En Baleares la extensión y distribución de las pra- deras de angiospermas marinas no se conoce con exactitud ya que nunca se ha realizado una cartografía completa de toda el área marina de Baleares. La información cartográfica disponible se limita a determinadas áreas de Baleares, y ha sido obtenida en años diferentes, por lo que una de las primeras cosas que habría que destacar es la existencia de ciertas carencias informativas en este aspecto. A continuación se comentan los
trabajos cartográficos que se han llevado a cabo hasta ahora. La bahía de Palma ha sido una de las zonas más estudiadas y cartografiadas. Los primeros trabajos cartográficos realizados en Baleares que datan de principios del siglo XX, son de la bahía de Palma (De Buen, 1916) y aun- que se hacían con fines batilitológicos, ya mues- tra el primer mapa de distribución de praderas de P. oceanica en esa zona (ver Cuadro temáti- co 1). Los siguientes trabajos cartográficos son de la misma zona y datan de los años 80 (Rey & Díaz, 1989; Sanz & Rey, 1989). En este caso, se realizó una cartografía detallada de los fondos y las comunidades marinas de la bahía de Palma, en particular de las praderas de P. oceanica (ver Cuadro temático 1). La cartografía se realizó a tres escalas y utilizando distintos métodos para obtener el mapa de distribución de P. oceanica: una escala 1:3.000 para cartografiar la pradera entre 0 y 8 m de profundidad usando fotografías aéreas y las escalas 1:10.000 y 1:20.000, usando ecosónar de barrido lateral, para cartografiar la pradera hasta su límite inferior (30 m) y las bio- cenosis de mayor profundidad hasta un máximo de 70 m.
El siguiente trabajo cartográfico data de prin- cipios de los años 90, es encargado por el Go- bierno Balear y amplía el área estudiada hasta la fecha, que se limitaba a la Bahía de Palma. Este es el primer trabajo que abarca todo el territorio balear, en el que se realizó una carta batimétrica del mar balear mediante ecosonda de barrido la- teral. En este trabajo se hicieron 14 cartas bati- métricas a escala 1:100.000 y 5 cartas a escala 1:50.000, que recogen información batimétrica entre la línea de costa y los 1.000 m de profun- didad. Incluye información sobre el tipo de sus- trato, aunque con notables deficiencias al existir errores de posicionamiento y elevadas carencias de resolución en cuanto a la detección de prade- ras, ya que grandes extensiones del hábitat no están reflejadas.
No es hasta la creación de las 3 primeras reser- vas marinas de Baleares a principios de los años 2000 que se realizan las primeras cartografías bionómicas con cierto grado de detalle (Balles- teros & Cebrián, 2002, 2003 y 2004). Se carto- grafían las reservas marinas de Palma, del Nord de Menorca y del Freus d’Eivissa i Formentera, que comprenden todas ellas 210 km2. El méto-
do utilizado se basó en la fotografía aérea y en inmersiones puntuales para determinar la tipo-
logía de hábitat, siendo toda la información tras- ladada a un sistema de información geográfica. En este caso se cartografiaron con detalle todos los hábitats marinos incluyendo las praderas de angiospermas marinas.
La siguiente cartografía, que es la de mayor de- talle que se ha realizado hasta el momento en Baleares, se llevó a cabo a partir del proyecto LIFE-POSIDONIA (2001-2006) (http://lifeposi- donia.caib.es). En el marco de este proyecto se realiza una cartografía detallada de las zonas LIC establecidas en el año 2000 (Legislación LIC. Acuerdo de consejo de Gobierno, 28 julio 2000; http://www.xarxanatura.es), que representan 904,65 km2. La cartografía se desarrolló me-
diante sónar de barrido lateral para los fondos comprendidos entre 3 y 35 metros, y a través de la interpretación de ortofotomapas recientes para los fondos más someros (0-3 m). La escala de la cartografía resultante fue de 1:1.000, lo que ha supuesto disponer de una información bio- nómica con el grado de detalle y rigor suficiente necesario para análisis del estado de conserva- ción favorable requerido por la Directiva Hábitats para el establecimiento de las zonas especiales de conservación.
