10 CONSIGA EL HÁBITO DE LA ACCIÓN
POR QUE J.M VIVE EN NUEVO HOG4R
En toda decisión grande, la mente batalla consigo misma-actuar o no actuar, hacer o no hacer. He aquí como un joven camarada eligió actuar y cosechó grandes recompensas.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
La situación de J. M. es similar a la de un millón de Otros jóvenes: Está en la veintena, tiene una esposa y un niño y, sin embargo, goza solamente de un modesto ingreso.
El señor y la señora J. M. vivían en un pequeño departamento. Ambos deseaban un nuevo hogar. Aspiraban a la ventaja de mayor espacio, alrededores más limpios, un lugar donde jugase el pequeño y la probabilidad de una hipoteca sobre su propiedad.
Más había una traba para comprar un nuevo hogar -el pago al contado. Un día en que 3. M. estaba llenando el cheque para pagar la próxima renta llegó a sentirse disgustado consigo mismo. Observó que el pago de la renta era mucho más crecido que los abonos mensuales para un nuevo hogar. Llamó a su esposa y le dijo:
¿Hasta qué punto te gustaría comprar un nuevo hogar la semana que viene?
¿Qué se te ha metido en la cabeza? -repuso ella-. ¿Por qué gastas bromas? Sabes que no podemos. No tenemos siquiera el dinero para el pago al contado.
Pero J. M. estaba decidido. “Hay cientos de miles de parejas como nosotros que van a comprar una casa nueva (cualquier día), pero tan sólo una mitad lo hace alguna vez. No sé todavía cómo obtendré el pago al contado, pero lo obtendré”.
Y bien, a la siguiente semana compraron una casa a gusto de los dos, sin grandes pretensiones, pero linda, por 1,200 dólares de contado Entonces el obstáculo fue encontrar el medio de reunir 1,200 dólares. J. M. no podía pedir prestado a través de los canales al uso porque esto’ cargaría demasiado su crédito y no podría conseguir una hipoteca por el precio de venta. .
Donde hay una voluntad hay siempre un medio. Súbitamente J. M. sintió una agitación repentina ¿Por qué no entrar en contacto con el constructor y gestionar un arreglo de préstamo privado por 1,200 dólares? Esto hizo J. M. En principio el constructor se mostró renuente a la idea, pero J. M. insistió. Finalmente se convino así. El constructor adelantó, en efecto, a J. M., los 1,200 dólares para ser reintegrados a razón de 100 mensuales, más un interés.
Ahora todo lo que J. M. tiene que hacer es “encontrar” 100 dólares cada mes. El señor y la señora J. M. afilaron sus lápices y dieron con el medio de recortar 25 dólares de sus gastos mensuales. Más aún quedaban 75 que J. M. debía reunir todos los meses.
J. M. tuvo otra idea. A la mañana siguiente fue a ver a su jefe. Explicó al patrón lo que estaba haciendo. El patrón se alegró al saber que J. M. estaba yendo a comprar una casa nueva. Luego dijo J. M.:
-Vea usted, señor T., para llevar adelante este trato, necesito ganar 75 dólares más cada mes. Ya sé - continuó- que usted me aumentará cuando crea que lo merezco. Lo que deseo ahora es una oportunidad para ganar más dinero. Hay algunas cosas por aquí que se podrían hacer mejor los fines de semana. ¿Hará usted posible para mí trabajar en seguida?
El industrial quedó impresionado con la sinceridad y ambición de J. M. Propuso la solución de que J. M. trabajase 10 horas más cada semana. Y el señor y la señora J. M. se trasladaron a su nuevo hogar.
Estas cosas resultaron de la firme decisión de 3. M. para entrar en acción:
1. La resolución de entrar en acción encendió la mente de J. M. para pensar en los medios de dar cumplimiento a su meta.
2. J. M. ganó tremendamente en nueva confianza. Será mucho más fácil para él emprender una acción en situaciones mayores.
3. J. M. proporcionó a su mujer e hijo el nivel de vida que merecían Sí hubiese esperado, posponiendo en comprar la casa, hasta que las condiciones fuesen perfectas, hay una real poSibilidad de que nunca hubieran dispuesto de una casa de su propiedad.
