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4. La economía de trata, donde la exportación se realizaba desde centros comerciales que se aprovisionaban de productos provenientes de

2.3 Hechos políticos y económicos determinantes para el Desarrollo y la Cooperación, desde la Posguerra hasta la década de los noventa.

2.3.3 Desarrollo y Cooperación: (1950-1970).

Después de la Segunda Guerra Mundial, avanzado el proceso de descolonización, Estados Unidos va ganando hegemonía. Aparecen nuevos

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actores políticos en el ámbito internacional, y se acuña el término subdesarrollo. Conforme a lo establecido en la Conferencia de Bretton Woods (1944) surge el Fondo Monetario Internacional (FMI), el patrón oro/dólar y los cambios fijos entre monedas, y se crean el Banco Mundial (BM) –inicialmente para apoyar la reconstrucción europea en términos de capital– y algunas de las instituciones de la Naciones Unidas para colaborar en términos de asistencia técnica. En el punto 4 del discurso del presidente Truman (1949) se difunde el término «subdesarrollo», con la idea de un mundo único con valores universales en donde el desarrollo y el subdesarrollo de los países se presentan como polos opuestos de un camino en el que hay diferentes grados.

Paralelamente, se observa el nacimiento de las primeras actividades denominadas de «cooperación al desarrollo», con el Plan Marshall17 como ayuda americana para la reconstrucción europea, que destina 13 mil millones de dólares a unos 16 países entre 1948 y 1952 para tal fin (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, 1989: 22).

Las dos décadas posteriores a la reconstrucción europea (entre 1950 y 1970), son años de crecimiento y del asentamiento de la internacionalización económica, cuya base principal fue la explotación de colonias o excolonias, y la importación de materias primas, controlando sus precios a través de prácticas monopolísticas (como la United Fruit en su papel de monopolio agro-exportador). Las reacciones en el Tercer Mundo para librarse del yugo estadounidense fueron variadas. Especialmente en Latinoamérica, algunos gobiernos populistas lo intentaron a través de nacionalizaciones (como el de Arbenz en Guatemala, Perón en Argentina y Torrijos en Panamá); otros respondieron con la voluntad de una transformación radical del sistema (como Cuba y Chile). Pero estos intentos fueron sofocados rápidamente por un gran

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Como señala RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, los requisitos para la concesión de los créditos del Plan Marshall eran: "1º, que fuese solicitada por los propios europeos. 2º, que estos países constituyesen un

Estados Unidos (BOTEY, 1999: 4).

Poco a poco este país norteamericano asume definitivamente el papel hegemónico en la economía mundial. Entonces dirige esfuerzos a potenciar la producción y el consumo interno de América Latina facilitando las inversiones industriales para abrir mercados y financiar infraestructuras. Uno de los grandes proyectos en este sentido fue la «Alianza para el Progreso» de Kennedy, que pretendía conceder una ayuda a los países de la zona para lograr su despegue económico, y de paso, evitar nuevas revoluciones. Pero como se vería más tarde, dicho proyecto no lograría sus objetivos de la forma planeada18.

Al otro lado del mundo, Estados Unidos también trata de evitar la penetración de los principios comunistas en Vietnam, Camboya, Malasia, China, Indonesia, Filipinas y otros países donde la guerrilla nacionalista —que se había opuesto a los japoneses en la mayoría de los casos, o había cooperado con ellos en otros—, estaba dispuesta a declarar la independencia y a establecer regímenes marxistas-leninistas (SÁNCHEZ CERVELLÓ, 1997: 29).

Pero con la guerra de Vietnam y las importaciones necesarias para sostenerla (militarmente) la estabilidad económica interna de EE.UU se ve afectada. Aunque las importaciones favorecen una fuerte penetración del dólar en el mundo, y elevan la calidad de vida de los norteamericanos, al mismo tiempo, se inicia el déficit crónico de la balanza de pagos, causa de la crisis que vendría inmediatamente.

en la seguridad de que no lo aceptaría. 4º, debía significar la rehabilitación de la economía alemana como condición indispensable para la recuperación económica europea” (1989:22-23).

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Sobre la Alianza para el Progreso, RODRÍGUEZ GONZÁLEZ (1989:45) considera que EE.UU no advirtió que podrían suceder dos cosas "bien que los gobiernos de los países ayudados gastaran la

ayuda en beneficio de unos pocos, o bien que si se invertía, los desequilibrios sociales creados por un rápido crecimiento podrían crear condiciones revolucionarias en vez de extirparlas".

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En el ámbito de la ayuda para el desarrollo a los países del Tercer Mundo, se crean una serie de organismos: en 1960, nace la Asociación internacional para el Desarrollo (IDA), que es una “ventanilla” del Banco Mundial para préstamos concesionales. Para la asistencia técnica gratuita en 1965 el denominado Programa Ampliado de Asistencia Técnica de la ONU (PATT) — que no es operativo—, se funde con el SUNFED y se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), vigente hasta nuestros días.

En 1962 las Naciones Unidas decretan la primera década del Desarrollo, cuyo núcleo es el desarrollo económico como sinónimo de crecimiento económico, y con el comercio como instrumento. Se comienzan a acentuar las diferencias entre los países del Norte y del Sur, y la ayuda internacional se expresa en términos de capital. La estructura básica de la cooperación hacia los países subdesarrollados (principalmente excolonias) es bilateral (Ayuda Oficial al Desarrollo, AOD), entre gobiernos del Norte hacia el Sur, y multilateral a través de los préstamos del Banco Mundial y de la asistencia técnica de la ONU.

Por su parte, en 1963 hay un primer acercamiento global de la Comunidad Económica Europea (CEE) y 18 países africanos en la convención de Yaoundé, con lo que señalan el origen de la cooperación europea al desarrollo.

En 1967 como una primera corriente crítica a la situación existente, en la Declaración de Arusha, en Tanzania, se exponen ideas de importantes personajes como Gandhi y Mao Tse Tung. Surge el concepto de desarrollo endógeno, el denominado self reliance (autoconfianza), y se cuestiona el modelo de desarrollo y de cooperación dominante; se señala que la ayuda externa puede representar un riesgo para la independencia de los países beneficiarios, y se evoca la capacidad propia de desarrollo, y la subordinación de la cooperación externa a la normativa interna, relegando la ayuda al sector

alimentaria (TOMÀS y MALÉ, 2000).

Por otra parte, las décadas de los cincuenta a los setenta son también años en que hay importantes transformaciones de valores culturales. Históricamente se suceden movimientos en apoyo a distintas causas: a los Derechos Humanos (y el movimiento negro en Estados Unidos), el movimiento hippy , etc; también estas décadas, comienza el auge de los medios de comunicación, especialmente la televisión, facilitando la diseminación de modelos y valores occidentales. A finales de los sesenta también explotan diversos movimientos de protesta estudiantil (1968), algunos de los cuáles fueron violentamente reprimidos como en París, Praga o México. En este tiempo, el desarrollo de las nuevas tecnologías y su aplicación a la producción (informática, biogenética, comunicaciones, etc.), así como la explotación de variadas fuentes de energía (el petróleo y la energía atómica), tienen una inmensa repercusión económica, comercial y estratégica que irán perfilando un nuevo tipo de dependencia entre «países centro y países periferia», según su posesión o no de petróleo y de si se tiene o no capacidad de investigación científico-tecnológica. Tal es la importancia de estos factores, que aún en nuestros días la concentración, centralización e intensidad del poder suele medirse por la capacidad de consumo y producción de energía y tecnología (BOTEY, 1999:4).

2.3.4 La década de los setenta: La crisis monetaria y el aumento en los