LAS PALABRAS SON DECRETOS
DESCUBRE TU PROPÓSITO
“He llegado a creer que cada uno de nosotros tiene una meta per- sonal que es única como una huella digital y que el mejor modo de tener éxito es descubrir lo que a usted le gusta y luego encontrar un modo de ofrecerlo a otros en forma de servicio, trabajar mucho, y también contar con el permiso de la energía del universo para que lo guíe”
Oprah Winfrey Nada nos aprisiona más que separarnos de nuestros anhelos ínti- mos y acostumbrarnos a llevar un estilo de vida porque siempre lo hicimos así, o porque es lo que se espera de nosotros. Cuando somos realmente libres, nos sentimos capaces de apoderarnos de nuestra libertad y de elegir expresarnos en formas que resuenen con quienes realmente somos.
Nosotros somos seres apasionados, que estuvimos tanto tiem- po ocultando ante nosotros mismos nuestro propósito, que ne- cesitamos tomarnos un tiempo para encontrarnos con quienes realmente somos, con nuestro ser interior. Tenemos que retornar a nuestra fuente y escuchar, pedir que nos guíe esa parte nuestra que sí sabe lo que es perfecto, que nos enseñe el camino a casa. Volver a ser lo que somos, y sobre todo permitir ser guiados por esa voz otra vez.
Cuando escuchemos esa voz, siempre tenemos que preguntar de dónde viene la información. Si nos transmite paz, entonces con- fiamos y soltamos para dejarnos guiar y permitir que se nos aclare la confusión. Todo el tiempo estamos rodeados de señales que nos enseñan el camino a seguir, pero nosotros ignoramos lo que se nos da. Buscamos una visión clara de qué hacer pero permanecemos en nuestro intelecto y cuando se nos revela la respuesta, no la es- cuchamos, preferimos oír nuestros programas.
Tu propósito en la vida es seguir tu pasión, es la mejor brújula. Cuando sigues tu pasión, todas las puertas se abren, el universo res- ponde a tus pedidos, y todo fluye fácilmente. No dejes que influyan
en ti otras voces, porque vendrán, están en tu subconsciente. Las criticas, los contratiempos, los retrasos, la decepción, las expecta- tivas, son sólo memorias de tu pasado que están tocando y puedes agradecerles la oportunidad de limpiarlas.
Cuando pequeño o pequeña ¿a qué te gustaba jugar? ¿Cuáles eran tus sueños? Con el transcurrir de la vida, muchas veces per- demos el rumbo, porque debíamos seguir tales y cuales enseñan- zas para complacer a papá o era lo que se esperaba que hiciera, según mi familia o la sociedad. Al transcurrir el tiempo lo olvida- mos porque dejamos de alimentar nuestros sueños hasta que ya no sabemos lo que nos motiva. Tenemos que volver a ser nosotros, otra vez, “puros de corazón”.
Todos venimos al mundo con una destreza especial. Tenemos que volver a reconectarnos con nuestra sabiduría interna, y pregun- tarle a nuestro corazón. Él no nos engaña, lo que el corazón quiere la mente te lo muestra, si estás atento. Tu propósito te será señalado y cuando sientas un flujo de emoción y alegría, lo sentirás como un pequeño motor que te impulsa a la acción, si aún no lo has sentido, tienes que poner tu atención en el presente y dejarte llevar.
Pide para que te sea mostrado y deja de lado tus expectativas, suelta todos los pensamientos que no tengan que ver con tu pro- pósito, no te enganches y confía porque el universo siempre te responde. La respuesta va a venir y en cuanto aparece, viene acom- pañada de prosperidad. Cuando a lo que hacemos le añadimos pasión, todo fluye, el universo se confabula para darnos lo que necesitamos.
Dice Jordi Morella en el artículo “Las Señales de la Vida”:
“A menudo pedimos algún indicio para saber qué hacer en nues- tra vida, qué dirección seguir, o alguna muestra conforme nuestra situación se encuentra en el lugar adecuado. Dudamos ante si- tuaciones que nos gustaría que fuesen y no están siendo. Nos pre- guntamos qué hacer ante lo que nos sucede o por conseguir algo muy deseado. Todas nuestras demandas expresadas en voz alta al universo y manifestadas con toda la fuerza de nuestro corazón, son escuchadas y atendidas.
Una vez manifestada nuestra intencionalidad, hemos de conti- nuar viviendo nuestro día a día y estar atentos a todo aquello que nos pueda llegar de diferentes fuentes que puedan estar relacio- nado con nuestro propósito. Cuando más haya despertado el ser humano su conciencia espiritual, más se dará cuenta de lo que está atrayendo. Cuanto más deseo tenga de aquello que anhela, con más fuerza atraerá y verá como el universo le dará como consecuencia de su manifestación en voz alta”.1
Una historia muy ilustrativa te ayudará a comprender que si profundizas, encuentras tu propósito, lo que realmente anhelas. Por lo general estamos confundidos o equivocados, pero si estás atento… y lo quieres realmente… te llegará.
Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: —Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta va- rias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día si- guiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta:
—¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio le dijo: —Ven conmigo. Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcan- zaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando su aliento.
Entonces preguntó el sabio: —Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas? Sin vacilar contestó el joven:-Aire, que- ría aire.—¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor? —No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire —fue su inmediata respuesta.
—Entonces —contestó el sabio-, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes
luchar por ello y excluir todo lo demás. Debe ser tu única aspira- ción día y noche. Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres