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Segunda Parte PAUTAS GENERALES

EL DESARROLLO DE LA CEREMONIA.

Primer contacto con el invitado ciego.

El primer contacto es crucial, acérquese con respeto y sin temor, póngase a su servicio. No se ubique como superior; el poseer un sentido más que ellos no nos hace mejores ni más fuertes, puesto que la seguridad y capacidad de la persona humana se sustenta en una visión interna, coherente y positiva, de la vida. Muchas personas con vista están lejos de haber alcanzado tal "visión".

Él o ella percibirá su afecto e interés sincero en colaborarle y rechazará cualquier intento de menoscabo, como la sobreprotección. Como los que tienen vista, ellos también quieren ser autovalentes, aún cuando hay algunos que han aprendido a utilizar nuestras actitudes proteccionistas a su favor.

En su contacto con la persona ciega usted probablemente observará algunas de las conductas relatadas anteriormente. Frente a ellas no haga nada, sólo escuche y observe; usted no está capacitado para rehabilitar, dar orientaciones o consejos. Deje esta tarea a los especialistas y brinde de su parte: el afecto, la comprensión, la

compañía, la ayuda práctica necesaria. Una opinión o "consejo" inadecuado podrían suscitar problemas mayores en la persona ciega.

Hablar dirigiendo nuestra mirada a su cara. Dirigirse directamente a la persona con deficiencia visual para saber lo que quiere o desea y no al acompañante.

Utilizar el nombre de la persona, si se conoce, para que tenga claro que nos dirigimos a él.

Presentarse y/o identificarse con el fin de que la persona sepa con quien se encuentra, por lo que deberemos decirles nuestro nombre e indicarles quienes somos o lo que hacemos, cuando se corresponda. Y por supuesto, en caso de conocer a la persona no jugar a las adivinanzas, ¿quién soy?

Para saludar, si la persona no extiende la mano, podemos tomar la suya para hacerle saber que queremos saludarlo.

El ingreso a la ceremonia.

Previo al comienzo de la ceremonia se debe organizar el salón acorde a las necesidades de la ceremonia y de los invitados, con esta premisa será conveniente tener en cuenta la seguridad y organización del entorno, las puertas y ventanas, las sillas, los armarios y los cajones, si contamos con un invitado u orador ciego.

Seguridad y organización del entorno: Mantener un entorno ordenado. Cuando se conoce la ubicación de las cosas para la persona ciega es más fácil encontrarlas y disminuye el riesgo de golpes o choques fortuitos con ellas, por lo tanto, es recomendable que todos los objetos en el salón o área de la ceremonia se mantengan en el orden habitual y permanente, y, si se altera por motivos de sucesión de actos, informar al invitado ciego de ello.

Para prevenir, además, los golpes o accidentes con objetos que, por su localización o situación no habitual o por ser

inesperados, se convierten en obstáculos peligrosos para la persona con ceguera o deficiencia visual, es aconsejable tener en cuenta:

Pasarelas: si, por ejemplo, luego de un intervalo, la ceremonia continúa con un desfile de modas, se colocará una pasarela en lugar de dos (2) o tres (3) filas de sillas en medio del salón, esto se debe informar al invitado ciego, ya que él no tiene la oportunidad de advertir visualmente el cambio realizado.

Puertas y ventanas: procure que las puertas y ventanas estén siempre completamente abiertas o completamente cerradas, e infórmele al invitado ciego de los cambios que se produzcan en la ubicación de los muebles u objetos decorativos.

Sillas: deberán estar colocadas, en general, debajo de las mesas o bien pegadas a la pared, nunca dispersarlas por el salón. En caso de la ubicación habitual en un evento protocolar informar al invitado ciego cuantas filas de asientos hay aproximadamente.

Armarios o cajones: las puertas de los armarios deberán igualmente estar cerradas, al igual que los cajones.

Contraste: las personas con resto visual, se pueden beneficiar, además, si al ofrecerles las cosas o indicarles su situación, utilizamos fondos que presenten un gran contraste con ellos.

Si el ingreso es por escaleras: Para subir una escalera común, colóquele la mano sobre el pasamano. Si se trata de una escalera mecánica, indíquele si sube o si baja, luego colóquele la mano sobre la cinta sin fin, en el momento que vaya a usarla.

El agente de ceremonial deberá aproximarse siempre al borde de la escalera en perpendicular, se parará brevemente e indicará si es subida o bajada antes del inicio. Siempre irá un escalón por delante.

Una vez finalizado el ascenso o descenso, se detendrá brevemente antes de reanudar la marcha normal, para indicar al invitado ciego que los escalones han finalizado.

Si tenemos que parar sin haber finalizado la escalera, lo explicaremos verbalmente para evitar que interprete nuestra parada como el fin de la escalera.

