GENTES
HE AQUI UNA REGLA PARA GANAR EXITO. GRABELA EN SU MENTE y recuérdela. La regla es:
El éxito depende del apoyo de la demás gente.
El único soporte entre usted y lo que desea ser consiste en el apoyo de los demás. Mírelo de este modo: Un ejecutivo depende de la gente para cumplir sus instrucciones. Si no lo hacen, la compañía o su presidente destituirán al ejecutivo) no a los empleados. Un vendedor depende de la gente para que compre su producto. Si no lo hace, el vendedor fracasa. De igual manera, el decano de un colegio superior depende de los profesores para llevar adelante su programa educativo; un político depende de los votantes para ser elegido; un escritor depende de la gente que lee lo que ¿1 escribe. El magnate de una cadena de tiendas consigue ser magnate porque los empleados aceptaron su jefatura y los clientes su programa de comercio.
Ha habido veces en la historia en que una persona pudo ganar una posición de autoridad mediante la fuerza y la mantuvo con fuerza y (o) amenazas de fuerza. En aquellos días un hombre o cooperaba con el “líder” o se arriesgaba a perder literalmente su cabeza.
Pero hoy, recuérdelo, una persona le apoya a usted voluntariamente o no le apoya en absoluto. Ahora es tiempo de preguntar, “convenido, yo dependo de los demás en lo que concierne a lograr el éxito que deseo, pero ¿qué puedo hacer para que esa gente me apoye y acepte mi liderato?”
La respuesta, envuelta en una frase, es piense correctamente sobre la gente. Piense con rectitud sobre ella y ella se sentirá a gusto y le apoyará a usted. Este capítulo enseña cómo.
Miles de veces al día tiene lugar una escena parecida a ésta. Un comité o grupo se halla en sesión. El propósito considerar nombres para una promoción un nuevo empleo, la calidad de miembro de un club, un honor- que alguien sea nuevo presidente de la compañía, nuevo supervisor, nuevo gerente de ventas. Un nombre es colocado delante del grupo. El presidente de la junta pregunta: « ¿Cuál es opinión de ustedes respecto a Fulano de Tal?»
Los comentarios siguen adelante. En cuanto a algunos nombres surgen observaciones positivas tales como: ‘Es un buen camarada. La gente habla muy bien de él. Tiene también antecedentes de buen técnico”. « ¿El señor F? ¡Oh!, es una persona de buena presentación, muy humano. Creo que convendría muy bien a nuestro grupo».
Algunos nombres provocan contestaciones negativas indiferentes. ‘Creo que deberíamos investigar cuidadosamente a ese sujeto. No parece llevarse muy bien con la gente’.
‘Yo sé que es un buen académico y un técnico competente: no discuto su preparación. Pero me inquieta la aceptación que recibiría. No parece imponer mucho respecto a la gente”.
Al considerar a una persona para un puesto importante, dos amplios factores saltan a la vista: los antecedentes técnicos individuales revelados por su entrenamiento y experiencia y en segundo lugar, su personalidad, su capacidad para llevarse bien con las personas.
Y bien, he aquí una observación excepcionalmente importante: Por lo menos en nueve casos de
cada diez el factor “don de gente” es la primera cosa mencionada. Y en un abrumadoramente grande números de casos, el factor ‘don de gentes” es tenido como de mucho más peso que el factor técnico.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Lo que antecede es mucha verdad inclusive al elegir escolares para el profesorado universitario. En mi propia experiencia de académico he asistido a un número considerable de ocasiones en que los nombres para el nuevo personal de la facultad se hallaban a debate. Cuando sonaba un nombre el grupo consideraba con mayor cuidado pensamientos como estos: « ¿Caerá bien?», «¿agradará a los estudiantes?»« ¿cooperará con los otros en la facultad?»
¿Desleal? ¿Poco académico? No. Si el compañero no es simpático, no se puede esperar que sus estudiantes terminen con el máximo de efectividad.
