3. MARCO TEÓRICO DE LA CONSTRUCCIÓN E INTERVENCIÓN EDUCATIVA
3.4. El compromiso como responsabilidad social
3.4.2. Desarrollo sostenible
Desarrollo sostenible es definido como: “El desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas" (Banco Mundial, 2005). En Diciembre de 2002, a través de la resolución 57/254 se adoptó la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible (2005-2014) en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En su artículo sobre América Latina; Clariond (1993), afirma que el nuestro es un continente de grandes paradojas. La gran abundancia de recursos naturales y el gran potencial de talento humano, contrasta con el limitado desarrollo económico y social, aunado a un escepticismo general de la población que manifiesta su desesperanza por lograr un mejor nivel de vida. Recomienda buscar el desarrollo sostenible con tres premisas fundamentales:
1. Crecimiento económico; condición necesaria, aunque no suficiente.
2. Mayor equidad social, en la medida que se permita a todos acceso a las oportunidades; esto implica cambios en el proceso educativo.
3. El uso eficiente de recursos naturales y la creación de bases para el bienestar de futuras generaciones.
Este triángulo social formado por el crecimiento económico, la equidad social y el uso eficiente de recursos, llamado desarrollo sostenible, mejora el nivel de la población actual sin comprometer el de futuras generaciones.
Por desarrollo sostenible se comprende: a) combatir la creciente pobreza, así como la marginación urbana y rural, b) buscar esquemas para frenar el crecimiento demográfico y lograr así un progreso estable y equitativo, c) conservar el medio ambiente; pero la conservación sola no resuelve los problemas de alimentación, educación, salud y bienestar; los pueblos exigen los beneficios del progreso, d) emplear con responsabilidad e inteligencia los recursos para no
destruirlos ni despilfarrarlos, e) armonizar los sistemas productivos agropecuarios con la capacidad potencial del ecosistema para asegurar la supervivencia del ser humano, f) escuchar a la gente para darle ocasión de gozar de oportunidades y uso de sus talentos.
Para Fullan (2005), existen ocho condiciones para lograr un cambio sostenible: 1. Implementar servicios públicos con propósitos morales
2. Comprometerse en el contexto cambiante en todos los niveles 3. Construir capacidades alternas a través de redes de trabajo
4. Manejo efectivo del capital (económico y humano) y construcción de redes de relaciones sociales
5. Aprendizaje profundo
6. Compromiso por resultados de corto y largo plazo 7. Implementación de un sistema que renueve la energía 8. Liderazgo en todos los niveles
En general, la educación ocupa una posición estratégica respecto a los acelerados cambios que suceden en la actualidad, ya que sólo ella puede ser capaz de proporcionar los conocimientos sobre éstos, y sobre su generación y socialización. La educación, en esta función de agente de cambio y transformadora de la sociedad, juega también un papel importante en el fortalecimiento de la identidad nacional y de los niveles de organización e integración social, educación más redes especialmente en el caso de los grupos menos favorecidos y aunque las causas de éstos grupos
son múltiples y de diversa índole, no hay duda de que un factor fundamental de su existencia lo constituye la incapacidad por parte del Estado de transformar el medio en beneficio del bienestar de las personas, producto de la falta de oportunidades educativas de que adolece una gran parte de la población. Esta es la razón, por la que en diversas Cumbres, como la de Copenhague, se ha hecho énfasis en que la educación y el aprendizaje son elementos claves para luchar contra la pobreza y la exclusión (UNESCO, 1997).
Hoy en día la comunidad educativa se encuentra preocupada por esto; las rápidas transformaciones sociales y económicas que generó el capitalismo industrial han abierto más la brecha entre ricos y pobres y hace indispensable hallar una respuesta educativa como uno de los factores básicos del desarrollo. Son las deficiencias educativas las que explican buena parte de la desocupación y subocupación, de la baja productividad y, con ello, de los bajos ingresos, no a nivel estructural pero sí en el plano individual, familiar y de importantes grupos sociales (Espinoza, 2000).
La educación es pieza clave para promover la aceptación de las nuevas ideologías que se relacionan con la nueva ordenación de la vida social y que exigen habilidades del pensamiento cada vez más estructuradas. Hoy en día no se requiere solamente que las personas sean más diestras para realizar un determinado oficio, ni que sean más sabias y estén mejor informadas. Hoy se requieren personas que tengan la capacidad de aprender por si mismas, capaces de descifrar los códigos de la modernidad y de tener un espíritu de responsabilidad y ética que los lleve a asumir un grado mayor de compromiso con su comunidad y con el mundo entero. Desde esta perspectiva, la planeación de los recursos humanos no se ve como algo rígido e inmutable, sino como algo flexible que permite la aceptación mayor a las diferentes cualificaciones (Espinoza, 2000).
