CAPÍTULO I : LOS ESTADOS INDÍGENAS NORTEAFRICANOS Y LA PRESENCIA ROMANA
3. La guerra de Iugurta y sus consecuencias.
En los convulsos momentos posteriores a la década graquiana las tierras africanas verán proyectarse sobre ellas las luchas entre populares y optimates163. La declaración de guerra entre la República y el rey de
158 - Sal: Iug, IX, 2.
159 - Bouchnaki, M., Jugurtha..., pp. 174-175; Nicolet, C., Roma y la conquista..., p. 505; Decret,
F y Fantar, M., L’Afrique du nord dans l’antiquité..., pp. 124-125.
160 - Nicolet, C., Roma y la conquista..., p. 505; Decret, F y Fantar, M., L’Afrique du nord dans
l’antiquité..., pp. 124-125.
161 - Sal: Iug. XVI, 4.
162 - Tarradell, M., Marruecos púnico..., p. 281; Nicolet, C., Roma y la conquista del
mediterráneo..., p. 505; Decret, F y Fantar, M., L’Afrique du nord dans l’antiquité..., p. 125.
163 - Fredouille, J.-C., Diccionario de civilización romana, Larousse Planeta, Barcelona,
Numidia fue causada por la intervención implacable de los romanos en los asuntos de la sucesión en el trono además de por la expansión económica y la ansiedad de los hombres de negocios en las ciudades del reino por controlar todos los productos, especialmente los cereales, que eran la base de la alimentación de las indígenas. En el año 112 asistimos a un acto desesperado de defensa164.
El Bellum Iugurthinum de Salustio es nuestra principal fuente de documentación junto a los escasos pasajes que se conservan en los relatos de Apiano. Resulta difícil hacerse idea de la concatenación de los hechos, por cuanto que Salustio nos ha dejado un relato muy selectivo, con omisiones y vacíos en el espacio y en el tiempo, añadiendo que es muy parco en cuanto a las precisiones geográficas165. Según Kotula esta guerra atestigua la primera y la última tentativa de oposición armada de los reinos africanos a la anexión romana166. El asesinato de Adherbal y de un grupo de Itálicos hizo la guerra inevitable. En esta contienda tomarán carta de naturaleza dos nombres claves para comprender la crisis de la República, C.Mario y L.Cornelio Sila.
Con Salustio167 nos encontramos el reino de Mauritania en plena guerra de Iugurta. El trono esta ocupado en estos momentos por Boco: “En
el momento de la guerra de Iugurta todos los Mauros estaban bajo la autoridad del rey Bocchus, desconocedor del pueblo romano excepto de su nombre, y no teníamos relaciones pacíficas o de hostilidad”.
A finales del siglo II a. C., había entonces sólo un reino de Mauritania y Boco ha sido el único rey y era “desconocedor del pueblo romano”168.
Salustio no es exacto porque en el mismo sentido Estrabón169 atestigua,
basándose en Posidonius, la oposición llevada a cabo por los amigos del rey
164 - Kotula, T., “Les africaines et la domination de Rome”. DHA, 1976, p. 338; Picard, G.-Ch.,
La civilisation de l’Afrique romaine, París, 1990, pp. 48-49.
165 - Tiffou, E., “Salluste et la géographie, en Littérature greco-romaine et géographie
historique”, Mélanges R. Dion, París, 1974, pp. 151-154.
166 - Kotula, T., Les africaines y la domination..., p. 338. 167 - Sal: Iug, XIX.
168 - Gozalbes C.-E., La imagen de los Mauris en Roma (Siglos III-II a. d. C.)..., pp. 50-51. 169 - Estrabón: 2, 3, 4
contra el proyecto comercial de Eudoxio de Cícico170: “Pero los amigos de
Bocchus presionaron en contra, inspirándole el temor de que el país fuera fácil de atacar si se enseñaba el camino a extranjeros que quisieran combatirlo”.
Desanges sitúa este hecho hacia el año 111-110 a. C.171. Para este autor el territorio bajo dominación romana que Eudoxio ganó para embarcarse hacia Iberia no es evidentemente Utica, como cree Carcopino172, ni incluso Rusicade, según una sugerencia de Cary y Warmington173, pero sí puede ser Tánger. Es decir al comienzo de la guerra de Iugurta los mauros rechazaron el proyecto de Eudoxio porque no se trataba solamente de un asunto comercial174.
