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Descripción general del área

In document Atlas de las praderas marinas de España (página 126-129)

Cataluña

Atlas de las praderas marinas de España

Pradera somera de Posidonia oceanica en Portlligat. Fotografía: Javier Romero.

Esta primera unidad está constituida, en general, por materiales metamórficos y graníticos muy resistentes a la erosión, y en ella cabe destacar la península del cabo de Creus, declarada en 1998 Parque Natural Marítimo-Terrestre. Al sur de esta unidad se encuentra la depresión que corresponde a la llanura del Empordà, formada por un hundimiento que dejó, más o menos en su centro, un afloramiento rocoso (el macizo del Montgrí) de naturaleza eminentemente calcárea. A este macizo pertenecen las islas Medes, área que ha venido contando con distintas figuras de protección desde principios de los ochenta. La llanura del Empordà ha recibido los aportes sedimentarios de una serie de pequeños ríos (Muga, Fluvià, Ter) que, salvo en la parte rocosa mencionada, resultan en costas bajas, areno- sas y rectilíneas, a menudo con grandes zonas de marismas que han ido desecándose, en gran parte por acción del hombre. La depresión del Empordà limita al sur con la sierra Litoral, que se extiende con pocas interrupciones desde el cabo Begur hasta el sur de Barcelona. Esta unidad geológica está constituida, entre el cabo Begur y el río Tordera, cerca de Blanes, por ro- cas graníticas y metamórficas que llegan hasta el mar, donde forman costas acantiladas abrup- tas que alternan con pequeñas calas. Esta parte del litoral catalán sería la que propiamente re- cibe el nombre de Costa Brava, aunque el ape- lativo se ha extendido a toda la costa desde la frontera francesa hasta el mencionado río Tor- dera. Al sur de dicho río, la sierra Litoral, aquí de naturaleza granítica, se aparta algo de la costa, que pasa a ser baja y arenosa en las comarcas del Maresme y Barcelonés. El final de la sierra li- toral, de naturaleza calcárea, se hunde en el mar justo al sur de Barcelona, en la zona del Garraf, formando una costa acantilada y playas rectilí- neas y arenosas.

A partir de ahí, y hasta el delta del Ebro, la cos- ta sigue siendo esencialmente rectilínea, baja, con playas arenosas y de pendiente suave, con algunos escasos y limitados tramos rocosos (Torredembarra, punta de la Mora, l’Ametlla de Mar, etc.), entre los que destaca el cabo Salou, formado por las estribaciones de la sierra Pre- litoral, de naturaleza calcárea. Por último, en el

pósitos sedimentarios del río. Su forma recuer- da vagamente a la de un ancla, y los brazos del ancla, cordones arenosos generados a partir de la erosión de los lóbulos frontales del delta, limi- tan dos cuerpos de agua semiconfinados (las bahías del Fangar, al norte y de Alfacs, al sur) con extensas praderas de macrófitos (Camp & Delgado, 1987; Guillén, 1992). En la llanura del- taica existen numerosas lagunas salobres, que también son ambientes propicios para el desa- rrollo de vegetación acuática sumergida.

En lo que se refiere a la escorrentía, las aguas continentales llegan al mar a través de dos grandes sistemas: las cuencas internas y el río Ebro. A ellos hay que añadir la escorrentía difu- sa, que incluye cursos temporales y escorrentía por línea de costa, y que en episodios de gran-

Flor de Posidonia oceanica en S’Alqueria, Cabo de Creus, en oc- tubre de 2006. Fotografía: Javier Romero.

des lluvias puede revestir cierta relevancia. Las cuencas internas corresponden a ríos de cur- so corto y que nacen en Cataluña, y que son, de norte a sur, los ríos Muga, Fluvià, Ter, Daró, Tordera, Besòs, Llobregat, Foix, Francolí, Gaià y Riudecanyes. Su régimen es marcadamente es- tacional y los caudales, modestos (de entre 1 y 20 m3/s, en promedio anual; Agència Catalana

de l’Aigua, 2005). El aporte más importante de aguas dulces al medio marino en la costa ca- talana se debe al río Ebro, con un caudal medio anual para los últimos 20 años de 425 m3/s. To-

dos estos aportes continentales han influido e influyen de manera muy clara en la distribución de las praderas de angiospermas marinas, es- pecialmente en el caso de Posidonia oceanica, en parte por el aporte de sedimentos, pero so- bre todo por modificar las condiciones de trans- parencia y concentraciones de nutrientes. Por lo tanto, en función del caudal y de las corrien- tes locales, las praderas de esta especie están excluidas de las áreas más inmediatas a las desembocaduras. Estos efectos naturales pue- den haber sido amplificados en algunos casos por la eutrofización de las aguas continentales. Las aguas costeras de Cataluña se encuentran bien caracterizadas, entre otros trabajos, por los programas de seguimiento y control efectua- dos entre 2007 y 2012 por la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), gracias a los cuales se dispone de una información muy completa. Así, según la revisión más reciente de Flo et al. (2011a), existe una masa de agua muy cercana a la cos- ta (a menos de 200 m de distancia, el llamado campo próximo), que es la que de manera más clara refleja la influencia continental, tanto natu- ral como humana. Esta masa de agua presenta valores relativamente altos de concentraciones de nutrientes (11 µM de NO-