Grabe este punto bien. Una persona no es empujada a un nivel de vida más alto. Más bien, es
elevada. En nuestros días y edad, nadie tiene tiempo ni paciencia para empujar a otro en la escalera del
empleo, peldaño por peldaño laborioso. Se escoge a un individuo cuyo récord le hace sobresalir por encima del resto.
Somos elevados a los altos niveles por aquellos que nos conocen por ser individuos presentables o simpáticos. Cada amigo que usted hace le eleva una entalladura más arriba. Y ser simpático le hace más
ligero elevarse.
La gente afortunada sigue un plan para agradar a la colectividad. ¿Lo hace usted? La gente que alcanza la cúspide no debate mucho las técnicas para pensar correctamente hacia los demás. Pero se sorprendería Usted de c6mo mucha gente realmente grande tiene un plan claro, definido, inclusive escrito para agradar a otros.
Consideremos solo caso de que nos informó Jack Anderson joven socio de Drew Pearson, columnista que aduce hechos exactos. Anderson informó recientemente que el texano Lyndon Johnson probablemente el senador más influyente desde la Segunda Guerra Mundial, posee una lista de 10 reglas “para agradar a la gente” en su oficina. Y según lo que anotó Anderson, el senador Johnson no se limitó a poner aquellas reglas sobre su escritorio y olvidarlas. Más bien, a juzgar por las huellas de sus dedos sobre la lista, es obvio que el senador Johnson se refiere a ellas a menudo.
Las reglas del senador Johnson son excelentes. Helas aquí, citadas directamente:
1. Aprenda a recordar los nombres. La ineficiencia en este punto puede indicar que el interés de usted o es suficientemente dilatado.
2. Sea una persona cómoda y así no habrá tirantez en estar con usted. Sea un tipo de individuo forrado a la antigua.
3. Adquiera la cualidad de relajada desenvoltura para que las cosas que hace no le desazonó1. 4. No sea egoísta. Guárdese de la impresión de que lo sabe todo.
5. Cultive la cualidad de ser interesante con lo que la gente obtendrá algo de valor en su asociación con usted.
6. Estudie cómo conseguir que tos, elementos ásperos sean alejados de su personalidad aun - aquellos de los que pueda ser inconsciente.
7. Intente con sinceridad remediar, sobre una base cristiana, todo malentendido que pudo tener o tenga ahora. Vacíe sus agravios.
8. Practique el agradar a la gente hasta que aprenda a hacerle genuinamente.
9. Nunca malogre una oportunidad de decir una palabra d enhorabuena sobre la realización de alguno, o de expresar simpatía en la pena o el desaliento.
10. Dé fortaleza espiritual a la gente y ella le dará genuino afecto a usted.
Vivir estas diez sencillas reglas de “agradar a la gente” del senador Johnson hace más fácil votar por él; más fácil tener apoyo en el senado. Viviendo estas diez reglas el senador Johnson hace su vida más fácil.
Relea estas reglas otra vez. Dese cuenta de que no hay pretensiones filosóficas. No hay ningún dejad-a-los-otroscompafleros-que-vengán-a-mí-para-remendar-las-diferencias. No hay ningún yo-sé-que- todos-los-otros..son-estúpidos.
La gente grande, aquella en la cúspide de la industria, las artes, las ciencias y la política es humana, afectuosa. Se especializan en ser simpáticos.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Pero no trate de comprar amistad: eso no se vende. Hacer regalos es una práctica maravillosa si el
regalo está respaldado con genuina sinceridad, un gusto a dar o un gusto de recibir de la persona a quien es hecho. Pero in real sinceridad, el regalo es mirado a menudo como nada más que el pago de un adeudo o un soborno.
El año último, tan sólo unos pocos días antes de Navidad, me hallaba en la oficina del presidente de una empresa de camionaje de mediana importancia. En el instante en que me disponía a marcharme, llegó un recadero portador de un regalo de refresco líquido de una renovadora de llantas local. Mi amigo se sintió provocado y con una cierta frialdad en la voz pidió al mandadero que devolviese el regalo al remitente.