CASO No. 3:
C. D. DESEABA COMENZAR SU PROPIO NEGOCIO, PERO...
El señor C. D. representa Otro caso de lo que ocurre a las grandes ideas cuando uno espera a que las Condiciones sean perfectas antes de poner en acción estas ideas.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Poco tiempo antes de la Guerra Mundial II, C. D. obtuvo un empleo en la División de Aduanas del Departamento de Correos de los EE. UU. Gustaba de su trabajo, pero después de cinco años llegó a estar insatisfecho con el confinamiento, horas regulares, bajo pago, y el sistema de prioridades con sus relativamente escasas probabilidades de avance.
Entonces concibió una idea. Había aprendido muchas cosas acerca de lo que produce ser un importador afortunado. ¿Por qué no establecerse él mismo en el negocio de importar artículos para regalos y juguetes de bajo precio? e. D. sabía de muchos importadores afortunados que carecían de sus conocimientos o de los pros y Contras de estos negocios.
Han transcurrido diez años desde que C. D. decidió que necesitaba entrar en los negocios propios. Pero hoy, sigue trabajando todavía para la Oficina de Aduanas.
¿Por qué? Veámoslo cada vez que C. D. estaba casi dispuesto a cortar sus amarras, Sucedía alguna Cosa que le detenía al entrar en acción. Escasez de dinero, depresiones económicas y demás excusas servidas todas por razones para aguardar, para Posponer.
La estricta verdad es que C. D. dejó desarrollar en sí mismo un pasivacionista. Deseaba que las condiciones fuesen perfectas antes de emprender [a acción. Puesto que las condiciones no fueron nunca perfectas. C. D. nunca entró en acción.
He aquí dos cosas a hacer para ayudarle a evitar el costoso error de aguardar a que las cosas sean perfectas antes de que actúe:
1. Espere futuros obstáculos y dificultades. Toda aventura supone riesgos, problemas e
incertidumbres. Supongamos que usted desea conducir su carro de Chicago a los Angeles, pero insiste en esperar hasta tener absoluta seguridad 4e que no hará desviaciones, ningún percance de motor, nada de mal tiempo, ni conductores borrachos, ni riesgos de ninguna clase. ¿Cuándo arrancará? ¡Nunca! Al planear su viaje a Los Angeles tiene sentido proyectar la ruta, revisar el motor, en una palabra, eliminar tantos riesgos como sea posible antes de arrancar. Pero usted no puede eliminar todos los riesgos como sea posible antes de arrancar. Pero usted no puede eliminar todos los riesgos:
2. Haga frente a los problemas y obstáculos a medida que aparezcan. La prueba de una’ persona
afortunada no es la habilidad para eliminar problemas antes de entrar en acción, sino la dt más bien la de encontrar soluciones a tas dificultades cuando las encuentre. En los negocios, casamientos, o en cualquiera otra actividad, cruce los puentes cuando llegue a ellos.
No podemos comprar una póliza de seguros contra todos los problemas.
Ajuste su mente para hacer alguna cosa acerca de sus ideas. Hace cinco o seis años un profesor muy capacitado me conté sus planes para escribir un libro, una biografía de una controvertida personalidad de diez años atrás. Sus ideas eran más que interesantes: eran vivas, fascinantes. El profesor sabía lo que deseaba decir y poseía destreza y energía para decirlo. El proyecto estaba destinado a recompensarle con mucha interior satisfacción, prestigio y dinero.
El verano último volví a ver a mi amigo e inocentemente le pregunt6 si había terminado el libro. (Esto fue un desatino; abrió una vieja herida).
No, no había escrito el libro. Luché consigo mismo durante un momento como si debatiese en su interior sin explicar por qué. Finalmente expuso que estuvo demasiado ocupado, que tenía más “responsabilidades” y no pudo llevarlo a efecto.
En realidad, lo que el profesor había hecho fue enterrar la idea muy honda en el cementerio de su mente. Dejó que su mente produjera pensamien5 negativos. Visualizó el tremendo trabajo y los sacrificios que entrañaba. Vio todas las clases de razones por las que el proyecto fracasaría.
Las ideas son lo importante. No permita ningún error al respecto. Debemos tener ideas para crear y mejorar alguna cosa. EJ éxito rehúye a Las personas que carecen de ideas.
Pero no consienta errores acerca de este punto, tampoco. Las ideas en sí mismas no son bastante. Toda idea para obtener negocios, para simplificar procedimientos de trabajó es válida solamente si se actúa sobre ella.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Cada día miles de gentes entierran buenas ideas porque tienen miedo de actuar sobre ellas. Y mucho tiempo después el espectro de estas ideas regresa para obsesionarlos.
