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DESE A USTED MISMO UNA CHARLA VIGORIZANTE VARIAS VECES AL DIA

6 USTED ES LO QUE PIENSA QUE ES

DESE A USTED MISMO UNA CHARLA VIGORIZANTE VARIAS VECES AL DIA

Hace varios meses un vendedor de automóviles me habló a propósito de la técnica productora de éxito que él desarrolla. Es razonable. Léala.

-Una gran arte de mi tarea, por espacio de dos horas a! da -explicó- consiste en telefonear a mis prospectos para convenir citas de demostración. Cuando comencé a vender coches hace tres años este era mi gran problema. Era tímido y miedoso y sabía que voz sonaba de este modo en el aparato. Era fácil para la gente a quien llamaba decir, <no me interesa> y colgar.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

‘Todos los lunes por la mañana, en aquel tiempo, nuestro gerente de ventas celebraba una reunión de vendedores. Era un asunto bastante inspirativo y me hacía sentir bien. Y o que es más, siempre aparenté arreglar más demostraciones en lunes que en otro día. Mas el conflicto era que muy poca de mi inspiración del lunes se extendía al martes y el resto de la semana.

“Entonces tuve una idea. Si el gerente de ventas puede vigorizarme ¿por qué no puedo yo mismo? ¿Por qué no darme una charla vigorizante precisamente antes de comenzar las llamadas telefónicas? Aquel día decidí probar. Sin decir nada a nadie fui al lote y encontré un carro vacante. Entonces, durante algunos minutos hablé conmigo. Y me dije, <soy un buen vendedor de autos y concedo tratos buenos. La gente a quien hablo por teléfono necesita estos carros y voy a vendérselos>,

“Bueno, desde el mero principio esta auto-súper-carga, resultó. Me sentí tan bien que no temí hacerme estas pláticas. Deseé hacerlas. Sin tardanza fui al lote y me senté en un carro para darme a mí mismo una charla. Pero uso todavía la técnica. Antes de marcar un número me recuerdo en silencio que soy un vendedor cumbre con agallas y voy a obtener resultados. Y los obtengo.

Esta es una buena idea, ¿verdad? Para ser un as, debe alentar sus deseos de serlo. Cítese para un charla vigorizante y descubra cuánto más grande y fuerte se siente.

Recientemente, en un programa de adiestramiento que conduje, cada persona era invitada a dar diez minutos de plática sobre “ser un 1íder. Uno de los asistentes daba una miserable impresión. Sus rodillas chocaban literalmente y le temblaban las manos. Olvidó lo que iba a decir. Después de revolver papeles durante cinco o seis minutos, se sentía completamente deshecho.

Después de la sesión, hablé largamente con ¿1, lo bastante para pedirle que estuviera allá quince minutos antes de la próxima sesión.

Según lo prometido estuvo presente con 15 minutos de anticipación sobre la hora de comenzar. Los dos nos sentamos a discutir su parlamento de la noche anterior. Le pedí que recordase con la mayor claridad posible lo que pensó cinco minutos antes de pronunciar su plática.

-Bien, sospecho que todo lo que pensé al respecto fue cuán asustado estaba. Sabía que me estaba yendo a poner en ridículo. Sabía que me encaminaba al fracaso. Me quedé pensando, <¿quién soy yo para perorar acerca de ser un líder?> Traté de recordar lo que me proponía decir pero todo lo que pude pensar en relación con ello fue el fracaso.

-Precisamente ahí -interpuse- está su problema.’ Antes de levantarse a hablar usted se propina a sí mismo una terrible paliza mental. Se convence a sí mismo de que fracasará. ¿Es una maravilla que su disertación no llegue a buen fin? En lugar de desarrollar valor, desarrolla miedo.

“Ahora -continué- la sesión de esta tarde va a comenzar dentro cuatro minutos justos. He aquí lo que me gustará que haga. Dese a sí mismo una charla vigorizante durante los pocos minutos que faltan. Vaya a esa pieza vacante al otro lado del vestíbulo y dígase, <voy a pronunciar una gran plática, cuento con alguna cosa que esa gente necesita oir y que yo deseo decir>. Procure repetir esas sentencias poderosamente, con una convicción completa. Entonces entre en el salón de conferencias y pronuncié su plática de nuevo.

Quisiera que ustedes pudiesen haber estado allí para apreciar la diferencia. Aquella breve plática vigorizante auto administrada, dio en el blanco y le ayudó a hacer un espléndido discurso.

Moraleja: practique el auto elogio de elevación. No practique el auto castigo de empequeñecimiento.

Usted es lo que piensa que es.

Piense más de sí mismo y que hay más en usted.

Construya su propio <venderse usted mismo a sí mismo> comercial. Piense por un momento que es uno de los productos más populares de América, la Coca Cola. Cada día sus ojos y oídos se ponen en contacto muchas veces con buenas noticias acerca de la <Coke>. La gente que fabrica Coca Cola le está

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

revendiendo <Coke:> y por una buena razón. Si dejan de hacerlo existen probabili4ads de que se vuelva tibio y definitivamente frío hacia la <Coke>. Entonces las ventas decaerían.

Pero la compañía Coca Cola no va a permitir que eso suceda. Le vende, le revende y vuelve a vender <Coke>.

Todos los días usted y yo vemos seres semivivos no lejanos de venderse a sí mismos. Carecen de autorrespeto para su más importante producto: ellos mismos. Estas gentes son indiferentes. Se sienten pequeñas. Se sienten parecidos a Don Nadie. Y puesto que sienten de este modo, eso es lo que son.

