• No se han encontrado resultados

EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA EN EL A PRENDIZAJE DE UNA S EGUNDA L ENGUA

Capítulo I. De las Actividades Educativas

7 7 MARCO TEÓRICO

7 CONTEXTO NATURAL CONTEXTO

7.7.4. EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA EN EL A PRENDIZAJE DE UNA S EGUNDA L ENGUA

En contextos formales o de instrucción, se asume como criterio generalizado que la enseñanza de una segunda lengua se centra en el desarrollo de una competencia comunicativa como objetivo principal del aprendizaje. La competencia comunicativa (cf. 5.5.) –término introducido por Hymes (citado en Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997) a finales de los años sesenta- inicialmente se refiere al uso de la lengua materna. Posteriormente, en la década de los ochenta, Canale y Swain (citado en Muñoz, 2000) lo aplican en relación con el uso de una segunda lengua.

Al describir las habilidades que se supone forman parte de la competencia comunicativa en L2, se hace referencia a las intenciones de comunicación del hablante en lo que se refiere al uso eficaz de la lengua. Desde esta perspectiva, la actuación lingüística del individuo constituye la base del desarrollo de dicha competencia. Sin embargo, cuando Hymes introdujo el término, lo hizo basándose en la actuación lingüística de carácter social. Por lo

demás, autores como P. Gee (citado en Muñoz, 2000) resaltan el hecho de que cuando el individuo adquiere la competencia comunicativa en una L2, no se limita al dominio del aspecto propiamente lingüístico, sino que la adquisición incluye también los valores sociales y culturales propios de la comunidad de hablantes de esa lengua, la cual reconocerá esa actuación como aceptable en la medida en que el aprendiz de L2 va a integrar a su actuación lingüística la praxis social que ésta conlleva. De esta manera, se puede afirmar que la competencia comunicativa en L2 tiene que ver con su identidad social, así como también influye en su desenvolvimiento en el seno de la comunidad de hablantes de la lengua meta, lo que conlleva, por lo tanto, la aceptación de ésta hacia el aprendiz.

Así, en comunidades plurilingües, por ejemplo, la adquisición de la componente gramatical oral de la competencia comunicativa se ve limitada en el aula debido a las diferencias existentes entre el contexto natural y el escolar en lo que se refiere a una situación de comunicación cotidiana. Un ejemplo de ello podría ser el referido al uso de los pronombres personales en situaciones de cortesía. En efecto, la diferencia de uso en lengua castellana del pronombre

en relación con usted, frente al uso en uwotjüja del pronombre ucu, carece de sentido para hablantes de esta lengua indígena. De allí que, en contextos de instrucción, sea necesaria la interrelación entre los distintos niveles de la competencia comunicativa para el desarrollo de la habilidad gramatical oral en L2.

El desarrollo de esta habilidad gramatical oral implica la adquisición de una serie de conocimientos así como la habilidad para utilizarlos, todo lo cual forma la competencia comunicativa. Según el modelo de Canale y Swain, estos

conocimientos se expresan en términos de cuatro tipos de sub-competencias:

gramatical, sociolingüística, discursiva y estratégica.

La competenciagramatical comprende el conocimiento de la morfosintaxis, el léxico, la fonética y la ortografía de la lengua que se aprende; el aprendiz necesita este conocimiento, por una parte, para la comprensión y expresión en L2 y, por la otra, para la identificación de enunciados correctos o incorrectos desde el punto de vista de la gramática de la lengua meta. El conocimiento referido a las normas sociales y culturales propias de una comunidad lingüística en particular, constituye la base de la competencia sociolingüística. Aquí pueden incluirse las fórmulas de cortesía y los niveles de registros de habla en distintos contextos.

Cuando el aprendiz es capaz de comprender y producir de manera coherente textos orales y escritos, se puede afirmar que ha adquirido una

competencia de tipo discursiva (cf. 5.6.). La competencia estratégica, en fin, le permite al aprendiz la resolución de problemas que afectan su producción oral y comunicación mediante la puesta en práctica de un conjunto de estrategias cognitivas de autorregulación de su actuación lingüística en relación con su intención de comunicación.

El modelo de Bachman (citado en Muñoz, 2000) incluye, además, la

competencia pragmática en la cual hace referencia al acto ilocutivo o finalidad comunicativa concreta del hablante (cf. 5.8.).

Como vemos, en el proceso de adquisición de segundas lenguas la competencia comunicativa constituye un ensamble de conocimientos abstractos -reglas formales, discursivas y funcionales- articulados a una serie de

habilidades procedimentales susceptibles de ser usadas durante la actuación lingüística. Algunos investigadores -Long, Swain y Pica (citados en Muñoz, 2000)- apoyándose en teorías de tipo interaccionista, destacan la importancia de la producción oral en el desarrollo de la competencia comunicativa. Los interaccionistas admiten, sin embargo, que la comunicación en L2 no conlleva necesariamente niveles óptimos de adquisición, lo cual implica un reconocimiento tácito a la influencia de la instrucción sobre el desarrollo de la competencia gramatical en el aprendiz.

De lo anterior se desprende que la utilidad de un enfoque del aprendizaje de L2 centrado en la adquisición de la competencia comunicativa, reside en el hecho de que este modelo describe los conocimientos y habilidades que el aprendiz debe adquirir. Ello podría, en consecuencia, servir como guía orientadora para el establecimiento de objetivos a alcanzar en el aprendizaje en contexto escolar de una segunda lengua, así como también para la forma en la que el docente puede favorecer el desarrollo de las competencias antes evocadas. Sobre este último aspecto, cabe destacar que para la actuación lingüística del aprendiz son contextos relevantes aquellos marcados por los valores sociales y culturales de la comunidad de hablantes de la lengua meta en la cual aquel podrá desarrollar su competencia comunicativa e integrar de la mejor manera posible las sub-competencias que ésta comporta.

7.8 Lo diverso y lo global en el ámbito de la praxis educativa desarrollada en