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Escenario 1 – Uso Residencial / Receptor Adultos y Niños RME

7. ACTUACIÓN DE DESCONTAMINACIÓN PROPUESTA 1 Descripción de la actuación

7.1.1 Descripción de los pasivos ambientales identificados en el subsuelo

7.1.1.1 Suelos

Globalmente, la afección de los suelos detectada en el foco principal de contaminación se debió a la aparente pérdida de gasoil desde los diez depósitos enterrados que se encontraban en el extremo noroeste de la parcela. Estos depósitos, de 25.000 l de volumen, se encontraban rellenados con cemento. Tal como se ha indicado anteriormente, la concentración máxima de TPH medida es de 22.000 mg/kg en la muestra GP5 (3,8-4,0). Por otro lado, dados los indicios de afección en tramos del suelo relativamente someros (olor a HC a una profundidad de entre 0,5 y 1,5 m), tampoco se puede descartar que históricamente se hubieran producido filtraciones de gasoil desde la superficie durante el repostado de los autobuses.

Los depósitos se encontraban dentro de cubetos de hormigón armado cuyas dimensiones eran de aproximadamente 7,5 m de largo, 4,6 m de fondo y 4 m de ancho. La losa superficial estaba reforzada con malla metálica.

Por otro lado, cabe indicar que una parte de las arenas contenidas en los cubetos estaban igualmente afectadas por hidrocarburos en concentraciones potencialmente significativas, por lo que esta parte se tendrá que gestionar como el resto de suelos contaminados.

En la Figura 13 se muestra el área bajo la cual se estimó en 2007 que podría haber suelo afectado en concentraciones significativas. Dicho área se subdividió en 5 zonas para hacer un cálculo aproximado del volumen de suelo a gestionar. Las zonas se codificaron como A, B, C, D y E, separando niveles de suelo potencialmente afectados por encima o por debajo de los 5.000 mg/kg, en los que se fijó el límite de riesgo aceptable. En la práctica, sin embargo, habrá que excavar y gestionar todos los suelos afectados por encima de los 500 mg/kg de hidrocarburos, de tal forma que, posteriormente, el suelo remanente pueda considerarse como inerte, de cara a una posible eliminación vía vertedero.

Figura 13. Penachos estimados de suelo afectado y producto libre en torno a los depósitos enterrados Fuente: www.sgs.es

A continuación, en la Tabla 27 se muestra el cálculo del volumen aproximado de suelo contaminado a excavar y tratar.

Tabla 27. Cálculo del volumen de suelo contaminado (m3)

En base al cálculo presentado en la tabla anterior, se estimó que el volumen de suelo afectado es de unos 2.000 m3.

7.1.1.2 Aguas subterráneas

En un principio, bajo el emplazamiento no se detectó la presencia de agua subterránea en niveles saturados continuos, si bien localmente, y especialmente en los piezómetros GP1 y GP5, sí se detectó la presencia de un nivel, potencialmente “colgado”, a una profundidad de unos 3,5 m. De acuerdo con las observaciones realizadas en campo, se creyó que este nivel podía representar agua de lluvia filtrada al subsuelo tras la eliminación de las infraestructuras superficiales de la planta, tal como la marquesina del cargadero.

Tal y como puede apreciarse en la Figura 13, en una zona del penacho de suelo afectado se detectó una capa de producto libre sobrenadante de unos 0,05 m de espesor real estimado. De tal forma, se dedujo que en torno a los depósitos existían aproximadamente 2 m3 de producto libre sobrenadante.

Por tanto, el proyecto de descontaminación tiene que contemplar tanto la excavación de los suelos afectados como el bombeo y separación del producto libre y el agua subterránea. En primer lugar, se eliminarán los cubetos y se excavarán los suelos afectados hasta el nivel freático (unos 3,5 m). Posteriormente, se procederá a bombear y separar el producto libre y el agua subterránea.

Cabe destacar que se observó la presencia de agua aparentemente no contaminada dentro de una fosa de hormigón existente en el lavadero de coches, anexo al parque de tanques. Este agua (entre 5 y 10 m3 estimados) tendrá que bombearse y eliminarse

previamente a la demolición de los cubetos.

Dado el carácter aparentemente “colgado” del agua subterránea, se estimó como base de cálculo un volumen reducido, próximo a los 100 m3.