Por último, cabe mencionar las cartografías rea- lizadas en Baleares en el marco del Plan de Eco- cartografías del litoral español, de la Dirección General de Sostenibilidad de la costa y el Mar del MAGRAMA (MAGRAMA, 2008). Las ecocarto- grafías son batimetrías y cartografías bionómi- cas realizadas con sonar multihaz para fondos entre 0 y 50 m, y a escala 1:10.000, en Menorca, Ibiza y Formentera. De este trabajo se han ob- tenido modelos topográficos digitales (batime- trías) muy precisos y con un grado de cobertura muy aceptable.
Teniendo en cuenta estos dos últimos trabajos, se dispone de la cartografía de una gran parte de la superficie de las praderas de angiospermas marinas de Baleares, cuyo resultado final puede ser visualizado en la web de datos espaciales de Baleares IDEIB (http://www.ideib.cat/ ). Aunque la cartografía esté realizada a diferente esca- la, nos proporciona información muy útil para una primera valoración de la extensión de este ecosistema en Baleares. Sin embargo, hay que mencionar que hay áreas con importantes su- perficies de praderas cuya cartografía sería ne- cesario actualizar, como es el caso de la bahía de Palma.
distribución de las praderas de las 3 especies de angiospermas presentes en Baleares.
A partir de la información disponible, se estima que la superficie total de praderas de P. oceanica es de 633,16 km2, repartida en todas las islas
del archipiélago. Las mayores extensiones de praderas de P. oceanica se encuentran en Ma- llorca y en Pitiüses, con 411,39 y 139,74 km2,
respectivamente, y el resto (82 km2) en Menor-
ca. En Mallorca, la mayor parte de la extensión de P. oceanica cartografiada se encuentra en dos grandes bahías, la de Palma, al noroeste y las de Alcúdia y Pollença, al noreste, debido a la amplitud y suave pendiente de su plataforma. En Pitiüses encontramos una extensión de pra- dera muy amplia en el estrecho que separa Ibi- za de Formentera y que está considerada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Las áreas colonizadas por C. nodosa no se en- cuentran tan bien cartografiadas como las de P.
oceanica, de forma que la superficie obtenida se
encuentra subestimada. Por tanto, la extensión conocida de C. nodosa es de 13,66 km2, repar-
tida entre todas las islas. Las mayores exten- siones de estas praderas se encuentran en las bahías de Alcudia y Pollença, en Mallorca, y en especial cabe destacar las praderas de la bahía de Fornells en Menorca. Además cabe añadir que existen importantes extensiones que se en- cuentran sin cartografiar en la zona del sur de Mallorca, en la reserva marina de Migjorn. El área ocupada por Z. noltii está todavía peor definida que la de C. nodosa. Sin embargo, aun- que se desconoce realmente su área de distri- bución, ésta es mucho menor que las especies anteriores, por lo que es posible que las estimas que se presentan en el presente trabajo sean muy cercanas a la realidad. La extensión de Z.
noltii cartografiada hasta el momento corres-
ponde a 0,01 km2.
Como se muestra en los mapas de distribución de praderas marinas, existen en Mallorca unas zonas de costa de las que no se dispone infor- mación cartográfica (área color gris en Mapa 2A), lo que implica que las cifras de extensiones de praderas aportadas pueden ser una subesti-
ma es más estrecha. Estas zonas representan solo un 2% de la plataforma continental de la isla hasta los 50 metros y son ambientes en los que las praderas marinas suelen estar escasa- mente representados, por lo que en realidad dicha subestimación no debe de ser muy rele- vante y las superficies estimadas de praderas marinas a partir de la información disponible sea muy próxima a la superficie real.
Molusco opistobranquio (Petalifera petalife- ra) sobre una hoja de Posidonia oceanica. Fotografía: César Cachón.