Después que el hombre se hubo marchado, mi amigo se apresuré a explicarme: -No me juzgue erróneamente. Me agrada recibir regalos y hacerlos. -Y enumeré los que había recibido de sus amigos del negocio aquella Navidad y siguió diciendo: -Pero cuando el regalo es un preciso intento de buscar mi negocio, un obvio soborno, no lo deseo. He dejado de hacer negocios con esa casa desde tres meses atrás porque su trabajo no es lo que debería ser y no me gustan los emptea0s. Pero su vendedor insiste en llamarme.
“Lo que me indigna es que la semana pasada ese mismo condenado vendedor estuvo aquí y tuvo el descaro de decir, <seguramente me agradaría reanudar nuestros negocios. Voy a pedirle a Santa Claus que sea realmente bueno este año para usted>. Si no hubiera devuelto su licor, la primera cosa que ese Tal por Cual me diría la próxima vez es, <apuesto a que saboreó usted nuestro regalo, ¿no es así? >“
La amistad no puede ser comprada. Y cuando lo intentamos, perdemos de dos maneras: 1. Gastamos dinero.
2. Creamos desprecio.
Tome la iniciativa en construir amistades. Los líderes lo hacen. Es fácil y natural para nosotros decirnos, “dejémosle hacer el primer movimiento”, ‘dejémosle hablarnos”, “dejémosla hablar primero”.
Es fácil, también, virtualmente, ignorar a la demás gente.
Sí, es fácil y natural, pero no es pensar con rectitud de la gente. Si sigue usted la regla de dejar que los otros construyan los cimientos para la amistad, puede usted no tener muchos amigos.
En realidad, es una maraca de jefatura real, tomar la dirección al atraer a la gente conocida. La próxima vez que se encuentre en un grupo grande, observe una cosa muy significativa: La persona presente,
más importante, es la más activa en presentarse a sí misma.
Siempre que una persona grande se acerca a usted, ofrece su mano y dice, “hola, soy Jack R.’. Resuma esta observación por un momento y descubrirá la razón por la que el sujeto es importante. Es que trabaja en la construcción de amistades.
Piense con rectitud hacia la gente. Como expresa un amigo mío, “puedo no ser importante para él, pero es importante para mí. Por esto he procurado conocerle’.
¿Se ha dado cuenta alguna vez del modo que la gente se muestra fría cuando espera los elevadores? A menos que estén con algún conocido, muchos hombres nunca dicen nada a la persona que aguarda a su lado. Un día resolví hacer un experimento.
Resolví decir algo al extraño que esperaba donde estaba yo. Seguí la pista de su reacción 25 veces consecutivas. Y por 25 veces obtuve una respuesta positiva y amistosa.
Cierto que hablar a los extraños no es muy urbano, pero la mayoría de la gente gusta de ello sin embargo. Y aquí está el pago:
1. Presentarse a sí mismo a los demás en toda posible oportunidad: fiestas, reuniones, aviones, en e! trabajo, en todas partes.
2. Asegúrese de que las otras personas retienen su nombre firmemente.
3. Asegúrese de que puede pronunciar el nombre de la otra persona del modo que lo pronuncia ella. 4. Ponga por escrito el nombre de la otra persona y cerciórese de que lo deletrea correctamente; la gente tiene como un fetiche el deletreo correcto de su nombre. Si es posible, consiga su dirección y su teléfono también.
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
5. Escriba una nota personal o hable por teléfono a los nuevos amigos que sienta deseos de conocer
mejor. Este es un punto importante. La gente más afortunada, lleva hasta el fin sus nuevas amistades con una carta o un llamado telefónico.
6. Y por último, pero no menos, diga cosas agradables a los extraños. Le hace más amistoso y le predispone para la tarea que tiene por delante.
