchium compuesto por un muro y un foso que va desde la playa hasta el Abu Regrea1153. Puestos de vigilancia controlaban visualmente otros sectores. Ad Mercuri, más al sur aún, supervisaba todo este espacio. El dispositivo fue reforzado mediante patrullas que circulaban por un enorme territorio1154.