Por su parte Decret y Fantar, señalan que apenas se pueden creer las palabras de Salustio, porque no puede ser ajeno al conflicto surgido entre Sífax y Massinissa, Baga tenía que tener contacto con Roma, ya fuera directamente con Escipión o con sus colaboradores en Hispania, o bien a través de la mediación de Massinissa. El progreso del rey Masilio, su subida y el final trágico de Sífax no debieron dejar el rey mauritano indiferente. Se puede decir entonces según los mismos autores que entre Mauritania y sus reyes de una parte y los romanos vencedores de Sífax y protectores de Massinissa, por otra parte, las relaciones directas o indirectas existían al menos desde el reino de Baga175.
Bajo el reino de Boco I, la frontera oriental del reino ha sido desplazada hacia el Este, incluyendo una buena parte de los territorios Masesilios que pertenecían a Iugurta; fue la recompensa por la ayuda prestada a los romanos. Si los romanos aceptaron ceder todos estos territorios al rey de Mauritania fue seguramente porque deseaban todavía
170 - Rahmoune, E., “Les périples de Poseidonius et d’Eudoxe de Cyzique et les contraintes de
la navigation en occident”, L’Africa romana, XIV, Vol. I, 2000, p. 113.
171 - Desanges, J., Recherches sur l’activité des méditerranéens aux confins de l’Afrique (VI
siècle av. J.- C. IV siècle ap. J.-C.) (Coll de l’école française de Rome), París, 1978, p. 153.
172 - Carcopino, J., Le Maroc antique..., p. 157.
173 - Cary, M y Warmington, E., Les explorateurs du l’antiquité, París, 1932, p. 145. 174 - Jodin, A., Volubilis regia Jubae, París, 1987,p. 304; Majdoubi, M., p. 236. 175 - Decret, F y Fantar, M., L’Afrique du nord dans l’antiquité..., p. 73.
soportar los inconvenientes de una administración directa, prefieren cargarla sobre la persona de un rey fiel a Roma hasta su muerte entre 90-80 a. C176.
Las relaciones de Iugurta con el rey Boco I177 de Mauritania no
eran especialmente fluídas. Iugurta estaba casado con la hija de éste, pero no parece que tal relación familiar haya tenido otra proyección dado que las relaciones entre ambos fueron más bien frías. Sea porque el mauritano temiera tener un vecino potente, sea porque le interesara la amistad de los romanos conocedor de su papel de árbitros del norte de África, o por razones de índole más particular, como sus pretensiones de soberanía en los territorios del este de Muluya178, la política del rey mauritano buscó siempre la moderación y la cautela.
Cuando estalló el conflicto el reino Mauritano intentó mantenerse al margen del mismo. Se enviaron varías embajadas a Roma ofreciendo un tratado de amistad y de alianza, pero ésta última no se mostró partidaria de permitir la nautralidad de Boco179. Tras la actitud de Boco existían dos factores de cierta importancia. Por un lado, el escepticismo con el cual el rey mauro veía las posibilidades de Iugurta en la lucha contra Roma, y por otra, las propias aspiraciones territoriales respecto a la otra marge del Muluya180.
En el año 108 la alianza entre los dos jefes beréberes es un hecho181. Las tropas del rey mauritano junto con las de Iugurta atacaron al legado de Quinto Cecilio Metelo, Cayo Mario. La decisión de Boco no se debía solamente a la amenaza directa que la proximidad de las legiones podía representar para Mauritania, el dinero de Iugurta, profusamente repartido entre sus consejeros, no fue ajeno a esta decisión182.
176 - Decret, F y Fantar, M., L’Afrique du nord dans l’antiquité..., p. 76.
177 - Lipinski, E., Diccionaire de la civilization Phénicienne et Punique…, p. 75. 178 - Tarradell, M., Marruecos púnico..., p. 282.
179 - Sal: Iug. LXXX; LXXXVIII.
180 - Gozalbes C.-E., “La imagen de los Mauri en Roma (siglo III-II a. d. C.)”. Latomus, 1991, p.
52.
181- Rebuffat, R., “Pour une histoire événementielle du Maroc antique”, Actes 1éres Journées
Nationales d’archéologie et du Patrimonie, vol. II, Rabat 1998 (2001), p.26.
Pese a su alianza con el rey númida, Boco continuaba más próximo a la causa de Roma que a la de Iugurta, indudablemente el monarca mauro desconfiaba de la futura actitud del númida, sobre todo tras los primeros encuentros de la guerra. Así es como Salustio interpreta el hecho de que inmediatamente después de firmar el tratado con Numidia, el rey ofreciera a Roma un tratado a partir de la defensa de sus propias reivindicaciones: prometía el cambió de bando, si Roma le ofrecía la parte de la Numidia que el rey mauro reclamaba183.