7.1.2 Metodología

A continuación, se describe con mayor detalle la gestión requerida para los distintos pasivos ambientales del subsuelo que requerían una actuación de descontaminación. Las tareas de la actuación de descontaminación serán las siguientes:

• Bombeo y gestión del agua contenida en la fosa dentro del lavadero; • Rotura de la losa de hormigón existente sobre los depósitos enterrados;

• Corte y eliminación de los depósitos, incluyendo el hormigón en el interior de

éstos;

• Preparación de una celda impermeabilizada para el almacenamiento temporal

de suelos afectados;

• Vaciado de la arena de los cubetos, clasificando las arenas limpias y las

potencialmente contaminadas;

• Gestión de posibles líquidos contenidos en la base de los cubetos;

• Rotura y eliminación de los cubetos de hormigón y de la solera sobre el resto

de suelo potencialmente contaminado;

• Excavación selectiva de suelos hasta niveles aparentemente aceptables; • Extracción de aguas subterráneas “colgadas” y producto libre;

• Rotura del cubeto de aceites e inspección de suelos en torno a los sondeos S2

y S3;

• Gestión de los suelos contaminados según la alternativa elegida; • Control de la afección en los suelos remanentes.

En cuanto al transporte y gestión de residuos peligrosos, dichas tareas deberán ser llevadas a cabo por transportistas y gestores de residuos peligrosos homologados por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.

A continuación, se describe el contenido de cada una de las fases de trabajo arriba mencionadas.

7.1.2.1 Bombeo y gestión del agua contenida en la fosa dentro del lavadero

El proyecto de descontaminación comienza con el bombeo y la gestión del agua contenida en la fosa de hormigón dentro del lavadero, estimada en unos 10 m3, de

cara a que esta agua no pueda verterse y mezclarse con los suelos en caso de que los trabajos de rotura de hormigón dañen la estructura del lavadero.

La calidad de esta agua debe comprobarse mediante un análisis de cara a evaluar su posible vertido al colector municipal.

Dada la ausencia de toma eléctrica, el suministro eléctrico para las bombas de achique para aguas y producto libre sobrenadante en éste y los siguientes apartados debe suministrarse desde generadores portátiles.

7.1.2.2 Rotura de la losa de hormigón existente sobre los depósitos enterrados A continuación se procederá a la rotura y eliminación de la losa de hormigón que cubre los cubetos y que está provista de mallazo metálico. El hormigón extraído será desplazado al área dispuesta para este fin en la zona noreste de la parcela (Ver Figura 14).

Las dimensiones de la losa de hormigón son de aproximadamente 40 x 7,5 x 0,25 m (75 m3).

Figura 14. Disposición de áreas de acopio y tratamiento de suelos Fuente: www.sgs.es

7.1.2.3 Corte y eliminación de los depósitos, incluyendo el hormigón en su interior Una vez levantada la losa de hormigón, se han de retirar las arenas, de cara a acceder a los depósitos enterrados. Posteriormente, se debe cortar el acero de los depósitos y romper el cemento de su interior. El acero se llevará al área dispuesta para este material en el lateral oeste de la parcela, para ser gestionado como chatarra; el cemento se colocará en la zona de acopio de hormigón, siempre y cuando no presente evidencias de afección por hidrocarburos.

7.1.2.4 Preparación de la celda impermeabilizada

Esta fase de trabajo consiste en instalar una celda impermeabilizada para el acopio y almacenamiento temporal de los suelos afectados, la cual se localiza en la zona sur de la parcela. En ella se irán colocando los suelos afectados por encima de los 500 mg/kg.

La celda consta de una lámina de polietileno de alta densidad (PEAD), de 1,5 mm de espesor y cuyas dimensiones son de aproximadamente 30 x 30 m.

Previamente a la instalación de la celda, se ha de realizar una nivelación topográfica de la superficie. La entrada de la celda está provista de un paso elevado de cara a evitar la salida de los posibles lixiviados. Por otro lado, al estar colocada la balsa sobre pendiente, puede requerirse la colocación de una capa de zahorras en forma de cuña bajo la lona de polietileno, si la losa de hormigón no tiene suficiente pendiente, y orientada de tal forma que uno de sus ángulos coincida con la cota más baja. Así, los posibles lixiviados se van acumulando en dicha zona y pueden ser bombeados a contenedores aéreos de 1.000 l.

Dado que se trata de un acopio temporal, no resulta necesario soldar las láminas de PEAD, sino que basta con aplicar un solape entre láminas anexas de 0,5 m, colocando siempre la lámina ubicada a cota superior sobre la que se encuentre a cota inferior. 7.1.2.5 Vaciado de la arena de los cubetos

La siguiente fase consiste en realizar una excavación selectiva de las arenas, retirando inicialmente los suelos no afectados. Este suelo se ha de gestionar de forma separada, sobre la zona indicada a tal efecto en la Figura 14. A continuación, se lleva a cabo la excavación del suelo afectado, que se coloca dentro de la celda impermeabilizada de acopio temporal hasta su gestión.