Poner estas seis reglas a trabajar es pensar realmente con rectitud de la gente. Seguramente, no es el medio que piensa el promedio de las personas. El señor “promedio” nunca toma la iniciativa en hacer presentaciones. Espera que la otra persona se presente primero.
Tome la iniciativa. Parézcase al afortunado. Siga su camino y conozca gente. Y no sea tímido. No tenga miedo de ser raro. Encuentre quién es la otra persona y esté seguro de que sabe quién es usted.
Recientemente un asociado mío y yo estuvimos contratados para hacer el cribado preliminar de un aspirante para un empleo industrial de ventas. Encontramos que el aspirante al que llamaremos Ted, tenía algunas buenas calificaciones. Era excepcionalmente inteligente, poseía buena apariencia y parecía tener grandes ambiciones.
Pero descubrimos algo que nos obligó a descalificarlo, por lo menos temporalmente. La gran limitación de Ted era esta: esperaba la perfección de los4emás. Le incomodaban muchas cosas pequeñas, romo las faltas gramaticales la gente no cuidadosa con los cigarrillos, la gente que tenía mal gusto en el vestir y así sucesivamente.
Ted quedó sorprendido al saber este hecho que le afectaba. Pero estaba ávido de conseguir un empleo mejor pagado y preguntó si había alguna cosa que le pudiésemos decir para ayudarle a superar sus debilidades.
Le hicimos tres sugerencias:
1. Reconocer el hecho de que ninguna persona es perfecta. Algunas gentes están más cercanas a la perfección que otras, pero ningún humano es absolutamente perfecto. La calidad más humana en cuanto a los seres es que pueden cometer errores, toda clase de ellos.
2. Reconocer el hecho de que el otro compañero tiene una razón para ser diferente. Nunca juega Dios con ninguna cosa. Nunca tenga aversión por la gente a causa de que sus costumbres sean diferentes de las nuestras o porque prefieran diferentes ropas, religiones, partidos políticos o automóviles. No tiene usted que aprobar lo que hace otro, pero no debe aborrecerle por hacerlo.
3. No sea un reformador. Ponga un poco más de “vivir-y-dejar-vivir” en su filosofía. A la mayoría de la gente le desagrada que le digan “está usted equivocado”. Usted tiene derecho a su opinión propia, pero a veces es mejor guardarla para sí mismo.
Repare en algunos de los más afortunados miembros de la televisión hoy, hombres semejantes a Jack Bailey, Art Linkietter y Bili Cullen. La gente gusta de ellos porque son geniales y tolerantes; aman al pueblo y pasan por alto los errores.
Ted aplicó concienzudamente estas sugerencias. A los pocos meses sostenía un punto de vista fresco. Aceptaba la gente por lo que era no 100 por ciento buena ni 100 por ciento mala.
-Además -dijo- las cosas que acostumbraban a molestarme ahora las encuentro divertidas. Finalmente comienzo a comprender lo que un mundo obtuso como éste sería si la gente fuese toda igual y cada uno fuese perfecto.
Nótese este simple hecho, pero hecho clave: Ninguna persona es buena del todo ni ninguna es mala del todo. La persona exactamente perfecta no existe.
Ahora bien, si dejamos a nuestro pensamiento incontrolado, podemos encontrar mucho desagrado en casi todo el mundo. Por el mismo motivo si dirigimos nuestro pensamiento debidamente, s pensamos con rectitud acerca de la gente, podemos encontrar muchas cualidades que gustar y admirar en la misma persona.
Véalo de este modo. Su mente es una estación emisora. Este sistema de difusión transmite mensajes a usted por dos canales igualmente poderosos: Canal P (positivo) y Canal N (negativa).
Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011
Veamos cómo trabaja su sistema de emisión. Supongamos que hoy su superior en el negocio (le llamaremos señor Jacobs) le llamó su oficina y revisó con usted su trabajo. Le felicitó por él pero aventuró algunas sugerencias específicas, de cómo podía hacerlo mejor’. Por la noche es natural que usted evoque el incidente y emita algunos pensamientos al respecto.