Roma mantenía el objetivo de alejar Iugurta de su suegro, y conseguir la alianza de este último. A petición suya los romanos remitieron una embajada encabezada por Manlio y Sila. A cambió de la entrega de Iugurta, los romanos estaban dispuestos a olvidar la intervención mauritana en la guerra: “El senado y el pueblo romano
suelen guardar memoria de los favores y de las afrentas. Por lo demás, puesto que Boco se ha arrepentido, le perdonan su falta. La alianza y la amistad se le concederán cuando se haga acreedor de ellas”184. Boco no debía temer la presencia de Roma, la potencia itálica nunca había manifestado pretensiones territoriales más allá del Muluya185.
Su decisión de aliarse con Roma y contra su yerno Iugurta no fue tarea fácil. Al final envió a Roma una embajada a la que el Senado prometió alianza y amistad186. Las negociaciones de Boco con Sila fueron
complicadas y es posible que no decidiera hasta el último momento a quién le resultaba más conveniente traicionar. Por fin se fingió una conferencia de paz a la que acudió Iugurta desarmado. En el camino su suegro lo prendió y lo entrego encadenado a Sila, hacia finales del año 105 a. C.187. “Si la acción de Iugurta fue un intento consciente de unir
todos los bereberes en una guerra patriótica, es vano buscar una prueba
183 - Sal: Iug, CII. 184 - Sal: Iug, CIV, 4.
185 - Tarradell, M., Marruecos púnico..., p. 286.
186 - Hinard, F., “Marius, Sylla et l’Afrique”, L’Africa romana, VI, 1988, p. 87. 187 - Sal. Iug. CXI; Mazard, J., Corpus nummorum..., p. 59.
en Salustio, porque Yugurta no es más que un pretexto para un juicio moral a Roma, y a sus jefes”, escribía Laroui188 . A consecuencia de su
comportamiento Boco recibió la parte occidental de Numidia189,
configurando entonces sus estados lo que en el futuro serían las dos provincias mauritanas de la etapa imperial. Los limites de la nueva extensión de la Mauritania de Boco no están claros, pero en el mejor de los casos no rebasaban el río Ampsaga190.
La tentativa de Iugurta terminó con la derrota. La victoria de Mario dio la ventaja a la parte popular cuyo programa político recogía especialmente la asignación de tierras fuera de Italia a los veteranos, un programa político con un plan de colonización militar a gran escala191. La especial proyección de los populares en la política exterior, sobre todo en su vertiente africana, ha sido bien relatada por Saumagne192 . Señala que la tensión y conflicto que hubo lugar en Roma entre Mario y Sila y las luchas continuadas entre los populares y los optimates retrasaron una colonización romana intensa y disminuyeron el ritmo de la penetración económica, pero por el contrario evidenció que África era ya un campo de batalla para las ambiciones de sus generales así como para dilucidar el vencedor de la inevitable lucha final193. La vuelta de Sila de Oriente y la feroz resistencia de los pupulares acabó con un baño de sangre. África sirvió para que un nuevo lider cimentara su particular aureola de vencedor, Pompeyo.
La consecuencia fundamental de la guerra de Iugurta fue una más intensa implantación romana en Numidia. El pueblo romano era el propietario del reino de Numidia y, en consecuencia, podía imponer ciertas restricciones a la donación que hizo de este a Gauda, hermanastro
188 - Laroui, A., Histoire du Maghreb. Essai de synthése, París, 1970, p. 35. 189 - Camps, G., Les berbèrs mémoirs et identité..., p. 82.
190 - Sal: Iug, CXI; Lipinski, E., Dictionnaire de la civilisation..., p. 75.
191 - Romanelli, R., Storia dell province romane dell’Africa, Roma, 1959, p. 82; Kotula, T., Les
africaines y la domination..., p. 338.
192 - Samagne, Ch., Numide y Rome. Massinissa et Yugurtha, París, 1966.
193 - Kotula, T., Les africaines y la domination..., p. 339; Fèvrier, P.-A., Approches du Maghreb
de Iugurta. Si se hace caso a Salustio y Apiano, el propio Sila hizo comprender a Boco antes de que finalizara la guerra que correspondía solamente a Roma disponer de la extremidad occidental de Numidia194;
como manifestó Gsell el objetivo fundamental del espectacular avance del ejército romano hasta el Muluya era, ante todo, poner de manifiesto “un derecho superior de propiedad”195.
4. Las consecuencias de las guerras civiles romanas del siglo I a.C.