3, 6 µM de NH4+, 0,9

µM de PO=

4) y de clorofila a (2,5 mg/m3), neta-

mente superiores a las del campo medio, masa de agua situada entre 200 y 1.500 m de la costa (2,5 µM de NO-

3, 1,5 µM de NH4+, 0,17 µM de PO=4

y 0,8 mg/m3 de clorofila a), a su vez sólo ligera-

mente superiores a los del campo lejano (hasta 5.000 m de distancia de la costa). Ahora bien, estos valores medios varían mucho en función de la zona considerada y de la dinámica anual. Las concentraciones más elevadas aparecen cerca de grandes conurbaciones, como por ejemplo las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, así como en áreas influidas por las desembocaduras de ríos en cuya cuenca hay

elevadas densidades urbanas e industriales, como los ríos Besós y Llobregat.

El resto de la costa catalana cabría considerarla oligotrófica, especialmente en el campo medio, con la excepción de algunas áreas de influencia fluvial, más cercanas a la mesotrofia. La trans- parencia del agua, de enorme importancia para la distribución y supervivencia de las praderas, es, en general, elevada, aunque menos que en otras zonas, como las Baleares, el sureste pe- ninsular o la cuenca oriental del Mediterráneo. El valor medio de transparencia (para el con- junto de la costa catalana, y para un ciclo anual completo), expresado como profundidad de vi- sión del disco de Secchi en aguas del campo medio, es de unos 10 metros, con valores ló- gicamente superiores en verano y mínimos en otoño-invierno. La transparencia es mayor en aguas frente a tramos de costa rocosos (media estival de 17 metros, con máximos que supe- ran los 25), y menor en aguas frente a costas arenosas (media estival de 12 m). Los valores mínimos se dan en las proximidades del delta del Ebro, y oscilan entre 5 y 10 metros (Agència Catalana de l’Aigua, 2008).

Cataluña

S

e conoce la presencia de cinco especies de angiospermas marinas en la costa catalana:

Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa, Zostera noltii (=Nanozostera noltii), Zostera marina y Rup- pia cirrhosa.

Sobre una de ellas (Z. marina) se tienen serias dudas de que persista en la actualidad (Romero, 2004). La más abundante es Posidonia oceanica, que forma praderas más o menos extensas a lo largo de prácticamente todo el litoral, con la excepción del área de Barcelona, de Tarragona y del delta del Ebro (ver secciones siguientes). Las praderas de P. oceanica son de dos tipos, según la morfología costera. Por un lado, en costas are- nosas y rectilíneas, las praderas aparecen como formaciones longitudinales, paralelas y a cierta distancia de la costa (de centenares de metros a más de una milla). El límite profundo lo marca, en la mayor parte de los casos, la penetración de la luz. Dicho límite profundo oscila entre los 17 y 20 metros, esporádicamente hasta 25. No obstan- te, se dispone de evidencias (en forma de mata muerta, sobre todo, así como de observaciones antiguas, cartas náuticas, etc.) de que dicho lí- mite ha remontado hacia la superficie a lo largo de las últimas décadas, y que debía situarse, en algún momento difícil de precisar, entre los 21 y 24 metros aproximadamente, excepcionalmen- te más. El límite somero lo hallamos a profun- didades más variables, probablemente asociado a las características locales del movimiento de sedimentos y del hidrodinamismo. En bastantes zonas lo encontramos a 13-14 metros, si bien, en función de la forma de la costa, o de la posible

presencia de afloramientos rocosos, que pare- cen proteger a la planta del enterramiento, dicho límite puede acercarse más a la superficie, hasta los 4 o 5 metros en algunos lugares, como cer- ca de Torredembarra o en la zona de Cambrils. Por otra parte, en costas rocosas y recortadas, las praderas se sitúan, por lo general, en el inte- rior de calas, más raramente en su exterior, casi siempre asociadas a la existencia de un sustrato sedimentario a profundidades adecuadas. Este tipo de distribución correspondería a la Costa Brava y sur de Tarragona, entre otras zonas. Ahí,

P. oceanica puede remontar hasta casi la superfi-

cie, aunque las praderas superficiales (a menos de 6-7 metros) son relativamente escasas en Cataluña. Los límites profundos varían según las zonas, alcanzándose un valor máximo excep- cional de 26-27 metros en las inmediaciones de Tossa de Mar y valores inferiores (18-20 metros) en otras zonas.

Cymodocea nodosa es la segunda especie en orden de abundancia, y su distribución es más dispersa que la de P. oceanica. Como en el caso anterior, podemos distinguir dos tipos de prade- ras, las superficiales y las profundas. Las prime- ras las encontramos en lugares protegidos del oleaje y del hidrodinamismo en general, entre la superficie y 2-3 metros de profundidad, raramen- te más. Suelen constituir pequeñas poblaciones en el fondo de las calas de la Costa Brava y del sur de Tarragona, donde a veces aparecen mez- cladas con P. oceanica.

Excepcionalmente, encontramos praderas so- meras de C. nodosa de gran extensión en dos zonas que ofrecen unas condiciones singulares y óptimas para esta especie (bajo hidrodinamis- mo, poca profundidad): las bahías del delta del Ebro (bahías de Alfacs y Fangar).

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