Las personas que viven a medias necesitan ser revendidos a ellos mismos. Necesitan darse cuenta de lo que es una persona de primera clase. Necesitan una honrada y sincera creencia en ellos mismos.

Tom Stanley es un sujeto joven que está progresando, y aprisa. Tom regularmente se vende a sí mismo tres veces diarias con la que denomina “Los 60 segundos comerciales de Tom Stanley” Lleva en todo momento su personificación comercial en la billetera. He aquí exactamente lo que dice:

Tom Staley, encuentra a Tom Staley -una importante - realmente importante persona-. Tom, tú eres un gran pensador, así piensas grande. Piensas en grande acerca de cualquier cosa. Si gozas de plena capacidad para desempeñar un puesto de primera clase, desempeñas un puesto de primera clase. Tom, tú crees en la Felicidad, el Progreso, la Prosperidad. Por consiguiente:

Habla solamente de Felicidad. Habla solamente de Progreso. Habla solamente de Prosperidad.

Tienes multitud de impulsos, Tom, multitud de impulsos.

Por tanto pon a trabajar esos impulsos. Nada puede detenerte, Tom, nada. Tom, tú eres entusiasta. Deja que tu entusiasmo se muestre hasta el fin. Miras lo bueno, Tom, y sientes lo bueno. Permanece en este camino.

Tom Stanley, eras un gran sujeto ayer y vas a ser hoy un sujeto todavía más grande. Ahora ve a ello. Ve adelante.

Tom acredita su programa comercial que le ayuda a ser una persona más afortunada y dinámica. “Antes de comenzar a venderme yo mismo a mí mismo -dice Tom- Pensaba ser inferior casi a cualquiera y a todo el mundo. Ahora me he dado cuenta que poseo lo necesario para vencer y estoy venciendo. Y siempre voy a vencer”.

He aquí cómo construir su “véndase usted mismo a sí mismo” comercial.

Primero, seleccione sus triunfos, sus puntos de superioridad. Pregúntese, “¿Cuáles son mis mejores

cualidades?” No sea tímido al describirse a sí mismo.

Segundo, ponga estos puntos sobre el papel en sus propias palabras. Escriba su comercial para

usted. Relea el comercial de Tom Stanley. Entérese de cómo habla a Tom. Háblese a sí mismo. Sea muy directo. No piense en otro cualquiera que no sea usted como dice su comercial.

Tercero, practique su comercial en voz alta, en privado, por lo menos una vez al día. Le ayudará

mucho hacerlo ante un espejo. Coloque su cuerpo en él. Repita su anuncio comercial fuertemente, con determinación. Hace que su sangre circule más de prisa a través de su cuerpo. Le acalora.

Cuarto, lea su comercial en silencio varias veces al día. Léalo arles de abordar alguna cosa que requiere valor. Léalo cada vez que se sienta decaído. Mantenga a mano su comercial en todo momento. Luego úselo.

Una sola cosa más. Gran cantidad de gente, tal vez una mayoría, puede reírse de este hallazgo de la técnica del éxito. Esto se debe a que rehúsan creer que el éxito viene de un pensamiento dirigido. ¡Por favor! No acepte el juicio del promedio de la gente. Usted no es promedio. Si tiene usted alguna duda en cuanto a la firmeza del principio “véndase-usted-mismo-a-sí-mismo” pregunte a la persona más afortunada que conozca lo que piensa de ello. Pregúntele, y después comience a venderse usted mismo a sí mismo.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

Mejore de calidad su pensamiento, piense que aparenta ser importante y la gente lo pensara

Perfeccionando su pensamiento perfecciona sus acciones y así produce el éxito. He aquí un fácil medio de ayudar a que haga más de sí mismo al pensar el modo que piensa la gente importante. Use la forma que sigue como guía.

¿Cómo estoy pensando? Compruebe la lista

Situación Pregúntese

1. Cuando estoy preocupado ¿Se preocuparía por esto una persona importante?

2, Una idea ¿La ms importante persona que conozco se

turbaría por esto?

3. Mi apariencia Trato por parecerme a alguien

que se tiene el máximo de respeto?

4. Mi lenguaje ¿Estoy usando el lenguaje de las

gentes afortunadas?

5. Lo que leo ¿Leería esto una persona importante?

6. Conversación ¿Es esto lo que discute la gente

importante?

7. Cuando pierdo mi sangre fría ¿Se pondría furiosa una persona importante por lo que yo me pongo?

8. Mis bromas ¿Es ésta la clase de broma que contaría una

persona importante?

9. Mi tarea ¿De qué modo una persona importante

describe su tarea a las demás?

Adhiera a su mente la pregunta: “i.es éste el modo con que una persona importante lo hace?” Emplee esta pregunta para hacer de usted una persona más grande y afortunada.

En pocas palabras, recuerde:

1. Aparezca importante; le ayuda a pensar importante. Su apariencia le habla a usted. Esté seguro

de que eleva su espíritu y edifica su confianza. Su apariencia habla a los demás. Haga realidad lo que dice: “He aquí una persona importante, inteligente, próspera y de confianza”.

2. Piense que su trabajo es importante. Piense de este modo y recibirá signos mentales de cómo

hacer mejor su trabajo. Piense que su trabajo es importante y sus subordinados pensarán que el suyo es importante también.

3. Dese todos los días una charla vigorizante. Construya un “v6ndase usted mismo a sí mismo”

comercial Acuérdese en toda oportunidad de que es una persona de primera clase.

4. En todas las situaciones de la vida, pregúntese: “¿es éste el modo de obrar de una persona

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

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