El desafío actual de toda nación es extender las oportunidades de educación a todos los sectores de la población. Desarrollar una estrategia educativa no formal que permita el acceso de los grupos menos favorecidos a través de un compromiso real de los protagonistas del proceso:
educadores, políticos, administradores y la sociedad en su conjunto. El reto es elevar los niveles de educación sin crear una demanda cada vez mayor de recursos y bienes de consumo. Aunque es evidente que es difícil enseñar sobre medio ambiente, economía, o civismo sin conocimientos básicos, también es evidente que simplemente aumentar los conocimientos básicos, en la forma en que actualmente se enseña en la mayoría de los países, no mantendrá a una sociedad sostenible.
Cualquiera que sea la estrategia para lograr un mundo más equitativo y más comprometido con su medio, se deberá dar oportunidad a los más pobres para desarrollar su propio capital económico, otorgando acceso a la tierra, a los medios e instituciones financieras para generar trabajo productivo remunerado y capital humano más capital social a través del acceso a la educación y a los servicios de salud.
Personas y grupos sociales con diferentes valores podrían trabajar juntos en la práctica y desarrollar gradualmente los mecanismos necesarios para asociarse, sin que sea necesario que todos piensen igual con respecto a modelos estándar y valores. Para evitar que las personas
piensen que se podrían perder en una sociedad que se moderniza rápidamente y que por lo tanto les puede presentar obstáculos, es necesario que la educación siga prestando atención a la identidad cultural del grupo. Sólo cuando los individuos se convencen de que no tienen que abandonar su propia cultura, serán receptivos a una sociedad moderna internacional. Es necesario fortalecer esta noción en las personas para que no se opongan a la marcha de la modernización, sino que la comprendan como un arma que le ayuda a integrarse a los cambios. La aceptación de lo nuevo no debe comprender la negación de sí mismo; al contrario, las personas deben exigir que los adelantos científicos y tecnológicos se ajusten a ellos.
En México siguen siendo unos pocos los privilegiados que pueden asistir a la escuela; las pocas posibilidades de educación para un elevado grupo de personas impiden que mejoren su calidad de vida; en cierta medida, esta crisis educativa se debe a la falta de un programa que
responda a las necesidades de las comunidades mencionadas. Los sistemas educativos formales que llegan a las zonas rurales, junto con otros factores, fomentan aún más la marginación. La extrema pobreza y las condiciones sociales con las que diariamente se enfrenta la población mexicana han favorecido la crisis de la educación urbana y rural como proyecto cultural.
Contextualizando el marco filosófico del desarrollo sostenible, la educación para adultos y principalmente la educación de las mujeres ha cobrado gran relevancia. La perspectiva de género ha sido uno de los aspectos más discutidos a nivel internacional y la educación para la mujer es una de las metas más importantes por alcanzar en los países en vías de desarrollo. (CREFAL, 2002)
En el Foro Mundial de Educación celebrado en Senegal en el año 2000 dentro de las metas que se acordaron quedó evidenciado: el apoyo a la igualdad de género, con el objetivo de apoyar a la mujer ya que en el ámbito socioeconómico y cultural la mujer desempeña un papel fundamental en tres áreas:
1. De manera individual en el manejo directo de los recursos. 2. En la familia.
3. En la comunidad. Su papel es determinante en la formación de hábitos y en el proceso de transferencia de información.
Dentro de este escenario, la educación para adultos representa una importante alternativa. Es urgente trabajar con la población adulta para fomentar un sentido de reflexión crítica y de participación en la sociedad.
Mientras la educación siga basada en el modelo mecanicista y fundamentada en una filosofía de mercado utilitaria, no se podrá avanzar; en virtud de ello son necesarios nuevos métodos que eleven la confianza y la autoestima de la población adulta, ayudándolos a organizarse de mejor manera. La educación para adultos debe orientarse hacia el desarrollo armónico e integral de las comunidades humanas adultas; por ello, es indispensable proponer otras alternativas de enseñanza
en el campo y en las ciudades que tengan utilidad práctica para cada grupo con sus necesidades específicas (CREFAL, 2002).