Sitúe estos dos pensamientos en lo profundo de su mente:
Primero, dar a sus ideas valor para actuar sobre ellas. Haga caso omiso de cuán buena es la idea, a
menos que al hacer algo con ella, no gane nada.
Segundo, actúe sobre sus ideas y gane tranquilidad mental. Alguien dijo una vez que los vocablos
más lastimeros de la lengua y de la pluma son estos: pudo haber sido. Todos los días oye decir a alguien alguna cosa de este género: “Si hubiese estado en los negocios allá por 1952, estoy seguro de que ahora andaría muy bien”, O “tuve una corazonada de que esto sucedería. Desearía haber hecho algo en relación con ello”. Una buena idea no actuada en seguida produce terribles dolores psicológicos. Pero una idea actuada sobre el terreno brinda enormes satisfacciones mentales.
¿Tenemos una buena idea? Hagamos entonces alguna cosa respecto a ella.
Use la acción para curar el miedo y ganar confianza. He aquí alguna cosa a recordar. La acción
alimenta y fortalece la confianza; la inacción bajo todas las formas alimenta el temor. Para luchar contra el temor, actúe. Para aumentar el temor, posponga, espere, no lo evite.
Una vez oí explicar a un joven instructor de paracaidistas, “el salto no es realmente tan malo. Es el aguardar el salto lo que irrita a un hombre. Durante el viaje en lugar del salto siempre trato de hacer que el tiempo pase raudo para mis hombres. Sucede más de una vez que un educando piensa demasiado lo que puede suceder y se asusta. Si no podemos hacerle saltar el próximo viaje, está acabado como paracaidista. En lugar de ganar confianza, a la larga pospone el saltar, lo que más le azora.
Aguardar, aun a los expertos pone nerviosos. El magazine Time informó que Edward R. Murrow, el cronista de radio cumbre de la nación, suda y está nervioso hasta el momento de radiar. Pero una vez se halla en acción el temor desaparece. Muchos actores veteranos experimentan la misma sensación. Convienen en que la única cura para el miedo al público es la acción. Mantenerse bien antes de la audición es lo que cura el recelo, la preocupación, el miedo.
La acción cura el miedo. Una noche en que estuvimos a visitar a un amigo en su casa, su hijito de 5 años al que acostaron 30 minutos antes lloró a gritos. El muchachito se había sobreexcitado con una película de imaginación y tenía miedo de que pequeños monstruos grises acabasen de entrar en su cuarto para raptarlo. Me intrigó el medio con que el padre del muchacho tranquilizó el susto de su pequeño. No le dijo “No te inquietes, hijo. Nada te va a pasar. Vuelve a dormirte”. En vez de esto emprendió una acción positiva. Hizo rápidamente un espectáculo ante el chico, inspeccionando si las ventanas estaban bien cerradas. Luego tomó una de las pistolas de plástico del niño y la puso sobre una mesa junto a su lecho y dijo:
“Billy, aquí está una pistola por si se diera el caso”. El pequeñuelo tenía una mirada de completo alivio. Minutos más tarde se durmió rápidamente.
Muchos médicos dan una “medicación” neutra, sencilla, a la gente que insiste en que necesita algo que las haga dormir. Para infinidad de sujetos, el acto de tragar una píldora aunque (no lo saben) no contenga medicación alguna, les hace sentir mejor.
Es perfectamente natural experimentar miedo en una o varias formas. Pero los métodos usuales para combatirlo no surten efecto. He tenido trato con muchos vendedores que trataban de curar el temor, que se acerca cauteloso aun al más experto de ellos algunas veces, dando varias vueltas a la manzana o ingiriendo café extra. Pero estas cosas no aportan resultados. El medio de combatir esta clase de miedo -sí,
cualquier clase de miedo- es la acción.
¿Teme usted hacer cierta llamada telefónica? Hágala y desaparecerá el temor. Pospóngala y se hará más y más fuerte. ¿Teme ver a un doctor para un reconocimiento? Vaya y su inquietud se desvanecerá. Es probable que nada serio ande mal en usted; y si lo hay, sabe dónde acudir. Dilate el reconocimiento alimentará su temor hasta hacerse tan fuerte que está usted realmente enfermo.
¿Teme discutir un problema con su superior? Discútalo, descubrirá cómo estas inquietudes son vencidas.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Construya confianza. Destruya el miedo mediante la acción.