2. ESTADO DEL ARTE
2.1 EDUCACIÓN POPULAR
2.8.5. Desarrollo de género:
Este paradigma tiene en cuenta el desarrollo como posibilidad de cambios sociales para el mejoramiento de calidad de vida, a partir del concepto de género, el cual se define como valores sociales de los hombres y las mujeres, en constante relación. Aquí intervienen los juicios de valores y controles establecidos por la sociedad para regular los comportamientos de ambos géneros (Zúñiga, 2011). Este paradigma parte de que las relaciones establecidas socialmente entre hombres y mujeres en muchas de los Estados-nación son inequitativas, afectando de manera negativa mucho más a las mujeres que a los hombres, lo que lleva a buscar mecanismos que transformen dicha situación.
Desde la instauración del patriarcado en muchas de las naciones del mundo, las mujeres han luchado de diferentes maneras contra el sometimiento y las injusticias establecidas contra ellas. Sin embargo, a pesar de los logros de cada época hasta la actual, donde se han instaurado leyes y decretos a nivel mundial que cuestionan ciertos privilegios dados a los hombres y defienden los derechos de las mujeres en busca de equidad y justicia, aún sigue el desequilibrio en la balanza y las mujeres siguen siendo las más afectadas frente a la crisis global del
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capitalismo. Este fenómeno no solo se percibe desde la feminización de la pobreza como algunos teóricos han demostrado; (que las mujeres solas y sus familias cada vez son más pobres) sino también en muchas de las prácticas culturales que hacen del cuerpo de las mujeres territorios donde se aplican todas las formas de violencia (Aguilar, 2011).
Según algunos indicadores encontrados en estudios donde se busca medir la incorporación de lineamientos de género en los planes de desarrollo de algunos países latinoamericanos, (Estudio avalado por UNICEF) en el 2010 se encontró que en algunos de estos países se han establecido indicadores en busca de mejorar la calidad de vida de las mujeres a partir de la educación. Sin embargo, se sigue enfatizando mucho más en el papel de ellas como reproductoras o encargadas de la crianza de los hijos. Desde esa visión la educación no les libera, sino que entra a normalizar y perpetuar los roles tradicionales tanto de los hombres como de las mujeres. No hay claridad en torno a la educación para ejercer la participación, para la libertad y autonomía de ellas. No se nombra el derecho a otras posibilidades de identidades de género y mucho menos la perspectiva de género desde un componente étnico-racial y diverso. Algunos de los indicadores para la línea de género encontradas en el estudio fueron:
➢ “A mayor educación de la madre (no del padre) es menor la posibilidad de que sus hijos sufran desnutrición.
➢ Los niños con mayor rendimiento escolar tienen madres con mayor nivel educativo.
➢ A mayor nivel educativo, mayores ingresos y por consiguiente mayores posibilidades de vivir con mejor calidad de vida” (Miryan Zúñiga, 2011, pág. 1)
Los movimientos de mujeres partiendo de las situaciones de injusticia e inequidad de género que se presenta en muchos de los países del mundo, han generado estrategias y propuesta en torno a transformar dichas situaciones, a estas iniciativas se han sumado algunos organismos internacionales. Así por ejemplo la Asamblea general de Naciones Unidas en 1976 declaró el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer 1976 a 1986 con el lema de “Igualdad, Desarrollo y Paz”. Esta declaración se hizo después de la Primera Conferencia Mundial para la mujer de México, en donde se aprobó una declaración de igualdad de la mujer y su contribución a la paz. Desde esa época se siguieron organizando otras conferencias mundiales con la temática de la mujer en distintos países del mundo. En ellas se hacían seguimiento a las declaraciones y metas propuestas, dentro de ese vale la pena resaltar la del año 1995 en Beijing, en donde se aprobó una plataforma de acción en 12 áreas todas en pro del empoderamiento de las mujeres:
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“Pobreza, Educación y Capacitación, Salud, Violencia contra la Mujer, la Mujer y los Conflictos Armados, la Mujer y la Economía, la mujer en el Ejercicio del Poder, Mecanismos Institucionales para el Adelanto de la Mujer, Los Derechos Humanos de la Mujer, La Mujer y los Medios de Comunicación, La Mujer y el Medio Ambiente y las Niñas” (Zúñiga, 2011, pág. 11)
Después de esa conferencia se siguió avanzando en términos de equidad y justicia social. De igual manera, conferencias mundiales con otras temáticas también incorporaron situaciones de las mujeres dentro de sus contenidos. En el evento de CEDAW en 1979 se logró que el 90% de los países que hacen parte de Naciones Unidas se comprometieran con instrumentos legales en la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
La participación de las mujeres en los distintos espacios políticos de sus países y en la construcción de movimientos feministas, ha permitido intervenir a nivel mundial frente a la visión de desarrollo con perspectiva de género, cuestionando más a profundidad las relaciones de poder entre hombres y mujeres, el papel que cada uno/a juega en la sociedad en la búsqueda de equidad, integralidad y sostenibilidad. También ha permitido poner en distintos escenarios las necesidades, sueños y propuestas de las mujeres para ser felices y autónomas en su desarrollo como humanas. Algunas estudiosas como Molyneux (2002), siguen perfilando desde sus quehaceres los planes de desarrollo, de tal manera que contemplen la integralidad de las mujeres en los distintos campos de desarrollo.
La autora plantea dos tipos de necesidades; las prácticas, (o sea las relacionadas con las condiciones específicas y concretas que viven las mujeres), y las estratégicas, (las relacionadas con los avances de género). Meertens & Stoller (2001), hablan de la autonomía de las mujeres como una posibilidad para la construcción de sus propios modelos de desarrollo y control de sus cuerpos y sus vidas, así como también de posibilidades de medios económicos, políticos y culturales propios. En este último, ellas dan importancia a la identidad y la auto estima (elementos a los que se le ha restado importancia desde otras visiones).
En algunos planes de desarrollo que se contempla la inclusión de las mujeres, han incorporado 5 enfoques de desarrollo basados en la participación de ellas en temas políticos, en el mejoramiento de las condiciones económicas con visión diferenciada, o sea haciendo énfasis en
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el fortalecimiento de las más pobres, aumento de autonomía, poder, justicia, equidad y bienestar integral. Los 5 enfoque concretos son: equidad, anti-pobreza, eficiencia, adquisición y generación de poder.
A pesar de todos los logros que se han dado a nivel mundial en términos de equidad de género, según el informe de IDG4, “ninguna sociedad trata a sus mujeres como a sus hombres”
(Zúñiga, 2011, pág. 9). Eso quiere decir que es importante seguir profundizando las reflexiones en estas temáticas, seguir encontrando estrategias que permitan transformar dichas injusticias, posibilitando la soberanía, participación y bienestar para todas y todos los/as ciudadanas del mundo. Sin embargo, dejamos abiertos interrogantes cómo: ¿Es posible la equidad de género bajo el sistema capitalista globalizado, expandido en muchos de los países del mundo? ¿Qué significa para la humanidad equidad de género en el sistema capitalista?, ¿De qué manera el enfoque de género contempla la inclusión de las mujeres racializadas?