Si sintoniza con ci Canal N, el anunciador estará diciendo algo de este tenor: ‘¡Cuidado! Jacobs no le está obligado. Tiene mal genio. No necesita usted sus advertencias. Párele los pies. ¿Recuerda lo que Joe contó respecto a Jacobs? Tenía razón. Jacobs desea pulverizarle como hizo con Joe. Resístale. La próxima vez, que le llame, pelee. Mejor aún, no lo espere. Mañana vaya a preguntarle lo que quiso decir en realidad con su crítica...’
Pero si síntoni7a con el Canal P., dirá algo de lo que reflejan estas líneas: “Usted sabe que el señor Jacobs es un buenísimo compañero. Esas sugerencias que hizo me suenan muy bien. Si puedo usarlas, podré hacer probablemente un mejor trabajo y situarme a mí mismo para un aumento. El viejo me hizo un favor. Mañana iré a verle para agradecer su ayuda constructiva. BilI tenía razón: Jacobs es un hombre bueno para trabajar con él...”
En este caso específico, si escucha el Canal N., esté seguro de cometer algún error malo, tal vez fatal, en sus relaciones con su superior. Pero si usted sintoniza el Canal P., tenga la completa seguridad de que se beneficiará con las observaciones de su superior y al mismo tiempo le acercará más estrechamente a l. Apreciará esta visita. Pruébelo y verá.
Lleve en la mente ci tiempo máximo que permanece sintonizado con el Canal P., o con el Canal N., lo que más le interesa llegar a ser y lo arduo que resulta conectar canales. Esto es verdad porque un pensamiento positivo o negativo hace estallar una reacción en cadena de pensamientos similares.
Puede, por ejemplo, comenzar con un sencillo pensamiento menor negativo como es el acento de una persona y encontrarse pronto pensando negativamente acerca de tópicos no afines, como sus opiniones políticas y religiosas, el carro que maneja, sus costumbres personales, sus relaciones con la esposa, inclusive el modo de peinar sus cabellos. Y pensando de este modo seguramente no conseguirá usted llegar a donde desea.
Usted es dueño de manejar sus pensamientos estación emisora.
Cuando sus pensamientos se inclinen a la gente haga un hábito de escuchar el Canal P.
Si el Canal N., se interfiere, dígale alto. Entonces conecte sus canales. Para la conexión todo lo que debe hacer es pensar en la cualidad positiva del individuo. Al estilo de verdadera reacción en cadena, este pensamiento dirigirá a otros y otros. Y se sentirá alegre.
Cuando está solo, usted y solamente, usted puede decidir si escuchará el Canal P., o el Canal N. Pero cuando está conversando con alguien más, esta persona tiene una medida de control sobre lo que usted Piensa.
Debemos recordar que la mayor parte de la gente no comprende los conceptos de pensar con rectitud hacia la gente. De aquí que sea una experiencia para la gente llegar arrebatada a usted, dolorida por saber alguna cosa negativa acerca de una persona conocida de ambos: un colaborador desea hablarle de las discutibles cualidades de otro empleado; o un cliente desea especificar las faltas de su competidor, a quien usted visitará en breve.
Los pensamientos engendran pensamientos parecidos. Existe el peligro real de que si escucha usted comentarios negativos respecto a otra persona, se vuelva usted también negativo hacia la tal persona. De hecho, si no se mantiene en guardia puede encontrarse efectivamente ayudando a alimentar el fuego con “sí, y eso no es todo. Oyó usted decir...” tipo de comentario.
Estos son tiros por la culata, boomerangs
Hay dos medios para impedir a los demás cambiarnos del Canal P., al Canal N. Uno es suscitar tópicos tan rápida y quietamente como sea posible, con alguna observación así, ‘con perdón John, pero