Aquí Bach sostiene una idea muy paracélsica sobre la naturaleza como botica (despensa de remedios), que la enfermedad es un desorden introducido en el orden natural de la vida del hombre y que la curación proviene de ajustar el tratamiento a una regla natural. En este tema Bach es taxativo: así como no hay curación verdadera sin la participación activa del paciente en su cura, tampoco la hay sin adecuar los procesos e instrumentos sanadores a las leyes naturales.
De modo que el calificativo de natural de la Terapia Floral no solo se refiere al origen de los remedios que utiliza sino al modo en como los aplica en su práctica clínica.
g. Holística, dado que la Terapia Floral, en este tema, implica un acercamiento clínico al paciente ponderando el hecho de que las personas responden como un todo ante cualquier situación que se les presenta y sólo en la apariencia se trata de rendimientos parciales, De acuerdo a este planteo, entonces, la enfermedad siempre afecta a todo el organismo y esto es así aun en el caso de una padecer localizado en un segmento del cuerpo o en un aspecto del psiquismo. Siempre las enfermedades son expresión del individuo en situación y siempre hay que medicar a la persona en sus circunstancias. De manera que, se clasifica a un remedio como holístico cuando la médula de su gestión se despliega en la tarea de generar efectos sobre la globalidad del enfermo y no sobre detalles del cuadro patológico.
A fuer de ser mas precisos los remedios no son en si mismos holísticos o no holísticos y si lo es la manera en como los utiliza el terapeuta. Sin embargo, en una medida mas restringida es viable aplicar esta denominación cuando observamos que ciertos remedios, como los florales, se ajustan a dos criterios: a) actuar sobre la totalidad de la persona y desde allí ejercer influencias sobre parcialidades aquejadas y, b) ser pensados desde la clínica en función de un principio diagnóstico y prescriptivo holístico. Con este discernimiento se da el caso de que existan intervenciones holísticas del terapeuta con remedios no holisticos y, también, diligencias no holísticas con remedios que si lo son. Es deseable, en la Terapia Floral, que ambas pautas converjan en la práctica clínica.
B. La cara interior de la Terapia Floral
A esta altura del desarrollo de la Terapia Floral debería ser superfluo tener que insistir sobre el hecho de que nadie puede llegar a formarse plenamente como terapeuta en este campo con la sola lectura de textos o la participación en un programa académico, mas o menos extenso, de capacitación.
Aunque no forma parte de mi intención entrar a particularizar aquí detalles sobre este tema, si me interesa recalcar que el entrenamiento para el ejercicio de la Terapia Floral requiere que aquellos que quieran llevarlo a cabo vivan la experiencia de ser pacientes florales ellos mismos, para sentir en carne propia – y aprender allí- los vaivenes del recorrido por el sendero de descubrimiento de la sombra y liberarse de las ataduras y apegos en los
cuales están atrapados y, desde esa condición, ser capaces de dar luz y ayudar a liberar a otros. Solo a partir de vivir y ser solidario colaborador en este tanteo es que se llega a descubrir el rostro interior de la Terapia Floral, como una práctica mayéutica, dialéctica, interpretativa. alquímica e iniciática. De cada uno de estos aspectos vamos a decir unas palabras, ya que, ese tema se trata en extenso en un próximo libro.
a. Mayéutica
El carácter mayéutico de la experiencia floral es, por varias razones, un rasgo inseparable de la propuesta de Edward Bach. Tal vez las mas destacadas sean, por una parte, que el método floral, al igual que el mayéutico, parte de la idea de que la verdad esta dentro de cada persona y que, el terapeuta, al igual que el maestro socrático, cumple la labor de partero que ayuda a nacer esa verdad pero que en ningún momento releva al paciente de su esfuerzo por buscarla y, por otra, que el aspecto simbólico del alumbrar, tan caro a la mayeutica, se homologa a lo que hemos señalado, anteriormente, sobre el método floral como camino hacia la iluminación.
El
Diccionario de la Real Academia Española
resalta que la mayéutica, desde las épocas de Sócrates, es el arte del cual se nutre un maestro para que su palabra vaya alumbrando, en el alma del discípulo, los conocimientos que éste ya poseía sin saberlo. Históricamente, por mayeutica se entiende al procedimiento de enseñanza basado en la conversación entre maestro y discípulo con la intención de llegar al entendimiento de la esencia de las cosas. Es un término que deriva de la palabra griegamaieutiké,
que en una traducción factible podría resultar como el arte de las comadronas de ayudar a dar a luz.En un pasaje del
Teetetes,
Platón pone en boca de Sócrates el relato de que él practica un arte parecido al de su madre Fenaretes, que era comadrona:“