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LOS ESPACIOS RURALES EN TRANSFORMACIÓN CAMBIOS Y ESCENARIOS

II. 4.1 Desde el enfoque sectorial

II.4.2 Desde la nueva ruralidad

En este punto es donde nuestra investigación considera fundamental marcar la diferencia con otras investigaciones realizadas. Considero ineludible estudiar y explicar los cambios actuales de los ER desde el enfoque de la nueva ruralidad ya que a través de éste, el trabajo se nutre de factores y procesos que no se centran sólo en la actividad agrícola, ni en la estructura social agraria, ni en los sistemas productivos tradicionales; sino que se interpretan los procesos de cambio como nuevas construcciones en las cuales es posible visualizar otras oportunidades, otras alternativas, otras estrategias además de las productivas. Este abordaje, que puede ser entendido como una construcción teórica flexible, viabiliza el análisis de las transformaciones y reacomodaciones que se suceden en los ER como resultado de las vinculaciones entre lo global y lo local. Actualmente se encuentran diferentes análisis sostenidos en ensayos descriptivos y analíticos/normativos (Cartón de Grammont, 2008; Kay, 2008), aunque lo que se expresa con mayor precisión en cada uno de ellos es que el enfoque esboza caminos y herramientas para explicar las mudanzas y las transformaciones en los ER.

A través del marco enunciado se abordó el territorio rural de Tandil como un todo integral, articulado, interrelacionado y pluriactivo; ya que se sostiene desde el concepto de territorialidad antes que de agriculturismo y contrasta con el esquema de planificación sectorial característico. Por ello, consideramos improrrogable la discusión de los ER partiendo desde la complejidad actual de los mismos, en la cual debemos incluir los espacios de transición, los procesos de restructuración, los vínculos urbano-

rurales, la incorporación de usos no productivistas y el actual posicionamiento como espacios multifuncionales.

Los ensayos sociológicos han realizado importantes aportes para comprender la multifuncionalidad rural, los mismos están centrados en los actores, procesos y sus estrategias ante los cambios tecnológicos productivos globales. Se destacan autores como Giarracca; N. 1993; 2001, Echeverri y Ribero 2002 en el contexto del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y con anterioridad Cartón de Grammont y Tejera en 1996. Uno de los ejes de análisis se sostiene en la desagrarización de los ER y la articulación con las redes agroalimentarias globalizadas. Su principal mérito es haber identificado las consecuencias territoriales de la interacción global-local, dando a cada escala un peso específico.

El enfoque multidisciplinario/normativo se vincula con el desarrollo rural que origina la teoría del desarrollo territorial rural. Es un enfoque descriptivo de la dinámica urbano- regional y de los espacios periféricos centrados en los vínculos urbano-rurales.

Ambos enfoques viabilizan la comprensión de la multifuncionalidad de los territorios rurales debido a que dan luz, visualizan los diversos usos productivos, comerciales, de consumo agrícola y no agrícola.

Desde el Hemisferio Norte, especialmente desde Europa se promulga la idea de la multifuncionalidad rural. La misma incluye todas las funciones que cumplen los ER tales como: la producción de alimentos e insumos agroindustriales, la defensa de los valores paisajísticos y ambientales, considerando las externalidades positivas y negativas de los diferentes usos, el hábitat permanente o temporario, movilidad de factores y de actores, entre otras funciones. Es a través de este enfoque que se generan categorías para analizar los procesos emergentes, las alternativas que presentan los recursos ociosos, las herramientas para reorientar la utilización de los recursos no sólo en la faz productivista sino creando nuevas formas no productivistas de utilización.

Las actuales tendencias hacia la reafirmación de los lugares (rurales y/o urbanos) y hacia su consideración como unidades de desarrollo, pueden ser interpretadas como tentativas de reterritorialización de las mismas. Desde esta perspectiva, la búsqueda de alternativas para la solución de los problemas y la re-dinamización de lo rural se manifiestan como estrategias tendentes a evitar el deterioro, el desmembramiento y la desarticulación socioeconómica de los ER resultado de las prácticas productivistas del desarrollo.

Esta postura apela a la interpretación e identificación de componentes y herramientas para crear estrategias de re-posicionamiento entre las cuales se pueden enunciar: las nuevas funciones de los ER, la potencialidad de los recursos, la revalorización de lo natural, lo identitario y auténtico, las nuevas demandas de productos ambientalmente sustentables y la creciente preocupación que manifiestan algunos organismos acerca de los desequilibrios territoriales.

Un enfoque sistémico y no sectorial, como el expuesto, destaca las nuevas funciones de los ER, considera las potencialidades de los diversos recursos y prioriza como factor explicativo determinante los vínculos urbanos-rurales. Se observan cambios en los ejes de discusión y ejecución de acciones territoriales ya que se pasa de un eje productivista centrado en lo sectorial (en especial, en el fomento de la producción del sector agrícola), a otras herramientas interpretativas y de gestión más complejas, en las cuales se asocia la agricultura y el resto de usos desde una estructura territorial multifuncional construida a partir de los vínculos urbano-rurales.

En el Grafico 5 se ilustra lo expresado, donde el enfoque de la “nueva ruralidad” viabiliza la interpretación de las transformaciones territoriales y la comprensión de los procesos que re-construyen en la actualidad los ER.

Gráfico 5. El enfoque sistémico de la ruralidad

El enfoque desde la “nueva ruralidad”

Cambia los ejes de discusión y ejecución de acciones territoriales

Propone

Pasar de un análisis de lo rural productivista centrado en lo

sectorial

A otro de interpretación sistémico y holístico de los

espacios rurales

Estructura territorial multifuncional

No obstante, esta visión alternativa puede funcionar como un nuevo mito, de manera análoga a como el mito de la idea de progreso legitimó la concepción productivista del desarrollo. Esta mitificación suele traducirse en una tendencia a idealizar e ignorar las asimetrías y dominaciones presentes en los ER, lo que a su vez puede servir para legitimar u ocultar los problemas derivados de las exigencias de restructuración funcional/global/urbana. Se explican, así fenómenos como el TR en contraste con el tradicional turismo de masas, las políticas de conservación medioambiental que tratan de convertir al agricultor en guardián verde, o la nostalgia del mundo rural de ciertos novelistas y cineastas.

Es real que algunos agentes rurales perciben este escenario de restructuración como un obstáculo para sus planes de intensificación productiva, otros tratan de sacar ventaja de la situación optando por la alternativa de diferenciación y diversificación a través de estrategias centradas en la multifuncionalidad de los territorios, como por ejemplo el cultivo de productos calificados o etiquetables con denominación de origen.

Como se ha expresado este enfoque parte de una visión holística y multifuncional, tanto para el análisis de los problemas como para las soluciones. Aún en consonancia con lo expresado nos preguntamos:

¿Cómo encontrar soluciones desde la “nueva ruralidad” si ésta se considera en los ensayos teóricos pero es ignorada por las instituciones, por el Estado y por los actores sociales?

Por cierto, en esta investigación sostengo que aún ante los riesgos crecientes y la incertidumbre, el enfoque desde la “nueva ruralidad” hace posible explicar las crisis sectoriales, los cambios en los diferentes componentes pero además es una visión más flexible que a través de la interpretación de los flujos horizontales y los verticales se abordan los ER como espacios geográficos, como un sistema compuesto por estructuras y funciones de niveles diferentes en el que los diversos componentes, como aduce Uribe Ortega G. “actúan dialécticamente en una dinámica que es permanente y

cambiante” (1998:30).