Para pasar por una puerta giratoria: Si el invitado ciego prefiere precederlo, coloque su mano sobre uno de los paneles giratorios para que él se de cuenta de la dimensión del espacio e inicie el movimiento; si él prefiere seguirlo, hágale saber cuando entra, para que él suelte su brazo y entre a su vez en el espacio siguiente, pero jamás en el mismo espacio de la puerta que usted.

La ubicación del invitado ciego.

Así como el invitado ciego porta un bastón también puede concurrir acompañado por un perro-guía, en tal caso no pedirle a la persona que deje su perro lejos de ésta, ya que el animal se convierte en los ojos de la persona y lo más conveniente es que permanezcan juntos en todo momento.

Si el ingreso al salón es de pocas dimensiones (estrecho): el agente de ceremonial llevará el brazo hacia atrás, y con este movimiento indicará que se están acercando a un tramo por el que no pueden pasar uno al lado del otro. Por este motivo, la persona con discapacidad visual, sin soltarse, se colocará justo detrás de él. Una vez pasada la zona estrecha, volverán a su posición inicial.

Al momento de acompañar al invitado ciego hasta su ubicación se lo debe guiar hasta la silla o asiento asignado. Si nos acercamos por

el respaldo del asiento, colocaremos su mano en el mismo. Si nos aproximamos de frente, haremos que sus rodillas toquen suavemente el asiento, o bien podemos indicarle verbalmente que se encuentra frente a él.

En una fila de butacas, basta con colocar su mano en el respaldo de la fila anterior, para que le sirva de guía y avisarle verbalmente cuando haya llegado a su asiento y él o ella sabrá tomar asiento por sus propios medios.

Durante la ceremonia.

Durante el tiempo que la ceremonia se desarrolla tenderemos que tener especial atención con el invitado ciego, ya que él al carecer del sentido de la vista, no podrá solicitar, con señas o miradas, al agente de ceremonial, si necesita asistencia de algún tipo.

Al momento del intervalo de café se le deberá indicar el sector para tal fin, y la ubicación de los sanitarios, discriminando que sea para hombre y para mujer. Al momento de continuar con el desarrollo de la ceremonia, el agente de ceremonial, deberá indicarle al invitado ciego la ubicación de su asiento nuevamente.

No hay que olvidar que la persona ciega no tiene una visión general del lugar y el mapa mental que construye lo hace por medio de la información oral que recibe de las personas del entorno, el agente de ceremonial, por su parte, debe asistir en todo momento, para que ese mapa mental sea real y correcto.

La despedida.

La despedida es, sino, la parte más importante de una ceremonia, ya que los invitados suelen quedarse con la última impresión, y la ceremonia termina justamente cuando el invitado se retira del estacionamiento, si lo hubiera o corresponda.

El agente de ceremonial debe acompañar al invitado, ya sea ciego o vidente, hasta el último momento que respecta a la ceremonia, obedeciendo a la consigna “Social y correctamente Atendidos”.

 Cuando el agente de ceremonial deba acompañar al invitado ciego, lo hará situándose medio paso por delante para permitir que se tome de nuestro brazo. La indicación para que se sujete se puede hacer verbalmente o a través de un contacto directo.

 El guía eventual (Agente de ceremonial) y la persona con discapacidad visual deberán llevar el brazo próximo al cuerpo para transmitir y recibir la información adecuadamente. Ambos estarán lo más relajados que sea posible.

 La persona guiada tomará el brazo del guía justo por encima del codo, en forma de pinza, colocando el dedo pulgar en la parte lateral interna del brazo, mientras los otros cuatro dedos se cierran sobre la parte lateral externa. La sujeción debe ser lo suficientemente firme para mantener el contacto pero evitando que resulte incómoda.

 La persona con discapacidad visual irá medio paso por detrás del guía para poder reaccionar adecuadamente a la información que éste le transmita por el contacto.

 El paso de los dos debe ser coordinado, adecuado a su velocidad y a las características del medio por el que se desplazan.

 Mientras caminan el guía puede ir dando información sobre el ambiente o la ruta.

 El guía debe colocarse habitualmente en el lado opuesto en el que la persona lleva el bastón o perro-guía.

 No se debe tomar en ningún caso el bastón, la ropa o el arnés del perro para guiarlo ni empujarlo por detrás.

 Para subir a un auto, coloque la mano del invitado ciego sobre la manija de la puerta, o si está abierta, sobre el techo del vehículo e

indíquele si el frente del auto está a su derecha o a su izquierda. El invitado ciego se ubicará de inmediato en el lugar correcto, sin ninguna otra ayuda.

LO SOCIAL - DESPLAZAMIENTO E INTERACCIÓN EN LA

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