7.1.2.6 Gestión de posibles líquidos contenidos en la base de los cubetos

Es previsible que sobre la base de algunos cubetos se encuentre arena saturada con gasoil. En estos casos, la arena ha de colocarse en bañeras metálicas de 5 m3 para su

gestión y eliminación separada, bien mediante inertización o bien como residuo tóxico y peligroso (RTP). En el presente caso, donde resulta muy complicado hacer una estimación del volumen de suelo con este tipo de afección, la decisión sobre la gestión a realizar se producirá de común acuerdo con el Cliente.

7.1.2.7 Rotura y eliminación de los cubetos de hormigón y de la solera restante Una vez “saneados” todos los cubetos, se procederá a la rotura de los mismos, trasladando el hormigón, según su grado de potencial afección por hidrocarburos, a las

hormigón del área bajo la cual se asume puede extenderse el penacho de suelo afectado.

El volumen de escombro generado se estima en unos 700 m3. Este escombro ha de

gestionarse en una planta de reciclado de residuos de obra, siempre y cuando esto se justifique económicamente con respecto al depósito en vertedero de inertes.

7.1.2.8 Excavación selectiva de suelos hasta niveles aparentemente aceptables Una vez eliminados tanto los cubetos como la losa de hormigón sobre el penacho de producto libre, se procederá a la excavación selectiva de los suelos, separando previamente los no afectados de los afectados y trasladando estos últimos a la celda impermeabilizada de acopio temporal.

Dada la profundidad que puede alcanzar la excavación (hasta unos 4,5 m) se debe proteger el perímetro de ésta con una valla protectora, metálica, para prevenir una posible caída del personal que intervenga en la obra o que se encargue de cuidar las instalaciones durante la noche. Además, se debe contemplar la estabilidad de los taludes dejando los laterales con pendiente.

La excavación no se rellenará con suelo limpio hasta que un Supervisor independiente nombrado por el Cliente acredite que el suelo ha quedado saneado.

7.1.2.9 Extracción de aguas subterráneas “colgadas” y producto libre

Una vez alcanzada la profundidad a la que se detectaron las aguas subterráneas “colgadas” (a unos 3,5 m), se debe prever la extracción de estas aguas en función del volumen que realmente aparezca. De acuerdo con las observaciones realizadas en campo, este nivel podría representar prácticamente un estrato muy fino saturado, si bien tampoco se puede descartar la existencia de un nivel saturado superior a 1 m, por ejemplo.

Por ello, debe estar prevista la presencia de bombas de achique y un separador de aguas portátil, para separar el producto libre del agua que se pueda tener que extraer. Posteriormente, tanto el producto libre como las aguas subterráneas deben tener la gestión adecuada.

7.1.2.10 Rotura del cubeto de aceites e inspección de suelos en torno a los sondeos S2 y S3

Se deben eliminar el cubeto subterráneo de hormigón junto a la losa de hormigón en torno al sondeo S3 y la losa de hormigón en torno al sondeo S2. En ambos casos hasta un perímetro de unos 3 m.

El hormigón ha de gestionarse de acuerdo con lo indicado anteriormente.

Una vez eliminado aquél, se realizan distintas catas para evaluar el estado del suelo subyacente. En caso de detectarse suelo afectado, ha de excavarse y gestionarse junto al resto de suelos contaminados.

7.1.2.11 Gestión de los suelos contaminados según la alternativa elegida

A continuación, se indica la forma de gestionar los suelos contaminados del presente caso:

• Transporte del suelo contaminado a la instalación de tratamiento off-site;

Tratamiento de Biopilas hasta alcanzar el límite de 5.000 mg/kg de

hidrocarburos en el suelo;

• Transporte y depósito del suelo tratado en vertedero de residuos inertes.

Dado que no existe en España una instalación centralizada fija de tratamiento de suelos contaminados, será necesario implantar una instalación temporal en una parcela disponible al efecto1. En ella se impermeabilizará el suelo con lámina de

PEAD, y el suelo contaminado se amontonará en pilas de 2-3 m de altura, sobre un sistema de distribución de aire. La aireación se realizará forzando el paso del aire por la pila de suelo contaminado, mediante un compresor o una soplante. La humedad y los nutrientes se mantendrán en un nivel óptimo para la acción biocorrectiva.

Una vez terminado el tratamiento, se levantará la lámina de PEAD y se retirarán todas las instalaciones auxiliares, devolviendo el terreno a su estado original.

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